EL ÁNGEL FUERTE (10:1-7).
Juan ahora ve a un ángel que desciende del cielo con un rollo pequeño en la mano. La descripción del ángel hace que muchos estudiantes crean que es el Señor Jesús.
a. Tiene un arco iris sobre la cabeza — la señal del pacto de Dios.
b. Su cara era como el sol — una expresión de gloria descubierta.
c. Sus piernas eran como columnas de fuego — las columnas hablan de fuerza y el fuego, de juicio.
d. Puso un pie sobre el mar y el otro sobre la tierra —significando su derecho al dominio mundial.
Cuando clamó a gran voz, sonaron siete truenos. Juan aparentemente pudo entender el mensaje de estos truenos, pero cuando empezó a escribir el mensaje, el ángel se lo prohibió. El ángel entonces juró por Dios, el Creador, que el tiempo no sería más. El misterio de Dios se cumplirá durante el tiempo de la séptima trompeta. El misterio de Dios tiene que ver con los planes de Dios para castigar a todos los hacedores de mal e introducir el reino del Señor Jesús.
EL ROLLO PEQUEÑO (10:8-11).
Juan recibió órdenes de comer el rollo pequeño. Entendemos por esto que debía leer y meditar los juicios contenidos en el rollo. El rollo era tan dulce como la miel en su boca, pero amargo en su vientre. Para el creyente, es dulce leer la determinación de Dios de glorificar a su Hijo en este mundo en donde fue una vez crucificado. Es dulce leer del triunfo de Dios sobre Satanás y toda su hueste. Es dulce leer del tiempo cuando los males de la tierra serán corregidos. Pero también hay amargura al estudiar la profecía.
Hay la amargura del auto-juicio que producen las Escrituras proféticas. Hay la amargura de saber que los juicios pronto han de caer sobre el judaísmo y el cristianismo apóstata. Y hay la amargura de recordar que nuestros propios parientes y amigos no salvados compartirán este destino horroroso si no se arrepienten.
LA MEDIDA DEL TEMPLO (11:1,2).
Juan recibió órdenes de medir el templo, el altar del holocausto y de contar a los adoradores. Sin embargo, no debía medir el patio de los gentiles, porque sería hollado por las naciones gentiles durante cuarenta y dos meses, la última mitad del período de la tribulación (Lc. 21:24).
El templo mencionado aquí probablemente es el templo que estará en Jerusalén durante el período de la tribulación. El hecho de medir el templo tal vez significa que Dios mantendrá para si un remanente que así podrá acercarse a Dios durante la Gran Tribulación. Es costumbre medir lo que nos pertenece. Dios preservará lo que le pertenece mientras que lo demás será hollado por los gentiles.
LOS DOS TESTIGOS (11:3-13).
Dios levantará dos testigos en la última mitad de la tribulación (1,260 días). Vestidos de silicio, un símbolo de luto, clamarán contra los pecados del pueblo y anunciarán la indignación venidera de Dios.
Los dos testigos son comparados con dos olivos y dos candeleros. Como olivos están llenos del Espíritu (aceite). Como candeleros, dan testimonio a la verdad de Dios en días de oscuridad.
Durante tres años y medio, los testigos son preservados milagrosamente de daño. Fuego de sus bocas consume a sus enemigos y aún el intento de hacerles daño es castigado con la muerte. Tienen poderes milagrosos para traer sequía en la tierra, para convertir las aguas en sangre y para herir la tierra con plagas.
Advertirán a las personas que acudan al templo que hacen mal al adorar al Hombre de Pecado. Les amonestarán en cuanto a la brevedad de su tiempo de triunfo, de la venida de Cristo a destruirlo, de los peligros que traerá la tribulación; de la necesidad de no contar sus vidas como valiosas cuando sea necesario escoger entre la vida y la muerte; de la importancia de no temer al que sólo puede matar el cuerpo sino de temer al que puede echar las almas y el cuerpo en el infierno; del esplendor y la cercanía del Rey y su reino después de que hayan sufrido un rato; de la seguridad de que si se sufren con El reinarán con El y de la paz, la justicia y la gloria eterna que serán de los que perseverarán hasta el fin, aunque padezcan martirio en la gran hora de prueba por la cual están pasando.
Al final del período de su testimonio, una bestia del abismo los mata. Esta bestia parece ser la de Apocalipsis 13:1, posiblemente la cabeza del imperio romano resucitado. Los cadáveres de los testigos estarán en la plaza en una de las calles de Jerusalén durante tres días y medio. Jerusalén aquí se llama Sodoma por causa de la degradación moral y Egipto por causa de su idolatría y esclavitud.
Hombres de todas las naciones ven sus cuerpos y no permiten que sean enterrados. Gran regocijo se extiende porque sus profecías nada populares han sido acalladas. Los hombres cambiarán regalos con motivo de este acontecimiento, como lo hacen hoy en tiempo de Navidad.
Después de tres días y medio, Dios los resucita y los lleva al cielo, a la vista de todos sus enemigos. Al mismo tiempo Jerusalén es sacudida por un gran terremoto. La décima parte de la ciudad es destruida y mueren 7,000 personas. Los sobrevivientes dan gloria a Dios, pero probablemente no es adoración verdadera. Reconocen de mala gana el poder de Dios.
El versículo 14 anuncia que el segundo Ay ha pasado: ¿Quiere decir esto que el segundo Ay abarca desde el capítulo 9:13 hasta el 11:13? Creemos que no porque el capítulo 10 y el capítulo 11:1-13 son un paréntesis entre el segundo Ay (sexta trompeta) y el tercer Ay (séptima trompeta).
LA SÉPTIMA TROMPETA O EL TERCER AY (11:15-18).
La séptima trompeta revela que el período de la Gran Tribulación ha terminado y que el reino milenario de Cristo ha empezado. Los veinticuatro ancianos adoran a Dios por su victoria magnífica sobre sus enemigos y por la premiación de los que confiaron en Él.
EL TEMPLO ABIERTO EN EL CIELO (11:19).
Puede ser que el versículo 19 sea un recordatorio de que Dios no ha olvidado su pacto con su pueblo Israel. El templo abierto en el cielo nos permite ver el arca del pacto, un símbolo de que todo lo que ha prometido a Israel se cumplirá. Hay truenos, relámpagos, terremotos y granizo. Este versículo introduce el tema del capítulo 12.
LA MUJER y EL HIJO VÁRON (12:1-17).
En este capítulo vemos una señal en el cielo: una mujer vestida del sol, la luna debajo de sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza. La mujer está próxima a dar a luz un niño.
Una segunda señal en el cielo es un dragón escarlata con siete cabezas y diez cuernos y una diadema en cada cabeza. Con un golpe de su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo a la tierra.
El dragón está listo para destruir al niño tan pronto como nazca pero es frustrado en esto. La mujer da a luz a un hijo varón que es arrebatado para Dios y para su trono. La mujer huye del dragón a un lugar en el desierto preparado por Dios donde es alimentada por 1,260 días (tres años y medio). La última mitad del período de la tribulación.
Entonces empieza una guerra en el cielo. Miguel y sus huestes luchan contra el dragón y sus ángeles. Miguel gana, con el resultado de que el dragón (Satanás) y sus ángeles son arrojados a la tierra. A esto le sigue un anuncio de que ha llegado el día del triunfo de Dios y el día de victoria para su pueblo.
