Edward rogó a los médicos que le extirparan esta "cabeza diabólica" porque, según él, le susurraba por las noches «cosas tales que sólo se oyen en el infierno», pero ningún médico lo intentó, ya que las cirugías no eran tan avanzadas. Debido a que Edward padecía de un síndrome conocido como diferencia de los siameses unidos tras el nacimiento, la disprosopia no es debida a la fusión o separación incompleta de dos embriones, sino que es el resultado de una anormalidad en una proteína que marca el patrón craneofacial normal. Dependiendo del nivel de alteración congénita de esta proteína, el individuo puede tener hasta cuatro orejas, cuatro ojos y dos labios separados.
Según la mitología popular, la otra cara tenía una voz tenue que solo Edward podía escuchar. Sus ojos estrábicos nunca se cerraban pero podían llorar y seguir la mirada de todo aquel que lograra fijarse en ella. Mordrake aseguraba también que padecía insomnio debido a los odiosos susurros con los que su “gemela diabólica” le torturaba por las noches.
Se suicidó a los 23 años, alquilando un apartamento y colgándose del balcón de hierro
Según la mitología popular, la otra cara tenía una voz tenue que solo Edward podía escuchar. Sus ojos estrábicos nunca se cerraban pero podían llorar y seguir la mirada de todo aquel que lograra fijarse en ella. Mordrake aseguraba también que padecía insomnio debido a los odiosos susurros con los que su “gemela diabólica” le torturaba por las noches.
Se suicidó a los 23 años, alquilando un apartamento y colgándose del balcón de hierro