Algunas misiones relizadas en la Guerra de las Malvinas durante 1982 MUERTE SOBRE LAS OLAS Los encuentros entre la Royal Navy y los pilotos argentinos en Malvinas incluyeron algunas de las más devastadoras batallas aeronavales sucedidas desde la Segunda Guerra Mundial. El HMS SHEFFIELD era uno de los destructores Type 42 de la Royal Navy. En mayo de 1982 cruzaba en el límite externo de la formación naval británica, en misión de descubierta radar para los vitales portaaviones y buques de transporte de tropas. A bordo de otra unidad en las proximidades, una fragata, un sistema electrónico de alarma de amenazas señaló un posible peligro; la primera señal de alarma para el Sheffield vino de un oficial del puente que localizó una brillante esfera de fuego que se dirigía contra el buque. Tan pronto lanzó la alarma, un misil AM 39 Exocet golpeó el casco. En pocos segundos, el Sheffield se vio invadido por un sofocante humo negro. La posición de la flota británica era conocida para las Fuerzas argentinas gracias a un avión de reconocimiento Neptune. La Armada argentina organizó precipitadamente un ataque con misiles Exocet. Cuando los dos Super Etendard alcanzaron la zona de operaciones, treparon y efectuaron un breve barrido con el radar; eso fue lo que produjo la alarma en la fragata. Cuando uno de los pilotos argentinos controló su pantalla, pudo distinguir muchos blancos. Continuó entonces volando hacia el objetivo para proporcionar al misil mayores oportunidades de éxito, después volvió a trepar para el lanzamiento. Pocos segundos después, el Exocet hizo su primera víctima. La posición de los buques británicos en San Carlos se convirtió en doblemente importante después de la pérdida del Sheffield. La zona no era adecuada para el lanzamiento de los Exocet y el accidentado y ventoso canal hubiera dado a los pilotos pocas oportunidades para efectuar una ruta de ataque directa. Un oficial de la Armada argentina localizó la flota y la señaló en Port Stanley (Puerto Argentino). El primero en atacar fue un MB-339 de la Armada en patrulla, que en vuelo rasante atacó una fragata y proporcionó una precisa descripción de los desembarcos. El día siguiente, oleadas de Skyhawk y Dagger atacaron los buques. Los pilotos argentinos fueron capaces de volar a cotas extremadamente bajas; la fragata Ardent perdió el último metro de su palo mayor cuando un Skyhawk lo cortó con el tanque de combustible. Sin embargo, el vuelo a tan baja cota fue una inesperada fortuna para los británicos; las espoletas de las bombas lanzadas por los reactores habían sido taradas para el lanzamiento en altura y habían de volar unos segundos antes de activarse. Muchas de las bombas alcanzaron los buques sin explosionar. Una de las bombas atravesó la popa de un destructor fallando por poco su helicóptero Lynx antes de caer al mar sin explosionar. El Ardent estaba a la cabeza de la formación cuando fue hundido. Era una fragata del Type 21, un modelo que no había sido bien aceptado por la Royal Navy a causa de su escaso armamento antiaéreo. Cuando los Skyhawk la atacaron, la fragata los afrontó sólo con un cañon de calibre medio y cañones ligeros y ametralladoras. La ruta de ataque de los Skyhawk dio a sus pilotos tiempo suficiente para apuntar, así que consiguieron lanzar sus armas con mortal precisión. La fragata recibió una decena de bombas, que pulverizaron la popa, mandándola a pique. AM 39 Exocet Los pilotos del A-4B del 5º grupo de cazas argentinos, realizaron valerozos ataques en donde ponías en riezgo su propia existencia. ¡Skyhawk al Ataque! Trampa de misiles El HMS Cardiff formaba parte de una trampa bien estructurada que los técnicos habían organizado en el extremo norte del estrecho de las Islas Malvinas, junto con la fragata Broadsword armada con misiles Seawolf y capaz de interceptar aviones atacantes a baja cota. El Cardiff fue reemplazado