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Argentina en la dictadura - Historia

Info8/19/2011

EPOCA DE LA DICTADURA

La crisis del país era parte de lo que se llamó la tormenta del mundo. El fascismo, el nazismo y el comunismo cuestionaban la democracia liberal. Los países que se decían defensores de la democracia sufrían la intolerancia y se encontraban divididos por las nuevas ideologías. La Segunda Guerra mundial mostró toda la violencia y la crueldad que encerraba la crisis.

El golpe militar de 1943

La sociedad argentina no estaba al margen de ese proceso. Los acontecimientos europeos se sumaron al malestar producido por los conservadores. Algunos consideraron que una posible salida a la crisis sería otro golpe militar. La destitución de Ramón Castillo, en junio de 1943, puso fin a la etapa iniciada en 1930, con un nuevo gobierno de facto. Los hombres que lo integraron tampoco estaban de acuerdo entre ellos respecto del camino que se debía seguir. En poco tiempo, se sucedieron en el poder los generales Arturo Rawson (1943), Pedro Ramírez (1943-1944) y Edelmiro Farrell (1944-1946). En ese lapso, el coronel Juan Domingo Perón ganó un importante espacio en la vida política y social.

El peronismo clásico

El gobierno militar instaurado en 1943 tuvo, desde el comienzo, muchas dificultades. Los militares estaban divididos en relación con muchas cuestiones: por ejemplo, instalar una dictadura prolongada o permitir el retorno de la democracia sin fraude. La tendencia que se fue afirmando durante la presidencia del general Pedro Ramírez (1943-1944) fue la más autoritaria, neutralista en política internacional y con simpatías hacia las potencias del Eje. Sin embargo, esa afirmación del sector nacionalista coincidía con el momento en que se hacía evidente que los Aliados iban a ganar la guerra. La presión de los Estados Unidos (así como la de la oposición democrática) contra los militares argentinos era cada vez más fuerte.
El reemplazo de Ramírez por el general Edelmiro Farrell (1944-1946) como presidente significó el desplazamiento de los grupos militares más extremos. En una situación muy confusa, un militar, el coronel Juan D. Perón, fue acumulando poder. Inició gestiones con grupos políticos para negociar una salida del régimen, mediante elecciones en las que él mismo participaría como candidato presidencial. Asimismo, estableció estrechas relaciones con los dirigentes sindicales, a los que otorgó un nuevo papel político.
Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, impulsó numerosas medidas que beneficiaban a los trabajadores, como la ampliación del régimen jubilatorio, las convenciones colectivas de trabajo, el reconocimiento de las organizaciones sindicales y la instalación de tribunales para arbitrar en los conflictos laborales. Sancionó también el Estatuto del peón de campo, que reconocía derechos sociales a un grupo, hasta entonces, totalmente desprotegido. Más tarde, se estableció también el aguinaldo, un sueldo adicional que se les daba a los empleados al finalizar el año.
Todas esas medidas despertaron la resistencia de los grandes grupos de poder: la Sociedad Rural, la Unión Industrial, la Bolsa de Comercio y algunos sectores de las Fuerzas Armas.

* HATA SIEMPRE: “Pido, pues, el máximo de tranquilidad a todos los trabajadores y calma es lo que necesitamos para seguir estructurando nuestras organizaciones y hacerlas tan poderosas que en el futuro san invencibles. […] Pido orden para que sigamos adelante en nuestra marcha triunfal, pero, si es necesario, algún día pediré guerra. […]
Para terminar no voy a decirles adiós, les voy a decir hasta siempre, porque desde hoy en adelante estaré entre ustedes más cerca que nunca, y lleven finalmente esta recomendación de la Secretaría de Trabajo y Previsión: únanse y defiéndanla, porque es la obra de ustedes y es la obra nuestra.” Juan Domingo Perón, fragmentos del discurso de despedida de la Secretaría de Trabajo y Previsión.

