Hola gente,
sin ánimos de superar la expectativa level 5 de lectura, quiero compartir algo que me pasó hace poco más de un mes atrás.
Es más que nada, una llamada de atención para todas las chicas, los taringueros también que tienen novia, madre, hermanas, etc.
Bueno, esto es lo que me pasó.
Soy rosarina, supero ya los 30, gracias a Dios, y digo gracias porque me costó un huevo y medio alcanzar mi meta de profesionalizarme.
Soy hija de clase media, tuve que lucharla mucho para estudiar porque era eso, estudiar o laburar. Me pasé años como bandejera, o en cadenas de artículos importados donde estás parada doce horas y te tiran 30 mangos en la cara cuando te vas.
Así y todo conseguí recibirme de Profesora de Matemática, con un promedio de 9.87. Soy escritora profesional (esto es un Hobbie) y adoro todo lo que sea juegos en Red.
Como toda piba de barrio, aprendí a defenderme. Pero tal y como están las cosas hoy en día, hace menos de un año (y me asesoraron los taringueros mismos) me compré un llavero de gas pimienta:
Terminaron las clases y sólo me quedaban algunas mesas por tomar y algunas semanas más de adscripción en Geometría de Terciario.
Como tenía meses por delante sin mucho que hacer y ni un mango para irme de vacaciones, me encerré en el vicio de Guerras Tribales, juego desde hace diez años y tengo muchos amigos allí. Justo comenzaba un mundo y nos metimos.
Al día de empezar el mundo, cerca de las 22:00 de tanto viciar, me di cuenta de que no tenía puchos ni nada para tomar y bajé (vivo en edificio) al kiosco que queda cerca de cuadra y media de mi casa.
Cuando iba llegando a la primera esquina, me cruza un chabón en bicicleta. El barrio está rodeado de villas mal, y me empieza a decir cosas.
Aclaro, que no soy una feminazi, y que me banco un piropo y por eso mismo no le hice mayor caso.
Fuí al Kiosco y venía por la misma calle, cuando lo veo al tipo, parado en la esquina detrás de la garita del colectivo. De inmediato busqué el gas en el llavero y como la más boluda me di cuenta que no lo había traído :/
Me crucé de calle por las dudas, y el tipo no se movió. Hice toda una U para volver y cuando pensé que lo había perdido, llego al pallier del edificio y el loco se me aparece de la nada y me cruza la bicicleta.
Me agarró del cuello y me dio la cabeza contra la pared de la escalera. Quedé bastante atontada pero así y todo llegué a darle una patada en el pecho para sacármelo de encima.
Empecé a gritar como pude, mientras subí corriendo y mirando que el tipo no me siguiera. Lo vi alejarse con la bicicleta y totalmente paralizada entré a mi casa, re cagada de miedo.
Cerré con todo y llamé al 911, que al toque mandaron dos móviles que pude ver recorriendo desde el balcón.
No sé si lo agarraron, no sé si anda por ahí. Sé que muchos vecinos me escucharon y no hicieron nada.
Es más, al otro día alguna que otra vieja de mierda, me preguntó si me habían querido robar...
La cuento, no sé por qué, pero fue un momento de mierda. Así que ojo más que nada, porque lo que me pasó, le puede pasar a cualquiera, hasta a ésos mismos que no salieron cuando grité por ayuda.
sin ánimos de superar la expectativa level 5 de lectura, quiero compartir algo que me pasó hace poco más de un mes atrás.
Es más que nada, una llamada de atención para todas las chicas, los taringueros también que tienen novia, madre, hermanas, etc.
Bueno, esto es lo que me pasó.
Soy rosarina, supero ya los 30, gracias a Dios, y digo gracias porque me costó un huevo y medio alcanzar mi meta de profesionalizarme.
Soy hija de clase media, tuve que lucharla mucho para estudiar porque era eso, estudiar o laburar. Me pasé años como bandejera, o en cadenas de artículos importados donde estás parada doce horas y te tiran 30 mangos en la cara cuando te vas.
Así y todo conseguí recibirme de Profesora de Matemática, con un promedio de 9.87. Soy escritora profesional (esto es un Hobbie) y adoro todo lo que sea juegos en Red.
Como toda piba de barrio, aprendí a defenderme. Pero tal y como están las cosas hoy en día, hace menos de un año (y me asesoraron los taringueros mismos) me compré un llavero de gas pimienta:
Terminaron las clases y sólo me quedaban algunas mesas por tomar y algunas semanas más de adscripción en Geometría de Terciario.
Como tenía meses por delante sin mucho que hacer y ni un mango para irme de vacaciones, me encerré en el vicio de Guerras Tribales, juego desde hace diez años y tengo muchos amigos allí. Justo comenzaba un mundo y nos metimos.
Al día de empezar el mundo, cerca de las 22:00 de tanto viciar, me di cuenta de que no tenía puchos ni nada para tomar y bajé (vivo en edificio) al kiosco que queda cerca de cuadra y media de mi casa.
Cuando iba llegando a la primera esquina, me cruza un chabón en bicicleta. El barrio está rodeado de villas mal, y me empieza a decir cosas.
Aclaro, que no soy una feminazi, y que me banco un piropo y por eso mismo no le hice mayor caso.
Fuí al Kiosco y venía por la misma calle, cuando lo veo al tipo, parado en la esquina detrás de la garita del colectivo. De inmediato busqué el gas en el llavero y como la más boluda me di cuenta que no lo había traído :/
Me crucé de calle por las dudas, y el tipo no se movió. Hice toda una U para volver y cuando pensé que lo había perdido, llego al pallier del edificio y el loco se me aparece de la nada y me cruza la bicicleta.
Me agarró del cuello y me dio la cabeza contra la pared de la escalera. Quedé bastante atontada pero así y todo llegué a darle una patada en el pecho para sacármelo de encima.
Empecé a gritar como pude, mientras subí corriendo y mirando que el tipo no me siguiera. Lo vi alejarse con la bicicleta y totalmente paralizada entré a mi casa, re cagada de miedo.
Cerré con todo y llamé al 911, que al toque mandaron dos móviles que pude ver recorriendo desde el balcón.
No sé si lo agarraron, no sé si anda por ahí. Sé que muchos vecinos me escucharon y no hicieron nada.
Es más, al otro día alguna que otra vieja de mierda, me preguntó si me habían querido robar...
La cuento, no sé por qué, pero fue un momento de mierda. Así que ojo más que nada, porque lo que me pasó, le puede pasar a cualquiera, hasta a ésos mismos que no salieron cuando grité por ayuda.