en su cometido por el destructor gemelo Coventry y los dos buques fueron objeto de furibundos ataques de los Skyhawk. Era el 25 de mayo, la fiesta nacional argentina, y la Aviación argentina estaba decidida a eliminar a aquellos dos fastidiosos buques. La suerte se puso de parte de los Skyhawk del Grupo 5. La Broadsword estaba lista para lanzar los Seawolf, pero cuando iba a hacerlo, el Coventry viró a su proa, dejándola "ciega" e incapaz de enganchar a los aviones atacantes con el radar de los Seawolf. Los Skyhawk acertaron cinco veces en el Coventry, que se dio vuelta y se hundió. Hasta aquel momento, los británicos habían perdido el Ardent, el Antelope, el Sheffield y el Coventry, además del portacontenedores Atlantic Conveyor. Sin embargo, las tropas desembarcaron sin problemas con su material y las pérdidas para los argentinos se estaban volviendo demasiado pesadas para poderlas soportar: casi la mitad de sus fuerzas aéreas había sido destruida o dañada. La Aviación argentina, sin embargo, no estaba acabada todavía. El 8 de junio, los buques de desembarco Sir Galahad y Sir Tristram estaban desembarcando tropas en Bluff Cove, no lejos de Port Stanley. Toda la operación estaba programada para ser completada al alba, pero las tropas desembarcaron con retraso, un retraso fatal. Localizados por los vigías argentinos, los buques constitían un blanco tentador. Una vez más los Skyhawk del Grupo 5 atacaron rozando las olas e hicieron estragos entre los soldados, causando más de 50 muertos, aunque los Sea Harrier masacraron a algunos de los atacantes de regreso. Aquellas batallas aeronavales pusieron en evidencia la vulnerabilidad de muchos buques de guerra a los ataques aéreos y las terribles pérdidas sufridas por los pilotos frente a un enemigo bien entrenado. Las lecciones del conflicto fueron aprendidas por las armadas y las fuerzas aéreas de todo el mundo; el valor demostrado por ambos contendientes no será fácilmente olvidado El Coventry, luego de los cinco impactos, se dio vuelta y se hundió. Los radares de largo alcance argentinos, situados en las cercanías del aeropuerto, fueron atacados y destruidos por misiles antiradar Shrike, lanzados de los Vulcan. Operación "Black Buck" El bombardeo de Port Stanley durante la Guerra de las Malvinas fue una de las misiones más largas de la historia y la única ocasión de combate del enorme bombardero de ala delta Vulcan. vulcan3.jpg La intención de esta misión planificada por la RAF era la interdicción del aeropuerto, para impedir a los argentinos el uso de la pista de Port Stanley. La base de la Royal Air Force más cercana era sin embargo la de Wideawake, en la isla de Ascensión, a más de 6.250 km al norte de las Malvinas. Así se inició la organización de una de las incursiones de bombardeo de más larga duración de la historia. A las 22.50, hora local, de Ascensión (las 19.50 en Port Stanley, rebautizada Puerto Argentino) el 30 de abril de 1982, once cisternas Victor de apoyo se alzaron del suelo inmediatamente seguidos por dos bombarderos Vulcan. La operación "Black Buck" estaba en marcha. Un Victor y un Vulcan se mantenían de reserva y pronto se hizo evidente que serían necesarios, ya que surgieron problemas con el primer Vulcan y uno de los Victor. El primer trasiego de combustible tuvo lugar casi dos horas después del despegue. Por diversas razones, los aviones consumían combustible a una tasa superior a la prevista. El último repostaje se produjo a 650 km al NE de Port Stanley. El único Victor restante repostó al Vulcan, mandado por el capitán Withers, aun sabiendo que no tendría suficiente combustible para volver a la base; la única esperanza era que se enviase otro sisterna desde Ascensión antes de que sus tanques se quedasen secos. Tras el repostaje, el Vulcan comenzó a descender rápidamente sin aerofrenos, hasta que se encontró a 91 m de cota, a 74 km