¿Qué mujer de los 60s no hubiera dado todo para tener el encanto de la irresistible Marilyn Monroe? Lo mismo corre para los caballeros con James Dean, Elvis y tantos sex-symbols de ambos sexos que han atravesado las páginas de la historia sexual de la humanidad. Bueno, si bien la ciencia no ha dado con la pista para potenciar el encanto de los seres humanos sin mover un solo pelo, las moscas pueden jactarse de tener el secreto.
Es que Joel Levine y su equipo de investigadores de la Universidad de Toronto han realizado un interesante experimento con moscas de la fruta en el que se modificó ligeramente su genética para así comprobar los efectos de ello sobre su actividad sexual. El resultado fue tan contundente que se ganó el nombre de 'tsunami sexual'.
Levine y los demás expertos modificaron a los insectos de tal forma que les fuera imposible producir una feromona utilizada para la comunicación. Las feromonas son aromas expelidos por el organismo para producir efectos sobre otros individuos.
El efecto fue tal que los machos se volvieron dioses sexuales, mientras que las hembras resultaron unas musas irresistibles. Ambos resultaron tan irresistibles que volvían gays a las moscas de su mismo sexo.
Sin embargo, los que usamos lentes y no nos destacamos precisamente por nuestra apariencia física no podemos ponernos felices. El mecanismo funciona exclusivamente para las moscas, ya que a la hora de elegir con quién nos apareamos, los seres humanos tenemos mecanismos valorativos mucho más complejos, y no dependemos exclusivamente de las feromonas. Desgraciadamente.
Es que Joel Levine y su equipo de investigadores de la Universidad de Toronto han realizado un interesante experimento con moscas de la fruta en el que se modificó ligeramente su genética para así comprobar los efectos de ello sobre su actividad sexual. El resultado fue tan contundente que se ganó el nombre de 'tsunami sexual'.
Levine y los demás expertos modificaron a los insectos de tal forma que les fuera imposible producir una feromona utilizada para la comunicación. Las feromonas son aromas expelidos por el organismo para producir efectos sobre otros individuos.
El efecto fue tal que los machos se volvieron dioses sexuales, mientras que las hembras resultaron unas musas irresistibles. Ambos resultaron tan irresistibles que volvían gays a las moscas de su mismo sexo.
Sin embargo, los que usamos lentes y no nos destacamos precisamente por nuestra apariencia física no podemos ponernos felices. El mecanismo funciona exclusivamente para las moscas, ya que a la hora de elegir con quién nos apareamos, los seres humanos tenemos mecanismos valorativos mucho más complejos, y no dependemos exclusivamente de las feromonas. Desgraciadamente.
Fuente:
PD:Antes de irme voy a decir........LA MOSCA SABEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE