Hola a todos les traigo un poco de info sobre el "Contrabando hormiga" que se realiza en todos los países limítrofes. En este caso, les traigo info y fotos de la Quica, en Jujuy. En una calle céntrica de La Quiaca, en la provincia de Jujuy, un camión elefante de casi treinta mil kilos de cemento o de harina. A su alrededor, collas bolivianos, bajo la dirección de una capataza que no los trata precisamente bien (¡Agarren bien las bolsas, mierda! ¿No se dan cuenta que así se pierde todo?). En un par de horas, el camión y su acoplado quedan vacíos. La mercadería ha cruzado, legalmente, a Villazón, Bolivia, bajo el régimen del Tráfico Vecinal Fronterizo. Los collas, con esa vestimenta mestiza que combina el sombrero hongo y el poncho multicolor con el pantalón y las zapatillas deportivas de segunda selección, son quienes se ocuparon de vaciarlo, cargando aquí y descargando allá. Este trajín, habitual en las zonas limítrofes, se multiplicó en los últimos meses. La Quiaca alta (3.442 metros sobre el nivel del mar) y lejana (1995,1 kilómetros de Buenos Aires) dejó de tener aire de pueblo fantasma cuando estalló la convertibilidad y se pulverizó el peso. Ciertos movimientos se invirtieron: se acabaron los tours de compras que venían de San Salvador o de Salta hacia Villazón y, a cambio y con cambio a favor, los bolivianos comenzaron a poblar las calles quiaqueñas para comprar de todo: huevos, verdura, aceite, leche en polvo, carne, sillas de plástico, golosinas, lavarropas, muebles Según el administrador de Aduanas, Benito Tejerina, el 90 por ciento de la mercadería que cruza a Bolivia es transportada en camiones. Otras fuentes dicen que la exportación "de a pie" llega al 30 por ciento. Los que hacen pasar productos en las espaldas encorvadas de los indios bolivianos se ahorran alrededor de un treinta por ciento del costo de exportación. Los collas pueden estar al servicio de un mayorista al que le vacían el camión de cajas de aceite o de bolsas de arroz, por unos cincuenta centavos o un peso el acarreo; pueden también comprar surtido para los almacenes familiares y el bolichito propio o adquirir comestibles para el grupo familiar. Las mercancías se van, Bolivia adentro, hacia Tarija, Oruro, Santa Cruz, Cochabamba y llegan aun a La Paz. Ni entrenándose a full durante un par de años, un argentino de la ciudad superará a una colla que anda por los sesenta años y que tiene la cara surcada por soles tajantes. Ellas también se cargan el bulto de unos cincuenta kilos a la espalda y empieza a trotar, a pasos cortos, hasta alcanzar el puente, entregar la boleta de su compra a los funcionarios de aduana, llegar a Villazón y allí subir y bajar las cuestas hasta dejar la compra junto a una camioneta o dentro de un galpón. Esos son los paseros, un conchabo legal, aunque el término se emplee también para los contrabandistas. Del lado de Bolivia también se les llama pilotos. El pasero o piloto recorre entre 700 y mil metros como burro de carga y tras depositar del otro lado, retorna, al trote o a la carrera, para hacer otro pase. Los más adiestrados se mandan siete u ocho idas y vueltas entre La Quiaca y Villazón. Los exagerados mienten que hay collas que hacen hasta quince pases. En la terminal de ómnibus se agolpan las collas viejas aguardando al viajero que si llega a tener traza urbanizada es abordado con suave enjundia ¿Tiene algo para pasar a Bolivia, Doncito? atacan esas conocedoras del terreno, las llamadas mulas, que se ofrecen para transportar cualquier cosa que tenga olor a ilegalidad por pasos fronterizos que sólo ellas conocen. Acá algunas fotos Bueno, esto es todo, espero que les haya interesado el post. Sinceramente me causa mucha tristeza el trabajo forzado que realizan estas pobres personas por un pago tan diminuto...pero bueno, así estamos. Saludos y espero comentarios y algún punto
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