Dándose cuenta de su derrota, el diablo trata de destruir a la mujer con un río de agua pero vuelve a fracasar cuando la tierra se abre para recibir el agua. Entonces Satanás persigue a los demás de su descendencia para destruirlos.
Creemos que la mujer simboliza a la nación de Israel (Miq. 4:8) y que su hijo es el Mesías. Satanás deseaba destruirlo en su nacimiento (Mateo 2), pero Dios lo protegió y finalmente lo llevó al cielo después de su muerte, sepultura y resurrección. La época de la iglesia actual, según creemos, ocurre entre los versículos 5 y 6.
Nos parece que la guerra en el cielo tiene lugar a la mitad del período de la tribulación. Miguel el arcángel siempre está asociado con los asuntos de la nación de Israel (Dn. 12:1). Arrojan al diablo a la tierra y esto bien puede ser la causa de los terribles eventos finales de la Gran Tribulación.
Una parte de la nación de Israel huye de la tierra a un lugar de refugio en el desierto (algunos creen que es la ciudad color de rosa de Petra). Estas personas quedan escondidas durante un tiempo (un año), tiempos (dos años) y la mitad de un tiempo (medio año), un total de tres años y medio, correspondiendo a la duración de la Gran Tribulación. Esto es el mismo período de tiempo que los 1,260 días del versículo 6 (360 días multiplicados por tres años y medio). El año de los antiguos era de doce meses lunares o 360 días.
El diablo busca destruir a los israelitas con una ola enorme pero un terremoto traga el agua y la gente se salva. Entonces el dragón sale a atacar a los judíos que se habían quedado en Judea.
LA BESTIA DEL MAR (13:1-10).
El capítulo 13 nos presenta a dos grandes bestias una del mar y una de la tierra. No hay duda de que estas bestias representan a hombres que tendrán un papel prominente durante el período de la tribulación.
Creemos que la primera bestia es la cabeza del imperio romano revivido, que existirá como una coalición de diez reinos durante este tiempo.
La descripción de ella, dada en el capítulo 13, comúnmente se entiende como sigue:
a. Sale del mar. El mar, en las Escrituras es un tipo de las naciones gentiles, así que esto puede significar simplemente que el gobernante es gentil, o puede referirse al área que abarca el imperio romano.
b. Tiene diez cuernos. Daniel predijo que el imperio romano sería revivido en forma de diez reinos (Dn. 7:24).
c. Tiene siete cabezas. En Apocalipsis 17:9,10, estas se dicen ser siete montes y siete reyes. Reconocemos que esto es difícil. Algunos sugieren que los siete reyes pueden representar siete tipos
de gobernadores o siete etapas distintas del imperio romano:
1. Reyes.
2. Cónsules.
3. Dictadores.
4. Decenviros.
5. Tribunos militares.
6. Emperadores (Juan vivía en este período del imperio romano).
7. El emperador final (la bestia gobernando sobre diez reyes).
d. Tiene diez diademas en sus cuernos. estas hablan del poder para gobernar que fue dado a la bestia por el dragón Satanás.
e. Tiene un nombre blasfemo sobre sus cabezas. La bestia se atribuye poderes como si fuera Dios y no sólo un hombre.
f. La bestia es semejante a un leopardo, sus pies como los de un oso y su boca como la de un león.
En Daniel 7, el leopardo simboliza a Grecia, el oso es tipo de Medo-Persia y el león representa Babilonia. Estos tres imperios mundiales precedieron a Roma. Quizás la idea aquí es que el imperio romano revivido se asemeja a sus antecesores en que es veloz en conquistar como un leopardo, poderoso como un oso y codicioso como un león.
g. La bestia recibe poder del dragón. El imperio y su gobernador reciben fuerza sobrenatural de Satanás.
h. Tiene herida mortal en una de sus cabezas. La explicación que da Scofield es: Fragmentos del antiguo imperio romano jamás dejaron de existir como reinos separados. Dejó de existir el gobierno imperial, la cabeza herida a muerte.
i. La herida mortal es, sanada. En otras palabras, el imperio es revivido con un emperador a la cabeza, es decir la bestia.
j. La bestia es adorada por los hombres. No solamente se asombran ante la bestia, sino que la adoran realmente como a Dios. También adoran al dragón, Satanás.
k. La bestia habla contra Dios con lenguaje orgulloso y abusivo durante los cuarenta y dos meses (tres años medio) de su reino. Persigue a los santos judíos y gobierna sobre la tierra con crueldad. Todos los que no son creyentes verdaderos adoran a la bestia. Los creyentes verdaderos reciben la promesa de que sus perseguidores serán llevados a cautividad y muertos por la espada. Esto les habilita a esperar con paciencia y fe.
LA BESTIA DE LA TIERRA (13:11-18).
La segunda bestia es otra figura prominente del período de la tribulación. Trabaja en cooperación con la primera bestia organizando una campaña internacional para la adoración de la primera y de una imagen grande que representa al emperador romano.
La segunda bestia sale de la tierra. La tierra aquí puede simbolizar la tierra de Israel, sugiriendo que este líder es judío. Tiene dos cuernos como de oveja, dándole la apariencia de benevolencia e inofensividad, y también sugiriendo que remeda al Cordero de Dios. Pero habla como dragón, indicando que este gobernador es directamente inspirado y empleado por Satanás. Ejerce toda la autoridad de la primera bestia, significando que el emperador romano le da poder ilimitado para obrar en su nombre.
Comparando varias Escrituras, parece que este judío apóstata al principio llama a los hombres de todas partes a adorar a la bestia romana. Pone la imagen idólatra del emperador en el templo de Jerusalén a la mitad de la tribulación y manda que adoran a este ídolo. Esta segunda bestia tiene poderes sobrenaturales. Puede hacer milagros, aún haciendo que fuego caiga del cielo a la tierra. El propósito de los milagros, por supuesto, es para engañar a la gente y hacer que adoren a un hombre como a Dios. Eventualmente, se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios (2 Ts. 2:4).
También da vida al gran ídolo (la abominación desoladora) para que pueda hablar.
La segunda bestia insiste en que los hombres deben indicar su fidelidad al emperador romano llevando la marca de la bestia en su frente o mano derecha. Además de esta marca, la bestia tiene un nombre y un número místico (v. 17).
El hombre que no toma el nombre, la marca o el número de la bestia no podrá comprar ni vender. En otras palabras, se trata de forzar a los hombre económicamente a que dejen a Cristo y practiquen la idolatría. Esta será una prueba severa, pero los creyentes verdaderos preferirán la muerte antes que renunciar a su Salvador.
El número de la bestia es 666. Este número ha desatado especulación interminable sin resultados positivos. Los que posean entendimiento espiritual podrán comprender el número y el nombre de la bestia cuando llegue el día cuando sea necesario.
Una de las preguntas más difíciles sobre el capítulo 13 es cual de las dos bestias es el anticristo.
De otros pasajes de la Escritura sacamos la descripción siguiente del anticristo:
a. Se opone a y se exalta sobre todo lo que se llama Dios o que se adora para que él, como Dios, se siente en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios (2 Ts. 3:4).
b. Su venida es según la obra de Satanás ya que hace toda clase de milagros ....poderosas señales y prodigios mentirosos (2 Ts. 2:9).
c. Los judíos le recibirán como su Mesías (Jn. 5:43).
d. Y se ensoberbecerá y se engrandecerá sobre todos los dioses; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas (Dn. 11:36).
e. Del Dios de sus padres no hará caso (Dn. 11:37). Esto generalmente se tomo como prueba de que será judío que apostatará del Dios de Israel.
f. No hará caso del amor de las mujeres (Dn. 11:37).
Es imposible discutir detalladamente los argumentos en pro y en contra. Básicamente, el argumento a favor de la primera bestia como el anticristo se basa en el hecho de que recibe adoración como Dios. Los que mantienen que la segunda bestia es el anticristo indican que ningún judío jamás aceptará a un gentil como Mesías, y puesto que la segunda bestia parece ser judía, debe ser el anticristo.
EL CORDERO Y LOS 144,000 (14:1-5).
Vemos al Cordero sobre el monte de Sión con 144,000 seguidores, cada uno de los cuales estaba sellado en la frente. Esto anticipa el tiempo cuando el Señor Jesús regresará a la tierra y arribará en Jerusalén con este grupo de creyentes de cada una de las doce tribus de Israel. Creemos que los 144,000 son las mismas personas que se mencionan en el capítulo 7. Ahora están por entrar al reino con Cristo. Se describen como las primicias para Dios y para el Cordero (14:4). Es decir, son los primeros de la cosecha del período de la tribulación que entrarán al milenio para llenar la tierra milenaria.
Juan oye música que viene desde el cielo. Suena como la voz de muchas aguas, como el sonido de un gran trueno y como arpistas tocando sus instrumentos. Sólo los 144,000 pudieron aprender este cántico.
Los 144,000 se describen como los que no se han contaminado con mujeres, pues son vírgenes. Esto no quiere decir que nunca se casaron; el casarse no contamina a una persona. Más bien esto significa que se habían guardado puros de la idolatría e inmoralidad de este período.
Seguían al Cordero en obediencia y devoción absolutas. No aceptaron la mentira del anticristo que un mero hombre debía ser adorado. Eran sin culpa en cuanto a su confesión firme de Cristo.
EL ÁNGEL CON EL EVANGELIO ETERNO (14:6,7).
El ángel volando en medio del cielo con el evangelio eterno parece corresponder con Mateo 14:14: Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin . El tema de este evangelio es dado en el versículo 7. Los hombres deben temer a Dios en vez de a la imagen idólatra: deben adorarle a El en vez de a un mero hombre.
Por supuesto, hay solamente, un evangelio: las buenas nuevas de salvación por la fe en Cristo. Pero durante la Gran Tribulación el evangelio procurará volver a los hombres de la adoración de la bestia preparándolos para el reinado de Cristo en la tierra.
EL SEGUNDO ÁNGEL ANUNCIANDO LA CAÍDA DE BABILONIA (14:8).
El segundo ángel anuncia la caída de Babilonia. Esto anticipa los capítulos 17 y 18. Babilonia representa al judaísmo apóstata y al cristianismo apóstata que será un gran sistema comercial y religioso con su cuartel general en Roma. La iglesia Católica Romana, indudablemente, será parte importante de Babilonia, porque todas las naciones han bebido del vino de su pasión impura. Pero también estará incluido el protestantismo.
EL TERCER ÁNGEL ADVIRTIENDO CONTRA LA ADORACIÓN DE LA BESTIA
(14:9-13).
Podemos fijar el tiempo de este evento con exactitud antes de la segunda mitad de los siete años de la tribulación. El ángel advierte que todos los que adoren a la bestia sufrirán los dolores del infierno.
El pasaje describe el castigo eterno de los que adoren a la bestia o a su imagen, o que reciban la marca de su nombre. No hay sugestión de aniquilación en estos versículos.
Es necesario elegir entre Dios y Satanás, entre Cristo y el anticristo, entre el Espíritu de verdad y el espíritu de error. Esa elección, una vez hecha, es final e irrevocable. Sus resultados son eternos e inalterables.
Este será un período cuando los santos serán llamados a sufrir con paciencia las persecuciones de la bestia, a obedecer a Dios rehusando adorar a un hombre o a un ídolo y a confesar valientemente su fe en Jesús.
Los creyentes que mueren en este tiempo no perderán la bendición del reino milenario. Al contrario serán premiados especialmente por haber sido fieles hasta la muerte (v. 13).
LA SIEGA DE LA TIERRA (14:14-16).
Esta siega es sin duda una descripción de lo que sucederá en la venida del Señor Jesús. Aunque El mismo es el segador, envía a sus ángeles a segar la tierra. las gavillas de grano, representando a los creyentes, son recogidas en su granero. Esto quiere decir que serán salvos para entrar al milenio con Cristo. La paja representa a los incrédulos y será quemada con fuego inextinguible (Mt. 13:39¬43;25:31-46). Quizá esta siega se refiera al mundo gentil.
LA VENDIMIA DE LA TIERRA (14:17-20).
Estos versículos describen los últimos juicios terribles sobre la porción incrédula de la nación de Israel (la viña terrenal). Pero pueden incluir a toda la tierra. Es una siega de ira.
Estos juicios tendrán lugar fuera de la ciudad de Jerusalén (tal vez en el valle de Josafat). La matanza será tan grande que sangre humana llegará hasta los frenos de los caballos.
LOS ÁNGELES CON LAS SIETE ULTIMAS PLAGAS (15:1-8).
Aquí vemos a siete ángeles con siete plagas y son las últimas. Cuando estas se suelten sobre la tierra, la ira de Dios habrá terminado. De esto sobemos que ya estamos en el fin del período de la tribulación.
Juan ve una gran multitud de personas en el cielo de pie sobre un mar de vidrio mezclado con fuego. Los reconoce como aquellos que rehusaron adorar a la bestia o a su imagen, o a tomar su número. Sin duda fueron mártires. Pero ahora están en el cielo cantando el cántico de Moisés y el cántico del Cordero. Testifican de la justicia de los juicios de Dios anticipando lo que El está por hacer a sus asesinos en la tierra.
El cántico de Moisés celebraba la redención del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto. El cántico del Cordero celebra la derrota final de Satanás y de todos los enemigos de la vida espiritual. Así que, estos cánticos marcan los límites de la historia de la redención y en ellos encontramos la historia de todo el pueblo rescatado por Dios.
Luego Juan ve a siete ángeles salir del templo en el cielo con vestiduras sacerdotales: lino limpio y resplandeciente con cintos de oro. Uno de los cuatro seres vivientes dio una copa de oro a cada ángel. estas copas contienen los juicios finales de Díos para la tierra durante la Gran Tribulación. El hecho que nadie puede entrar al templo hasta que estas siete plagas se terminen puede significar que ninguna intercesión sacerdotal puede ahora detener la ira de Dios.
LA PRIMERA COPA (16:1,2).
Una voz desde el templo manda a los siete ángeles que derramen las copas de la ira de Dios.
La primera copa causó que se abrieran úlceras malignas y pestilentes sobre todos los hombres que adoraron a la bestia y a su imagen.
LA SEGUNDA COPA (16:3).
La segunda plaga causó que las aguas del mar se convirtieran en sangre como de muerto y que toda la vida marina muriera.
LA TERCERA COPA (16:4-7).
La tercera copa causó que toda agua potable se convirtiera en sangre. Aquí el ángel del agua defiende la justicia de Dios. Los hombres sólo están recibiendo la recompensa justa de sus propios hechos pecaminosos. Ellos habían derramado sangre en abundancia, ahora tienen que beber sangre en lugar de agua.
