"Amar la Patria es el amor primero
y es el postrero amor, después de Dios
y si es crucificado y verdadero,
ya son un solo Amor, ya no son dos."
Sencillo homenaje a los que dieron su vida por la Patria en la Batalla por las Islas Malvinas en el año 1982.
A todos nuestros hermanos Latinoamericanos, cuyos lazos históricos y culturales nos unen, de alguien que está orgulloso de ser Argentino.
» Guerra de las Malvinas -
Guerra de las Malvinas
Las MalvinasEl territorio de las islas Malvinas, situado en el extremo sur-este de la República Argentina, fue descubierto en el año 1520 por una de las naves de la expedición de Magallanes, que tenía como misión encontrar un pasaje interoceánico que comunicara el Océano Atlántico con el Pacífico, siendo de propiedad española, según la delimitación realizada por las bulas papales.
En 1690, un capitán inglés, John Strong, desembarcó en las islas, rebautizó al estrecho de San Carlos, que separa las Malvinas, con el nombre de estrecho de Falkland en recuerdo de sir Lucius Cary, segundo vizconde de Falkland. En 1740 ingleses y españoles se enfrentaron sin resultados claros por la soberanía de ese lugar.
En 1764 los franceses, procedentes del puerto francés de Saint Maló, llamaron a las islas en homenaje a su lugar de procedencia, islas Malouines, pasando a ocuparlas, en nombre del rey de Francia, a pesar de ser un emprendimiento privado organizado por Louis Antoine de Bougainville, fundando el puerto de San Luis.
Ante los reclamos españoles, estos recuperaron las islas, tras indemnizar al colonizador francés, a las que denominaron Malvinas, pero en 1765, arribaron allí los ingleses y se adueñaron de esas posesiones, a las que nombraron islas Falkland.
Esta ocupación inglesa en las islas cesó en 1770, recuperándolas España, siendo reconocidas por Gran Bretaña en 1825, como parte integrante del nuevo estado argentino.
El Puerto Soledad, fue entregado en concesión, en 1828, a Luis Vernet, por el gobierno porteño con el fin de colonizarlo. Hacia allí partieron cien gauchos e indios para criar ganado.
Cuando en 1829, Vernet ocupó el cargo de gobernador de Malvinas, los ingleses se arrogaron su derecho de soberanía sobre las islas, con el argumento de ser sus descubridores, tomándolas por la fuerza en 1833, previamente a destruir en 1831, el asentamiento argentino de Puerto Soledad.
La República Argentina ha reivindicado constantemente su derecho sobre las islas. El 11 de abril de 1968, declaró su soberanía sobre el territorio austral, negociando con Gran Bretaña su descolonización.
El 16 de diciembre de 1969, la ONU, felicitó a ambos estados por la marcha de las conversaciones, que sin embargo no prosperaron.
Durante la dictadura militar argentina que había comenzado en el año 1976, se decidió iniciar la guerra de las Malvinas, donde se entremezclaron legítimos derechos de reivindicación, con aspiraciones políticas de un gobierno, cuyo prestigio estaba notoriamente deteriorado, y necesitaba de alguna manera, contar con el apoyo popular.
Las tensiones en las relaciones argentino-británicas habían crecido debido a ciertos incidentes, como el de una operación naval secreta llevada a cabo por la Argentina, en una isla de las Sanwich del Sur, llamada Thule, con fines científicos, en 1976, que según los ingleses encubría otro propósito.
El Presidente Leopoldo Fortunato Galtieri y los marinos Jorge Isaac Anaya y Emilio Massera, comenzaron a plantear una estrategia bélica, considerando que Estados Unidos permanecería neutral.
Previamente, Galtieri intentó negociar con los ingleses pero estos desestimaron el pedido.
El 28 de marzo de 1982, partió la flota hacia Malvinas, integrada por el buque Cabo San Antonio, el portaaviones 25 de Mayo, los destructores Santísima Trinidad y Hércules, las corbetas Grandville y Drumond, el submarino Santa fe y el rompehielos Irízar,
recuperando las islas el 2 de abril de 1982, tras la rendición sin ninguna resistencia, de su gobernador Rex Hunt, creándose una gobernación militar argentina.
Puerto Stanley, su capital, fue denominada Puerto Argentino. El canciller argentino Nicanor Costa Méndez inició las negociaciones por vía diplomática.
El Consejo de Seguridad de las naciones Unidas, dictó la resolución 502, el 3 de abril, donde de 15 votos se contaron 10 a favor de su aprobación ( Estados Unidos, Francia, Guayana, Irlanda, Japón, Jordania, Togo, Uganda, Zaire y Gran Bretaña) 4 abstenciones (Unión Soviética, China, Polonia y España) votando sólo Panamá en contra de su aplicación, que favorecía al gobierno inglés. Por dicha resolución se ordenaba el retiro de las fuerzas argentinas, y buscar para el conflicto, una solución diplomática.
El enviado norteamericano Haig, intentó una mediación, proponiendo una administración tripartita integrada por los dos países en conflicto y Estados Unidos que actuaría como garante, iniciándose una negociación directa, con consulta a los isleños. Esta propuesta fracasó, lo mismo que la del presidente del Perú, Belaúnde Ferry, que mostró una posición de apoyo a la causa argentina.
El día 10 de abril, la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, reunía a una multitud enfervorizada que clamaba por la recuperación de las islas.
El día 15 de abril, se creó el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas, donde se alentó mediante campañas publicitarias el aporte en dinero y especies para la causa patriótica, que reunió muchísimos fondos, de los que no se supo su destino final.
El día 19 de abril, el Canciller Costa Méndez, solicitó la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca por el cual habían comprometido su solidaridad los países americanos ante la amenaza a un estado miembro, por parte de otro perteneciente a otro continente.
Desde Gran Bretaña, bajo la férrea y conservadora administración de la Ministro Margaret Thatcher, zarpó una flota que logró la rendición inmediata de las tropas a cargo del teniente Alfredo Astiz, recuperando las Georgias, luego de atacar Puerto Leith y Grytviken.
MalvinasEl 1 de mayo los británicos atacaron por primera vez desde el aire, cuatro veces en Puerto Argentino, y con helicópteros en Puerto Darwin. Las tropas argentinas impidieron el desembarco.
El hundimiento del buque General Belgrano, el 2 de mayo, fuera de la zona de exclusión declarada por el Reino Unido, fue el comienzo del desastre argentino. Trescientos veinte tres personas se contaron entre muertos y desaparecidos.
Los argentinos no contaban con fuerzas organizadas. Los soldados, mal alimentados y peor armados, con ropas inadecuadas para el crudo frío del sur y con sólo 18 años de edad en su mayoría, ya que se había reducido a esa edad el cumplimiento del servicio militar. Se acumularon tropas en el archipiélago sin ninguna estrategia. Los británicos eran superiores en armamentos, entrenamiento y recursos militares de todo tipo.
El 4 de mayo de 1982, nuevamente se sufrieron ataques aéreos ingleses en los puertos Argentino y Darwin. El destructor inglés Sheffield, fue hundido por la Aviación Naval argentina, equipada con misiles Exocet.
El 9 de mayo fue hundido el pesquero argentino Narwal y el 12 del mismo mes, desde Southampton partió el trasatlántico Queen Elizabeth con 3.800 soldados.
Mientras las propuestas de paz fracasaban, Argentina lograba algunos triunfos, como el hundimiento de la fragata Ardent y la destrucción de tres aviones Harrier y dos helicópteros.
