Politica
Proviene de la palabra griega polis, cuyo significado hace alusión a las ciudades griegas que formaba los estados donde el gobierno era parcialmente democrático. Cabe señalar que es en esta cultura donde intenta formalizarse esta necesidad humana de organizar la vida social y los gobiernos desde tiempos ancestrales. Se considera que los inicios de la política se remontan al neolítico, cuando la sociedad comienza a organizarse en un sistema jerárquico y ciertos individuos adquieren poder sobre el resto.
Izquierda y derecha
Hoy en día la utilización de los términos izquierda y derecha para definir proyectos o posiciones políticas es muy habitual. Aunque ha habido a lo largo de la historia muchas corrientes políticas, tendemos a enmarcarlas en uno de los dos conceptos anteriores.
Tradicionalmente, la izquierda se identifica con las ideas progresistas y la derecha con las más conservadoras. ¿De dónde procede esta distinción? Al margen del prestigio que ambos conceptos puedan tener dentro de la política, o de las connotaciones derivadas de la terminología, donde se puede identificar a la derecha con rectitud y a la izquierda con algo siniestro en el mal sentido de la palabra, el origen histórico de esta distinción política viene de la Revolución Francesa.
El 1 de octubre de 1791, comenzaron en París las sesiones de la Asamblea Legislativa tras la aprobación de la primera Constitución de la historia de Francia a cargo de la Asamblea Constituyente. Aquel día los 264 diputados que formaban la nueva asamblea determinaron, con la posición ocupada en la Cámara, los conceptos de izquierda y derecha política. A la derecha se sentaron los Feuillant, monárquicos y conservadores que defendían el Antiguo Régimen. A la izquierda, por su parte, se sentaron los jacobinos, representantes del pueblo llano que eran contrarios a la monarquía y a los privilegios del régimen anterior.
La situación política en Francia derivó un año después de la formación de la Asamblea en un caos con altercados, desórdenes y serias disputas internas. Por lo que a este artículo respecta, la primera sesión de la Asamblea Legislativa de la Francia revolucionaria estableció la clásica división política entre izquierdas y derechas. Desde entonces, las diferentes corrientes políticas se aproximan a uno u otro lado según sus planteamientos.
Constitucion:
Su palabra tiene origen del latín cum (con) y statuere (establecer). Se define como la ley fundamental de un Estado, establecida o aceptada como guía para su gobernación. También es conocida como Carta Magna. La Constitución contiene las leyes o doctrinas que establece la forma de organización política de un Estado, y fija los limites y relaciones entre los poderes de éste (los cuales generalmente son el Legislativo ejercido por el parlamento, congreso o asamblea; el Ejecutivo, ejercido por el gobierno; y el Judicial, por los jueces). Además, establece los derechos y los deberes de los ciudadanos y gobernantes, como también la organización del territorio en municipios, provincias
Gorila
Este terminó tiene su nacimiento gracias a una canción del programa de radio "La Revista Dislocada", que era trasmitido por Radio Splendid. El programa era una parodia de "Mogambo", una película en la que actuaban Clarke Gable y Ava Gardner, que se desarrollaba en África. En un sketch del aquel programa aparecía un científico que ante cada ruido que ocurría en la selva, decía asustado: ''deben ser los gorilas, deben ser''". La frase fue rápidamente adoptada por la los oyentes y el público en general. Ante cada cosa que se escuchaba y sucedía que no tenía una explicación muy evidente, la moda de aquel momento era repetir "deben ser los gorilas, deben ser". El autor de aquella tira radial era Aldo Cammarotta, quien paradójicamente era un antiperonista. La canción fue obra de Delfor Dicásolo, de quien dicen que, sin ser peronista, era un admirador de Evita.
En 1955, poco antes del golpe militar del 16 de septiembre que derrocó al presidente Juan Domingo Perón, los antiperonistas comenzaron a llamarse a sí mismos "gorilas" en forma espontanea, posiblemente ante el hecho de atribuirse la autoría de las intentonas golpistas, como el criminal bombardeo a la Plaza de Mayo, el 16 de junio de 1955, que no pudo consumar un golpe que derrocara a Perón.
Cipayo
Se designaba a los habitantes de la India ,en poder del Imperio Británico, que luchaban en contra de sus propios compatriotas enrolados en el ejército inglés. El término cipayo se usa desde mediados del siglo XX con connotaciones despectivas, refiriéndose a personas comprometidas con intereses foráneos o imperialistas, y como sinónimo de mercenario. El primero en usar el término fue el escritor y político argentino Arturo Jauretche, en sus escritos de la década de 1930, popularizándose a toda una tradición literaria de izquierda nacionalista argentina.