El altar del versículo 7 probablemente simboliza las almas de los santos martirizados (6:9). Estas almas habían esperado mucho tiempo que sus perseguidores fueran castigados.
LA CUARTA COPA (16:8,9).
La cuarta plaga causó que los hombres sufrieran severas quemaduras de sol o radiación solar. Esto, sin embargo, no hizo que los hombres se arrepintieran. Al contrario, blasfemaron a Dios por mandar estas torturas sobre ellos.
LA QUINTA COPA (16:10,11).
La quinta copa era una plaga de tinieblas sobre el reino de la bestia. Esto aumentó los sufrimientos de los hombres porque no podían obtener alivio de las aflicciones anteriores. Pero esto no ablandó sus corazones sino que se aferraron más a su odio contra Dios.
LA SEXTA COPA (16:12-16).
Cuando la sexta copa fue derramada, las aguas del Eufrates se secaron permitiendo que los ejércitos del oriente marcharan hacia la tierra de Israel. Juan vio a tres espíritus, semejantes a ranas, salir de las bocas del dragón, de la bestia, y del falso profeta, e ir por todo el mundo a reunir a los ejércitos para la batalla. Es la última batalla de la Gran Tribulación cuando las naciones gentiles marcharán contra la tierra de Israel. Se encontrarán con el Señor mismo en el valle de Armagedón y serán totalmente derrotados.
La venida de Cristo será como ladrón, inesperada y acompañada por destrucción. Serán bienaventurados los que se encuentren esperándole y guardándose puros de la idolatría de aquel día.
LA SÉPTIMA COPA (16:17-21).
Esta es la última copa, como vemos en las palabras Hecho está. La ira de Dios se ha terminado. Provoca convulsiones violentas en la naturaleza: relámpagos, voces, truenos y un terremoto de proporciones sin precedentes.
La gran ciudad se divide en tres partes por el terremoto y las ciudades fuera del imperio romanos quedan destruidas. Esto indica la caída de Babilonia, que se describe en los capítulos 17 y 18. Las islas y los montes desaparecen y granizo de 33 kilogramos cae del cielo. Tan temible es la plaga de granizo que los hombres maldicen a Dios por haberla enviado.
EL JUICIO DE LA GRAN RAMERA (17:1-18).
Al principio del capítulo 17 uno de los ángeles invita a Juan a ver la destrucción de la gran ramera, un gran sistema comercial y religioso que tiene su cuartel general en Roma. Incluye a la iglesia Católica Romana y al protestantismo apóstata. Notemos la descripción:
a. Está sentada sobre muchas aguas controlando áreas grandes del mundo gentil.
b. Los reyes de la tierra han cometido fornicación con ella. La iglesia apóstata ha seducido a los líderes políticos con sus contemporizaciones e intrigas.
c. Con el vino de su fornicación, los moradores de la tierra se han embriagado. Gran número de personas, bajo su influencia, ha sido reducido a pobreza y miseria.
En el versículo 3 la iglesia apóstata (la mujer) se ve sentada sobre una bestia escarlata. Ya hemos notado en el capítulo 13 que esta bestia es el imperio romano revivido o la cabeza de ese imperio. La bestia estaba llena de nombres blasfemos y tenía siete cabezas y diez cuernos.
Por un rato, la iglesia parece dominar el imperio. Está sentada en condición ventajosa, llevando puestos símbolos de sus grandes riquezas y desplegando una copa de oro llena de su idolatría e inmoralidad. En su frente está escrito un nombre, un misterio:
Babilonia la grande, la madre de rameras y de las abominaciones de la tierra.
Esta es la iglesia que ha derramado la sangre de muchos mártires cristianos a través de los siglos ... todavía lo está haciendo. Está ebria con su sangre.
Como muchos otros, Juan se maravilló cuando vio a la ramera, pero el ángel se ofreció para explicar el misterio de la mujer y de la bestia.
Primeramente describe a la bestia. Aunque el pasaje es difícil y complicado, lo siguiente parece destacar.
1. La bestia tenía siete cabezas (v. 7) — siete formas de gobierno en que el imperio romano ha existido o aún existirá, o siete reyes que representan estas formas de gobierno.
2. Y diez cuernos — los diez reyes que formarán parte del imperio futuro.
3. La bestia que has visto era (v. 8) — es decir, el imperio romano ha existido en el pasado.
4. Y no es - cayó y desapareció.
5. Y está para subir del abismo — reaparecerá en una forma especialmente diabólica.
6. E ir a la perdición — será completa terminantemente destruida.
7. Y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será - las personas no salvadas se maravillarán del superhombre que subirá a asumir jefatura mundial.
8. Esto, para la mente que tenga sabiduría (v. 9) — Juan nos dará el significado verdadero de estos símbolos.
9. Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer — los siete montes nos recuerdan las siete colinas sobre las que está construida la ciudad de Roma. El imperio así se identifica como romano, y la mujer (Babilonia) tiene allí su cuartel general.
10. Y son siete reyes (v. 10) — es decir, la historia del imperio incluye a siete formas distintas de gobernadores. Como indicamos anteriormente, las cabezas pueden ser personas o las formas de gobierno que representan.
11. Cinco de ellos han caído - las cinco primeras etapas o períodos del imperio ya han pasado.
12. Uno es — esto se refiere al imperio que existía cuando escribió Juan.
13. Y el otro aún no ha venido — el imperio todavía existirá en una séptima forma.
14. Y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo - el gobernador del imperio romano revivido reinará por un breve tiempo (tres año y medio 13:5 comp. 12:6).
15. La bestia que era y no es (v. 11) — el imperio romano existía, luego cayó.
16. También el octavo — aquí Juan parece introducir al gobernador poderoso que subirá al poder sobre el imperio romano revivido.
17. Y es entre los siete — el séptimo es el imperio futuro en su forma de diez reinos. El octavo es el superhombre que sale de este imperio y lo domina. El es la encarnación de todo lo que el imperio representa como el gran instrumento de Satanás.
18. Y va a la perdición — será arrojado al infierno al final de su carrera breve pero violenta.
19. Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes — esto es la federación de diez que configurarán el imperio romano futuro.
20. Que aún no han recibido el reino - en el tiempo que Juan escribía, el imperio en su forma de diez reinos era futuro y todavía lo es.
21. Pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia — es decir, su autoridad depende de la bestia, la cabeza del imperio. Una hora obviamente no quiere decir sesenta minutos literales, sino un tiempo breve (comp. v. 10).
22. Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia (v. 13) - los diez reyes unánimemente entregarán su poder a la bestia romana y se someterán a su autoridad.
Este imperio de diez reinos va a la guerra contra el Señor Jesús cuando regresa a la tierra al fin de la tribulación. Pero encuentran su derrota en esta batalla (v. 14).
El versículo 15 explica que las aguas del versículo 1 son pueblos, multitudes, naciones y lenguas.
Parece que el imperio romano revivido permite que la iglesia ramera lo domine un rato. Pero luego se quita este yugo intolerable y destruye a la iglesia apóstata. La ramera es odiada, es despojada, devorada, y quemada con fuego por la bestia que monta.
El versículo 18 identifica a la mujer como la ciudad que tiene dominio sobre los reyes de la tierra. Esta fácilmente podría ser Roma, con sus representantes papales en la mayoría de los países del mundo.
CONTINÚA EN (3º PARTE) La caída de Babilonia.
