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Otro de mis post de encuentros paranormales, desapariciones y demás temas que me parecieron interesantes; despues vere si hago un 3er post

El último vuelo de Nungesser
La extraña desaparición de dos aviadores


Carlos Nungesser


Francisco Coli



En los años 20, el gran desafío para todos los aviadores del mundo es la travesía del Atlántico. Más allá de la hazaña que esto constituye, cada uno de ellos piensa en los futuros vuelos comerciales transatlánticos.
Como tantos otros, Carlos Nungesser está consciente de lo que está en juego. ¿Acaso no había escrito ya en 1924 que abriría "una ruta que trastornaría la faz del universo" y que trazaría "una ruta que, en diez, veinte o treinta años, surcarían miles de aviones"?
Los récordes de 1926, todos logrados por franceses, marcaron el fin de los trágicos intentos de cruce del Atlántico norte. Costes y Rignault lograron, en octubre de 1926, un nuevo récord de distancia al recorrer 5.396 km sin escala entre París y Diask, en el golfo de Omán. La cifra fatídica de 6.000 km que separan a Nueva York de Paris casi se alcanzó. Desde fines de 1926, circula el rumor que una nueva tripulación francesa va a intentar la travesía en el sentido este-oeste.
Pronto, los nombres de los aviadores son conocidos por todos. Se trata de dos héroes de la Primera Guerra Mundial, Francisco Cotí y Carlos Nungesser. Este último tiene fama de as de caza, puesto que derribó 43 aviones enemigos. Coli participó en 1919 en el primer cruce de ida y vuelta del mar Mediterráneo. En cuanto al avión, es un biplano Levasseur derivado de un modelo de tres plazas que ha sido probado por la Marina y se llama Pájaro Blanco. El fuselaje inmaculado del aparato lleva la marca de guerra de Nungesser, un corazón oscuro que encierra una calavera. Algunos vieron ahí, a posteriori, un presagio siniestro. El avión pesa cinco toneladas con plena carga y su fuselaje especial está diseñado para flotar en el agua, como un barco, en caso de un amarizaje forzoso. En principio, todo está dispuesto para la hazaña, la fecha de partida se fija en la madrugada del domingo 8 de mayo de 1927, desde el aeropuerto de Le Bourget.
A las 5:14 de la mañana, el Pájaro Blanco sale del hangar y, siete minutos más tarde, Nungesaer y Coli levantan vuelo con toda facilidad y dejan caer el tren de aterrizaje especial para economizar peso y reducir la resistencia al aire del aparato. Acompañados por algunos aviones, fijan rumbo en dirección al Canal de la Mancha, siguiendo el curso del Sena. Alcanzan la costa a las 6:04, a la altura de Etretat, y luego sobrevuelan el cabo de Antifer a las 6:45, donde su aparato es visto por última vez.
La ruta de los dos aviadores debe llevarles primero hacia el extremo sur de Irlanda. Enseguida, deben virar directamente hacia el oeste y realizar el gran salto hasta Terranova, antes de dirigirse oblicuamente hacia el sur, hacia Nueva York, donde todo el mundo los espera. Las horas pasan. El Pájaro Blanco no es avistado sobre Irlanda, pero, hacia el mediodía del lunes 9 de mayo, llegan a Francia las primeras noticias, que anuncian que Nungesser y Coli han sido vistos sobre Terranova. Ahora su triunfo está asegurado.
Las noticias siguen fluyendo desde Norteamérica. El Pájaro Blanco fue visto ala altura de Halifax, luego en Boston. Finalmente, se anuncia que amarizarán a las 16:50 en la rada de Nueva York. La odisea de los dos aviadores está en todos los titulares de la prensa francesa de la tarde. Uno de los diarios llega incluso a publicar una entrevista a Nungesser... El 10 de mayo, Match lleva en portada la foto de los héroes. Pero, a medida que pasan los días, comienza el desencanto. En efecto, por increíble que pudiera parecer, dada la amplitud de la cobertura de los medios que anunciaban la llegada de los dos franceses, la noticia era falsa. Ello no impide al diario La Libertad encabezar la edición del domingo 15 de mayo: "Nungesser y Coli en Nueva York".
Pero estas buenas noticias proceden únicamente de una ilusión colectiva, como lo señala el ministro francés de Aeronáutica. Las búsquedas que se emprenden entonces no entregan ningún dato y, hasta hoy, nadie sabe dónde y cuándo desapareció el Pájaro Blanco. Algunos piensan que realmente sobrevoló Terranova y que se perdió inmediatamente después, entre Terranova y Nueva York, es decir, casi al final de su viaje.
Aunque esto pueda explicar en parte el origen del rumor insensato que Nungesser y Coli amarizaron en Nueva York, es difícil comprender hoy día cómo esa falsa noticia pudo durar tanto tiempo, cuando bastaban algunos minutos para saber, por cable, lo que sucedía en Norteamérica. Francia deseaba sin duda demasiado que uno de los suyos venciera el Atlántico.

El caso del aviador Frederick Valentine



El 21 de octubre de 1978, un jóven aviador de tan solo 20 años llamado Frederick Valentich, incició un vuelo desde Melbourne con destino a la Isla King, en su avión Cessna 128; A eso de la 19:00 hs. cuando atravesaba el estrecho de Bass, los controladores de tránsito aéreo recibían del avión de Valentich la notificación de que sobre él, se podían ver al menos cuatro luces extrañas. El joven piloto quería constatar si se trataba de las luces de aterrizaje de un avión militar, pero recibió de los operadores una respuesta negativa. No había ningún vuelo planificado en ese horario.
A las 19:08 reportó: “Se está acercando desde el este hacia mí. Parece estar jugando algún tipo de juego… volando a una velocidad que no puedo estimar”. Un minuto más tarde: “No es una aeronave. Es. En ese momento, el contacto radial se interrumpió por unos minutos. A las 19:11, La voz de Valentich, otra vez en la radio y con un tono de asombro, decía: “Está volando rápido ante mí. Es una forma alargada. No puedo identificar más de eso. Ahora mismo viene hacia mí. Parece estar estacionario. Estoy orbitando y la cosa está orbitando también sobre mí. Tiene una luz verde y un tipo de luz metálica en el exterior”.
Tras un breve silencio, el piloto informó por radio que el motor de su avión fallaba. Sus últimas palabras fueron, “¡No es una aeronave!” Y entonces… Frederick Valentich simplemente “desapareció”. En ese mismo momento comenzó una búsqueda desesperada por dar con la localización del piloto. Durante los cuatro días siguientes, buscaron restos de la aeronave por tierra y por mar sin obtener ningún resultado. Lo único que descubrieron fue una gran mancha de aceite sobre el mar que por las características, parecía no haber sido producida por el pequeño avión Cessna.El miércoles 25 de octubre, dieron por finalizada la búsqueda el cuando los oficiales gubernamentales se dieron por vencidos.
El caso se convirtió en uno de los sucesos más espectaculares en la historia de los fenómenos de OVNI.

El desaparecido batallón de Norfolk




Uno de los casos de desapariciones más famosos, tal vez porque no se trata de un individuo, sino de un grupo de hombres, se produjo durante la Primera Guerra Mundial, cuando el batallón del Regimiento Real de Norfolk se desvaneció en los Dardanelos, en plena campaña, en el mes de agosto de 1915.
Entre marzo y diciembre de 1913, Inglaterra y Francia intentan adueñarse de los Dardanelos, punto estratégico que controla las comunicaciones entre el Mediterráneo y los puertos rusos del Mar Negro. Pero los ejércitos del Imperio otomano, dirigidos por los alemanes, mantienen en jaque al cuerpo expedicionario occidental. Las pérdidas son tan importantes (46.000 muertos), que los aliados abandonan finalmente la lucha en diciembre.
La historia de la desaparición del batallón de Norfolk es conocida por el relato de los soldados de la Mancomunidad que asistieron a este acontecimiento. El 21 de agosto de 1915, durante el ataque de la península de Gallipoli, uno de los episodios más sangrientos de la campaña de los Dardanelos, veintidós soldados neozelandeses de una compañía de ingenieros vieron al cuarto regimiento de Norfolk, formado por 267 hombres, dirigirse a socorrer al cuerpo de ejército del Comando Unido de Australia y Nueva Zelanda (CUANZ), que estaba atacando la cota 60, al sur de la bahía de Suyla.
Mientras se encontraban en el lecho seco de un río, los soldados del Norfolk penetraron dentro de una extraña nube. En cuanto todos los hombres desaparecieron detrás de la cortina de bruma, la nube se elevó suavemente para alejarse en el cielo, contra el viento, perdiéndose rápidamente de la mirada de los observadores. No se veía ningún ser vivo en el pequeño valle y Turquía afirmó no haber capturado jamás a ningún miembro de ese regimiento.
Este relato se apoya sobre el testimonio hecho cincuenta años después de la campaña de los Dardanelos, Redactado, luego de un encuentro conmemorativo del CUANZ, por tres soldados neozelandeses que pertenecían a la tercera sección de la primera compañía de ingenieros, este testimonio fue presentado como un llamado a prestar declaración destinado a las personas que eventualmente se encontraran todavía vivas y que hubieran asistido a este hecho. Un examen del documento reveló, sin embargo, varios errores de hecho en el relato, que hacían dudar de su confiabilidad. Así, el cuarto regimiento de Norfolk mencionado por los tres soldados no es un regimiento sino un batallón y éste, por lo demás, terminó la campaña de los Dardanelos. En cambio, otro batallón del mismo regimiento, el quinto de Norfolk, fue efectivamente reportado como desaparecido luego de un ataque.
Este tuvo lugar, no el 21 de agosto como lo indica el documento sino el 12, de acuerdo con los archivos militares ingleses y sucedió a cinco kilómetros de la posición supuesta por los testigos neozelandeses. Sin embargo, existe otro texto que relata un episodio similar, escrito poco después de la campaña, en el que no se encontró ninguna contradicción ni afirmación dudosa, y cuyo testimonio parece claramente más confiable.
Se trata del Informe final de la Comisión de los Dardanelos, publicado en 1917. Según este documento, una extraña bruma, que reflejaba los rayos del sol, cubrió la bahía y la llanura de Suyla el 21 de agosto, desdibujando las trincheras ocupadas por los otomanos y permitiéndoles, de ese modo, disparar más fácilmente sobre los aliados. Pero por más extraño que esto pareciera, tal fenómeno meteorológico era al parecer corriente en la región. Es igualmente ese mismo día 21 de agosto, en el curso de la tarde, que el informe cita el ataque de la famosa cota 60 por 3.000 hombres del CUANZ.
Al leer los dos episodios descritos en este documento oficial, las semejanzas con el tardío testimonio de los soldados neozelandeses son impactantes. De hecho, este último más parece una mezcla de los dos acontecimientos presentados en el informe final, como distintos, pero relatados en dos páginas enfrentadas.
Talvez esta disposición pudo influir en la memoria de los tres testigos. Habría que agregar que del quinto de Norfolk, que se reportó efectivamente como desaparecido se recuperaron 122 cadáveres a partir del 23 de septiembre de 1919. Y, si se toma en consideración que 27.000 de los 34.000 muertos, entre soldados ingleses y del CUANZ, nunca fueron sepultados, se puede suponer que los cuerpos de los 145 soldados que faltan hayan podido ser mezclados con la tierra de un campo de batalla ahogado bajo un calor terrible que podría haber sido un factor de putrefacción acelerado. Estos diversos elementos no constituyen ningún apoyo en favor de la autenticidad del testimonio de los tres neozelandeses.
Sin embargo algunos autores siguen viendo allí el relato de un hecho real y justifican las contradicciones sobre la identidad del batallón a la fecha de aparición de la extraña nube aduciendo ciertas fallas en la memoria que serían del todo norma les después de cincuenta años. No es tampoco menos cierto que los documentos oficiales de la época hablan de una bruma de una gran superficie y no de una nube de 250 metros de largo posada sobre el suelo. Se podría pensar que si un fenómeno como ese se hubiera producido habría llamado inmediatamente la atención de los observadores militares que están siempre al acecho de un ardid del enemigo.

El testimonio de los soldados neozelandeses (1965)

(El 21 de agosto de 1915) El día había despuntado y estaba claro, sin nubes a la vista (...) Sin embargo, había quizás seis u ocho nubes en forma de "hogaza de pan" todas parecidas que flotaban encima de la cota 60. Se pudo ver que a pesar de un viento sur que soplaba con tina velocidad de 6 a 8 km/h. estas nubes no cambiaban ni de lugar ni de forma. Con respecto a nuestro punto de observación de una altura de 150 m, planeaban con cerca de 60 grados de elevación (1.200 m de altura). Bajo este grupo y en posición estacionaria sobre el suelo, se encontraba otra nube parecida en cuanto a su forma, que medía cerca de 250 m de largo, 65 m de alto y 60 m de ancho. Esta nube era extremadamente densa, hasta el punto de parecer sólida, y se encontraba a una distancia de entre 900 y 1.100 m del combate que se desarrollaba en el territorio ocupado por los ingleses (...) Nuestra posición en altura dominaba la cota 60 por unos 90 m. Un poco más tarde, esta nube singular recubrió el lecho seco de un río a menos que haya sido un camino encajonado, y pudimos distinguir perfectamente sus costados y sus extremos, mientras estaba posada sobre el suelo. Como todas las demás nubes, era de color gris claro. Se vio entonces que un regimiento inglés compuesto por unos centenares de hombres, el cuarto de Norfolk, remontaba ese camino o lecho de río hacia la cota 60. Cuando llegaron hasta la nube, penetraron en ella sin vacilar pero ninguno de ellos salió para combatir sobre la cota 60. Cerca de una hora más tarde, una vez que el último soldado hubo desaparecido en su interior, la nube se elevó muy discretamente del suelo y, como cualquier nube o neblina, subió lentamente hasta juntarse con las otras nubes (...) que parecían "arvejas dentro de su vaina". Durante todo este tiempo, el grupo de nubes se había mantenido inmóvil, pero en cuanto la extraña nube que se había levantado del suelo alcanzó su mismo nivel, partieron todas hacia el norte, es decir hacia Tracia (Bulgaria). Después de unos 3/4 de hora habían desaparecido

Extrañas víctimas de guerra

En su libro Desapariciones misteriosas , editado en 1973, Patrice Gasten cita otros casos de grupos de militares que, aparentemente, se desvanecieron tan repentinamente en medio de la guerra.
En España: En 1707, durante la guerra de la Sucesión Española, 4.000 hombres del archiduque Carlos de Habsburgo, que luchaban contra los ejércitos de Felipe V, se pusieron en camino una mañana hacia un corredor de los Pirineos. Nunca más se supo de ellos, a pesar de todas las investigaciones. Habían desaparecido con sus armas y pertrechos.
En Vietnam; En 1858, cuando los franceses atacaban al ejército del reino vietnamita, 650 zuavos del cuerpo expedicionario avanzaban hacia Saigón, que se encontraba a unos 20 km. Los seguía otro grupo de soldados y, repentinamente, desaparecieron sin que nadie pudiera saber qué les pasó.
En China: En diciembre de 1923, Japón habla invadido una buena parte de China y sus ejércitos avanzaban hacia Nankín, la capital china. El coronel LI Fu Sien decidió oponer una última resistencia y colocó a 3.000 de sus hombres bien armados a lo largo del Yangtsé. A la mañana siguiente, se dio cuenta que todos habían desaparecido, menos un centenar que se había guarecido cerca de un puente. Ni éstos ni ningún otro centinela vieron a los 3.000 hombres abandonar su puesto y los archivos japoneses no mencionan haber capturado a ninguno de ellos.

La bestia de Gévaudan




Bajo el reinado de Luis XV, decenas de personas son víctimas de una bestia salvaje en el Gévaudan, antiguo nombre del actual departamento francés de Lozère. Sin embargo, pronto, otras regiones vecinas también sufren los estragos del misterioso animal.
En la primavera de 1764, una mujer es atacada cerca de Langogne por una bestia que es ahuyentada por sus bueyes. Poco después, se descubre el cadáver de una joven de catorce años. Esta víctima es la primera de una larga lista.
Según los testigos, el animal responsable de la agresión a la pastora y de la muerte de la joven no es un lobo, sino una enorme bestia con una gran cabeza, flancos rojizos, una raya negra sobre el lomo y una cola tupida. Los sangrientos ataques se suceden y especialmente muchos niños son asesinados. Un muchacho que guía su rebaño por el campo ve de pronto que la bestia se deja caer sobre él. Tiene el bajo vientre destrozado y muere a los pocos minutos. Una niña, que se dirige sola a las dehesas bajo la mirada de su madre, es atacada por el animal. Su madre y sus dos hermanos corren en su ayuda, pero cuando llegan al lugar, el cadáver es casi irreconocible: el vientre hurgado, la piel del cráneo arrancada y, en parte, dada vuelta sobre el rostro. Una verdadera psicosis se apodera de los habitantes de la región, que sólo salen armados con cuchillos y horquillas. Se llevan a cabo algunas batidas, pero sin éxito. Los escasos diarios de la época publican estos ataques, y la preocupación es tan grande que un regimiento real de dragones es enviado al lugar. Como si lo hubiera presentido, después de haber sembrado el terror en el Gévaudan y el Vivarais, la bestia llega al Aubrac y a la Margeride, donde continúa asesinando, y en el lugar deja numerosos cadáveres decapitados y despedazados.
Las batidas organizadas por los soldados secundados por los lugareños no tienen ningún resultado. Dos cazadores de lobos venidos de Normandía, Denneval y su hijo, se lanzan a su vez en persecución de la bestia, pero en vano, Sin embargo, el 1 de mayo de 1765, dos habitantes de la región, los hermanos Martel de la Chaumette, le infieren heridas mortales a un gran lobo. ¿Está muerta la bestia de Gévaudan? De hecho, la matanza se reanuda poco después.
Ante la importancia que toman los hechos, el rey Luis XV envía a su teniente de cacerías, François Antoine, llamado Antoine de Beauterne, famoso por ser el mejor fusil del reino, para acorralar al animal. Luego de tres meses de cacería, Beauterne mata, en septiembre de 1765, cerca de Sainte-Marie-des-Chazes, a un lobo enorme, cuyo cuerpo es disecado y luego llevado a la Corte, donde causa sensación, La piel parece haber sido conservada durante algún tiempo en el Museo de París, luego se pierde su pista y actualmente nadie sabe qué pasó con ella.
La celebración fue demasiado pronto: poco después la masacre recomienza. Un joven noble, el marqués de Apcher, organiza entonces nuevas batidas. En el transcurso de éstas, el 19 de junio de 1757, un tal Jean Chastel derriba a otro lobo de extraño comportamiento, en el momento en que el cazador le apuntó, el animal se detuvo, y, al parecer, no intentó huir. Esta vez la hecatombe se detiene definitivamente. Según las cifras oficiales, la bestia mató a 100 personas (en su mayoría mujeres y niños) e hirió a otras 30 durante los tres años que causó estragos.
Los demás contemporáneos piensan que los crímenes de la famosa bestia fueron perpetrados por uno o varios lobos gigantes, es decir, el que fue abatido por Antoine de Beauterne, el que mató Jean Chastel y el que fue herido por los hermanos Martel. Sin embargo, algunos hicieron notar que, por lo general, los lobos solitarios no suelen atacar al hombre y menos aún decapitar a los cadáveres.
Se llegaron a proponer algunas hipótesis muy fantasiosas para explicar la naturaleza del animal. Se trataría de un mono o de un hombre-leopardo venido; de África o incluso de una hiena que habría escapado de un zoológico, y hasta de un extraterrestre que habría llegado en un OVNI, como el de la película "Depredador".
La más reciente de estas teorías se refiere a un híbrido de león y tigre... Otra tesis evoca los actos de un hombre disfrazado de lobo para cometer estos crímenes, aprovechándose de la psicosis generalizada, o, incluso, de un domador que habría soltado sus bestias sobre los habitantes vecinos. De hecho, algunos testigos afirman haber visto a la bestia atravesar un curso de agua, caminando erguida sobre sus patas traseras. Es la opinión más difundida, en ese entonces, y con frecuencia se acusa precisamente a la familia Chastel. Lo que podría explicar por qué el animal, conociendo a su domador, se detuvo al ver a Chastel acercarse.
Los asesinatos cesaron desde hace mucho, pero la bestia inscribió para siempre el nombre del Gévaudan en la imaginería popular.

Emela-Ntouka




Su tamaño es similar al de un elefante adulto y su color verde pálido. La descripción de los testigos que lo han visto recuerda superficialmente a la de un a la de un rinoceronte, incluyendo un cuerno (de marfil) de unos dos metros de largo. Su cuerpo está sostenido por cuatro gruesas patas cortas y posee una cola similar a la de los cocodrilos. Sus mandíbulas están armadas con largos y afilados dientes de forma triangular.
El emela-ntouka es muy temido por los aborígenes, quienes afirman que suele cazar y devorar humanos. También enfrenta elefantes, a quienes atraviesa con su afilado cuerno para luego dejarlos desangrarse. A ello seguramente debe su nombre.
Existen elementos anecdóticos que sugerirían la posibilidad de que éste animal exista en la actualidad o al menos haya existido en algun momento histórico, ya que Lucien Blancou, jefe inspector del África Ecuatorial Francesa en el decenio de 1950, escribió acerca de una feroz criatura, más grande que un búfalo, que era considerada como de gran peligrosidad por los pigmeos locales: “…también se sabe de la presencia de una bestia que ocasionalmente destripa elefantes, pero no parece prevalecer allí tanto como en los distritos mencionados. Se supone que un espécimen fue muerto unos veinte años atrás en Dongou, pero en la (margen) izquierda del Ubangi y en el Congo Belga.” trasladado por Bernard Heuvelmans, “En la pista de animales desconocidos”, 1959.
Los mitos coinciden en situar al animal en los vastos terrenos pantanosos que conforman la cuenca del Río Congo. Es, por lo tanto, de naturaleza anfibia. Las historias coinciden al afirmar que rara vez se lo encuentra reunido en grupos: se lo considera un cazador solitario.
En 1981 el Dr. Roy Mackal viajó al Congo buscando posibles rastros del Mokèlé-mbèmbé, criatura recurrente del folclore local; en seguida tomó conocimiento de la existencia presunta de otra bestia distinta. Según Roy Mackal, la descripción dada por los lugareños sugeriría que el monstruo misterioso es en efecto un ceratópsido sobreviviente a la extinción de fines del Cretácico. Mackal y otros, quienes sostienen esta idea consideran que la cuenca del Congo reúne ciertas características únicas que habrían hecho posible la supervivencia de especies arcaicas. Otras de estas bestias incluirían al Kongamato, al Nandi y al Mokèlé-mbèmbé.
Sin embargo, esta postura es descartada de plano por la mayoría de los zoólogos. Incluso esta postura es descartada por la mayoría de los criptozoólogos; que postulan que estas criaturas pueden ser animales desconocidos, pero no emparentados con los dinosaurios.
La primera explicación racional que salta a la vista luego de conocer la descripción física de emela-ntouka es que se trata de un rinoceronte. En el caso de su comportamiento anfibio, sería producto de una confusión con un hipopótamo visto desde lejos.
Los supuestos testigos coinciden en afirmar que el cuerno único sería de marfil y no de pelo modificado como en el caso del género rhinoceros. El comportamiento anfibio mencionado sería así mismo sospechoso, así como también la presencia del masivo apéndice caudal. Esto descartaría la posibilidad de algún mamífero u otro animal clasificado actualmente; e indicaría la posible existencia de un nuevo animal desconocido, pero lo más factible y probable, no perteneciente al grupo de los dinosaurios.
Al igual que otros animales misteriosos, por su naturaleza, es muy probable que sea solo un mito.

La bestia de Bray Road




(creo que lo describen como hombre lobo)

La Bestia de Bray Road es una criatura desconocida, reportada por primera vez en la década del 80′ en un camino rural en las afueras de Elkhorn, Wisconsin. Estados Unidos. Con posterioridad, otras criaturas de similares características fue vista en las cercanías del primer lugar entre los estados de Illinois y Wisconsin.
Entre los testimonios existen algunas diferencias. Por ejemplo, a inicios de los 90′ una pareja que transitaba en auto por la carretera estatal, avistó un animal similar a un oso aunque con características poco usuales en éstos animales. Otro avistamiento que data del año 93, relata que un jóven cazador se cruzó con un horrible lobo que caminaba sobre sus dos patas traseras a gran velocidad. El joven intentó seguir a la bestia pero en cuanto ésta se percató de su presencia lanzó un aullido que dejó inmóvil de temor al cazador, y posteriormente se dió a la fuga.

Algunas características comunes que describen la bestia de Bray Road son:

Un peludo bípedo parecido a Pie Grande, (Bigfoot).
Un lobo inusualmente grande y con la suficiente inteligencia para andar sobre sus patas traseras.
Diferentes formas hibridas entre los seres antes dichos.
El investigador de sucesos paranormales Todd Roll dijo que podría haber conexión entre esta especie de “hombre-lobo” y los animales mutilados en Walworth County, Wisconsin.

Teorías sobre la Bestia de Bray Road
Un número de teorías basadas en animales también han sido propuestas. Estas incluyen:

La criatura es una espécie aún no descubierta del perro salvaje. (Críptido)
Es el waheela (un lobo gigante prehistórico similar a Amarok, criarura devora hombres de los bosques norteños)
Es un perro, lobo o coyote, posiblemente uno que ha sido entrenado para andar sobre dos patas antes de volverse una fiera.
Es el vivo ejemplo de un actual hombre-lobo.
Otra teoría paranormal es la leyenda de los nativos Norteamericanos de un “Cambiante de Piel”.

¿Existieron los dragones?




