Richard Kuklinski fue asesino a sueldo para la mafia durante dos décadas. Se especializó en gran variedad de procedimientos para matar, y su especialidad era la disposición del cadáver para que la policía no le relacionara con el crimen. Richard Kuklinski es uno de los hombres más peligrosos que han pisado éste planeta. Richard Kuklinski nació en Jersey en 1935, en el seno de una familia de muy humilde. Vivían en un barrio marginal de viviendas protegidas. El ambiente familiar era rígido, violento y religioso. El padre, Stanley Kuklinski era hijo de inmigrantes polacos. Hombre rudo guardafrenos, hombre alcohólico, putero y pendenciero, que sometía a golpes a su mujer y a sus hijos por costumbre. Su hermano mayor fue sentenciado a cadena perpetua tras violar a una niña de 12 años, a la que arrojó después al vacío desde una torre, junto con su perro. Stanley y Annah Kuklinski, padres de Richard. Durante su adolescencia, Kuklinski se deleitaba torturando animales. Uno de sus pasatiempos consistía en arrojar gatos vivos al horno familiar. Con 14 años liquidó a otro muchacho de más o menos su misma edad para "proteger su territorio", como él declararía posteriormente. Fue su primer asesinato. En 1960 conoció a Bárbara, su futura esposa, con la que tendría tres hijas. Su trabajo en la industria del cine, donde traficaba con pornografía que revendía a los Gambino, le introdujo en los círculos mafiosos. Al poco tiempo, fue contratado para cobrar deudas. Su nombre circulaba por las calles como un viento de muerte. A las ordenes de Roy DeMeo, psicópata y matón prominente, perfeccionó los métodos de trabajo. La clave para ganarse al mafioso consistió en matar a un hombre elegido al azar. La víctima paseaba a su perro por la calle y Kuklinski actuó sin dudarlo un instante. Roy DeMeo estaba impresionado: el chico "prometía". Durante casi 20 años, los dos hombres lideraron un grupo al que se le atribuyen más de 100 asesinatos. Kuklinski cobraba 50.000 dólares por encargo. En palabras de su esposa, "nuestra vida era la típica de una familia americana". Vida familiar: Compraron una casa lujosa y en ella organizaban barbacoas. Aunque la relación con su esposa fue cualquier cosa menos idílica. Trató de ahogarla con una almohada, la amenazó con una pistola, estuvo a punto de atropellarla, pero ella siempre achacaba estos sucesos al estrés que padecía su esposo y terminaba perdonando sus excesos. Richard junto a su familia. Kuklinski alcanzó un enorme grado de sofisticación en el empleo de cianuro para matar a muchas de sus víctimas. Lo hacía con un inhalador nasal que empleó, por primera vez, con un viandante como conejillo de indias. El hombre murió en 15 segundos. "Lo importante es sorprender a tu objetivo y aplicar la solución en su rostro. Así, todo el mundo creerá que ha sufrido un infarto". Aparte del cianuro, cualquier instrumento le servía para sus fines, desde un picahielos a un mazo. A Kuklinski le apodaban 'Iceman' (Hombre de hielo) por otro de sus experimentos. Mantuvo dos años congelado el cuerpo de una víctima. Durante meses usó como cámara frigorífica el camión de los helados de Pongray. Quería averiguar si, gracias al frío, lograría confundir a los investigadores. Cuando la policía encontró el cuerpo, creyó que había fallecido tan solo 24 horas antes. Sin embargo, durante la autopsia, los forenses hallaron restos de hielo. Aunque erró por poco —unas horas más hubieran bastado para que se derritiera del todo— Kuklinski se regocijaba porque había coronado su currículum con un nombre rotundo. Poco después se deshizo de Pongray. Cuando le atraparon, en 1986, su familia sufrió un colapso. Jamás había sospechado del respetable marido y prominente hombre de negocios. Kuklinski no sólo no negó los cargos —en principio cinco asesinatos—, sino que añadió varias decenas. Sin eufemismos, demostraba un ego de proporciones superlativas. En principio fue acusado de tan solo 5 cargos de asesinato en primer grado, aunque él ni corto ni perezoso ya que le gustaba mucho llamar la atención (algo que reúnen casi todos los psicokillers), reconoció haber matado entre 100 y 200 personas en toda su carrera como asesino por encargo, y a veces no tan por encargo. Los psicólogos y psiquiatras que analizaron la conducta de este hombre, dijeron todos en total acuerdo que "a veces lo mejor es no penetrar en ciertas mentes", ya que realmente no daban crédito ante la personalidad de este tipo, que además tenía un ego de dimensiones dantescas. Se realizó el correspondiente juicio en el cual le juzgaron por todo lo hecho y demostrado conjuntamente, y fue condenado a dos cadenas perpetuas, en el año 1988. Falleció hace ahora 10 años, en 2006, en la prisión de Trenton, por causas naturales. Documental sobre una de las entrevistas que le hicieron. ''The Iceman Confessions Of A Mafia Hitman'': link: https://www.youtube.com/watch?v=K86B-xturvc
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