Juan ahora ve a un ángel que desciende del cielo con un rollo pequeño en la mano. La descripción del ángel hace que muchos estudiantes crean que es el Señor Jesús.
a. Tiene un arco iris sobre la cabeza — la señal del pacto de Dios.
b. Su cara era como el sol — una expresión de gloria descubierta.
c. Sus piernas eran como columnas de fuego — las columnas hablan de fuerza y el fuego, de juicio.
d. Puso un pie sobre el mar y el otro sobre la tierra —significando su derecho al dominio mundial.
Cuando clamó a gran voz, sonaron siete truenos. Juan aparentemente pudo entender el mensaje de estos truenos, pero cuando empezó a escribir el mensaje, el ángel se lo prohibió. El ángel entonces juró por Dios, el Creador, que el tiempo no sería más. El misterio de Dios se cumplirá durante el tiempo de la séptima trompeta. El misterio de Dios tiene que ver con los planes de Dios para castigar a todos los hacedores de mal e introducir el reino del Señor Jesús.
EL ROLLO PEQUEÑO (10:8-11).
Juan recibió órdenes de comer el rollo pequeño. Entendemos por esto que debía leer y meditar los juicios contenidos en el rollo. El rollo era tan dulce como la miel en su boca, pero amargo en su vientre. Para el creyente, es dulce leer la determinación de Dios de glorificar a su Hijo en este mundo en donde fue una vez crucificado. Es dulce leer del triunfo de Dios sobre Satanás y toda su hueste. Es dulce leer del tiempo cuando los males de la tierra serán corregidos. Pero también hay amargura al estudiar la profecía.
Hay la amargura del auto-juicio que producen las Escrituras proféticas. Hay la amargura de saber que los juicios pronto han de caer sobre el judaísmo y el cristianismo apóstata. Y hay la amargura de recordar que nuestros propios parientes y amigos no salvados compartirán este destino horroroso si no se arrepienten.
LA MEDIDA DEL TEMPLO (11:1,2).
Juan recibió órdenes de medir el templo, el altar del holocausto y de contar a los adoradores. Sin embargo, no debía medir el patio de los gentiles, porque sería hollado por las naciones gentiles durante cuarenta y dos meses, la última mitad del período de la tribulación (Lc. 21:24).
El templo mencionado aquí probablemente es el templo que estará en Jerusalén durante el período de la tribulación. El hecho de medir el templo tal vez significa que Dios mantendrá para si un remanente que así podrá acercarse a Dios durante la Gran Tribulación. Es costumbre medir lo que nos pertenece. Dios preservará lo que le pertenece mientras que lo demás será hollado por los gentiles.
LOS DOS TESTIGOS (11:3-13).
Dios levantará dos testigos en la última mitad de la tribulación (1,260 días). Vestidos de silicio, un símbolo de luto, clamarán contra los pecados del pueblo y anunciarán la indignación venidera de Dios.
Los dos testigos son comparados con dos olivos y dos candeleros. Como olivos están llenos del Espíritu (aceite). Como candeleros, dan testimonio a la verdad de Dios en días de oscuridad.
Durante tres años y medio, los testigos son preservados milagrosamente de daño. Fuego de sus bocas consume a sus enemigos y aún el intento de hacerles daño es castigado con la muerte. Tienen poderes milagrosos para traer sequía en la tierra, para convertir las aguas en sangre y para herir la tierra con plagas.
Advertirán a las personas que acudan al templo que hacen mal al adorar al Hombre de Pecado. Les amonestarán en cuanto a la brevedad de su tiempo de triunfo, de la venida de Cristo a destruirlo, de los peligros que traerá la tribulación; de la necesidad de no contar sus vidas como valiosas cuando sea necesario escoger entre la vida y la muerte; de la importancia de no temer al que sólo puede matar el cuerpo sino de temer al que puede echar las almas y el cuerpo en el infierno; del esplendor y la cercanía del Rey y su reino después de que hayan sufrido un rato; de la seguridad de que si se sufren con El reinarán con El y de la paz, la justicia y la gloria eterna que serán de los que perseverarán hasta el fin, aunque padezcan martirio en la gran hora de prueba por la cual están pasando.
Al final del período de su testimonio, una bestia del abismo los mata. Esta bestia parece ser la de Apocalipsis 13:1, posiblemente la cabeza del imperio romano resucitado. Los cadáveres de los testigos estarán en la plaza en una de las calles de Jerusalén durante tres días y medio. Jerusalén aquí se llama Sodoma por causa de la degradación moral y Egipto por causa de su idolatría y esclavitud.
Hombres de todas las naciones ven sus cuerpos y no permiten que sean enterrados. Gran regocijo se extiende porque sus profecías nada populares han sido acalladas. Los hombres cambiarán regalos con motivo de este acontecimiento, como lo hacen hoy en tiempo de Navidad.
Después de tres días y medio, Dios los resucita y los lleva al cielo, a la vista de todos sus enemigos. Al mismo tiempo Jerusalén es sacudida por un gran terremoto. La décima parte de la ciudad es destruida y mueren 7,000 personas. Los sobrevivientes dan gloria a Dios, pero probablemente no es adoración verdadera. Reconocen de mala gana el poder de Dios.
El versículo 14 anuncia que el segundo Ay ha pasado: ¿Quiere decir esto que el segundo Ay abarca desde el capítulo 9:13 hasta el 11:13? Creemos que no porque el capítulo 10 y el capítulo 11:1-13 son un paréntesis entre el segundo Ay (sexta trompeta) y el tercer Ay (séptima trompeta).
LA SÉPTIMA TROMPETA O EL TERCER AY (11:15-18).
La séptima trompeta revela que el período de la Gran Tribulación ha terminado y que el reino milenario de Cristo ha empezado. Los veinticuatro ancianos adoran a Dios por su victoria magnífica sobre sus enemigos y por la premiación de los que confiaron en Él.
EL TEMPLO ABIERTO EN EL CIELO (11:19).
Puede ser que el versículo 19 sea un recordatorio de que Dios no ha olvidado su pacto con su pueblo Israel. El templo abierto en el cielo nos permite ver el arca del pacto, un símbolo de que todo lo que ha prometido a Israel se cumplirá. Hay truenos, relámpagos, terremotos y granizo. Este versículo introduce el tema del capítulo 12.
LA MUJER y EL HIJO VÁRON (12:1-17).
En este capítulo vemos una señal en el cielo: una mujer vestida del sol, la luna debajo de sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza. La mujer está próxima a dar a luz un niño.
Una segunda señal en el cielo es un dragón escarlata con siete cabezas y diez cuernos y una diadema en cada cabeza. Con un golpe de su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo a la tierra.
El dragón está listo para destruir al niño tan pronto como nazca pero es frustrado en esto. La mujer da a luz a un hijo varón que es arrebatado para Dios y para su trono. La mujer huye del dragón a un lugar en el desierto preparado por Dios donde es alimentada por 1,260 días (tres años y medio). La última mitad del período de la tribulación.
Entonces empieza una guerra en el cielo. Miguel y sus huestes luchan contra el dragón y sus ángeles. Miguel gana, con el resultado de que el dragón (Satanás) y sus ángeles son arrojados a la tierra. A esto le sigue un anuncio de que ha llegado el día del triunfo de Dios y el día de victoria para su pueblo.
Dándose cuenta de su derrota, el diablo trata de destruir a la mujer con un río de agua pero vuelve a fracasar cuando la tierra se abre para recibir el agua. Entonces Satanás persigue a los demás de su descendencia para destruirlos.
Creemos que la mujer simboliza a la nación de Israel (Miq. 4:8) y que su hijo es el Mesías. Satanás deseaba destruirlo en su nacimiento (Mateo 2), pero Dios lo protegió y finalmente lo llevó al cielo después de su muerte, sepultura y resurrección. La época de la iglesia actual, según creemos, ocurre entre los versículos 5 y 6.
Nos parece que la guerra en el cielo tiene lugar a la mitad del período de la tribulación. Miguel el arcángel siempre está asociado con los asuntos de la nación de Israel (Dn. 12:1). Arrojan al diablo a la tierra y esto bien puede ser la causa de los terribles eventos finales de la Gran Tribulación.
Una parte de la nación de Israel huye de la tierra a un lugar de refugio en el desierto (algunos creen que es la ciudad color de rosa de Petra). Estas personas quedan escondidas durante un tiempo (un año), tiempos (dos años) y la mitad de un tiempo (medio año), un total de tres años y medio, correspondiendo a la duración de la Gran Tribulación. Esto es el mismo período de tiempo que los 1,260 días del versículo 6 (360 días multiplicados por tres años y medio). El año de los antiguos era de doce meses lunares o 360 días.
El diablo busca destruir a los israelitas con una ola enorme pero un terremoto traga el agua y la gente se salva. Entonces el dragón sale a atacar a los judíos que se habían quedado en Judea.
LA BESTIA DEL MAR (13:1-10).
El capítulo 13 nos presenta a dos grandes bestias una del mar y una de la tierra. No hay duda de que estas bestias representan a hombres que tendrán un papel prominente durante el período de la tribulación.
Creemos que la primera bestia es la cabeza del imperio romano revivido, que existirá como una coalición de diez reinos durante este tiempo.
La descripción de ella, dada en el capítulo 13, comúnmente se entiende como sigue:
a. Sale del mar. El mar, en las Escrituras es un tipo de las naciones gentiles, así que esto puede significar simplemente que el gobernante es gentil, o puede referirse al área que abarca el imperio romano.
b. Tiene diez cuernos. Daniel predijo que el imperio romano sería revivido en forma de diez reinos (Dn. 7:24).
c. Tiene siete cabezas. En Apocalipsis 17:9,10, estas se dicen ser siete montes y siete reyes. Reconocemos que esto es difícil. Algunos sugieren que los siete reyes pueden representar siete tipos
de gobernadores o siete etapas distintas del imperio romano:
1. Reyes.
2. Cónsules.
3. Dictadores.
4. Decenviros.
5. Tribunos militares.
6. Emperadores (Juan vivía en este período del imperio romano).
7. El emperador final (la bestia gobernando sobre diez reyes).
d. Tiene diez diademas en sus cuernos. estas hablan del poder para gobernar que fue dado a la bestia por el dragón Satanás.
e. Tiene un nombre blasfemo sobre sus cabezas. La bestia se atribuye poderes como si fuera Dios y no sólo un hombre.
f. La bestia es semejante a un leopardo, sus pies como los de un oso y su boca como la de un león.
En Daniel 7, el leopardo simboliza a Grecia, el oso es tipo de Medo-Persia y el león representa Babilonia. Estos tres imperios mundiales precedieron a Roma. Quizás la idea aquí es que el imperio romano revivido se asemeja a sus antecesores en que es veloz en conquistar como un leopardo, poderoso como un oso y codicioso como un león.
g. La bestia recibe poder del dragón. El imperio y su gobernador reciben fuerza sobrenatural de Satanás.
h. Tiene herida mortal en una de sus cabezas. La explicación que da Scofield es: Fragmentos del antiguo imperio romano jamás dejaron de existir como reinos separados. Dejó de existir el gobierno imperial, la cabeza herida a muerte.
i. La herida mortal es, sanada. En otras palabras, el imperio es revivido con un emperador a la cabeza, es decir la bestia.
j. La bestia es adorada por los hombres. No solamente se asombran ante la bestia, sino que la adoran realmente como a Dios. También adoran al dragón, Satanás.
k. La bestia habla contra Dios con lenguaje orgulloso y abusivo durante los cuarenta y dos meses (tres años medio) de su reino. Persigue a los santos judíos y gobierna sobre la tierra con crueldad. Todos los que no son creyentes verdaderos adoran a la bestia. Los creyentes verdaderos reciben la promesa de que sus perseguidores serán llevados a cautividad y muertos por la espada. Esto les habilita a esperar con paciencia y fe.
LA BESTIA DE LA TIERRA (13:11-18).
La segunda bestia es otra figura prominente del período de la tribulación. Trabaja en cooperación con la primera bestia organizando una campaña internacional para la adoración de la primera y de una imagen grande que representa al emperador romano.
La segunda bestia sale de la tierra. La tierra aquí puede simbolizar la tierra de Israel, sugiriendo que este líder es judío. Tiene dos cuernos como de oveja, dándole la apariencia de benevolencia e inofensividad, y también sugiriendo que remeda al Cordero de Dios. Pero habla como dragón, indicando que este gobernador es directamente inspirado y empleado por Satanás. Ejerce toda la autoridad de la primera bestia, significando que el emperador romano le da poder ilimitado para obrar en su nombre.
Comparando varias Escrituras, parece que este judío apóstata al principio llama a los hombres de todas partes a adorar a la bestia romana. Pone la imagen idólatra del emperador en el templo de Jerusalén a la mitad de la tribulación y manda que adoran a este ídolo. Esta segunda bestia tiene poderes sobrenaturales. Puede hacer milagros, aún haciendo que fuego caiga del cielo a la tierra. El propósito de los milagros, por supuesto, es para engañar a la gente y hacer que adoren a un hombre como a Dios. Eventualmente, se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios (2 Ts. 2:4).
También da vida al gran ídolo (la abominación desoladora) para que pueda hablar.
La segunda bestia insiste en que los hombres deben indicar su fidelidad al emperador romano llevando la marca de la bestia en su frente o mano derecha. Además de esta marca, la bestia tiene un nombre y un número místico (v. 17).
El hombre que no toma el nombre, la marca o el número de la bestia no podrá comprar ni vender. En otras palabras, se trata de forzar a los hombre económicamente a que dejen a Cristo y practiquen la idolatría. Esta será una prueba severa, pero los creyentes verdaderos preferirán la muerte antes que renunciar a su Salvador.
El número de la bestia es 666. Este número ha desatado especulación interminable sin resultados positivos. Los que posean entendimiento espiritual podrán comprender el número y el nombre de la bestia cuando llegue el día cuando sea necesario.
Una de las preguntas más difíciles sobre el capítulo 13 es cual de las dos bestias es el anticristo.
De otros pasajes de la Escritura sacamos la descripción siguiente del anticristo:
a. Se opone a y se exalta sobre todo lo que se llama Dios o que se adora para que él, como Dios, se siente en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios (2 Ts. 3:4).
b. Su venida es según la obra de Satanás ya que hace toda clase de milagros ....poderosas señales y prodigios mentirosos (2 Ts. 2:9).
c. Los judíos le recibirán como su Mesías (Jn. 5:43).
d. Y se ensoberbecerá y se engrandecerá sobre todos los dioses; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas (Dn. 11:36).
e. Del Dios de sus padres no hará caso (Dn. 11:37). Esto generalmente se tomo como prueba de que será judío que apostatará del Dios de Israel.
f. No hará caso del amor de las mujeres (Dn. 11:37).