El 8 de junio un intento de desembarco en Fitz Roy y Bahía Agradable fue impedido por la Fuerza Aérea argentina. La fragata Plymouth y los transportes de tropas Sir Galahad y Sir Tristan fueron hundidos.
El 12 de junio, un día después de que el Papa arribara a la Argentina bregando por la paz, luego de haber estado en Londres, hubo en las islas intensos combates que permitieron a los ingleses, al mando de Jeremy Moore, avanzar sobre Puerto Argentino.
A las nueve de la mañana, del 14 de junio de 1982, los ingleses solicitaron la rendición argentina. El Presidente Galtieri se negaba a aceptar la derrota pero el general Menéndez aceptó la rendición.
La guerra dejó como saldo 649 soldados argentinos muertos, 255 ingleses y 3 isleños. La argentina perdió la posesión de las islas, y la Junta Militar, vio aniquilado el poco poder que le quedaba, sellando el camino de la restauración democrática que se concretó en 1983.
FUNDAMENTOS: ¿En que se basa la Republica Argentina para afirmar su soberania sobre el territorio?
Fundamentos Geograficos
1- ANALISIS DE PROXIMIDAD
Capital de Las Islas Malvinas: Puerto Argentino (Stanley)
* Distancia entre Londres, Reino Unido y Puerto Argentino (Stanley): 12.700 Kilometros / 8000 Millas
* Distancia entre Rio Grande, Argentina y Puerto Argentino (Stanley): 800 Kilometros / 500 Millas
CONCLUSION: Rio Grande es la ciudad más proxima a las Islas, y Argentina la nación mas cercana. En un radio de 800 kilometros (500 millas) de Puerto Argentino (Stanley) no encontraremos nada mas que agua y territorio continental e insular argentino.
"Las Islas Malvinas pertenecen geográficamente al continente sudamericano, y por este motivo constituyen parte natural del dominio territorial argentino, en cuya proximidad se hallan."
2- CONVENCION DEL MAR
La Convención del Mar es un extenso documento producido en el ambito de las Naciones Unidas, en 1982, dedicado a legislar y definir las jurisdicciones en las aguas y en los fondos marinos.
Los fondos marinos son la prolongacion natural de las tierras emergidas e integran los denominados margenes continentales, hoy cubiertos por el mar. La Convencion del Mar ha establecido un complejo procedimiento para que los paises con costas reivindiquen esos fondos marinos. Se ha estimado que los territorios que le corresponden a la Republica Argentina en tal condicion tienen una extension de 2.500.000 Kilometros cuadrados, siendo en este caso, y acorde a lo establecido por la Convencion, superior a las areas oceanicas pertenecientes a la denominada "Zona economica exclusiva".
Las tierras emergidas de la porcion oceanica son, obviamente, islas. En el caso de la Republica Argentina se trata de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, ademas de otras menores. Son islas continentales pues en todos los casos emergen de plataformas o margenes continentales.
Las islas han sido usurpadas por el Reino Unido. Los fondos marinos y las masas oceanicas estan sometidas a lo dispuesto en la Convencion del Mar.
"Las Islas Malvinas se encuentran geologicamente vinculadas con la Patagonia."
Geografia de la Republica Argentina, Federico Daus, Editorial ASTRADA, 1963
Geografia de la Argentina, Horacio Lorenzini, AZ Editora, 1995
Fundamentos historicos
"La narracion historica que se detalla a continuacion es veridica, aceptada tanto por Argentina como por el Reino Unido. Este ultimo alega para su desestimacion que se trata de historia pasada y, por ende, ha perdido su vigencia."
El descubrimiento de las Malvinas ha sido alegado por varios navegantes con anterioridad al siglo XVII; de todos sus "descubridores" dudosos, los que mas probabilidades tuvieron de haberlas visto realmente fueron los marinos espanoles de la nave San Antonio, de la expedicion de Magallanes. A principios del siglo XVII las diviso con certeza el holandes Sebald de Weert.
La ocupacion mas antigua, efectiva y continua de las islas fue la hispanica. Los ingleses, por su parte, durante el siglo XVIII, exploraron el litoral patagonico (Hoy sur de la Republica Argentina) buscando puntos de abastecimiento para sus buques balleneros. Ante estos hechos, Espana instituyo el Virreinato del Rio de la Plata (1776), ya que estimo que Lima (Otro Virreinato en Sudamerica) se encontraba muy lejos para ejercer un control eficaz.
Tras la Declaracion de Independencia (9 de Julio de 1816), gran parte del territorio del Virreinato del Rio de la Plata paso a formar parte de la Republica Argentina, incluyendo las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur. La situacion se mantuvo asi hasta 1833, cuando las Islas fueron usurpadas durante el mandato del entonces presidente de la Republica, Juan Ramon Balcarce.
Hubo tentativas de ocupación de las Islas anteriores a 1833, por parte del Reino Unido, de Francia y de Norteamerica, pero todas ellas cesaron por las reclamaciones espanolas (en tiempos del Virreinato) o argentinas. Esto significa que se reconocia el derecho legitimo de soberania sobre las Islas.
Durante su gobierno, Balcarce habia nombrado un nuevo comandante de las Malvinas y envio la goleta Sarandi, al mando de Jose Maria Pinedo, para hacer mas efectiva la soberania argentina sobre el archipielago.
La fragata de bandera inglesa Clio, hizo su aparicion en las islas el 20 de diciembre de 1832, y despues de incursionar por las inmediaciones de Puerto Egmont, se presento frente a Puerto Soledad (2 de enero de 1833). Pinedo envio a dos de sus oficiales a bordo de la Clio para requerir al capitan ingles el motivo de su presencia. Este no tardo en ir personalmente a bordo de la Sarandi donde impuso al jefe argentino del tenor de sus instrucciones: por disposicion de S.M.B. tenia orden de tomar las islas Falkland y concedia venticuatro horas a Pinedo para arriar la bandera argentina y proceder a la evacuacion.
El jefe de la Sarandi considero que toda resistencia seria vana y se limito a dejar un colono como comandante provisional. El pabellon argentino no fue arriado. Un oficial ingles se encargo de hacerlo, para remitirlo luego a bordo de la Sarandi, donde Pinedo habia embarcado todas sus fuerzas.
El 3 de enero los ingleses tomaron posesion de Puerto Soledad: la usurpacion quedaba consumada. Pero la corbeta inglesa no prolongaria mucho su estada en las islas. Cumpliendo ordenes del almirantazgo dejo a un subdito britanico -el despensero irlandes Dickson- como custodio de la bandera inglesa. La Sarandi, mientras tanto, llegaba a Buenos Aires con la infausta noticia.
Con este hecho, un nuevo y prolongado periodo habria de iniciarse frente a la agresion inglesa: el de la reclamacion diplomatica, cuyas alternativas se proyectarian por espacio de casi ciento cincuenta años, derivando en la guerra de 1982.