del objetivo. Una rápida trepada a 152 m reveló que había sido detectado por un radar de alarma avanzada de fabricación norteamericana instalado en Port Stanley. Trepada final hacia el objetivo Recuerda Whiters: "Llegados a 55 km comenzamos a subir hasta 3.000 m para dar a las bombas, antes del impacto, suficiente velocidad para perforar la pista. Yo esperaba un vivaz espectáculo pirotécnico cuando la antiaérea argentina abriese el fuego, manteniendo la cota correcta mientras el navegante confirmaba que todo estaba a punto". Mientras de abrían las compuertas de la bodega de bombas (a 18,5 km del objetivo) el oficial de sistemas electrónicos (AEO, Air Electronics Officer) oyó un característico sonido agudo procedente de su receptor de alerta aérea cuando un radar de dirección de tiro Skyguard consiguió esclavizarse al bombardero (el Skyguard estaba asociado a una batería de cañones Oerlikon de 35 mm, cuyos proyectiles habrían podido alcanzar la cota del Vulcan). El AEO pulsó un botón en el tablero de mandos para activar el pod de contramedidas electrónicas ALQ-101 sito bajo el ala derecha y casi inmediatamente la señal de aviso del radar enemigo cesó de sonar. Mientras Whiters proseguía la aproximación, lanzó toda su carga de 21 bombas de 1.000 libras (454 kg). "Tan pronto como salieron las bombas, empujé gases a fondo y realicé una trepada a 1,8 g a plena potencia, virando a la izquierda." Así volaron casi 20 segundos hasta que se verificó el primer impacto; se precisaron cinco segundos más para el impacto de las 21 bombas. Tan pronto como las bombas explosionaron, las nubes sobre el aeropuerto se iluminaron bruscamente desde abajo. Después volvió la obscuridad y la tripulación pudo imaginar más que oir el eco lejano de las explosiones que se fundía en un solo tono. "Tras el ataque, la tripulación estaba muy silenciosa, casi apesadumbrada. Acabábamos de iniciar una verdadera guerra. Se necesitaba bastante sangre fría para llegar por sorpresa a las 4.30 de la mañana y lanzar las bombas. "Mientras, el bombardero en ruta de retorno trataba de ganar altura donde cada kilo de combustible llevaría al avión dos veces más lejos que a baja cota. Hugh Prior, el AOE, preparó la señal de pos-ataque. Todos los miembros de la tripulación estaban de acuerdo en considerar la misión un completo éxito, así que se transmitió la palabra en clave:"Superfusa". Una misión épica "Tras el ataque, las cuatro horas del viaje de regeso hacia Ascensión fueron algo pesadas", recuerda Whiters, "parecieron durar una eternidad". A pesar de eso, el Vulcan aterrizó con toda seguridad en la pista de Wideawake, después de 16 horas de vuelo, al término de la más larga misión de bombardeo, el 4 de mayo, no consiguió aumentar los daños causados por el ataque de Whiters. Tras estas incursiones iniciales sobre la pista de Port Stanley, los Vulcan cambiaron de objetivo: pasaron a atacar los radares de largo alcance cercanos al aeropuerto, que estaban causando problemas a los buques y los aviones de la Task Force que cruzaban en las proximidades de las islas. Muchos Vulcan fueron frenéticamente modificados para llevar y lanzar los misiles antirradiación Shrike, capaces de dirigirse hacia los emisores de energía radar. El primer ataque, el 31 de mayo, se realizó con éxito sobre Port Stanley. La tripulación lanzó un Shrike y causó algunos daños a uno de los radares argentinos. El sucesivo, que se llevó a cabo el 3 de junio, empleó dos Shrike que destruyeron un radar de dirección de tiro Skyguard. En el vuelo de regreso, la tripulación tuvo problemas y hubo de posarse en Brasil. La misión final de los Vulcan contra posiciones argentinas se produjo el 12 de junio; dos días más tarde las fuerzas argentinas en la islas se rindieron. El impacto psicológico de las incursiones fue incalculable. La RAF demostró su capacidad para golpear en la Argentina continental si lo deseaba; pero aún más importante fue el cumplimieto del objetivo prefijado: inhibir la utilización del aeropuerto de Port Stanley a los reactores argentinos Mirage, Skyhawk y Super Eténdard. Radares de largo alcance argentinos, situados en las cercanías del aeropuerto, fueron atacados por misiles antirradar Shrike. Mirage en las Malvinas Los sucesos de abril de 1982 encontraron al Grupo 8 de Caza equipado con los únicos interceptores de la FAA nuevos y pilotos bien entrenados. Sin embargo, la situación operativa táctica no era la ideal para los Mirage. Los M III debían defender el territorio continental argentino de posibles ataques de los bombarderos Vulcan de la RAF, brindar escolta a los cazabombarderos de la FAA, e impedir los ataques de aviones de la Royal Navy y de la RAF sobre las Malvinas. Demasiadas tareas para los escasos M III del G8C. Además, las misiones de defensa del continente se veían dificultadas por la enorme distancia entre los objetivos probables (desde Buenos Aires hasta Río Grande, Tierra del Fuego). En cuanto a los vuelos sobre las islas, sin capacidad de reabastecimiento en el aire, quedaba sólo un reducido margen de tiempo para permanecer en la zona "caliente". Con respecto al armamento, se consideró que el misil R 550 Magic era el más adecuado para el combate con los Sea Harrier, mientras que el R 530 sería utilizando en misiones de interceptación. De esta manera quedaron formalmente constituidos el Escuadrón Mirage Comodoro Rivadavia y el Escuadrón Mirage Río Gallegos, al mando de los My H. Paez y J. Sánchez respectivamente. Los primeros días fueron utilizados en el entrenamiento y familiarización con la zona de operaciones y la coordinación con otras unidades. Mientras tanto, hacia el 15 de abril se producía la recepción de los misiles Matra 550 Magic adquiridos tiempo antes. El entrenamiento con este misil era nulo y se realizó de manera acelerada con el correr del mes. El 1º de mayo, tras los ataques de los Vulcan y Sea Harrier contra Darwin y Puerto Argentino, y los confusos informes sobre desembarcos británicos, la FAA lanza al ataque una gran cantidad de aviones, incluidos los M III. Se realizaron 5 salidas de Mirage III desde Río Gallegos en misiones de escolta, operando en secciones de dos aparatos. La primer pareja despegó para brindar cobertura superior a una escuadrilla de A-4B del Grupo de Caza, que debían buscar y atacar buques ingleses. Sobre la Isla Soledad, los Mirage lograron colocarse entre Skyhawk y una PAC de Sea Harrier que trataba de interceptarlos, pero el controlador aéreo no autorizó a disparar, por lo que los M III regresaron a Río Gallegos sin otras novedades, aunque con muy poco combustible. Otras dos parejas de Mirage fueron lanzadas sobre Malvinas en las primeras horas de la tarde. Dos de los M III persiguieron a una PAC de Sea Harrier a mediana distancia hasta que, cuando los separaban unos 25 km, los aviones ingleses invirtieron su rumbo y se cruzaron de frente con los Mirage, aunque sin que ninguno de los cuatro pilotos lograra adquirir un blanco para sus misiles. Escasos de combustible, todos los aviones rompieron contacto y regresaron a sus bases. La última misión en esa jornada para el Grupo 8 fue realizada por el Cap. García Cuerva (en el I-019) y el primer teniente Perona (en el I-015), ambos pilotos en su segunda misión del día. Los M III fueron vectoreados por el radar de Puerto Argentino hacia una pareja de Sea Harrier del 801 Squadron (XZ423, piloto Flt. Lt. P. Barton y XZ453, piloto S. Thomas), detectados sobre la Isla Soledad. Sin embargo, el control terrestre no aclaró que eran dos los aviones enemigos por lo que la creencia de los pilotos de M III era que se dirigían a un solo objetivo. Los pilotos argentinos se acercaron a los aviones ingleses desde lo alto, tratando de maniobrar para colocarse a la cola de uno de los