
l sonambulismo es un trastorno que ocurre habitualmente en la etapa más profunda del sueño que hace que un niño, parcialmente dormido, se despierte durante la noche, se siente en la cama con los ojos muy abiertos y con una mirada firme, y llegue a caminar por su habitación o por la casa y hacer cosas, sin recordar después de lo que hizo. Un niño sonámbulo puede jugar, abrir y cerrar puertas, vestirse o desvestirse, apagar o encender luces, moviéndose con poca coordinación. Si intentas hablar con él, normalmente no te contestará. Puede que emita algunos susurros, pero no entenderás lo que él dice.
El sonambulismo puede ser causado por alguna interrupción de los patrones regulares del sueño o por algún estado febril. Durante la infancia, este trastorno no está relacionado con problemas psicológicos o emocionales ni con epilepsia. De un modo general, es un trastorno inofensivo y tiende a desaparecer con el tiempo y con la maduración del sueño infantil.
Si alguna noche encuentras a tu hijo caminando por la casa dormido, no lo trates como a un "fantasma". Lo primero que debes hacer es conducirlo cuidadosamente de regreso a su cama. Busca que al lado del niño y también por la casa, no haya objetos peligrosos, puntiagudos, con los que el niño pueda hacerse daño. Mantenga armarios, puertas y ventanas cerradas con llave y jamás intente despertarlo. No es aconsejable que un niño sonámbulo duerma en literas o que tenga acceso a las escaleras. Aparte de todas estas medidas, es recomendable que el sueño de tu hijo obedezca a una rutina para que él pueda descansar lo máximo que pueda. Si notas que el sonambulismo persiste por mucho tiempo y que aparte de eso se vuelve incontrolable, lo mejor es que lo consultes con el médico.
El sonambulismo puede ser causado por alguna interrupción de los patrones regulares del sueño o por algún estado febril. Durante la infancia, este trastorno no está relacionado con problemas psicológicos o emocionales ni con epilepsia. De un modo general, es un trastorno inofensivo y tiende a desaparecer con el tiempo y con la maduración del sueño infantil.
Si alguna noche encuentras a tu hijo caminando por la casa dormido, no lo trates como a un "fantasma". Lo primero que debes hacer es conducirlo cuidadosamente de regreso a su cama. Busca que al lado del niño y también por la casa, no haya objetos peligrosos, puntiagudos, con los que el niño pueda hacerse daño. Mantenga armarios, puertas y ventanas cerradas con llave y jamás intente despertarlo. No es aconsejable que un niño sonámbulo duerma en literas o que tenga acceso a las escaleras. Aparte de todas estas medidas, es recomendable que el sueño de tu hijo obedezca a una rutina para que él pueda descansar lo máximo que pueda. Si notas que el sonambulismo persiste por mucho tiempo y que aparte de eso se vuelve incontrolable, lo mejor es que lo consultes con el médico.