Se puede decir que el dragón es el bisabuelo de los tantos monstruos que existen en el mundo, muchos de los “Naga” representados, se describen en las diversas paredes de cuevas de más de 25.000 años de antiguedad y en la cultura china, existen imágenes de dragones con más de 8000 años de antiguedad. Las pinturas de los tiempos Aztecas y Celtas, lo describen como un animal temido, representado en su arte con grandes colmillos, alas, y que puede arrojar fuego por la boca.
La aparición de dragones en la historia occidental, estaba precedida de una luz cegadora incandescente. Estos eran llamados, Dragones firedrake. Su característica clásica era la de Gigante con cuatro patas de reptil y con alas de murciélago, dientes y afiladas garras, y una larga cola. Su arma más peligrosa, una ráfaga de fuego que escupían con su boca y que era capáz de quemar a sus víctimas.
En el verano de 1976, en San Antonio, Texas, un animal cuyas características describían un dragón fue avistado por un pescador en el lago Wembu Tíbet y posteriormente por varios lugareños. Durante varios meses, el críptido del tamaño de una casa y con forma de reptil alado, aterrorizó a la población en todo el valle. De aquel testimonio quedó grabado en la memoria de quienes hoy comentan la historia, que un animal de cuello largo y escamosa piel verde, visitó la región y asustó a más de uno, aunque nunca se cobró ninguna víctima.
Otro de éstos seres alados de descomunal tamaño y apariencia de reptil, fue visto por quinientos testigos en julio de 2002 en el Lago Tianchie, al noreste Cina. Numerosos avistamientos de dragones se han reportado en la era moderna a lo largo y ancho del planeta.
Incluso se cree que los dragones evitan los asentamientos humanos y por ese motivo no existen muchos testimonios de avistamientos masivos de Dragones.
A principios del siglo 19, María Trevelyan entrevistó a los padres que viven en el área de Glamorgan de Gales. Ellos contaron, entre sus recuerdos de juventud, que entre las personas de aquel lugar, estaba instalada la creencia de la existencia de una especie de serpiente alada que sobrevolaba los cielos de la selva.
Hay también una historia acerca de la serpiente Naga que atacó a una granja y el dueño logró disparar a uno de ellos, y luego pelar la criatura y colgar en su campo, pero lamentablemente después de la muerte del dueño del rancho, la piel del exótico ejemplar de Dragón se perdió.
Lamentablemente, esta no fue la única prueba perdida en el intento de demostrar la existencia de los Dragones; Otro caso truncado, fue la exhibición de algunos ejemplares de dragón diduka en un palacio llamado Lampton, pero por desgracia la muestra se perdió después de que el palacio fuera destruído.
Una historia interesante ocurrió en el noreste de Inglaterra; Los nórdicos le temían a un poderoso Dragón de mar llamado Shoney. Cuenta la leyenda que durante una travesía por el mar, la tripulación fue atacada por una bestia alada que dejó una gran cantidad de muerto. Los marineros escandinavos intentaron sin mayor éxito capturar ésta letal criatura durante cientos de años. Segun el historiador Fortean Mike Hallowell, en el año 1928 se encontró el cadáver del último ejemplar de éste dragón conocido como Shoney.
En la década del 80′, un animal de forma extraña comenzó a matar ovejas en el norte de Gales. Los animales fueron encontrados con dos marcas de punción en la carne, siempre en cercanías de lugares en donde había agua. Tras analizar los cuerpos se determinó que en la sangre de los animales asesinados había veneno.