Harrier, pero mientras Thomas mantenía su curso, Barton giró hasta colocarse a un costado de los Mirage. A unos 8 km y tras establecer contacto visual, Perona y García Cuervas eyectaron sus depósitos auxiliares; casi inmediatamente, Thomas y Perona se cruzaron a muy poca distancia (menos de 100 metros), pero cuando el piloto argentino comenzó a virar para perseguir a Thomas, su avión fue alcanzado por un Sidewinder AIM-9L lanzado por Barton desde unos 1500 metros de distancia. El cruce de los aviones y el impacto del misil se produjo casi simultáneamente, lo que hizo pensar a Perona que había colisionado con el Sea Harrier. De todas formas, con el avión desintegrándose, el piloto argentino alcanzó a eyectarse, y poco después de llegar a tierra fue rescatado por personal de la Aviación Naval Argentina en Isla Borbón. Mientras tanto, Thomas lanzaba un Sidewinder contra el Mirage de García Cuerva, que advirtió el disparo y se lanzó en picada entre las nubes a din de eludirlo. La maniobra tuvo éxito, y con ambos aviones faltos de combustible, rompieron contacto. Ante la imposibilidad de retornar al continente, García Cuerva, en un valeroso esfuerzo por salvar su avión decidió intentar un aterrizaje en la en corta pista de Puerto Argentino. Lamentablemente, al salir de las nubes cerca del aeropuerto, fue derribado por la artillería antiaérea argentina, sin que el piloto pudiera eyectarse. La noche del 1º de mayo resultó oscura para el ánimo del Grupo 8. Había muerto uno de sus mejores pilotos, se había perdido dos aviones nuevos y se llegó a la conclusión de que, bajo las condiciones planteadas, era casi imposible enfrentar al binomio Sea Harrier/AIM-9L. Durante el resto del mes, los Mirage realizaron algunas salidas de escolta para los aparatos de ataque, mientras que se ocupaban de la protección de las bases del sur ante un posible ataque de bombarderos Vulcan. Además de las misiones de escolta, el Grupo 8 comenzó a realizar salidas actuando como "señuelo", simulando ataques sobre buques británicos para distraer a los Sea Harrier y dejarle libre el camino a los cazabombarderos "verdaderos". Este tipo de operaciones tuvo su máximo éxito el 8 de junio, cuando los Sea Harrier fueron tras los Mirage mientras los A-4B del Grupo 5 destruían los buques de desembarco británicos Sir Galahad y Sir Tristam en Bahía Agradable. Las misiones del Grupo 8 continuaron sin mayores incidentes hasta la misma noche del 14 de junio (la última de la guerra), cuando una pareja de Mirage escoltó a los Camberra del Grupo 2 de Bombardeo que atacaron las posiciones británicas en Monte Kent. De esta manera, terminaba la guerra para el Grupo 8, habiendo efectuado 47 misiones de cobertura y 9 salidas de diversión. Los M III volaron armados con dos misiles Matra R 550 Magic además de los cañones DEFA de 30 mm, con dos depósitos auxiliares de combustible de 1700 litros cada uno, y en un Matra R 530 bajo el fuselaje. Los aparatos desplegados en Com. Rivadavia utilizaron los tanques de 500 litros y R 530 en el soporte central. Despliegue de un M III en la BAM Río Gallegos durante abril de 1982. Los Sea King tuvieron la tarea de rescatar gran cantidad de víctimas de Sir Galahad. El incidente causó el mayor número de pérdidas de vidas humanas de una sola vez de toda la guerra. Misión Secreta Británica Trazado de la malograda misión secretaEn los primeros días de mayo de 1982, la conducción inglesa de las operaciones en el Atlántico Sur estaba muy preocupada por los resultados de los ataques aéreos argentinos a su flota. El hundimiento del "Sheffield" y los daños a sus buques de alerta temprana, indicaban que era muy difícil prevenir las incursiones de la aviación argentina. De allí que se decidiera destruir las pistas e instalaciones de las dos bases aéreas desde donde partían sus aviones. Sin embargo, un bobardeo de alta cota resultaba complicado y poco efectivo, como ya había ocurrido con el ataque del Vulcan a la pista de Puerto Argentino.Fue entonces que se planificó realizar una audaz golpe, enviando al crepúsculo del 19 de mayo dos aviones Hércules C-130 de la RAF, similares a los argentinos para desembarcar dos equipos de quince "comandos" del cuerpo SAS, cuya misión sería destruir pistas e instalaciones con equipos de demolición e incendio. Estos hombres pertenecían al Escuadrón B, Regimiento 22º del SAS con base en Hereford, Gales, a unos 170 Km de Londres.Hay versiones que dicen que se buscaron radioperadores que hablaban con modismos argentinos para hacer aproximaciones de aterrizaje en las pistas, ya que tenían grabaciones de las efectuadas por los C-130 argentinos. Los incursores quedarían en la cabeceras con sus turbohélicesen marcha mientras grupos especializados descendían con Land Rovers por las rampas traseras. Las pistas se destruirían en la mitad de su longitud para impedir el despegue de los cazabombarderos Skyhawk Super Etendard, pero dejando un margen suficiente como para que los Hércules ingleses pudieran salir, ya que estas máquinas tienen la posibilidad de operar en STOL (corta distancia).Se había previsto que los dos aviones atacantes siguieran rutas de aproximación y aterrizaje similares a las habituales de las máquinas argentinas. Pero para brindar un apoyo de guía final, se iba a instalar un pequeño radiofaro de guía satelital con VHF en un punto desierto del Estrecho de Magallanes, para lo cual se desplegaría secretamente hacia ese lugar un helicóptero Sea King. Este aparato podría colaborar para eventuales evacuaciones del personal que no pudiera escapar en los mismos aviones en que había llegado. El día convenido despegaron desde la larga pista de Wideawake en la isla Ascensión, los dos Hercules CILR4XV 296 equipados con sistemas Omega y provistos de lanzas para reabastecimientos aéreos que habían sido instaladas semanas antes en los talleres Marshall de la compañía Cambridge. Tendrían que cumplir un vuelo de 14 000 kilómetros, algo sin precedentes y superior aún al espectacular vuelo del Vulcan del 1º de mayo, durante el cual se reabastecerían varias veces con diez tanqueros Vickers CIPLR2 (VC-10 modificados) que se reabastecerían entre sí y a los dos Hercules, unas quince veces, a lo largo de la ruta prevista. A bordo iban dos grupos del Special Air Service con sus característicos pasamontañas marrones. El vuelo hasta la Patagonia insumiría unas diez horas. Sin embargo, al no recibir del helicóptero Sea King las comunicaciones en clave previstas para coordinar la operación, y como esa parte de la misión era fundamental, se hizo abortar el operativo y los dos Hercules con sus equipos regresaron a su base, en la isla Ascensión. El helicóptero El helicóptero Sea King HC-4 matrícula ZA-290 (código operacional -/VC) del Escuadrón 846 embarcó en Portsmouth a bordo del portaaviones "Hermes" el 29 de marzo con rumbo a las islas Malvinas. Durante la navegación se lo equipó con visores especiales para vuelo nocturno y fue transferido al "Invincible" en la noche del 17 de mayo, destinado a una misión especial de reconocimiento de largo alcance.Esa misma noche el "Invincible" se dirigió hacia el continente a toda máquina -unos 25 nudos- escoltado por el "Broadsword" a una milla, en total oscuridad y silencio de radio. Los barcos detuvieron su marcha en un sitio no precisado y de la cubierta delantera del líder, a las 0:15 horas de ese martes 18, despegó el ZA-290, piloteado por el teniente Richard Hutchings (un "boina verde" instruido en Lympstone, Devon) del Royal Marines, quien era secundado por el teniente Alan Reginald Courtenay Bennet de la Armada Real y el suboficial (Leading Crewman) Peter Blair Imrie, de la Armada.Volando a muy poca altura sobre el mar para no ser detectado por los radares, el helicóptero al parecer