Oligarca
El término oligarca se utiliza en el lenguaje lunfardo como adjetivo calificativo de ciertas personas que pertenecen a las clases altas de la sociedad, a las oligarquías, y que poseen una importante parte del poder político, económico y quizás hasta cultural también. El término oligarca es de uso informal y proviene del concepto de oligarquía, que se transforma y se usa entonces de este modo con un sentido negativo o despreciativo.
Candidato
El origen del término lo hallamos en el latín candidātus, cuyo significado era ‘el que viste de blanco’. Y es que ese era el color de la toga de aquellos que en la Antigua Roma pretendían acceder a un cargo público o político.
El blanco determinaba la pureza y honradez de las personas destinadas a representar al pueblo o al Estado (unas cualidades que debían poseer los aspirantes y motivo por el cual vestían de ese color).
Candidātus era participio de los verbos candere (ser blanco, pero también brillar o arder) y candidare (blanquear, poner algo blanco) y de éstas han nacido otros muchos términos como ‘cándido’ (sencillo, sin malicia ni doblez), candelabro, candelero, candela o incandescente (por poner unos pocos ejemplos).
Demagogia
La demagogia es un término del griego antiguo que proviene de dos vocablos griegos: δῆμος dēmos, que significa pueblo y ἄγειν agein, que significa dirigir, por tanto, demagogia significa el arte, la estrategia o el poder para conducir al pueblo
La demagogia, segun Aristóteles es la degradación o corrupción de la democracia y consiste en ser una estrategia utilizada para alcanzar el poder político. Esta se lleva a cabo mediante apelaciones a prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la retórica y la propaganda.
La demagogia es frecuentemente utilizada por encima de cualquier degradación política debido a que es la forma mas segura de concebir el poder político, ya que se empieza a dar la corrupción de funcionarios, el manejo a documentos y a resultados, el soborno, el chantaje, entre otras cosas que buscan que el demagogo sea naturalmente el ganador de dichas elecciones.
Actualmente la mayoría de los políticos son repudiados por ser considerados como demagogos, y es normal que cuando sea asi entonces no haya empleo, ni salud, ni educación, ni diversión, ni nada de las necesidades básicas de la gente porque estos demagogos se aprovechan de las situaciones para favorecerse así mismo.
Choripanero
El origen de esta comida se remonta a mediados del siglo diecinueve y está ligado a las costumbres de los gauchos, que preparaban el chorizo con el pan durante sus celebraciones familiares. Con el tiempo, pasó de las zonas rurales a las grandes ciudades. Y de Argentina, pasó a otros países de Suramérica. En la actualidad esta terminología se usa para señalar a los simpatizantes del partido Peronista, ya que es una comida habitual en sus actos y concentraciones.-
Politico corrupto
La palabra corrupción tiene su origen en la teología. Antes de hablar del pecado original, la tradición cristina decía que el ser humano vive en una situación de corrupción. San Agustín explica la etimología: corrupción es tener un corazón (cor) roto (ruptus) y pervertido. Cita el Génesis: “la tendencia del corazón está desviada desde la más tierna edad” (8,21). El filósofo Kant hacía la misma constatación al decir: «somos un leño torcido del cual no se puede sacar tablas rectas». En otras palabras: hay en nosotros una fuerza que nos incita al desvío y la corrupción es uno de ellos.
La corrupción política, en términos generales, es el mal uso público del poder para conseguir una ventaja ilegítima, generalmente secreta y privada. El término opuesto a corrupción política es transparencia. Por esta razón se puede hablar del nivel de corrupción o de transparencia de un Estado. Sayed y Bruce definen la corrupción como “el mal uso o el abuso del poder público para beneficio personal y privado”, entendiendo que este fenómeno no se limita a los funcionarios públicos. También se define como el "conjunto de actitudes y actividades mediante las cuales una persona transgrede compromisos adquiridos consigo mismo, utilizando los privilegios otorgados, esos acuerdos tomados, con el objetivo de obtener un beneficio ajeno al bien común". Por lo general se apunta a los gobernantes o los funcionarios elegidos o nombrados, que se dedican a aprovechar los recursos del Estado para de una u otra forma enriquecerse o beneficiar a parientes o amigos. Todos los tipos de gobierno son susceptibles de corrupción política.
Plebiscito
Los plebiscitos eran las decisiones tomadas por la plebe en los concilia plebis, sobre la proposición de un tribuno, y que se aplicaban desde luego a ella sola.
Pero a partir de la Ley Hortensia, en 468, regían lo mismo para los patricios que para los plebeyos, desde entonces son verdaderas leyes, y los textos le dan en general esta calificación. Aunque votados en las Asambleas en que domina el mayor número, emanan de la parte más prudente de la población.
