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“El que llevó a mi hijo fue el Pombero” padre de Leonel

Paranormal7/7/2016
“El que llevó a mi hijo fue el Pombero” dijo el padre de Leonel


Gilberto da Silva, padre de Leonel Octavio, el niño que desapareció misteriosamente de un campamento de tareferos montado en un yerbal de Dos de Mayo, no tiene ninguna duda: el culpable de que su hijo haya pasado dos días perdido en un capueral no es otro que el Pombero, figura mítica que según la creencia popular se lleva a los niños que deambulan solos en horas de la siesta.





Argumenta que el niño desapareció muy rápidamente y, sin dejar rastros, logró moverse unos 5.000 metros del lugar en el que se hallaba, atravesando pedregales y densas matas de “uña de gato”, especie de arbusto que debe su nombre a las puntiagudas espinas que cubren sus ramas, y todo sin perder su juguete más preciado, una camioneta de plástico que lo acompaña donde quiera que vaya.

Según da Silva, resultaría imposible que un niño de dos años se traslade un trecho tan largo a través de un terreno tan difícil sin dejar huellas o incluso que otro ser humano pudiera haberlo llevado, por lo que considera casi un hecho, que la desaparición de su hijo fue una diablura más del mítico personaje.

“Yo creo en que (el Pombero) existe porque a mí me pasó, como hay Dios también hay enemigo, que no es rival para Dios, pero molesta bastante”, dijo antes de argumentar que “si un ser humano lo hubiera llevado, yo le iba a encontrar rápido con mi moto, porque iba a dejar rastro. Con la gente de la policía peinamos todo el monte y el capuerón. Él (su hijo) tenía una camionetita que no perdió en ningún momento, si le hubiera agarrado un ser humano hubiera perdido esa camionetita, porque hubiera peleado”, señaló en declaraciones a Canal 12.

Detalló que O
ctavio se perdió a la hora de la siesta, dato que consideró no menor ya que esa es la hora de mayor actividad del Pombero. “Estaba en mi trabajo, soy capataz de la cuadrilla, estaba recorriendo. Él (su hijo) siempre duerme a esa hora, cuando llego al rozado, mi cuñado me dice: ‘tu gurí ya levantó’. Yo mandé mi otro cuñado a buscar, porque sino él empieza a pelear con los otros, entonces mi cuñado me dice: ‘Octavio no está acá’. De ahí agarre mi moto y me fui mil metros para dirección en que él estaba y no le alcancé, después fui otros dos mil metros y nada. De ahí empecé a buscar, no vi pista, no vi rastro y tenía gente en el campamento y nadie vio nada”, relató.





Ese día la búsqueda se extendió hasta la medianoche y volvió a empezar tres horas después. Da Silva aseguró que pese a que no conseguían hallar pistas, siempre tuvo fe en que encontraría a su hijo, porque se lo había pedido a Dios. “Muchos decían que yo tenía vendido mi hijo, porque me veían muy tranquilo, pero yo estaba así porque había pedido para Dios y el único que podía ver y saber donde estaba mi hijo era Él y yo sabía que me lo iba a devolver. Muchos curanderos me llamaron para hacer pacto con el Pombero, pero yo solo le pedí a Dios”, aclaró.

En el segundo día se sumó la Policía a la búsqueda y Da Silva no tenía dudas respecto a dónde apuntar. “Vamos a buscar cerca del arroyo porque él (el Pombero) le trata bien a las criaturas, a veces mejor que los padres y sabía que iba a necesitar agua para darle”, relató.

La búsqueda fue intensa y se prolongó durante varias horas, que parecieron interminables para todos, especialmente para Da Silva, pero la historia tuvo su final feliz. “Yo estaba buscando metido en el monte cuando escuché la sirena. Largué todo y salí corriendo, en eso cruce con uno que iba en moto y me subí, me dijo: ‘la ambulancia ya llevó tu gurí’. Lo único que pregunté es si estaba vivo y cuando me dijo que sí me largué a llorar, no pregunté si estaba herido, subí a la moto y fui rápido atrás de la ambulancia”, dijo.

Aseguró que pese a haber pasado dos días a la intemperie, su hijo estaba bien. “Quedó bastante llorón nomás. Él era serio no te molestaba para nada, solo sabía madrugar, pedía agua y comida y jugaba el día entero, no te molestaba para nada y acá llora todo el tiempo”, observó.


JRC EP






Pombero

El Pombero es una especie de duende de la mitología guaraní. Es muy popular en Paraguay y en las provincias de Corrientes, Misiones, Formosa y parte del Chaco en el Noreste argentino.