entró a la isla de Tierra del Fuego por la bahía San Sebastián y sobre un sitio en donde la lengua de tierra que separa la costa del territorio chileno es de apenas unos 4 kilómetros.Sin embargo, los radares de dos destructores argentinos y un radar de la Fuerza Aérea detectaron las evoluciones de un helicóptero, cerca de la frontera con Chile, aunque no hay coincidencias sobre la hora y fecha de esa detección. Uno de los operadores del destructor "Bouchard" que estaba fondeado en la bahía Esperanza, comunicó sin usar el lenguaje cifrado esta novedad al destructor "Piedrabuena" que estaba fondeado más al norte. Los registros del radar señalaron que el helicóptero volaba viniendo desde Chile a muy baja altura (con rumbo 090 y a unos 160 km/h) y que luego desapareció, co mo si hubiera descendido. Unos cinco minutos más tarde el eco volvió a aparecer evolucionando en torno a la estancia Sara Braun, a unos 45 kilómetros de Río Grande. En declaraciones posteriores, el Vicealmirante (R) Horacio Zaratiegui, que estaba a cargo del área Tierra del Fuego y sur de Santa Cruz durante el conflicto, señaló que esa detección se registró el mismo día miércoles 19, fecha en cuyo amanecer varios testigos chilenos dijeron que había caído la máquina.Los Jefes de la Base Aeronaval de Río Grande dispusieron inmediatamente el envío de varias patrullas en seis helicópteros, pero sus observaciones no descubrieron nada anormal en la zona. Preventivamente, se ordenó un refuerzo en sus guardias con una compañía de infantes de marina y el minado de varios puntos de los alrededores.El helicóptero se habría ocultado entre unas lomadas hacia las cuales llegaban dos probables rutas de evacuación desde Río Grande, una que seguía el curso del río Silva y cruzaba la estancia Sara Braun y otra que llegaba hasta la estancia El Salvador. Estos rumbos serían fáciles de seguir y proveerían de sitios para ocultarse y de agua fresca a los incursores ingleses en caso que no pudieran escapar con sus Hercules. Liberados de la amenaza de los cazabombarderos y aprovechando la confusión que seguramente afectaría a las bases argentinas al término del operativo, los buques de la flota británica podrían aproximarse para ayudar a la evacuación de los "comandos". Esta misión tenía como antecedente la que habían realizado años atrás comandos israelíes en el aeropuerto Entebbe de Uganda, donde descendieron varios vehículos (hasta un automóvil Mercedes Benz similar al del dictador Iddi Amin) y lograron exitosamente liberar a grupos de rehenes. Este operativo tuvo gran repercusión en todo el mundo y hasta motivó la realización de una película de acción. El último operativo Al parecer, un temporal de viento y lluvia que se desató en la noche siguiente afectó el último vuelo del helicóptero, cuando intentaba situarse en el sitio previsto. Arrastrada por ráfagas tormentosas del este la máquina hizo un accidentado descenso a las 6:25 (hora local) del miércoles 19 de mayo en una playa al sur de Punta Arenas.Su fuselaje quedó de costado y su rotor principal se desprendió a una decena de metros de distancia, sobre las aguas. Su tripulación, luego de destruir los equipos y claves de comunicación que habían quedado en el semidestrozado fuselaje, se ocultó entre unos matorrales para protegerse de la tormenta e hizo un precario campamento, antes de cruzar la ruta y trepar hacia un cerro boscoso, donde los "comandos" se refugiaron.Ante esta situación, en las primeras horas hubo nerviosas consultas entre las autoridades chilenas, pues hubiera correspondido internar a la máquina y a sus tripulantes hasta el fin del conflicto. Sin embargo, la trascendencia periodística que tendría este accidente, perjudicaría la postura de neutralidad que fingía adoptar el régimen chileno. Fue así que se procedió a enviar unas palas mecánicas para cubrir los restos del helicóptero, que estaba