Gente, acá les traigo una monografía que encontré buscando info sobre la "democracia" cubana. Aclaro que este post es momentáneo, es como un bocadillo para empezar.
Por razones obvias, los comentarios están cerrados. Saludos.
REVOLUCION CUBANA Y DEMOCRACIA LATINOAMERICANA:
La democracia en el Tercer Mundo es frágil por la tradición autoritaria, la crisis económica y la juventud de su sistema multipartidista.
Pues bien esta fragilidad la convierte muchas ocasiones en simpatizante de la Revolución Cubana, aquel modelo totalitario implantado después de la caída de la autocracia del presidente Fulgencio Batista.
La democracia del Tercer Mundo es dura con los regímenes autoritarios, pero no con los sistemas totalitarios como el cubano.
El dictador chileno Augusto José Ramón Pinochet Ugarte nunca fue aceptado por la comunidad democrática latinoamericana, pero Fidel Castro sí. Tal vez Castro no registre genocidios como los pasados dictadores salvadoreños, ugandesesy ecuatoguineanos, pero no por ello deja de ser un dictador más en las naciones en vías de desarrollo.
América Latina castiga los genocidios que comenten los gobiernos de derecha, como corresponde, pero perdona los crímenes de los dictadores de izquierda.
El presidente de Argentina, Raúl Alfonsín –víctima de la tírania militar- mantuvo buenas relaciones con Cuba, pero no acepto al régimen militar chileno. Irónicamente, Castro no tuvo condenas contra el gobierno dictatorial de Jorge Rafael Videla a raíz de los fuertes nexos comerciales entre Argentina y la Unión Soviética durantelos años setenta y principios de los ochenta.
Algunos gobiernos latinoamericanos consideran que condenar al sistema político cubano es sinónimo de "servir" a los intereses de los Estados Unidos, es por ello que sacrificando sutilmente sus principios democráticos aparecen contradictoriamente como defensores de uno de los ocho peores regímenes dictatoriales del planeta, al lado de Turkmenistán, Sudán, Libia, Siria, Arabia Saudita, Myanmar (ex Birmania) y Norcorea.
Al respecto, desde 1960 este discurso ha sido explotado sistemáticamente por el dictador cubano. Anexar la limitada realidad de derechos humanos y la ausencia de libertad en la Isla como una política anticastrista estadounidense es minimizar la defensa y el futuro de la democracia en los países del Sur, quienes luchan por desterrar un pasado dictatorial.En la América Latina Democrática existe una cierta corriente política de complicidad en no cooperar o apoyar de forma la transición democrática en Cuba. Pocos han sido los gobernantes latinoamericanos democráticos que se han pronunciado a favor de la democracia en la Isla.
Al igual que China Continental cooperaba con las recientes repúblicas africanas en diversos asuntos sociales y económicos en los años sesenta, desde hace buen tiempo Cuba hace también lo mismo con América Latina en materias como los deportes, la medicina, el turismo, la educación y la cultura. Todo parece indicar que esta ayuda mejora el nivel de relaciones diplomáticas entre La Habana y América Latina.
Sin embargo, en muchos casos la elogiada "cooperación" es un desastre en varios aspectos, por ejemplo durante los años noventa el deporte peruano bajo asesores cubanos descendió al nivel más bajo de toda su historia, siendo superado por países como Uruguay. Hace poco un grupo de políticos peruanos, que fueron víctimas dela tiranía de Alberto Kenya Fujimori, se alarmaron porque el gobierno del presidente Alejandro Toledo apoyó una exhortación de respeto a los derechos humanos en Cuba. "Tenemos el liderazgo porque tenemos autoridad moral de nuestra lucha.
La mayoría de admiradoresdela Revolución Cubana desconocen que Fidel Castro apoyó militarmente (incluyendo miles de soldados cubanos) al impopular régimen socialista de Etiopía, uno de los gobiernos totalitarios más represivos de la historia del Tercer Mundo, que llevó a cabo una política expansionista sobre Eritrea, un territorio independiente después del desplome de la dictadura procastrista de Etiopía.
El país africano tmbién fue escenario de la peor sequía-hambruna de toda la historia de la humanidad (1983-86), donde murieron más de un millón de etíopes.
Los simpatizantes del régimen castrista tampoco recuerdan que Cuba jamás se pronunció en contra de los grupos terroristas Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), quienes en los años ochenta y noventa sembraron la ola de terror más extensa de América Latina, con más de 70 mil muertos.
Los gobiernos y políticos latinoamericanos se enfrascan en llevar campañas internas de democratización y respeto por los derechos humanos, pero en el exterior hacen poco por defender la democracia liberal en los países en vías de desarrollo.No se entiende como líderes o gobernantes que sufrieron todo tipo de vejaciones y exilios forzosos durante gobiernos dictatoriales en la actualidad no recuerden lo que es una tiranía.
Se habla de una "solidaridad con el pueblo cubano", pero en pocos o en ninguno de los casos se habla de una mínima solidaridad latinoamericana con los millones de exiliados cubanos por el mundo y por las violaciones a los derechoshumanos contra el pueblo en la Isla.