Se lo conoce también con otros nombres:1

Pomberito
Pÿragué (‘Pies peludos’)
Karaí Pyhare (Señor de la Noche)
Kuarahy Jára (Dueño del Sol, tal como se lo conoce en el mito mbyá del sur del Brasil)
Cho Pombé (‘Don Pombero’)
Chopombé
Chopombe

Los guaraníes sostenían que podría tratarse de un aborigen guaycurú, pueblo con los cuales los tenían continuos conflictos






Mitología


Él puede llegar a ser amigo tanto como enemigo del hombre, según la conducta de éste. Según se cuenta, el hombre que quiera tener de aliado a este duende puede dejar ofrendas por la noche como tabaco, miel o caña (aguardiente, en otros lados). Generalmente, la gente del campo le pide favores tales como hacer crecer los cultivos en abundancia, cuidar de los animales de corral, etc. Pero después de pedirle un favor no deben olvidarse jamás de hacer la misma ofrenda todas las noches durante 30 días porque si lo olvidan, despertarán su furia haciendo innumerables maldades en aquel hogar.

Nunca se debe pronunciar su nombre en voz alta, hablar mal de él o silbar en horas de la noche, porque esto lo enoja. Puede vengarse molestando o ensañándose con esa persona. Un mero roce con sus manos peludas puede producir que la persona se torne zonza, muda o experimente temblores para el resto de su vida. Se dice que si se le imita el silbido, el pombero puede contestar de manera enloquecedora. Por eso, y para no ofenderle, la gente creyente prefiere nombrarlo en voz baja y se guarda de pronunciar su nombre en las reuniones nocturnas.

Muchos testigos del campo afirman, todavía en la actualidad, que lo han visto. Puede molestar a sus enemigos tirándoles piedras o haciéndose invisible para luego mover las ramas de los árboles o imitar voces de animales salvajes o aparecerse como un asno sin cabeza y cosas por el estilo. Abre puertas y ventanas con violencia. Anuncia su presencia por un silbido agudo en medio de la callada noche. Busca asustar a la gente piando como ciertas aves cuando cae el sol, es otra forma de saber que el pombero está muy cerca. Se dice que le gusta rondar a mujeres embarazadas porque piensa que es el padre o madres con bebés pequeños que no han sido bautizados y se les anuncia por las formas ya mencionadas.

Las madres dicen a sus hijos pequeños que no deben de salir a fuera a la hora de la siesta porque pueden encontrarse con el Karaí Pyhare y éste se los puede llevar.



Forma en que actúa


Su función primordial es la de cuidar del monte y los animales salvajes. Se enoja muchísimo si algún cazador mata más presas de las que consumirá. Si eso ocurre se transforma en cualquier animal o planta y con argucias induce al infractor a internarse a lo profundo del monte donde se pierde. Lo mismo sucede con el pescador, o aquel que corta árboles que no utilizará. Su presencia no siempre puede ser advertida, porque la capacidad de metamorfosearse, hace que vigile subrepticiamente la conducta de los hombres.

Si el Pombero es enemigo, se está expuesto a innumerables peligros dentro del bosque, porque siempre con engaños intentará perderlo en la espesura. Algunas veces provoca extraños accidentes dentro de los ranchos, como por ejemplo que se cierren solas las puertas, o caigan utensilios de la cocina, misteriosamente. Los que están enemistados con él, en las noches, suelen escuchar pasos y voces en los alrededores del rancho, como si alguien caminara por el patio. En cambio si es amigo, pueden obtenerse grandes ventajas, puesto que él, de manera invisible guiará al cazador hasta el lugar donde se hallan las presas más grandes y gordas, la buena pesca o los mejores frutos silvestres que sirven de alimento.



Mitos similares

Entre los mapuche (araucanos) y habitantes de Chiloé, hay también un ser similar al Pombero llamado Trauco que persigue a las mujeres. Es igualmente un ser bajo y lascivo que pertenece a las regiones boscosas de los hacheros de Chile.

Como san Antonio y el Negrito Pastorero del folklore del Brasil, el Pombero interviene también en la búsqueda de los objetos perdidos. Por eso se oye decir: «¡Pomberito, Pomberito, si me hacés encontrar [aquí el nombre del objeto perdido] yo te ofrezco tabaquito!». Esta promesa debe ser cumplida para evitar que el pomberito se enoje, como acostumbra hacerlo.
Origen del nombre

El origen del nombre, quizá lo encontramos en el sur del Brasil, donde se llama «Pombeiro» al que espía. Igualmente los aborígenes guaraníes llamaban al que marchaba en las líneas de avanzada, reconociendo el terreno, antes y durante los malones. Por su actitud de acecho, quizá Pombero derive de estas fonías aunque puede derivar de la expresión guaraní «Po mberu» (‘Mano de mosca’), que puede aludir a lo silencioso e imperceptible de este genio de la noche. También se viste de camalote y navega por el río, dejando que las aves posen sobre él y coman los bichitos de sus flores.
El pombero en la cultura popular

El mito del pombero ha sido estudiado en un programa documental sobre temas paranormales (especialmente Criptozoología) del canal Sci-Fi llamado Destination Truth' (‘Destino: La verdad’) en el capítulo 6 de su primera temporada titulado «El Lobizón y el Pombero».

El album Sr.Pombero de la banda Kchiporros basa su nombre en este personaje



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