semidestruido sobre una playa marítima de pedregullo y pastos, en el paraje denominado Canadá de los Ciervos, de la bahía Agua Fresca y a 26 kilómtros de la ciudad de Punta Arenas; el fuselaje qued¢ totalmente cubierto bajo un montículo de grava. En los días siguientes, y debido a que creían estar en territorio argentino, los tres ingleses se desplazaron unos veinte ki1ómetros hacia el cerro El Parrillar y su lago. Posteriormente, y al descubrir que estaban en territorio chileno, descendieron y se entregaron en un retén de carabineros. Al gobierno de Thatcher tampoco le convenía que se descubriera su intención de llevar el conflicto hasta el mismo continente americano, sin obtener réditos significativos que lo justificaran. Por su parte, a las autoridades argentinas tampoco les resultaba halagador que se comprobara c¢mo efectivos enemigos podían incursionar con cierta libertad sobre sus fronteras continentales. El que escribe estas líneas, llegó al lugar del accidente pocas horas después antes lo habían hecho periodistas y camarógrafos trasandinos, a quienes no dejaron acercarse hasta el fuselaje caído- acompañado por el fotógrafo Leonardo Zavattaro y el chofer Jos‚ Fernández. Era ya el anochecer, pero lograron la cooperación de unos pescadores vecinos para que extrajeran del agua los restos del rotor principal del aparato, que se había desprendido en el accidente. Partes de este rotor son el único testimonio de esta misteriosa y frustrada aventura bélica, que ahora se entregan al Museo Nacional de Aeronáutica de la Argentina.El periodista argentino y sus acompañantes fueron detenidos, a poco de fotografiar este rotor, por tres hombres que se identificaron como detectives de la DINA, Direcci¢n de Seguridad Chilena. Luego de nerviosas tratativas, los policías condujeron a los argentinos hasta las oficinas del diario "La Región", en donde hicieron revelar el material fotográfico para supervisar qué habían captado. Los agentes recortaron solamente un cuadrito del negativo en donde se veía a un helicóptero chileno en vuelo, que los argentinos fotografiaron circunstancialmente durante su viaje. El autor de este artículo pudo transmitir la nota a su diario por medio de la teletipo del periódico local, que los chilenos le facilitaron como cortesía profesional. También revelaron y transmitieron la fotografía del rotor por medio del transmisor de telefoto que ellos portaban, logrando una primicia absoluta, que salió publicada en el diario "Clarín" en su edición del día 21 de mayo. Los periodistas fueron liberados dos horas más tarde y regresaron inmediatamente en su automóvil a la ciudad de Río Gallegos. Pocos días después los tres tripulantes ingleses bajaron de los cerros en donde se habían ocultado y se entregaron a los carabineros de un puesto cercano. Las autoridades chilenas los remitieron a Santiago y desde esta capital fueron transportados por vía aérea hasta Gran Bretaña, sin dejarlos tomar contacto con la prensa. Al término de la guerra, los tres tripulantes del Sea King fueron distinguidos y condecorados por su actuación en este operativo. Importa destacar la trascendencia que los mandos británicos le dieron a este operativo, pese a su frustración, pues los dos pilotos del Sea King caído recibieron la Distinguished Service Cross (entre otros 24 seleccionados en tan alto nivel durante esta guerra), una condecoración que sigue en importancia a la Cruz de la Reina Victoria dentro de los rangos del honor militar inglés. El suboficial Imrie recibió también similar distinción, pero en forma de Medalla, según su encuadre. Componente estructural del Sea King caído en el estrecho de Magallanes. ESTE POST NO TIENE LA INTENCION DE OFENDER A NADIE,SOLO DAR UNA MUESTRA DE RESPETO HACIA LOS EX COMBATINTES DE MALVINAS.
Algunas misiones durante la guerra de malvinas
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