El Gobierno puso en marcha su plan “tolerancia cero”. Fideos, quesos, aceites de oliva, cervezas, fiambres, galletitas y un sinfín de productos quedaron bajo el cerrojo oficial. Empresarios y supermercadistas revelan los detalles de la orden impuesta. El por qué de la medida y la lista de precios
En el último tiempo, esa "maldita" palabra llamada inflación provocó un cambio significativo en los hábitos de consumo de gran parte de la sociedad.
En efecto, si bien todos los economistas alertan por sus efectos nocivos en la producción, el empleo y en la evolución de las ventas al mundo, por el momento, la suba de precios, en combinación con un tipo de cambio relativamente estable, posibilitaron que los argentinos estén viviendo una verdadera fiesta consumista.
Así, veranear en playas del Caribe se transformó, para muchos, en una realidad y dejó de ser sólo un deseo plasmado en un folleto. Del mismo modo, los artículos electrónicos de punta se fueron volviendo cada vez más amigables con el bolsillo.
Y algo similar también sucedió con los alimentos: de a poco, las góndolas de los supermercados volvieron a poblarse con un amplio abanico de productos que no se veían por estas tierras desde los controvertidos años ´90.
Snacks de Estados Unidos, chocolates de Suiza, fideos secos de Italia, aceite de oliva de España, quesos de Francia, cervezas de Japón y hasta salsa de soja de China pasaron a poblar las góndolas de los supermercados, "arrinconando" cada vez más a los productos con sello nacional.
En efecto, el fuerte incremento de costos que viene padeciendo la industria alimenticia local, producto del contexto inflacionario general y paritarias sectoriales cada vez más duras, genera que hoy muchos bienes importados sean más baratos que los producidos localmente.
De este modo, es común ver que en cualquier supermercado porteño los fideos con sello "made in Argentina" tengan que "batallar" por un espacio frente a las múltiples variedades que llegan desde Italia, o que las botellas y latas de aceite de oliva de Mendoza o Catamarca hoy peleen de igual a igual con aquellas provenientes de Europa.
Sin embargo, este enorme surtido de alimentos importados, que hoy beneficia al consumidor, pronto quedará en el olvido ante la fuerte avanzada oficial para eliminar de las góndolas argentinas a aquellos que compiten con los producidos localmente.
iProfesional.com consultó a más de una docena de directivos del área comercial y de logística de los supermercados más importantes del país. Y todos ellos coincidieron en afirmar que el Gobierno ya lanzó su "plan de tolerancia cero" hacia los alimentos importados.
"Nada de lo que se fabrica en el país se puede importar", fue la orden escueta pero contundente que les dio el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a los supermercadistas, semanas atrás.
Una guerra "a dos puntas"
En los últimos días salió a la luz que el Gobierno había frenado un cargamento con huevos de pascua provenientes de Brasil. Pero esto es apenas la punta del iceberg de lo que se viene en materia de control de las importaciones.
La estrategia oficial, según pudo conocer este medio, se divide en dos frentes: por un lado, se está impidiendo a los supermercados que traigan del exterior de manera directa aquellos productos que le quitan market share a los alimentos nacionales.
Por el otro, se está monitoreando a las empresas cuya principal actividad es la importación. En ese caso, como la prohibición implicaría directamente que bajen las persianas, se les está permitiendo traer sólo algunos artículos. Eso sí, siempre y cuando compensen esas compras con exportaciones argentinas.
Es decir, en alimentos también se está aplicando el polémico modelo que ahora rige para las automotrices, conocido como el plan "1 a 1", que consiste en que cada dólar de importación sea equilibrado con otro proveniente de ventas al exterior.
Góndolas "menos internacionales"
Desde un supermercado con amplia presencia en el interior del país, uno de los directivos del área comercial, que pidió absoluto off the record, confirmó a iProfesional.com que "por orden de Moreno no estamos trayendo nada que compita con productos argentinos".
En el caso de esta empresa, "la orden fue clara y, como siempre sucede, no está escrita en ningún lado. Es todo de palabra. En nuestro caso, desde febrero desistimos de comprar en el exterior fideos, choclo en lata, aceite de oliva, quesos o fiambres".
"No nos queda otra que cumplir", se quejó el directivo.
En la misma línea, el responsable de logística de uno de los grandes hipermercados del país, con sucursales en gran parte del territorio nacional, confirmó que "hay una orden del Gobierno para que no compremos alimentos en el exterior".
En el "radar" entran productos no perecederos -como duraznos, choclo y tomate en lata, fideos, arroz, aceite de oliva y galletitas-, y perecederos -fiambres, embutidos y la mayoría de las variedades de quesos-.
"Hasta agotar stock"
Frente a esta medida polémica, el directivo de logística de este híper aseguró que "lo primero que le planteamos al Gobierno era que no podíamos devolver el stock y que no estábamos dispuestos a guardarlo para después terminar tirándolo".
Ante este pedido, la fuente reveló a este medio que "sólo logramos que nos dieran autorización para agotarlo. Pero el acuerdo es que no podemos reponer lo que se va vendiendo, salvo algunos productos que sí están autorizados por ellos. Por eso, estimamos que ya se irá notando una fuerte escasez de productos importados a partir de las próximas semanas".
El directivo señaló que "en algunos artículos tenemos inventario para 60 días, en otros nos queda para 45 pero ya hay productos donde directamente no nos queda nada".
En este sentido, agregó que "el problema es que, por más que la Argentina sea líder en la producción de alimentos, en muchos casos directamente no hay una calidad tan premium como sucede con algunos productos de Europa o, lo que es peor, a veces falta stock".