"La posesion del archipielago por parte del Reino Unido es producto de una usurpacion realizada en 1833, con empleo de la fuerza y en momentos de vigencia de relaciones amistosas entre Buenos Aires y Londres"
Los tiempos Contemporaneos. Argentina y el mundo. - Juan Antonio Bustinza - AZ Editora - 1995
Geografia de la Argentina. - Horacio N. Lorenzini - AZ Editora - 1995
Enciclopedia tematica Larousse en color - Ramon Garcia-Pelayo y Gross - Librairie Larousse - 1994
Geografia de la Republica Argentina - Federico Daus - Editorial Astrada - 1963
Fundamentos Politicos, Economicos y Sociales Fundamentos politicos, economicos y sociales
Simon Jenkins: "Las Malvinas deben volver a la Argentina"
LONDRES
Simon Jenkins es en la actualidad uno de los analistas políticos más respetados e influyentes del Reino Unido, con una carrera que incluye varios años como editor de los periódicos nacionales Evening Standard y The Times, así como también de la prestigiosa revista The Economist. Su labor no pasó inadvertida para la British Broadcasting Corporation (BBC), que en 1988 lo eligió como "Mejor Periodista del Año", ni tampoco para los organizadores y participantes del certamen "British Press Awards", que, en 1993, lo consagraron "Mejor columnista del Año".
Pero ante los ojos argentinos, ninguno de estos logros y distinciones llaman tanto la atención en él como su postura acerca del siempre espinoso tema de la soberanía sobre las Malvinas, islas que para el periodista inglés "deberían ser administradas por la Argentina".
Ya en enero de 1998, desde su muy leída columna política en The Times, Jenkins le había reclamado al entonces pujante gobierno de Tony Blair que considerara la posesión británica de las Malvinas debido a que, entre otras razones, Gran Bretaña no podía continuar gastando la "ridícula suma" de 114 millones de dólares al año "para mantener una guarnición de 2000 hombres". (Nota del Webmaster: Son más de 4000 hombres)
Hoy, en una entrevista exclusiva con La Nación a pocos días de un nuevo aniversario del conflicto, Jenkins asegura que su punto de vista no ha cambiado con el estallido de la crisis económica y política de la Argentina, aunque reconoce que esta variable ha postergado el tratamiento de esta cuestión no sólo en la agenda del gobierno nacional actual, sino también en la de los próximos.
"Siempre creí que la administración de las islas por parte de la Argentina es la mejor solución para todos, pero con la situación actual me temo que no me va a alcanzar la vida para verlo", dice.
-¿Cómo percibe la posición del Reino Unido sobre este tema, a 21 años de la guerra?
-Creo que al gobierno de (Tony) Blair las Malvinas no le podrían importar menos, y con toda seguridad no tienen el mínimo interés en volver a instalar el tema. Es algo que está superado.
-¿Es una cuestión difícil de tratar para los dirigentes británicos, aun después de haber ganado la guerra?
-Sí... es algo que resulta traumático para muchos ingleses, especialmente para los políticos que vivieron el conflicto y todavía están en actividad, quienes no desean ni siquiera pensar otra vez en las islas. Y ésta es otra de las causas por las que me cuesta imaginar que las Malvinas puedan ser traspasadas a la Argentina en el corto o mediano plazo.
-¿Por qué piensa que el Reino Unido debería resignar su soberanía sobre las islas?
-Simplemente porque las Malvinas no pueden ser gobernadas desde el Reino Unido para siempre. Sin dudas, la economía de las islas deberá ser integrada a la de América del Sur, si es que les interesa que siga creciendo.
-¿Usted cree que los habitantes de las islas apoyarían esta idea?
-Yo considero que la gente joven de allí debería establecer vínculos con el continente. Es una idea obsoleta seguir adelante con las cosas como están ahora, ya que este tipo de colonialismo es totalmente anacrónico.
-¿La guerra de 1982 significó un paso atrás para la Argentina?
-Sí, y más que un paso atrás fue un verdadero desastre. Si la invasión no se hubiera producido, hoy seguramente la Argentina tendría, por lo menos, la soberanía compartida de las islas. Pero la guerra no sólo reforzó la presencia militar de Gran Bretaña, sino que también volvió impensable toda esperanza de cesión total o parcial por parte del gobierno inglés, y de acercamiento por parte de los isleños.
-¿Coincide con Margaret Thatcher en la idea de que la Argentina recuperó su democracia gracias a la derrota en el conflicto?
-Sí, creo que definitivamente es así, y esto es una obviedad, como también es muy cierto que la guerra contribuyó a que Thatcher obtuviera su reelección como líder de este país.
-¿Está de acuerdo con quienes consideran a la ex primer ministro una "criminal de guerra" por haber ordenado el hundimiento del crucero General Belgrano?
-No, en absoluto. Ella estaba muy preocupada, y con razón, de que hubiera un barco enorme en las cercanías de la flota británica que avanzaba hacia la zona del conflicto. Creo que su hundimiento tuvo un sentido totalmente militar, ya que el General Belgrano también hubiera hundido barcos ingleses de haber tenido la oportunidad
-¿Cómo evalúa el desempeño de la diplomacia argentina después de la guerra?
-Me parece rescatable la denominada "política de seducción", que tanto dio que hablar en la década del noventa. Es una buena idea, aunque creo que el problema no va a ser resuelto ahora, sino por la próxima generación de argentinos, ingleses y malvinenses.
-¿Cree que es viable la idea de una soberanía compartida?
-Sí, yo siempre estuve en favor de esa idea, ya que me parece una alternativa interesante, más allá de que ahora, desafortunadamente, está afuera de la agenda. El caso de las Malvinas es como el de Gibraltar: cuando el tema se vuelve tedioso, sólo el tiempo y el recambio de quienes componen las partes en disputa pueden permitir que se encuentre una solución. Y eso está en manos de otra generación.
Por Adrián Sack
El perfil
Periodista y escritor
Jenkins escribió junto con su compatriota Max Hastings el libro The Battle for the Falklands (La Batalla por las Malvinas), publicado en Gran Bretaña en 1983. Es uno de los libros más consultados por los ingleses sobre este tema, aunque también está presente en la reseña bibliográfica de varias obras argentinas.
Jurado literario: Además de su reconocida trayectoria periodística, Jenkins tiene una gran influencia en el mundo de la literatura, ya que ha sido presidente del jurado del Bookerprize, el premio más prestigioso de la actividad en el Reino Unido.
En conclusion, en su afan de mantener una administracion ilegitima, el Reino Unido se encuentra gastando sumas enormes de dinero.
Esto trae consecuencias economicas severas, como el gasto ridiculo que le ocasiona a la corona britanica, y la imposibilidad de la economia del archipielago de integrarse con la economia sudamericana.
Todo lo mencionado es sin perjuicio de consecuencias sociales, como ser un territorio con mas poblacion militar que civil.
Colonialismo en Malvinas
El 22 de julio de 1996, el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad una resolución que exhorta -una vez más- al Reino Unido y a Argentina a reanudar las negociaciones por la soberanía sobre las Islas Malvinas. De hecho, esta medida supone un rechazo a las aspiraciones de los pobladores de las islas para que se les reconozca el derecho a la autodeterminación.
Nada indica que esta nueva resolución tenga algún efecto práctico. En 1960, la Asamblea General de la organización mundial adoptó la resolución 1514 (XV) sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales. Como en ese texto no se incluía la situación especial de las Malvinas, la diplomacia argentina logró que en 1965 la Asamblea aprobara la Resolución 2065 (XX) sobre la cuestión específica de dicho territorio. En esa resolución, se reconocía la existencia de una disputa sobre la soberanía, se invitaba a los gobiernos de ambos Estados a proseguir las negociaciones según las disposiciones y objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y se recomendaba tener en cuenta los intereses de la población de las islas. Como se ve, se hablaba de los intereses, pero no de sus deseos.