No hay duda que la historia juzgará el ambiguo comportamiento de las democracias latinoamericanas con el pueblo cubano.
http://www.monografias.com/trabajos21/fidel-y-dictadura/fidel-y-dictadura.shtml
Por razones obvias, los comentarios están cerrados. Saludos.
REVOLUCION CUBANA Y DEMOCRACIA LATINOAMERICANA:
La democracia en el Tercer Mundo es frágil por la tradición autoritaria, la crisis económica y la juventud de su sistema multipartidista.
Pues bien esta fragilidad la convierte muchas ocasiones en simpatizante de la Revolución Cubana, aquel modelo totalitario implantado después de la caída de la autocracia del presidente Fulgencio Batista.
La democracia del Tercer Mundo es dura con los regímenes autoritarios, pero no con los sistemas totalitarios como el cubano.
El dictador chileno Augusto José Ramón Pinochet Ugarte nunca fue aceptado por la comunidad democrática latinoamericana, pero Fidel Castro sí. Tal vez Castro no registre genocidios como los pasados dictadores salvadoreños, ugandesesy ecuatoguineanos, pero no por ello deja de ser un dictador más en las naciones en vías de desarrollo.
América Latina castiga los genocidios que comenten los gobiernos de derecha, como corresponde, pero perdona los crímenes de los dictadores de izquierda.
El presidente de Argentina, Raúl Alfonsín –víctima de la tírania militar- mantuvo buenas relaciones con Cuba, pero no acepto al régimen militar chileno. Irónicamente, Castro no tuvo condenas contra el gobierno dictatorial de Jorge Rafael Videla a raíz de los fuertes nexos comerciales entre Argentina y la Unión Soviética durantelos años setenta y principios de los ochenta.
Algunos gobiernos latinoamericanos consideran que condenar al sistema político cubano es sinónimo de "servir" a los intereses de los Estados Unidos, es por ello que sacrificando sutilmente sus principios democráticos aparecen contradictoriamente como defensores de uno de los ocho peores regímenes dictatoriales del planeta, al lado de Turkmenistán, Sudán, Libia, Siria, Arabia Saudita, Myanmar (ex Birmania) y Norcorea.
Al respecto, desde 1960 este discurso ha sido explotado sistemáticamente por el dictador cubano. Anexar la limitada realidad de derechos humanos y la ausencia de libertad en la Isla como una política anticastrista estadounidense es minimizar la defensa y el futuro de la democracia en los países del Sur, quienes luchan por desterrar un pasado dictatorial.En la América Latina Democrática existe una cierta corriente política de complicidad en no cooperar o apoyar de forma la transición democrática en Cuba. Pocos han sido los gobernantes latinoamericanos democráticos que se han pronunciado a favor de la democracia en la Isla.
Al igual que China Continental cooperaba con las recientes repúblicas africanas en diversos asuntos sociales y económicos en los años sesenta, desde hace buen tiempo Cuba hace también lo mismo con América Latina en materias como los deportes, la medicina, el turismo, la educación y la cultura. Todo parece indicar que esta ayuda mejora el nivel de relaciones diplomáticas entre La Habana y América Latina.
Sin embargo, en muchos casos la elogiada "cooperación" es un desastre en varios aspectos, por ejemplo durante los años noventa el deporte peruano bajo asesores cubanos descendió al nivel más bajo de toda su historia, siendo superado por países como Uruguay. Hace poco un grupo de políticos peruanos, que fueron víctimas dela tiranía de Alberto Kenya Fujimori, se alarmaron porque el gobierno del presidente Alejandro Toledo apoyó una exhortación de respeto a los derechos humanos en Cuba. "Tenemos el liderazgo porque tenemos autoridad moral de nuestra lucha.
La mayoría de admiradoresdela Revolución Cubana desconocen que Fidel Castro apoyó militarmente (incluyendo miles de soldados cubanos) al impopular régimen socialista de Etiopía, uno de los gobiernos totalitarios más represivos de la historia del Tercer Mundo, que llevó a cabo una política expansionista sobre Eritrea, un territorio independiente después del desplome de la dictadura procastrista de Etiopía.
El país africano tmbién fue escenario de la peor sequía-hambruna de toda la historia de la humanidad (1983-86), donde murieron más de un millón de etíopes.
Los simpatizantes del régimen castrista tampoco recuerdan que Cuba jamás se pronunció en contra de los grupos terroristas Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), quienes en los años ochenta y noventa sembraron la ola de terror más extensa de América Latina, con más de 70 mil muertos.
Los gobiernos y políticos latinoamericanos se enfrascan en llevar campañas internas de democratización y respeto por los derechos humanos, pero en el exterior hacen poco por defender la democracia liberal en los países en vías de desarrollo.No se entiende como líderes o gobernantes que sufrieron todo tipo de vejaciones y exilios forzosos durante gobiernos dictatoriales en la actualidad no recuerden lo que es una tiranía.
Se habla de una "solidaridad con el pueblo cubano", pero en pocos o en ninguno de los casos se habla de una mínima solidaridad latinoamericana con los millones de exiliados cubanos por el mundo y por las violaciones a los derechoshumanos contra el pueblo en la Isla.
No hay duda que la historia juzgará el ambiguo comportamiento de las democracias latinoamericanas con el pueblo cubano.
http://www.monografias.com/trabajos21/fidel-y-dictadura/fidel-y-dictadura.shtml