A pesar de esta suerte de permiso que le dio Moreno a los empresarios de seguir vendiendo "hasta agotar stock", el Gobierno controla de cerca que las góndolas con importados "no se pasen de la raya".
Al respecto, Alejandro, repositor de un supermercado Jumbo ubicado en Palermo, aseguró a este medio que "la otra vez recibimos la orden de sacar los productos de la venta porque venían inspectores. Mis compañeros corrían una carrera contrarreloj para esconder todos los paquetes".
Los que sí pueden zafar del "cerrojo"
Paralelamente al "cerrojo", hay firmas que pueden "abrirlo" pero con un condicionamiento: exportar por el mismo valor que importan.
En diálogo con iProfesional.com, el director de una de las principales importadoras de alimentos del país explicó que "hoy no tuvimos más remedio que enfocarnos en la comercialización en el exterior de dulce de leche, salsas para condimentar y hasta kanikama para que nos dejen ingresar productos como quesos y fideos".
La "pulseada" en las góndolas
Un relevamiento realizado por iProfesional.com demuestra que cada vez más artículos del exterior han logrado competir de igual a igual con los nacionales. Esta es la razón por la cual muchos de los ellos próximamente quedarán fuera del "campo de juego".
Los ejemplos son variados y causan sorpresa entre los consumidores: tal como se puede ver en el siguiente cuadro, hoy es posible encontrar aceite de oliva premium 100% italiano unos pesos más barato que su equivalente nacional, "made in Catamarca"
En la misma línea, a pesar de que la Argentina es una potencia a nivel mundial en el negocio de los cereales, una caja de copos de maíz para el desayuno marca "Jumbo", hecha en la Argentina, hoy cotiza a $22,90 el kilo, por encima de las clásicas Zukaritas de Kellog´s que se hacen en Brasil.
A la hora del relax y de tomarse una cerveza, se puede escoger entre una "El Bolsón" o preferir una botella de la marca número uno de República Checa, la Pilsner, y, encima, ahorrarse unos $13 por litro.
Entre el lobby y la necesidad de dólares
A la hora de analizar las razones que llevan al Gobierno a frenar alimentos del exterior, diversas fuentes consultadas aseguraron que la razón que esgrimió el secretario de Comercio Interior están vinculadas con la necesidad de cuidar los dólares.
"Cuando reúnen a los supermercadistas siempre el argumento del Gobierno es que no es posible que se estén importando alimentos por más de u$s1.000 millones anuales cuando nosotros somos uno de los grandes productores del mundo", develó uno de los directivos.
En esta historia, la necesidad de dólares explica la estrategia oficial: la razón de este "cerrojo versión 2011" es que, según diversas consultoras, el superávit comercial podría ubicarse en un rango que va de los u$s8.000 a los u$s10.000 millones, muy por debajo de los u$s12.000 millones del 2010, justo en momentos en que el país ingresa en etapa eleccionaria y la incertidumbre suele derivar en una mayor demanda de billetes verdes.
De este modo, con esta limitación de alimentos importados, el Gobierno busca alentar la producción nacional y, por el mismo "precio", garantizar una mayor oferta de dólares en la plaza.
Sin embargo, la otra razón -que corre por debajo de la superficie- que impulsa a Moreno a tomar esta medida estaría dada por la creciente presión que ejercen desde las cámaras del sector, nucleadas en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL).
"Está todo muy claro. A los industriales los protegieron con licencias no automáticas y a los productores de alimentos con estas restricciones", disparó uno de los directivos, que pidió estricto off the record.
Es así como la visión en el sector supermercadista es que esta limitación aduanera es, ante todo, una suerte de "compensación", ante la necesidad del Ejecutivo de mantener el dólar planchado en un contexto de alta inflación.
Cabe destacar que hoy los costos laborales en esta rama de actividad ya están en el mismo nivel que en el año 1997.
El problema para las compañías del sector es que desde el gremio de la alimentación ya anticiparon que en los próximos días pedirán el inicio formal de las paritarias, marco en el que llevarán adelante un reclamo para elevar el mínimo salarial de $3.000 a $4.000, lo que implicará un incremento del orden del 33%, que provocará una nueva disparada de los costos laborales.
En este contexto, desde la consultora Abeceb consideraron "lógico que los alimentos importados ganen espacio en las góndolas producto de un tipo de cambio atrasado y un importante aumento de los costos de producción locales".
¿Crisis diplomática?
Con respecto a las consecuencias que pueden generar medidas restrictivas de este tipo, Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores, alertó que "muy posiblemente" la aplicación de estas medidas genere roces diplomáticos con los países afectados, como "ya nos pasó con China, cuando decidió frenar las compras de aceite, y con Brasil".
Más allá de lo observado en el rubro alimenticio, la decisión unilateral por parte del Gobierno argentino de cerrar progresivamente sus fronteras a los importados, ya generó la reacción de una gran cantidad de países, entre los que figuran, además de los ya mencionados, India, Uruguay, Alemania, Italia, Estados Unidos, por citar algunos ejemplos.
"¿Qué pasaría si estas naciones aplicasen ´la ley del Talión´y prohibieran el ingreso de productos argentinos?", se preguntó el directivo de una automotriz, en alusión al impacto que tendría esto en la "caja verde" que el Ejecutivo tanto busca cuidar.
Posiblemente, esta catarata de represalias, que amenazan con llegar, sea la próxima historia que comenzará a ocupar la primera plana de los medios.
Basta de idioteces, vamos por un pais serioooooo.....