En efecto, el voto tiene lugar en la mayoría de las tribus; ahora bien: los plebeyos pobres y todos los libertos estaban repartidos en las cuatro tribus urbanas, mientras que las tribus rústicas, en número de 31, estaban compuestas, sobre todo, de los propietarios territoriales.
Los plebiscitos relativos al derecho privado son numerosos durante los últimos siglos de la República. Entre los más importantes, nosotros nos contentaremos con citar: la Ley Cincia, sobre donaciones (año 550; V. n° 420); la Ley Aquilia, de fecha incierta, sobre el daño causado injustamente (V. n° 454); la Ley Falcidia sobre los legados (año 714; V. n° 644).
El plebiscito es, al principio, un mandato de la plebe y para la plebe. Tras la Lex Hortensia (287 A.C.), se equipara a la ley, obligando también a los patricios. A partir de entonces, ley y plebiscito no se diferencian, hablándose de Lex Sive Plebiscitum.
En razón de la obligatoriedad, y antes de la Ley Hortensia, había que distinguir entre la ley propiamente dicha que anteriormente hemos expuestos, de los plebiscitos, que eran las decisiones de la plebe en la concilia plebis a proposición de un tribuno (magistrados populares), destinados a regir sus propias actividades, y que a partir de la Ley Hortensia y como conquista de la plebe en el conflicto patricio-plebeyo, sus disposiciones se aplican a ambas clases sociales sin necesidad de ratificación del senado, adquiriendo así el carácter de leyes (Ley Falcidia, Ley Cincia, Ley Aquilia, nacen de plebiscitos).
Actualmente se denomina plebiscitos a una consulta de tipo legislativo que se le hace al pueblo para que diga su conformidad con un proyecto de ley que se le presenta a consideración, votando si, o no; pero esta práctica no es políticamente segura.
Clientelismo
Su origen se remonta a la tradición del léxico Romano, en la sociedad de la antigua Roma, era el individuo de rango socioeconómico inferior que se ponía bajo el patrocinio de un patrón de rango socioeconómico superior. Ambos eran hombres libres, y no necesariamente se correspondía su rango desigual con las distinciones socio-familiares entre plebeyos y patricios; aunque, legendariamente, esta relación de patronaje se inició por Rómulo con el objetivo de fomentar los vínculos entre ambas partes de la sociedad romana, de manera que unos (los clientes) pudieran vivir sin envidia y los otros (los patronos) sin faltas al respeto (obsequium) que se debe a un superior. Cuantos más clientes tuviera, a más prestigio (dignitas) accedía un romano que pretendiera ser importante.
El clientelismo político es un intercambio extraoficial de favores, en el cual los titulares de cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, obtenidas a través de su función pública o de contactos relacionados con ella, a cambio de apoyo electoral.
Punteros
Desde las ciencias políticas se los ha analizado exhaustivamente como actores fundamentales para el funcionamiento del clientelismo, los punteros son mediadores claves para contactar a los pobres, conocer cuáles son sus necesidades más urgentes y proveerles soluciones a cambio de su apoyo político .
Testaferro
Testaferro es un término usado en la literatura, en leyes y psicología, para señalar a la(s) persona(s) que suplanta, encubre o se disfraza legalmente, prestando su nombre e identidad, firma, o bien su personería ya sea física o jurídicamente, emulando el papel social de la persona mandante a la que en el fondo representa. Etimológicamente testaferro significa «cabeza de hierro» y tiene origen italiano. Se cree que el término surgió en el siglo XVI. El Ducado de Saboya había sido arrebatado a Carlos III, y ocupado territorialmente por el Rey de Francia, Francisco I. Pero en lugar de quitarle el trono, el monarca galo decidió mantener a Carlos III en su cargo, quitándole todo poder decisorio. El monarca desempeñó su papel durante más de 15 años hasta que le sucedió su hijo, Manuel Filiberto cuando era solo un bebé. Mientras creció el joven Filiberto emuló a su padre, siendo el hombre de paja del Rey de Francia cuando creció gracias a su carácter fuerte fue recuperando el poder del ducado. Entre sus súbditos se le conocía como «testa di ferro» cabeza de hierro o lo que en España llamamos cabezota. Con el tiempo el término fue perdiendo este significado y pasó a designar precisamente lo contrario: a la persona que se deja manejar por otra.
En la vida política. Con frecuencia, los inspiradores y beneficiarios de una operación política poco claras, se esconden detrás de “prestanombres” para evitar ser identificados. Acuden a los testaferros políticos para encubrir la paternidad de acciones políticas indebidas, en operaciones que carecen totalmente de transparencia.