En una primera etapa, Gran Bretaña se negó a negociar el tema de la soberanía sobre las islas, pero logró que Argentina aceptara, a su costo, mejorar las condiciones de vida de los isleños. Al mismo tiempo, introdujo el tema de la autodeterminación y los deseos de aquella población, en violación del mandato de la ONU. En la segunda etapa, después de una rara actitud de firmeza por parte de Argentina, como fue el retiro de los embajadores, aceptó discutir sobre la soberanía, pero introdujo el tema de la cooperación económica. La diplomacia británica es hábil en enredos y dilaciones. Después vino la guerra y la derrota dejó a nuestro país a merced del vencedor.
Desde entonces, la población británica de las Malvinas, llamada generalmente kelpers trata por todos los medios de introducir la cuestión del derecho a la autodeterminación, si bien el Reino Unido lo utiliza solamente como una carta para jugar en la mesa de las negociaciones. Todo dependerá de la muñeca de los jugadores que tengan sentados en frente. Hasta ahora, los jugadores argentinos han demostrado ser, en general, débiles y cándidos.
En materia de colonialismo, las Malvinas presentan un caso sui géneris. Habitualmente, cuando un Estado ejerce una actitud de colonialismo, lo hace sobre un territorio determinado y su población. No ha sucedido así en las Malvinas, porque los británicos, al ocuparlas por la fuerza en 1833, expulsaron a los habitantes argentinos e introdujeron una nueva población. Esos habitantes son británicos por su origen -y, cuando no lo son, están fuertemente britanizados-, por la lengua, las costumbres y la ciudadanía, ya que gozan del mismo pasaporte que los residentes en Inglaterra. Además, son empleados del gobierno de ocupación o de las únicas dos empresas existentes en las islas, que son de capital británico. En efecto, según datos de 1990, la Falkland Island Company (FIC) posee el 46 % de la tierra del archipiélago y además es propietaria del 90% de los negocios (barcos, almacenes, bancos, depósitos de lana, etcétera). La FIC depende, a su vez, de un conglomerado llamado Charrington and Chemical Products Ltd., que es propietario del otro 54 % de las tierras malvinenses. Por su parte, Charrington es satélite del grupo Coalite Industrial Holdings, con sede en Londres, o sea que las dos empresas son tan sólo una. Agreguemos que la compañía no puede ser comprada por extranjeros porque goza de un privilegio real otorgado por la reina Victoria, según el cual sus acciones sólo pueden transferirse con la autorización de Su Majestad Británica.
El derecho a la autodeterminación de los pueblos, aunque tiene una larga historia, encuentra su origen inmediato en la Carta de la ONU (artículos lo., párrafo 2, 55 y 76b) y aparece en los dos pactos de derechos humanos aprobados por la Asamblea General en 1966 y que comenzaron a regir a partir de 1976. Son ellos el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto de Derechos Civiles y Políticos. El problema que presenta su aplicación consiste, fundamentalmente, en determinar quiénes son los sujetos de este derecho. En sentido propio, se entiende generalmente por pueblo a un grupo étnico dotado de características diferenciales objetivas que le dan personalidad y también de conciencia de esa personalidad diferencial. Se utilizan en este caso los términos nacionalidad, pueblo y etnia, que admiten muchas definiciones, pero, de todos modos, se diferencian claramente de población que, en derecho internacional, se define como el conjunto de personas que están sometidas a la jurisdicción personal del Estado.
Podemos apreciar claramente que la población británica de las Malvinas no tiene ninguno de los rasgos diferenciales que permitan considerarla una nacionalidad o una etnia, es decir, un pueblo diferenciado. No tienen idioma propio, cultura distintiva ni hábitos psicológicos reflejados en una comunidad singular. No son un pueblo originario de las islas, colonizado por el invasor británico. Por el contrario, son ellos mismos agentes de colonización.
Otro argumento subsidiario del presunto derecho de autodeterminación de los kelpers se basa en el hecho de que varios de ellos son descendientes de pobladores que llevan varias generaciones en las islas. Es algo así como prevalerse de la prescripción adquisitiva, concepto bien definido en el derecho interno, pero que no posee la misma precisión en el Derecho Internacional Público. De todos modos, los internacionalistas que admiten esta figura convienen en que la posesión debe ser ininterrumpida y no impugnada y no debe estar acompañada de violencia, o sea, haber sido pacífica y consentida, lo que no se ajusta a la historia de la presencia británica en las Malvinas.
En síntesis, no existe ninguna nacionalidad, etnia ni pueblo que pueda denominarse kelper o falklander; no existe ningún idioma ni ninguna cultura kelper o falklander. Existen británicos pobladores de las Malvinas, que siempre manifestaron su voluntad de seguir siendo británicos. Sobre esta voluntad, hay una infinidad de expresiones concretas desde hace muchos años, entre ellas la más significativa es la de Lord Shacketon, inserta en su famoso informe -Economic Survey of the Falkland Islands- publicado en 1976, en cuyo tomo I, página III, dice: "resulta evidente a cualquier visitante de las islas que la población es británica y, como nos fue recalcado vigorosamente cada vez que se trató el tema, está firme en su deseo de seguir siendo británica". Jamás ningún kelper dijo algo diferente.
Vale la pena recordar, como antecedente, que en su momento las Naciones Unidas rechazaron el plebiscito realizado por el Reino Unido en Gibraltar en 1967, que había sido ampliamente favorable a la posición británica con el argumento de que el poder colonial que reemplazó a la población nativa no podía hacer valer la voluntad de los nuevos habitantes que habían suplantado a la población original, y eso que el dominio inglés sobre Gibraltar es nada menos que 120 años más antiguo que el de Malvinas y que hubo una cesión por parte de España -discutible, pero cesión al fin- por la Paz de Utrecht de 1713, tratado que puso término a la guerra de la sucesión española.
No obstante, la política externa errática insensata que lleva desde hace años Argentina y que ha sido agravada hasta el paroxismo bajo la conducción del canciller Guido Di Tella, hay que reconocer que en la reunión del Comité de Descolonización de la ONU, celebrado en Nueva York en julio de 1996, este funcionario estuvo correcto al sostener que "el principio a la libre determinación se tergiversa si se pretende interpretarlo de forma tal de otorgar ese derecho a los propios súbditos de la potencia colonial, a expensas de la comunidad política que sí ha sufrido la acción colonial".
Para los habitantes de las Malvinas, la autodeterminación puede ser una aspiración para convertirse en verdaderos dueños del territorio. Para el Reino Unido no es más que una carta para jugar en la mesa de negociaciones, como se ha dicho. Pero si, llega a desarrollarse una gran riqueza en el archipiélago -el petróleo, por ejemplo-, entonces será difícil que los ingleses dejen este beneficio en manos de los kelpers. Para nosotros, los argentinos, lo mejor sería tener una política exterior firme y sensata, lo que por ahora es impensable. Entonces, sería útil que los ciudadanos tengamos una idea clara sobre la situación, no claudiquemos en la defensa de los incuestionables derechos argentinos y sepamos resistir los argumentos de los colonialistas de afuera y los cipayos de adentro.
Por Daniel Conles Tizado
http://www.memoria.com.mx/159/Conles.htm
Revista Cuadernos para la Emancipación, No. 11, diciembre de 1996
que mejor que terminar este post con nuestra bandera...para que las malvinas sean siempre argentinas, en memoria de los caidos en batalla en 1982 y para que nuestra memoria siga viva hoy y siempre espero que la informacion les sirva...saludos
y es el postrero amor, después de Dios
y si es crucificado y verdadero,
ya son un solo Amor, ya no son dos."