Es imposible discutir detalladamente los argumentos en pro y en contra. Básicamente, el argumento a favor de la primera bestia como el anticristo se basa en el hecho de que recibe adoración como Dios. Los que mantienen que la segunda bestia es el anticristo indican que ningún judío jamás aceptará a un gentil como Mesías, y puesto que la segunda bestia parece ser judía, debe ser el anticristo.
EL CORDERO Y LOS 144,000 (14:1-5).
Vemos al Cordero sobre el monte de Sión con 144,000 seguidores, cada uno de los cuales estaba sellado en la frente. Esto anticipa el tiempo cuando el Señor Jesús regresará a la tierra y arribará en Jerusalén con este grupo de creyentes de cada una de las doce tribus de Israel. Creemos que los 144,000 son las mismas personas que se mencionan en el capítulo 7. Ahora están por entrar al reino con Cristo. Se describen como las primicias para Dios y para el Cordero (14:4). Es decir, son los primeros de la cosecha del período de la tribulación que entrarán al milenio para llenar la tierra milenaria.
Juan oye música que viene desde el cielo. Suena como la voz de muchas aguas, como el sonido de un gran trueno y como arpistas tocando sus instrumentos. Sólo los 144,000 pudieron aprender este cántico.
Los 144,000 se describen como los que no se han contaminado con mujeres, pues son vírgenes. Esto no quiere decir que nunca se casaron; el casarse no contamina a una persona. Más bien esto significa que se habían guardado puros de la idolatría e inmoralidad de este período.
Seguían al Cordero en obediencia y devoción absolutas. No aceptaron la mentira del anticristo que un mero hombre debía ser adorado. Eran sin culpa en cuanto a su confesión firme de Cristo.
EL ÁNGEL CON EL EVANGELIO ETERNO (14:6,7).
El ángel volando en medio del cielo con el evangelio eterno parece corresponder con Mateo 14:14: Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin . El tema de este evangelio es dado en el versículo 7. Los hombres deben temer a Dios en vez de a la imagen idólatra: deben adorarle a El en vez de a un mero hombre.
Por supuesto, hay solamente, un evangelio: las buenas nuevas de salvación por la fe en Cristo. Pero durante la Gran Tribulación el evangelio procurará volver a los hombres de la adoración de la bestia preparándolos para el reinado de Cristo en la tierra.
EL SEGUNDO ÁNGEL ANUNCIANDO LA CAÍDA DE BABILONIA (14:8).
El segundo ángel anuncia la caída de Babilonia. Esto anticipa los capítulos 17 y 18. Babilonia representa al judaísmo apóstata y al cristianismo apóstata que será un gran sistema comercial y religioso con su cuartel general en Roma. La iglesia Católica Romana, indudablemente, será parte importante de Babilonia, porque todas las naciones han bebido del vino de su pasión impura. Pero también estará incluido el protestantismo.
EL TERCER ÁNGEL ADVIRTIENDO CONTRA LA ADORACIÓN DE LA BESTIA
(14:9-13).
Podemos fijar el tiempo de este evento con exactitud antes de la segunda mitad de los siete años de la tribulación. El ángel advierte que todos los que adoren a la bestia sufrirán los dolores del infierno.
El pasaje describe el castigo eterno de los que adoren a la bestia o a su imagen, o que reciban la marca de su nombre. No hay sugestión de aniquilación en estos versículos.
Es necesario elegir entre Dios y Satanás, entre Cristo y el anticristo, entre el Espíritu de verdad y el espíritu de error. Esa elección, una vez hecha, es final e irrevocable. Sus resultados son eternos e inalterables.
Este será un período cuando los santos serán llamados a sufrir con paciencia las persecuciones de la bestia, a obedecer a Dios rehusando adorar a un hombre o a un ídolo y a confesar valientemente su fe en Jesús.
Los creyentes que mueren en este tiempo no perderán la bendición del reino milenario. Al contrario serán premiados especialmente por haber sido fieles hasta la muerte (v. 13).
LA SIEGA DE LA TIERRA (14:14-16).
Esta siega es sin duda una descripción de lo que sucederá en la venida del Señor Jesús. Aunque El mismo es el segador, envía a sus ángeles a segar la tierra. las gavillas de grano, representando a los creyentes, son recogidas en su granero. Esto quiere decir que serán salvos para entrar al milenio con Cristo. La paja representa a los incrédulos y será quemada con fuego inextinguible (Mt. 13:39¬43;25:31-46). Quizá esta siega se refiera al mundo gentil.
LA VENDIMIA DE LA TIERRA (14:17-20).
Estos versículos describen los últimos juicios terribles sobre la porción incrédula de la nación de Israel (la viña terrenal). Pero pueden incluir a toda la tierra. Es una siega de ira.
Estos juicios tendrán lugar fuera de la ciudad de Jerusalén (tal vez en el valle de Josafat). La matanza será tan grande que sangre humana llegará hasta los frenos de los caballos.
LOS ÁNGELES CON LAS SIETE ULTIMAS PLAGAS (15:1-8).
Aquí vemos a siete ángeles con siete plagas y son las últimas. Cuando estas se suelten sobre la tierra, la ira de Dios habrá terminado. De esto sobemos que ya estamos en el fin del período de la tribulación.
Juan ve una gran multitud de personas en el cielo de pie sobre un mar de vidrio mezclado con fuego. Los reconoce como aquellos que rehusaron adorar a la bestia o a su imagen, o a tomar su número. Sin duda fueron mártires. Pero ahora están en el cielo cantando el cántico de Moisés y el cántico del Cordero. Testifican de la justicia de los juicios de Dios anticipando lo que El está por hacer a sus asesinos en la tierra.
El cántico de Moisés celebraba la redención del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto. El cántico del Cordero celebra la derrota final de Satanás y de todos los enemigos de la vida espiritual. Así que, estos cánticos marcan los límites de la historia de la redención y en ellos encontramos la historia de todo el pueblo rescatado por Dios.
Luego Juan ve a siete ángeles salir del templo en el cielo con vestiduras sacerdotales: lino limpio y resplandeciente con cintos de oro. Uno de los cuatro seres vivientes dio una copa de oro a cada ángel. estas copas contienen los juicios finales de Díos para la tierra durante la Gran Tribulación. El hecho que nadie puede entrar al templo hasta que estas siete plagas se terminen puede significar que ninguna intercesión sacerdotal puede ahora detener la ira de Dios.
LA PRIMERA COPA (16:1,2).
Una voz desde el templo manda a los siete ángeles que derramen las copas de la ira de Dios.
La primera copa causó que se abrieran úlceras malignas y pestilentes sobre todos los hombres que adoraron a la bestia y a su imagen.
LA SEGUNDA COPA (16:3).
La segunda plaga causó que las aguas del mar se convirtieran en sangre como de muerto y que toda la vida marina muriera.
LA TERCERA COPA (16:4-7).
La tercera copa causó que toda agua potable se convirtiera en sangre. Aquí el ángel del agua defiende la justicia de Dios. Los hombres sólo están recibiendo la recompensa justa de sus propios hechos pecaminosos. Ellos habían derramado sangre en abundancia, ahora tienen que beber sangre en lugar de agua.
