EL REFUGIO DEL POETA
Hay un himno
arrastrándose en el fondo de su habitación;
donde animales de un sueño precursor a él,
se devoran en sus juegos.
Contempla absorto el estío de la miel
que arde en el encierro del panal,
la ciudad mineral que le duele en la sien,
los rosarios que ruedan por sus mejillas.
Pernocta bajo cielos de tierra,
con una hoz de arena atada en su pluma,
bajo los caminos del hombre continuo;
detrás de la herradura de algodón,
bajo los pies del maíz;
con la camisa suspendida sobre los cordeles de la noche.
Escucha una costilla de recuerdos
que vuela en el aire;
traen memorias de paisajes sin muerte,
ataviados, por las coplas del violín.
Conversa con sus dedos pletóricos de destierro,
con sus pies que no encuentran sus huellas;
con la tinta de su vasto verso, envuelto en nardos y oropel;
con su alma de niño sin ombligo,
con pestañas de arcilla para comprender al polvo.
Con su imaginación,
que nunca desmonta al unicornio sin sueño
que le narra sobre la inspiración de los obreros,
acerca de los vientos eternos encerrados
en el abisal del durazno;
mientras una lengua centenaria remonta
desde la chispa del juicio, solo,
para rozarle el nombre.
Hay mil dientes en su sonrisa
para inmortalizar el gesto
en el lienzo del artesano,
para comunicarse con el blanco delfín,
que ronda por las nubes..., espiándolo.
Duerme el poeta...
... y los sueños se apresuran,
para seguirle el paso.
CORAZON DE ORO
Más de una vez sale a caminar por el pasillo de la casa,
sola como siempre,
con un nudo de recuerdos e ideas borrosas
recorriéndole la frente,
como las espinas recorren el tallo en la rosa.
Ella sonríe y no sabe de que,
pero es mejor sonreír.
Piensa en mi y ya no es el recuerdo de antes,
ahora soy solo una imagen con un pie de foto por nombre,
me llama a escondidas de ella, se que me extraña todavía.
Me convierto en un suspiro torpe
al detenerse su mirada en mis cosas que aun quedaron al partir.
El eco de mis besos le inunda el oído,
mi voz rota es irreconocible para su nueva alma,
ya se devuelve y se mira en el espejo,
los años han pasado... ya no es la misma,
solo sabe al fin mientras ríe otra vez...que nunca mas volveré.
Hay un himno
arrastrándose en el fondo de su habitación;
donde animales de un sueño precursor a él,
se devoran en sus juegos.
Contempla absorto el estío de la miel
que arde en el encierro del panal,
la ciudad mineral que le duele en la sien,
los rosarios que ruedan por sus mejillas.
Pernocta bajo cielos de tierra,
con una hoz de arena atada en su pluma,
bajo los caminos del hombre continuo;
detrás de la herradura de algodón,
bajo los pies del maíz;
con la camisa suspendida sobre los cordeles de la noche.
Escucha una costilla de recuerdos
que vuela en el aire;
traen memorias de paisajes sin muerte,
ataviados, por las coplas del violín.
Conversa con sus dedos pletóricos de destierro,
con sus pies que no encuentran sus huellas;
con la tinta de su vasto verso, envuelto en nardos y oropel;
con su alma de niño sin ombligo,
con pestañas de arcilla para comprender al polvo.
Con su imaginación,
que nunca desmonta al unicornio sin sueño
que le narra sobre la inspiración de los obreros,
acerca de los vientos eternos encerrados
en el abisal del durazno;
mientras una lengua centenaria remonta
desde la chispa del juicio, solo,
para rozarle el nombre.
Hay mil dientes en su sonrisa
para inmortalizar el gesto
en el lienzo del artesano,
para comunicarse con el blanco delfín,
que ronda por las nubes..., espiándolo.
Duerme el poeta...
... y los sueños se apresuran,
para seguirle el paso.
CORAZON DE ORO
Más de una vez sale a caminar por el pasillo de la casa,
sola como siempre,
con un nudo de recuerdos e ideas borrosas
recorriéndole la frente,
como las espinas recorren el tallo en la rosa.
Ella sonríe y no sabe de que,
pero es mejor sonreír.
Piensa en mi y ya no es el recuerdo de antes,
ahora soy solo una imagen con un pie de foto por nombre,
me llama a escondidas de ella, se que me extraña todavía.
Me convierto en un suspiro torpe
al detenerse su mirada en mis cosas que aun quedaron al partir.
El eco de mis besos le inunda el oído,
mi voz rota es irreconocible para su nueva alma,
ya se devuelve y se mira en el espejo,
los años han pasado... ya no es la misma,
solo sabe al fin mientras ríe otra vez...que nunca mas volveré.