Sencillo homenaje a los que dieron su vida por la Patria en la Batalla por las Islas Malvinas en el año 1982.
A todos nuestros hermanos Latinoamericanos, cuyos lazos históricos y culturales nos unen, de alguien que está orgulloso de ser Argentino.
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Guerra de las Malvinas
Las MalvinasEl territorio de las islas Malvinas, situado en el extremo sur-este de la República Argentina, fue descubierto en el año 1520 por una de las naves de la expedición de Magallanes, que tenía como misión encontrar un pasaje interoceánico que comunicara el Océano Atlántico con el Pacífico, siendo de propiedad española, según la delimitación realizada por las bulas papales.
En 1690, un capitán inglés, John Strong, desembarcó en las islas, rebautizó al estrecho de San Carlos, que separa las Malvinas, con el nombre de estrecho de Falkland en recuerdo de sir Lucius Cary, segundo vizconde de Falkland. En 1740 ingleses y españoles se enfrentaron sin resultados claros por la soberanía de ese lugar.
En 1764 los franceses, procedentes del puerto francés de Saint Maló, llamaron a las islas en homenaje a su lugar de procedencia, islas Malouines, pasando a ocuparlas, en nombre del rey de Francia, a pesar de ser un emprendimiento privado organizado por Louis Antoine de Bougainville, fundando el puerto de San Luis.
Ante los reclamos españoles, estos recuperaron las islas, tras indemnizar al colonizador francés, a las que denominaron Malvinas, pero en 1765, arribaron allí los ingleses y se adueñaron de esas posesiones, a las que nombraron islas Falkland.
Esta ocupación inglesa en las islas cesó en 1770, recuperándolas España, siendo reconocidas por Gran Bretaña en 1825, como parte integrante del nuevo estado argentino.
El Puerto Soledad, fue entregado en concesión, en 1828, a Luis Vernet, por el gobierno porteño con el fin de colonizarlo. Hacia allí partieron cien gauchos e indios para criar ganado.
Cuando en 1829, Vernet ocupó el cargo de gobernador de Malvinas, los ingleses se arrogaron su derecho de soberanía sobre las islas, con el argumento de ser sus descubridores, tomándolas por la fuerza en 1833, previamente a destruir en 1831, el asentamiento argentino de Puerto Soledad.
La República Argentina ha reivindicado constantemente su derecho sobre las islas. El 11 de abril de 1968, declaró su soberanía sobre el territorio austral, negociando con Gran Bretaña su descolonización.
El 16 de diciembre de 1969, la ONU, felicitó a ambos estados por la marcha de las conversaciones, que sin embargo no prosperaron.
Durante la dictadura militar argentina que había comenzado en el año 1976, se decidió iniciar la guerra de las Malvinas, donde se entremezclaron legítimos derechos de reivindicación, con aspiraciones políticas de un gobierno, cuyo prestigio estaba notoriamente deteriorado, y necesitaba de alguna manera, contar con el apoyo popular.
Las tensiones en las relaciones argentino-británicas habían crecido debido a ciertos incidentes, como el de una operación naval secreta llevada a cabo por la Argentina, en una isla de las Sanwich del Sur, llamada Thule, con fines científicos, en 1976, que según los ingleses encubría otro propósito.
El Presidente Leopoldo Fortunato Galtieri y los marinos Jorge Isaac Anaya y Emilio Massera, comenzaron a plantear una estrategia bélica, considerando que Estados Unidos permanecería neutral.
Previamente, Galtieri intentó negociar con los ingleses pero estos desestimaron el pedido.
El 28 de marzo de 1982, partió la flota hacia Malvinas, integrada por el buque Cabo San Antonio, el portaaviones 25 de Mayo, los destructores Santísima Trinidad y Hércules, las corbetas Grandville y Drumond, el submarino Santa fe y el rompehielos Irízar,
recuperando las islas el 2 de abril de 1982, tras la rendición sin ninguna resistencia, de su gobernador Rex Hunt, creándose una gobernación militar argentina.
Puerto Stanley, su capital, fue denominada Puerto Argentino. El canciller argentino Nicanor Costa Méndez inició las negociaciones por vía diplomática.
El Consejo de Seguridad de las naciones Unidas, dictó la resolución 502, el 3 de abril, donde de 15 votos se contaron 10 a favor de su aprobación ( Estados Unidos, Francia, Guayana, Irlanda, Japón, Jordania, Togo, Uganda, Zaire y Gran Bretaña) 4 abstenciones (Unión Soviética, China, Polonia y España) votando sólo Panamá en contra de su aplicación, que favorecía al gobierno inglés. Por dicha resolución se ordenaba el retiro de las fuerzas argentinas, y buscar para el conflicto, una solución diplomática.
El enviado norteamericano Haig, intentó una mediación, proponiendo una administración tripartita integrada por los dos países en conflicto y Estados Unidos que actuaría como garante, iniciándose una negociación directa, con consulta a los isleños. Esta propuesta fracasó, lo mismo que la del presidente del Perú, Belaúnde Ferry, que mostró una posición de apoyo a la causa argentina.
El día 10 de abril, la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, reunía a una multitud enfervorizada que clamaba por la recuperación de las islas.
El día 15 de abril, se creó el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas, donde se alentó mediante campañas publicitarias el aporte en dinero y especies para la causa patriótica, que reunió muchísimos fondos, de los que no se supo su destino final.
El día 19 de abril, el Canciller Costa Méndez, solicitó la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca por el cual habían comprometido su solidaridad los países americanos ante la amenaza a un estado miembro, por parte de otro perteneciente a otro continente.
Desde Gran Bretaña, bajo la férrea y conservadora administración de la Ministro Margaret Thatcher, zarpó una flota que logró la rendición inmediata de las tropas a cargo del teniente Alfredo Astiz, recuperando las Georgias, luego de atacar Puerto Leith y Grytviken.
MalvinasEl 1 de mayo los británicos atacaron por primera vez desde el aire, cuatro veces en Puerto Argentino, y con helicópteros en Puerto Darwin. Las tropas argentinas impidieron el desembarco.
El hundimiento del buque General Belgrano, el 2 de mayo, fuera de la zona de exclusión declarada por el Reino Unido, fue el comienzo del desastre argentino. Trescientos veinte tres personas se contaron entre muertos y desaparecidos.
Los argentinos no contaban con fuerzas organizadas. Los soldados, mal alimentados y peor armados, con ropas inadecuadas para el crudo frío del sur y con sólo 18 años de edad en su mayoría, ya que se había reducido a esa edad el cumplimiento del servicio militar. Se acumularon tropas en el archipiélago sin ninguna estrategia. Los británicos eran superiores en armamentos, entrenamiento y recursos militares de todo tipo.
El 4 de mayo de 1982, nuevamente se sufrieron ataques aéreos ingleses en los puertos Argentino y Darwin. El destructor inglés Sheffield, fue hundido por la Aviación Naval argentina, equipada con misiles Exocet.
El 9 de mayo fue hundido el pesquero argentino Narwal y el 12 del mismo mes, desde Southampton partió el trasatlántico Queen Elizabeth con 3.800 soldados.
Mientras las propuestas de paz fracasaban, Argentina lograba algunos triunfos, como el hundimiento de la fragata Ardent y la destrucción de tres aviones Harrier y dos helicópteros.
