El 24 de marzo de 1976 las fuerzas armadas tomaron el poder, la presidenta fue hecha prisionera y llevada en helicóptero desde la propia Casa Rosada. Un hecho curioso es que, por deterioros en el centenario edificio, a partir de entonces se clausuró preventivamente el helipuerto y hubo que esperar hasta el año 2001 para que volviera a ser utilizado, cuando Fernando De La Rúa renunció en medio de un clima de protesta general que involucró a los más dispares sectores sociales. Pero estábamos en el 24 de marzo de 1976. Se difunde por cadena nacional una Proclama, firmada por los tres comandantes en jefe, cuya detenida lectura evidencia un texto libre de improvisaciones, sin duda elaborado por consultores profesionales en diversas áreas. ¿Quienes serían los comunicadores que participaron en su redacción? He aquí unos párrafos de la proclama: "Esta decisión persigue el propósito de terminar con el desgobierno, la corrupción y el flagelo subversivo, y sólo está dirigida contra quienes han delinquido o cometido abuso de poder. Es una decisión por la Patria y no supone, por lo tanto, discriminaciones contra ninguna militancia cívica ni sector social alguno. Rechaza, por consiguiente, la acción disociadora de todos los extremismos y el efecto corruptor de cualquier demagogia. La Fuerzas Armadas desarrollarán durante la etapa que hoy se inicia una acción regida por pautas perfectamente determinadas, por medio del orden y del trabajo, de la observación plena de los principios éticos y morales, de la justicia, de la organización integral del hombre, del respeto a sus derechos y dignidad; así la República llegará a la unidad de los argentinos y a la total recuperación del ser nacional". El "ser nacional" era una entelequia muy repetida en el discurso castrense de la época. En 1977, un spot publicitario presentaba un mapa de la Argentina con aspecto de "bife angosto", al cual se le iban sacando partes, a modo de mordeduras, aludiendo a que la guerrilla trató de devorarnos. Remataba con el slogan "unámonos, y no seremos bocado de la subversión" que también se utilizó en avisos gráficos. El 5 de octubre del mismo año aparece en La Prensa un primer aviso titulado tímidamente SOLO PEDIMOS LA VERDAD con la firma de "Madres y esposas de desaparecidos", que luego iban a organizarse como "Madres de Plaza de Mayo", "Abuelas de Plaza de Mayo" y otras entidades afines. El diario La Prensa era el único medio que se permitía publicar críticas al gobierno militar, ya que era insospechable de ser considerado izquierdista. En diciembre de ese año, tal vez como remake del anterior anuncio "Esta noche tan nuestra, pequeña" se publicó el aviso "PARA QUE USTED Y SU FAMILIA PUEDAN CELEBRAR EN PAZ, EN EL EJERCITO HAY ARGENTINOS QUE ESTAN HACIENDO GUARDIA. PROTEGER ES QUERER. FELICES FIESTAS." Y dan ganas de agregar: SALUDO UNO, SALUDO DOSSS Pero sin duda los slogans de indudable factura publicitaria que más circulación tuvieron en este período fueron "Achicar el Estado es agrandar la Nación" y sobre todo- "Los argentinos somos derechos y humanos", ambos multiplicados en numerosos avisos y stickers. El primero propiciaba la política económica de privatizar empresas estatales, en tanto el segundo respondía a las quejas internacionales sobre violaciones a los derechos humanos. Según Sebastián Hacher el slogan "los argentinos somos derechos y humanos" fue realizado en 1978 por la consultora internacional Burson Marsteller (BM), una de las corporaciones de Relaciones Públicas más grandes del mundo. Tal vez ignoraba ese dato el Coronel Rafael De Piano, titular de la agencia de noticias oficial Télam desde 1978 hasta el restablecimiento de la democracia, al asegurar simplemente que "somos derechos y humanos" no fue una consigna producida desde Télam .Hacher informa que uno de los objetivos de BM "era revertir las denuncias de los sobrevivientes, de los exiliados, de los familiares y las víctimas que se extendían en el exterior del país. Para ello, la consultora también colaboró con la creación del Centro Piloto en la Embajada Argentina en Paris, encargado de combatir lo que llamaban la 'campaña anti-argentina'." Otra fuente informa que Burson Marsteller fue contratada en 1976 a sugerencia del ministro de economía José Alfredo Martínez de Hoz para cuidar la imagen argentina en el exterior. "Economía siguió después contando con sus servicios, aprobados por la Secretaría de Información Pública..." Los partidos políticos estaban proscriptos, pero los diarios bien podían publicar una larga solicitada de la "Comisión de Afirmación de la Revolución Libertadora" que incluso osaba darle consejos al gobierno de facto, por ejemplo sancionar "definitivamente al régimen peronista como responsable de los peores males vividos en el país" y "que paralelamente con la lucha contra la guerrilla se intensifiquen las acciones contra la subversión representada por la subsistencia de pseudos dirigentes, ideólogos marxistas y peronistas". Parecería que para el Alte. Isaac F. Rojas y sus veteranos seguidores, el Gral. Videla si algún defecto tenía era ser demasiado blando... En ese texto también aparece una muletilla muy acudida por entonces, la "defensa de la civilización occidental y cristiana", casi un calco del clásico slogan "por la defensa de la civilización cristiana" creado por Joseph Goebbels durante la Alemania nazi. El control absoluto de los medios de prensa propiciaba la utilización de lo que se denomina "publinota" o "infoaviso", es decir mensajes publicitarios disfrazados de información periodística. Un claro ejemplo es el texto "El país de nuestros hijos lo hacemos nosotras" que buscaba sensibilizar a las lectoras de "Para Ti" ensalzando al exiliado soviético Alexander Solyenitsin "un hombre que ha vivido del otro lado de la cortina de hierro, que ha sufrido en carne propia condenas y castigos en campos de concentración. Un hombre que conoce el mundo comunista y por eso nos mira preocupado" En los semanarios proliferaban cartas apócrifas de guerrilleras arrepentidas, madres de soldados caídos en combate, y otras apelaciones a la emotividad popular para generar adhesión al régimen. Después de 1978 la publicidad oficial dejó de saturar con el embate antiguerrillero y orientó sus esfuerzos a capitalizar políticamente el triunfalismo del mundial de fútbol. La aspiración máxima en ciertos estamentos militares era crear un partido propio con aprobación ciudadana, para luego convocar a unas elecciones factibles de ganar y así obtener una legitimidad democrática que permitiera continuar gobernando, pero fortalecidos por el reconocimiento interno y externo. La idea hoy parece descabellada, pero no lo era porque el "partido militar" podía utilizar los medios de comunicación que quisiera mientras el resto de los políticos estaban amordazados por la censura. Estas estrategias a futuro generaron avisos como el que propone "un cambio de mentalidad" en 1980. Dos años después, la derrota de Malvinas eclipsaría las aspiraciones castrenses de perpetuarse en el poder por las urnas, aunque el Alte. Emilio Eduardo Massera tuvo la tenacidad de insistir, en 1983, con su Partido para la Democracia Social (PDS) proponiendo "una Patria Grande, Justa y Solidaria", consigna con resabios de banderas justicialistas. La pregunta obligada se repite: ¿Quienes fueron los autores de estos mensajes?, ¿quienes los profesionales publicitarios que trabajaron tan arduamente para los militares?. fuente: http://publicidadpolitica.com.ar/1976f/1976.htm
Propaganda en la dictadura militar..para el olvido
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