Teorias sobre los Naga

Hay muchas teorías que intentan explicar el fenómeno de los Naga. Basicamente existen dos posturas al respecto. Una teoría es que el dragón es una especie de reptil carnivoro gigante y de sangre caliente, la otra teoría dice que el dragón es una manifestación más de lo paranormal.
Algo a favor de la primera teoría es la existencia de fósiles de dinosaurios y otros animales de gran tamaño. Esto daría más credibilidad a la leyenda del dragón mismo. Además de la evidencia de restos fósiles, muchos de los textos antiguos, hablaban de los dragones como criaturas que interactuaban con los humanos.
Algunos de los reptiles contemporáneos podrían ser la encarnación del dragón. Por ejemplo, el cocodrilo, que es un depredador mortal. El especímen más grande de cocodrilo es el cocodrilo Indo-Pacífico (Crocodylus porosus), que puede llegar a medir más de 10 metros con un peso de 3 toneladas. Estos animales pueden llegar a matar a un tigre, a un búfalo, e incluso a tiburones.
En la década de 1950 James Montgomery realizó una extensa investigación sobre la existencia de éstas criaturas a lo largo del río Sagama. En un extracto de su investigación, Montgomery relata que los residentes denominaban a éste cocodrilo como “el padre del diablo”. Una tarde se encontró con un ejemplar del cocodrilo Indo-Pacífico, mientras tomaba sol a la orilla de un río. El sabía que las armas no surtirían efecto en la acorazada piel del gigantesco repril. Medía alrededor de nueve metros de largo. Afortunadamente estaba a una distancia considerable y a salvo de las fauces del temible animal. El cocodrilo muerde con la fuerza de 2 tiburones blanco.
Otro animal moderno que podría ser el sucesor del dragón, es la serpiente! Un ejemplo de ésta analogía es la como la serpiente Python reticuatlus de Asia, cuya longitud puede alcanzar un máximo de 10 metros. Estos reptiles pueden tragarse fácilmente a sus presas. Incluso son capaces de devorar un ciervo.
El Dragón de Komodo (Varanus komodoensis) podría haber sido una de las anologías más precisas del dragón. El dragón de Komodo sólo se puede encontrar en tres pequeñas islas de Indonesia, fue encontrado en 1912. Estos animales pueden alcanzar tamaños de 3 metros y es conocido como el lagarto más grande del mundo, el dragón de Komodo pueden matar a su presa, como el búfalo con sólo una mordida, ya que inyectan en éste acto su saliva con miles de virulentas bacterias que pueden conducir rapidamente a la decadencia y posterior muerte de la presa.

Caso Kelly Hopkinsville





Kelly-Hopskinville, Kentucky
21 de Agosto de 1955

La familia Sutton, compuesta por Elmer, Vera, John, Alene y su hermano, eran huéspedes de la familia Langford, compuesta por Glenie y sus tres hijos, Lonnie, Charlton y Mary, junto con su amigo Billy Ray Taylor y su mujer June.
Billy Ray Taylor salió de la casa para ir a buscar agua a la fuente de la granja y beber un trago. Mientras estaba fuera, vio un ovni, "realmente muy brillante, con todos los colores del arco iris". Aparentemente, había aterrizado cerca de la granja, en el lecho de un río seco. Cuando volvió a la casa y contó a los demás lo que había visto no le creyeron, pensaron que había visto una estrella fugaz. Nadie salió a investigar.
Comenzó con el ladrar enloquecido del perro en el patio y Elmer, conocido como «Lucky» Sutton, salió con Billy Ray Taylor por la puerta de la cocina de la granja, para ver qué era lo que molestaba al animal. Lo que vio debió de parecerle el producto de una pesadilla: una criatura fosforescente, parecida a un enano, con enormes ojos, que con los brazos extendidos hacia arriba se aproximaba lentamente, pero con determinación, hacia la casa.
Esta gente de campo, de vida retirada, no estaba acostumbrada al trato diplomático y cortés y su costumbre era "disparar primero y preguntar después". Lucky agarró una escopeta y Taylor un rifle 22 y ambos dispararon a la criatura cuando ésta se hallaba a unos 6 m de la casa. La criatura desapareció en la oscuridad. Dentro, los demás habían oído ruidos en el techo de la cocina. Los hombres corrieron de nuevo al patio y vieron criaturas similares en el techo de la casa. Cuando dispararon, una de las criaturas cayó y flotó suavemente hasta el suelo adonde llegó sin daño aparente.
Durante unas tres horas observaron cómo las criaturas se movían alrededor de la casa, hasta que tomaron la decisión desesperada de huir. Huyeron hacia las afueras del pueblo donde estaban y allí le contaron al Jefe de la policía. El jefe, Russell Greenwell, su ayudante George Batts, el sargento Pritchett y otros tres oficiales, junto con un periodista local, volvieron con la familia a la granja, dispuestos a entablar la lucha. A 3 km de Hopkinsville y en el camino de regreso a la granja de Kelly, vieron sobre sus cabezas dos rayos de luz y oyeron un ruido agudo y persistente.
No se halló rastro ni del ovni ni de las criaturas aunque sí se encontraron los cartuchos de algunas balas. El jefe de policía dijo: «Algo asustó a esta gente, algo que está más allá de su comprensión». La policía postergó la investigación hasta que se hiciera de día.
Verdad o no el caso de Kelly-Hopkinsville, sigue siendo hoy, uno de los más extraordinarios casos registrados de encuentros con testigos múltiples.
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