El 8 de junio un intento de desembarco en Fitz Roy y Bahía Agradable fue impedido por la Fuerza Aérea argentina. La fragata Plymouth y los transportes de tropas Sir Galahad y Sir Tristan fueron hundidos.
El 12 de junio, un día después de que el Papa arribara a la Argentina bregando por la paz, luego de haber estado en Londres, hubo en las islas intensos combates que permitieron a los ingleses, al mando de Jeremy Moore, avanzar sobre Puerto Argentino.
A las nueve de la mañana, del 14 de junio de 1982, los ingleses solicitaron la rendición argentina. El Presidente Galtieri se negaba a aceptar la derrota pero el general Menéndez aceptó la rendición.
La guerra dejó como saldo 649 soldados argentinos muertos, 255 ingleses y 3 isleños. La argentina perdió la posesión de las islas, y la Junta Militar, vio aniquilado el poco poder que le quedaba, sellando el camino de la restauración democrática que se concretó en 1983.
FUNDAMENTOS: ¿En que se basa la Republica Argentina para afirmar su soberania sobre el territorio?
Fundamentos Geograficos
1- ANALISIS DE PROXIMIDAD
Capital de Las Islas Malvinas: Puerto Argentino (Stanley)
* Distancia entre Londres, Reino Unido y Puerto Argentino (Stanley): 12.700 Kilometros / 8000 Millas
* Distancia entre Rio Grande, Argentina y Puerto Argentino (Stanley): 800 Kilometros / 500 Millas
CONCLUSION: Rio Grande es la ciudad más proxima a las Islas, y Argentina la nación mas cercana. En un radio de 800 kilometros (500 millas) de Puerto Argentino (Stanley) no encontraremos nada mas que agua y territorio continental e insular argentino.
"Las Islas Malvinas pertenecen geográficamente al continente sudamericano, y por este motivo constituyen parte natural del dominio territorial argentino, en cuya proximidad se hallan."
2- CONVENCION DEL MAR
La Convención del Mar es un extenso documento producido en el ambito de las Naciones Unidas, en 1982, dedicado a legislar y definir las jurisdicciones en las aguas y en los fondos marinos.
Los fondos marinos son la prolongacion natural de las tierras emergidas e integran los denominados margenes continentales, hoy cubiertos por el mar. La Convencion del Mar ha establecido un complejo procedimiento para que los paises con costas reivindiquen esos fondos marinos. Se ha estimado que los territorios que le corresponden a la Republica Argentina en tal condicion tienen una extension de 2.500.000 Kilometros cuadrados, siendo en este caso, y acorde a lo establecido por la Convencion, superior a las areas oceanicas pertenecientes a la denominada "Zona economica exclusiva".
Las tierras emergidas de la porcion oceanica son, obviamente, islas. En el caso de la Republica Argentina se trata de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, ademas de otras menores. Son islas continentales pues en todos los casos emergen de plataformas o margenes continentales.
Las islas han sido usurpadas por el Reino Unido. Los fondos marinos y las masas oceanicas estan sometidas a lo dispuesto en la Convencion del Mar.
"Las Islas Malvinas se encuentran geologicamente vinculadas con la Patagonia."
Geografia de la Republica Argentina, Federico Daus, Editorial ASTRADA, 1963
Geografia de la Argentina, Horacio Lorenzini, AZ Editora, 1995
Fundamentos historicos
"La narracion historica que se detalla a continuacion es veridica, aceptada tanto por Argentina como por el Reino Unido. Este ultimo alega para su desestimacion que se trata de historia pasada y, por ende, ha perdido su vigencia."
El descubrimiento de las Malvinas ha sido alegado por varios navegantes con anterioridad al siglo XVII; de todos sus "descubridores" dudosos, los que mas probabilidades tuvieron de haberlas visto realmente fueron los marinos espanoles de la nave San Antonio, de la expedicion de Magallanes. A principios del siglo XVII las diviso con certeza el holandes Sebald de Weert.
La ocupacion mas antigua, efectiva y continua de las islas fue la hispanica. Los ingleses, por su parte, durante el siglo XVIII, exploraron el litoral patagonico (Hoy sur de la Republica Argentina) buscando puntos de abastecimiento para sus buques balleneros. Ante estos hechos, Espana instituyo el Virreinato del Rio de la Plata (1776), ya que estimo que Lima (Otro Virreinato en Sudamerica) se encontraba muy lejos para ejercer un control eficaz.
Tras la Declaracion de Independencia (9 de Julio de 1816), gran parte del territorio del Virreinato del Rio de la Plata paso a formar parte de la Republica Argentina, incluyendo las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur. La situacion se mantuvo asi hasta 1833, cuando las Islas fueron usurpadas durante el mandato del entonces presidente de la Republica, Juan Ramon Balcarce.
Hubo tentativas de ocupación de las Islas anteriores a 1833, por parte del Reino Unido, de Francia y de Norteamerica, pero todas ellas cesaron por las reclamaciones espanolas (en tiempos del Virreinato) o argentinas. Esto significa que se reconocia el derecho legitimo de soberania sobre las Islas.
Durante su gobierno, Balcarce habia nombrado un nuevo comandante de las Malvinas y envio la goleta Sarandi, al mando de Jose Maria Pinedo, para hacer mas efectiva la soberania argentina sobre el archipielago.
La fragata de bandera inglesa Clio, hizo su aparicion en las islas el 20 de diciembre de 1832, y despues de incursionar por las inmediaciones de Puerto Egmont, se presento frente a Puerto Soledad (2 de enero de 1833). Pinedo envio a dos de sus oficiales a bordo de la Clio para requerir al capitan ingles el motivo de su presencia. Este no tardo en ir personalmente a bordo de la Sarandi donde impuso al jefe argentino del tenor de sus instrucciones: por disposicion de S.M.B. tenia orden de tomar las islas Falkland y concedia venticuatro horas a Pinedo para arriar la bandera argentina y proceder a la evacuacion.
El jefe de la Sarandi considero que toda resistencia seria vana y se limito a dejar un colono como comandante provisional. El pabellon argentino no fue arriado. Un oficial ingles se encargo de hacerlo, para remitirlo luego a bordo de la Sarandi, donde Pinedo habia embarcado todas sus fuerzas.
El 3 de enero los ingleses tomaron posesion de Puerto Soledad: la usurpacion quedaba consumada. Pero la corbeta inglesa no prolongaria mucho su estada en las islas. Cumpliendo ordenes del almirantazgo dejo a un subdito britanico -el despensero irlandes Dickson- como custodio de la bandera inglesa. La Sarandi, mientras tanto, llegaba a Buenos Aires con la infausta noticia.
Con este hecho, un nuevo y prolongado periodo habria de iniciarse frente a la agresion inglesa: el de la reclamacion diplomatica, cuyas alternativas se proyectarian por espacio de casi ciento cincuenta años, derivando en la guerra de 1982.
