Es solo cuestión de estar atentos, sustituir algunos hábitos y alimentos, y ponernos un objetivo cumplible para medir nuestros logros. Si seguís estas recomendaciones no vas a fallar.
1. Anotá lo que comés. Armate un archivo en la PC y tratá de todas las noches anotar todo lo que comiste. No te engañes, ya que esto te va a ayudar a controlar si te comiste algo que no correspondía y comer más sano al día siguiente.
2. Ponete un objetivo. Si querés entrar en un vestido para una fiesta, o volver a ponerte ese jean que amás y te quedó chico, tratá de visualizar ese momento y cuidarte hasta que lo logres.
3. Comé en platos de postre y serví la comida en la cocina. Comer en este tipo de plato te va a ayudar a controlar las raciones que estás consumiendo. Otro gran error es llevar la fuente a la mesa, porque hay muchas personas que “comen por los ojos” y hasta que no terminan lo que hay en la fuente, no dejan de comer. Mejor, serví en la cocina y exigite pararte y caminar si querés repetir.
4. Comé algo a media mañana. Si te levantás muy temprano y desayunás lo más común es que llegues a la hora del almuerzo con ganas de devorarte cualquier cosa que te pongan delante, por eso es recomendable consumir una colación, puede ser un yogurt descremado, un pedazo de queso por salut light (tamaño cassette) o una fruta.
5. Consumí infusiones y caldos. Este es un truco que se utiliza mucho en Medio Oriente, porque este tipo de bebidas se consumen lentamente y ayudan a generar saciedad.
6. Tomate un vaso de agua fría antes de cada comida. Ayuda a acelerar el metabolismo y controlar el apetito. Primero porque la deshidratación genera sensación de hambre, y luego porque ayuda a que te sientas satisfecho más rápido.
7. Comé lento y masticá bien. Desde que uno se lleva el alimento a la boca hasta que éste genera saciedad tarda unos quince minutos. Si uno come rápido lo más factible es que coma demás y al rato sienta que explota. Masticando despacio vas a comer menos seguro y ayudás a tu digestión.
8. Comé lejos de los dispositivos electrónicos. Mirar la televisión o jugar con el celular hace que quites la atención de lo que estás haciendo. Si te concentras en comer, vas a ser consciente de qué y cuánto te llevás a la boca.
9. No vayas a comprar con hambre. Cuando estás hambriento pensás en cualquier cosa menos en comer saludable, todo va a ser tentador, por eso tratá de comer algo antes de ir al súper.
10. Tu nuevo lema va a ser: “Heladera sana, vida sana”. Eliminá los prefritos, dulces, chocolates, galletitas, todo lo que tiene etiqueta no es natural y seguro que engorda. Tratá de reemplazarlo por carnes, frutas, verduras y lácteos descremados. Comiendo sano tu cuerpo se va a deshinchar.
11. Comé proteínas. Lo más común para adelgazar es abusar del consumo de ensaladas y sopas. Pero después de poco tiempo vas a tener hambre nuevamente. Las proteínas son fundamentales para quemar grasas, así que hacele un lugar en tu dieta a pescados, carnes magras, pollo, huevos, yogurt y queso.
12. Sustituí. Si el ejercicio no es lo tuyo, tratá de usar las escaleras en lugar del ascensor, olvidate del auto, andá caminando a todas partes. Cambiá las gaseosas por agua o jugos naturales. Reemplazá los aderezos comprados por mayonesa de zanahoria que podés hacer en tu casa. Eliminá la panera, los hidratos con las comidas principales no son una buena combinación, si no podés reemplazala por las tostaditas de paquete (no más de 2).
Con todos estos tips, no podés dejar de hacer la prueba. Si lográs cambiar estos hábitos seguramente vas a bajar de peso y lograr tus objetivos.