El altar del versículo 7 probablemente simboliza las almas de los santos martirizados (6:9). Estas almas habían esperado mucho tiempo que sus perseguidores fueran castigados.
LA CUARTA COPA (16:8,9).
La cuarta plaga causó que los hombres sufrieran severas quemaduras de sol o radiación solar. Esto, sin embargo, no hizo que los hombres se arrepintieran. Al contrario, blasfemaron a Dios por mandar estas torturas sobre ellos.
LA QUINTA COPA (16:10,11).
La quinta copa era una plaga de tinieblas sobre el reino de la bestia. Esto aumentó los sufrimientos de los hombres porque no podían obtener alivio de las aflicciones anteriores. Pero esto no ablandó sus corazones sino que se aferraron más a su odio contra Dios.
LA SEXTA COPA (16:12-16).
Cuando la sexta copa fue derramada, las aguas del Eufrates se secaron permitiendo que los ejércitos del oriente marcharan hacia la tierra de Israel. Juan vio a tres espíritus, semejantes a ranas, salir de las bocas del dragón, de la bestia, y del falso profeta, e ir por todo el mundo a reunir a los ejércitos para la batalla. Es la última batalla de la Gran Tribulación cuando las naciones gentiles marcharán contra la tierra de Israel. Se encontrarán con el Señor mismo en el valle de Armagedón y serán totalmente derrotados.
La venida de Cristo será como ladrón, inesperada y acompañada por destrucción. Serán bienaventurados los que se encuentren esperándole y guardándose puros de la idolatría de aquel día.
LA SÉPTIMA COPA (16:17-21).
Esta es la última copa, como vemos en las palabras Hecho está. La ira de Dios se ha terminado. Provoca convulsiones violentas en la naturaleza: relámpagos, voces, truenos y un terremoto de proporciones sin precedentes.
La gran ciudad se divide en tres partes por el terremoto y las ciudades fuera del imperio romanos quedan destruidas. Esto indica la caída de Babilonia, que se describe en los capítulos 17 y 18. Las islas y los montes desaparecen y granizo de 33 kilogramos cae del cielo. Tan temible es la plaga de granizo que los hombres maldicen a Dios por haberla enviado.
EL JUICIO DE LA GRAN RAMERA (17:1-18).
Al principio del capítulo 17 uno de los ángeles invita a Juan a ver la destrucción de la gran ramera, un gran sistema comercial y religioso que tiene su cuartel general en Roma. Incluye a la iglesia Católica Romana y al protestantismo apóstata. Notemos la descripción:
a. Está sentada sobre muchas aguas controlando áreas grandes del mundo gentil.
b. Los reyes de la tierra han cometido fornicación con ella. La iglesia apóstata ha seducido a los líderes políticos con sus contemporizaciones e intrigas.
c. Con el vino de su fornicación, los moradores de la tierra se han embriagado. Gran número de personas, bajo su influencia, ha sido reducido a pobreza y miseria.
En el versículo 3 la iglesia apóstata (la mujer) se ve sentada sobre una bestia escarlata. Ya hemos notado en el capítulo 13 que esta bestia es el imperio romano revivido o la cabeza de ese imperio. La bestia estaba llena de nombres blasfemos y tenía siete cabezas y diez cuernos.
Por un rato, la iglesia parece dominar el imperio. Está sentada en condición ventajosa, llevando puestos símbolos de sus grandes riquezas y desplegando una copa de oro llena de su idolatría e inmoralidad. En su frente está escrito un nombre, un misterio:
Babilonia la grande, la madre de rameras y de las abominaciones de la tierra.
Esta es la iglesia que ha derramado la sangre de muchos mártires cristianos a través de los siglos ... todavía lo está haciendo. Está ebria con su sangre.
Como muchos otros, Juan se maravilló cuando vio a la ramera, pero el ángel se ofreció para explicar el misterio de la mujer y de la bestia.
Primeramente describe a la bestia. Aunque el pasaje es difícil y complicado, lo siguiente parece destacar.
1. La bestia tenía siete cabezas (v. 7) — siete formas de gobierno en que el imperio romano ha existido o aún existirá, o siete reyes que representan estas formas de gobierno.
2. Y diez cuernos — los diez reyes que formarán parte del imperio futuro.
3. La bestia que has visto era (v. 8) — es decir, el imperio romano ha existido en el pasado.
4. Y no es - cayó y desapareció.
5. Y está para subir del abismo — reaparecerá en una forma especialmente diabólica.
6. E ir a la perdición — será completa terminantemente destruida.
7. Y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será - las personas no salvadas se maravillarán del superhombre que subirá a asumir jefatura mundial.
8. Esto, para la mente que tenga sabiduría (v. 9) — Juan nos dará el significado verdadero de estos símbolos.
9. Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer — los siete montes nos recuerdan las siete colinas sobre las que está construida la ciudad de Roma. El imperio así se identifica como romano, y la mujer (Babilonia) tiene allí su cuartel general.
10. Y son siete reyes (v. 10) — es decir, la historia del imperio incluye a siete formas distintas de gobernadores. Como indicamos anteriormente, las cabezas pueden ser personas o las formas de gobierno que representan.
11. Cinco de ellos han caído - las cinco primeras etapas o períodos del imperio ya han pasado.
12. Uno es — esto se refiere al imperio que existía cuando escribió Juan.
13. Y el otro aún no ha venido — el imperio todavía existirá en una séptima forma.
14. Y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo - el gobernador del imperio romano revivido reinará por un breve tiempo (tres año y medio 13:5 comp. 12:6).
15. La bestia que era y no es (v. 11) — el imperio romano existía, luego cayó.
16. También el octavo — aquí Juan parece introducir al gobernador poderoso que subirá al poder sobre el imperio romano revivido.
17. Y es entre los siete — el séptimo es el imperio futuro en su forma de diez reinos. El octavo es el superhombre que sale de este imperio y lo domina. El es la encarnación de todo lo que el imperio representa como el gran instrumento de Satanás.
18. Y va a la perdición — será arrojado al infierno al final de su carrera breve pero violenta.
19. Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes — esto es la federación de diez que configurarán el imperio romano futuro.
20. Que aún no han recibido el reino - en el tiempo que Juan escribía, el imperio en su forma de diez reinos era futuro y todavía lo es.
21. Pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia — es decir, su autoridad depende de la bestia, la cabeza del imperio. Una hora obviamente no quiere decir sesenta minutos literales, sino un tiempo breve (comp. v. 10).
22. Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia (v. 13) - los diez reyes unánimemente entregarán su poder a la bestia romana y se someterán a su autoridad.
Este imperio de diez reinos va a la guerra contra el Señor Jesús cuando regresa a la tierra al fin de la tribulación. Pero encuentran su derrota en esta batalla (v. 14).
El versículo 15 explica que las aguas del versículo 1 son pueblos, multitudes, naciones y lenguas.
Parece que el imperio romano revivido permite que la iglesia ramera lo domine un rato. Pero luego se quita este yugo intolerable y destruye a la iglesia apóstata. La ramera es odiada, es despojada, devorada, y quemada con fuego por la bestia que monta.
El versículo 18 identifica a la mujer como la ciudad que tiene dominio sobre los reyes de la tierra. Esta fácilmente podría ser Roma, con sus representantes papales en la mayoría de los países del mundo.
CONTINÚA EN (3º PARTE) La caída de Babilonia.