"La posesion del archipielago por parte del Reino Unido es producto de una usurpacion realizada en 1833, con empleo de la fuerza y en momentos de vigencia de relaciones amistosas entre Buenos Aires y Londres"
Los tiempos Contemporaneos. Argentina y el mundo. - Juan Antonio Bustinza - AZ Editora - 1995
Geografia de la Argentina. - Horacio N. Lorenzini - AZ Editora - 1995
Enciclopedia tematica Larousse en color - Ramon Garcia-Pelayo y Gross - Librairie Larousse - 1994
Geografia de la Republica Argentina - Federico Daus - Editorial Astrada - 1963
Fundamentos Politicos, Economicos y Sociales Fundamentos politicos, economicos y sociales
Simon Jenkins: "Las Malvinas deben volver a la Argentina"
LONDRES
Simon Jenkins es en la actualidad uno de los analistas políticos más respetados e influyentes del Reino Unido, con una carrera que incluye varios años como editor de los periódicos nacionales Evening Standard y The Times, así como también de la prestigiosa revista The Economist. Su labor no pasó inadvertida para la British Broadcasting Corporation (BBC), que en 1988 lo eligió como "Mejor Periodista del Año", ni tampoco para los organizadores y participantes del certamen "British Press Awards", que, en 1993, lo consagraron "Mejor columnista del Año".
Pero ante los ojos argentinos, ninguno de estos logros y distinciones llaman tanto la atención en él como su postura acerca del siempre espinoso tema de la soberanía sobre las Malvinas, islas que para el periodista inglés "deberían ser administradas por la Argentina".
Ya en enero de 1998, desde su muy leída columna política en The Times, Jenkins le había reclamado al entonces pujante gobierno de Tony Blair que considerara la posesión británica de las Malvinas debido a que, entre otras razones, Gran Bretaña no podía continuar gastando la "ridícula suma" de 114 millones de dólares al año "para mantener una guarnición de 2000 hombres". (Nota del Webmaster: Son más de 4000 hombres)
Hoy, en una entrevista exclusiva con La Nación a pocos días de un nuevo aniversario del conflicto, Jenkins asegura que su punto de vista no ha cambiado con el estallido de la crisis económica y política de la Argentina, aunque reconoce que esta variable ha postergado el tratamiento de esta cuestión no sólo en la agenda del gobierno nacional actual, sino también en la de los próximos.
"Siempre creí que la administración de las islas por parte de la Argentina es la mejor solución para todos, pero con la situación actual me temo que no me va a alcanzar la vida para verlo", dice.
-¿Cómo percibe la posición del Reino Unido sobre este tema, a 21 años de la guerra?
-Creo que al gobierno de (Tony) Blair las Malvinas no le podrían importar menos, y con toda seguridad no tienen el mínimo interés en volver a instalar el tema. Es algo que está superado.
-¿Es una cuestión difícil de tratar para los dirigentes británicos, aun después de haber ganado la guerra?
-Sí... es algo que resulta traumático para muchos ingleses, especialmente para los políticos que vivieron el conflicto y todavía están en actividad, quienes no desean ni siquiera pensar otra vez en las islas. Y ésta es otra de las causas por las que me cuesta imaginar que las Malvinas puedan ser traspasadas a la Argentina en el corto o mediano plazo.
-¿Por qué piensa que el Reino Unido debería resignar su soberanía sobre las islas?
-Simplemente porque las Malvinas no pueden ser gobernadas desde el Reino Unido para siempre. Sin dudas, la economía de las islas deberá ser integrada a la de América del Sur, si es que les interesa que siga creciendo.
-¿Usted cree que los habitantes de las islas apoyarían esta idea?
-Yo considero que la gente joven de allí debería establecer vínculos con el continente. Es una idea obsoleta seguir adelante con las cosas como están ahora, ya que este tipo de colonialismo es totalmente anacrónico.
-¿La guerra de 1982 significó un paso atrás para la Argentina?
-Sí, y más que un paso atrás fue un verdadero desastre. Si la invasión no se hubiera producido, hoy seguramente la Argentina tendría, por lo menos, la soberanía compartida de las islas. Pero la guerra no sólo reforzó la presencia militar de Gran Bretaña, sino que también volvió impensable toda esperanza de cesión total o parcial por parte del gobierno inglés, y de acercamiento por parte de los isleños.
-¿Coincide con Margaret Thatcher en la idea de que la Argentina recuperó su democracia gracias a la derrota en el conflicto?
-Sí, creo que definitivamente es así, y esto es una obviedad, como también es muy cierto que la guerra contribuyó a que Thatcher obtuviera su reelección como líder de este país.
-¿Está de acuerdo con quienes consideran a la ex primer ministro una "criminal de guerra" por haber ordenado el hundimiento del crucero General Belgrano?
-No, en absoluto. Ella estaba muy preocupada, y con razón, de que hubiera un barco enorme en las cercanías de la flota británica que avanzaba hacia la zona del conflicto. Creo que su hundimiento tuvo un sentido totalmente militar, ya que el General Belgrano también hubiera hundido barcos ingleses de haber tenido la oportunidad
-¿Cómo evalúa el desempeño de la diplomacia argentina después de la guerra?
-Me parece rescatable la denominada "política de seducción", que tanto dio que hablar en la década del noventa. Es una buena idea, aunque creo que el problema no va a ser resuelto ahora, sino por la próxima generación de argentinos, ingleses y malvinenses.
-¿Cree que es viable la idea de una soberanía compartida?
-Sí, yo siempre estuve en favor de esa idea, ya que me parece una alternativa interesante, más allá de que ahora, desafortunadamente, está afuera de la agenda. El caso de las Malvinas es como el de Gibraltar: cuando el tema se vuelve tedioso, sólo el tiempo y el recambio de quienes componen las partes en disputa pueden permitir que se encuentre una solución. Y eso está en manos de otra generación.
Por Adrián Sack
El perfil
Periodista y escritor
Jenkins escribió junto con su compatriota Max Hastings el libro The Battle for the Falklands (La Batalla por las Malvinas), publicado en Gran Bretaña en 1983. Es uno de los libros más consultados por los ingleses sobre este tema, aunque también está presente en la reseña bibliográfica de varias obras argentinas.
Jurado literario: Además de su reconocida trayectoria periodística, Jenkins tiene una gran influencia en el mundo de la literatura, ya que ha sido presidente del jurado del Bookerprize, el premio más prestigioso de la actividad en el Reino Unido.
En conclusion, en su afan de mantener una administracion ilegitima, el Reino Unido se encuentra gastando sumas enormes de dinero.
Esto trae consecuencias economicas severas, como el gasto ridiculo que le ocasiona a la corona britanica, y la imposibilidad de la economia del archipielago de integrarse con la economia sudamericana.
Todo lo mencionado es sin perjuicio de consecuencias sociales, como ser un territorio con mas poblacion militar que civil.
Colonialismo en Malvinas
El 22 de julio de 1996, el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad una resolución que exhorta -una vez más- al Reino Unido y a Argentina a reanudar las negociaciones por la soberanía sobre las Islas Malvinas. De hecho, esta medida supone un rechazo a las aspiraciones de los pobladores de las islas para que se les reconozca el derecho a la autodeterminación.
Nada indica que esta nueva resolución tenga algún efecto práctico. En 1960, la Asamblea General de la organización mundial adoptó la resolución 1514 (XV) sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales. Como en ese texto no se incluía la situación especial de las Malvinas, la diplomacia argentina logró que en 1965 la Asamblea aprobara la Resolución 2065 (XX) sobre la cuestión específica de dicho territorio. En esa resolución, se reconocía la existencia de una disputa sobre la soberanía, se invitaba a los gobiernos de ambos Estados a proseguir las negociaciones según las disposiciones y objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y se recomendaba tener en cuenta los intereses de la población de las islas. Como se ve, se hablaba de los intereses, pero no de sus deseos.
En una primera etapa, Gran Bretaña se negó a negociar el tema de la soberanía sobre las islas, pero logró que Argentina aceptara, a su costo, mejorar las condiciones de vida de los isleños. Al mismo tiempo, introdujo el tema de la autodeterminación y los deseos de aquella población, en violación del mandato de la ONU. En la segunda etapa, después de una rara actitud de firmeza por parte de Argentina, como fue el retiro de los embajadores, aceptó discutir sobre la soberanía, pero introdujo el tema de la cooperación económica. La diplomacia británica es hábil en enredos y dilaciones. Después vino la guerra y la derrota dejó a nuestro país a merced del vencedor.
Desde entonces, la población británica de las Malvinas, llamada generalmente kelpers trata por todos los medios de introducir la cuestión del derecho a la autodeterminación, si bien el Reino Unido lo utiliza solamente como una carta para jugar en la mesa de las negociaciones. Todo dependerá de la muñeca de los jugadores que tengan sentados en frente. Hasta ahora, los jugadores argentinos han demostrado ser, en general, débiles y cándidos.
En materia de colonialismo, las Malvinas presentan un caso sui géneris. Habitualmente, cuando un Estado ejerce una actitud de colonialismo, lo hace sobre un territorio determinado y su población. No ha sucedido así en las Malvinas, porque los británicos, al ocuparlas por la fuerza en 1833, expulsaron a los habitantes argentinos e introdujeron una nueva población. Esos habitantes son británicos por su origen -y, cuando no lo son, están fuertemente britanizados-, por la lengua, las costumbres y la ciudadanía, ya que gozan del mismo pasaporte que los residentes en Inglaterra. Además, son empleados del gobierno de ocupación o de las únicas dos empresas existentes en las islas, que son de capital británico. En efecto, según datos de 1990, la Falkland Island Company (FIC) posee el 46 % de la tierra del archipiélago y además es propietaria del 90% de los negocios (barcos, almacenes, bancos, depósitos de lana, etcétera). La FIC depende, a su vez, de un conglomerado llamado Charrington and Chemical Products Ltd., que es propietario del otro 54 % de las tierras malvinenses. Por su parte, Charrington es satélite del grupo Coalite Industrial Holdings, con sede en Londres, o sea que las dos empresas son tan sólo una. Agreguemos que la compañía no puede ser comprada por extranjeros porque goza de un privilegio real otorgado por la reina Victoria, según el cual sus acciones sólo pueden transferirse con la autorización de Su Majestad Británica.
El derecho a la autodeterminación de los pueblos, aunque tiene una larga historia, encuentra su origen inmediato en la Carta de la ONU (artículos lo., párrafo 2, 55 y 76b) y aparece en los dos pactos de derechos humanos aprobados por la Asamblea General en 1966 y que comenzaron a regir a partir de 1976. Son ellos el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto de Derechos Civiles y Políticos. El problema que presenta su aplicación consiste, fundamentalmente, en determinar quiénes son los sujetos de este derecho. En sentido propio, se entiende generalmente por pueblo a un grupo étnico dotado de características diferenciales objetivas que le dan personalidad y también de conciencia de esa personalidad diferencial. Se utilizan en este caso los términos nacionalidad, pueblo y etnia, que admiten muchas definiciones, pero, de todos modos, se diferencian claramente de población que, en derecho internacional, se define como el conjunto de personas que están sometidas a la jurisdicción personal del Estado.
Podemos apreciar claramente que la población británica de las Malvinas no tiene ninguno de los rasgos diferenciales que permitan considerarla una nacionalidad o una etnia, es decir, un pueblo diferenciado. No tienen idioma propio, cultura distintiva ni hábitos psicológicos reflejados en una comunidad singular. No son un pueblo originario de las islas, colonizado por el invasor británico. Por el contrario, son ellos mismos agentes de colonización.
Otro argumento subsidiario del presunto derecho de autodeterminación de los kelpers se basa en el hecho de que varios de ellos son descendientes de pobladores que llevan varias generaciones en las islas. Es algo así como prevalerse de la prescripción adquisitiva, concepto bien definido en el derecho interno, pero que no posee la misma precisión en el Derecho Internacional Público. De todos modos, los internacionalistas que admiten esta figura convienen en que la posesión debe ser ininterrumpida y no impugnada y no debe estar acompañada de violencia, o sea, haber sido pacífica y consentida, lo que no se ajusta a la historia de la presencia británica en las Malvinas.
En síntesis, no existe ninguna nacionalidad, etnia ni pueblo que pueda denominarse kelper o falklander; no existe ningún idioma ni ninguna cultura kelper o falklander. Existen británicos pobladores de las Malvinas, que siempre manifestaron su voluntad de seguir siendo británicos. Sobre esta voluntad, hay una infinidad de expresiones concretas desde hace muchos años, entre ellas la más significativa es la de Lord Shacketon, inserta en su famoso informe -Economic Survey of the Falkland Islands- publicado en 1976, en cuyo tomo I, página III, dice: "resulta evidente a cualquier visitante de las islas que la población es británica y, como nos fue recalcado vigorosamente cada vez que se trató el tema, está firme en su deseo de seguir siendo británica". Jamás ningún kelper dijo algo diferente.
Vale la pena recordar, como antecedente, que en su momento las Naciones Unidas rechazaron el plebiscito realizado por el Reino Unido en Gibraltar en 1967, que había sido ampliamente favorable a la posición británica con el argumento de que el poder colonial que reemplazó a la población nativa no podía hacer valer la voluntad de los nuevos habitantes que habían suplantado a la población original, y eso que el dominio inglés sobre Gibraltar es nada menos que 120 años más antiguo que el de Malvinas y que hubo una cesión por parte de España -discutible, pero cesión al fin- por la Paz de Utrecht de 1713, tratado que puso término a la guerra de la sucesión española.
No obstante, la política externa errática insensata que lleva desde hace años Argentina y que ha sido agravada hasta el paroxismo bajo la conducción del canciller Guido Di Tella, hay que reconocer que en la reunión del Comité de Descolonización de la ONU, celebrado en Nueva York en julio de 1996, este funcionario estuvo correcto al sostener que "el principio a la libre determinación se tergiversa si se pretende interpretarlo de forma tal de otorgar ese derecho a los propios súbditos de la potencia colonial, a expensas de la comunidad política que sí ha sufrido la acción colonial".
Para los habitantes de las Malvinas, la autodeterminación puede ser una aspiración para convertirse en verdaderos dueños del territorio. Para el Reino Unido no es más que una carta para jugar en la mesa de negociaciones, como se ha dicho. Pero si, llega a desarrollarse una gran riqueza en el archipiélago -el petróleo, por ejemplo-, entonces será difícil que los ingleses dejen este beneficio en manos de los kelpers. Para nosotros, los argentinos, lo mejor sería tener una política exterior firme y sensata, lo que por ahora es impensable. Entonces, sería útil que los ciudadanos tengamos una idea clara sobre la situación, no claudiquemos en la defensa de los incuestionables derechos argentinos y sepamos resistir los argumentos de los colonialistas de afuera y los cipayos de adentro.
Por Daniel Conles Tizado
http://www.memoria.com.mx/159/Conles.htm
Revista Cuadernos para la Emancipación, No. 11, diciembre de 1996
que mejor que terminar este post con nuestra bandera...para que las malvinas sean siempre argentinas, en memoria de los caidos en batalla en 1982 y para que nuestra memoria siga viva hoy y siempre espero que la informacion les sirva...saludos