El 17 de octubre de 1945

Pese a los intentos de Perón de ampliar su base de apoyo, la oposición no disminuía su hostilidad. Integrada por los grandes grupos económicos, los sectores medios y con un papel importante de los estudiantes universitarios, exigía que los militares abandonaran inmediatamente el poder. Los Estados Unidos la apoyaban. En septiembre de 1945, una multitudinaria manifestación de la oposición, la Marcha de la Constitución y la Libertad, exigió la inmediata entrega del poder a la Corte Suprema de Justicia.
El gobierno tuvo que ceder, desplazó a Perón del gobierno y, posteriormente, lo envió detenido a la isla Martín García. El gobierno militar y Perón del gobierno y, posteriormente, lo envió detenido a la isla Martín García. El gobierno militar y Perón parecían completamente vencidos. Sin embargo, el 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores se reunieron en la Plaza de Mayo para exigir la liberación del coronel Perón. Para ellos, Perón representaba los beneficios que habían obtenido del gobierno, la dignidad de su condición y un futuro posible, en el que el hecho de ser trabajador no estuviera necesariamente unido a la pobreza. La exclusión a la que habían estado sometidos se manifestaba en la expresión despreciativa que algunos grupos utilizaban para referirse a los que apoyaban a Perón: cabecitas negras.

La campaña electoral de 1946

Semanas después de los sucesos de octubre de 1945, el gobierno de Edelmiro Farrell convocó a elecciones generales para febrero de 1946. Aunque las libertades políticas se mantuvieron limitadas, la campaña electoral fue intensa.
La oposición al régimen militar y a Juan D. Perón se agrupó en la Unión Democrática. Allí estaban los partidos tradicionales argentinos: la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista y el Partido Comunista. Su fórmula presidencial estaba integrada por José Tamborín y Enrique Mosca.
Por otro lado, la mayoría de los partidos de Perón provenían de una división de la UCR (la Junta Renovadora) y del Partido Laborista. Éste había sido creado unos meses antes y era de neto corte sindical. Ambos grupos apoyaron la fórmula Juan D. Perón – Hortensio Quijano.
Durante la campaña, las tensiones entre el grupo peronista y el antiperonista fueron haciéndose cada vez más notorias. Los partidos de la Unión Democrática acusaban a Perón de tener simpatías nazis o fascistas. Spruille Braden, el embajador de los Estados Unidos en la Argentina, intervino en la vida nacional apoyando a la Unión Democrática, e incluso publicó un libro en el que denunciaba supuestos vínculos entre el gobierno argentino y agentes nazis. La consigna del peronismo para la elección de febrero de 1946 fue Braden o Perón.
Los resultados fueron favorables para el peronismo, que se impuso en casi todas las provincias. Así, una fuerza nueva, integrada por políticos con escasa o nula experiencia (a excepción de los que provenían del radicalismo renovador) y liderada por un militar, logró vencer a las instituciones tradicionales del país.

La ideología del movimiento peronista

La doctrina peronista se basaba en tres principios fundamentales; la independencia económica, la soberanía política y la justicia social. Los dos primeros subrayaban el carácter nacionalista del peronismo. La justicia social se refería a la distribución equitativa de la riqueza y a la igualdad de derechos de los habitantes de la Nación. Estos tres principios debían ser difundidos desde el movimiento hacia sus partidarios y, luego, a todos los ciudadanos. Así, la doctrina peronista aspiraba a convertirse en una doctrina nacional. Este intento de peronización ideológica de todos los argentinos generaba muchas resistencias.
Perón aspiraba a un modelo social definido como una comunidad organizada. Ese modelo priorizaba a la comunidad frente al individuo y defendía la organización corporativa más que la afinidad política. Para lograr este tipo de sociedad que Perón imaginaba, era imprescindible la afinidad política. Para lograr este tipo de sociedad que Perón imaginaba, era imprescindible lograr la armonía entre las fuerzas sociales. Con ese fin, el peronismo adoptó la llamada tercera posición, que significaba la oposición tanto al capitalismo como al comunismo. En su política internacional, suponía actuar con independencia respecto de las grandes potencias.
En la práctica, los seguidores de Perón provenían de diversas tradiciones políticas, religiosas, étnicas y sociales. El movimiento peronista era un conglomerado unido por el vínculo con los líderes y las políticas que llevaba adelante desde el Estado.
Por otra parte, el peronismo también extrajo elementos de la doctrina social de la Iglesia católica. Los proyectos que implementó Perón desde los comienzos de su labor política y social fueron fundamentados, a veces, en la Encíclica Quadragesimo Anno, del papa Pío XI, de 1931. Esta Encíclica sostiene expresamente que allí donde hubiera un conflicto social, el Estado debía acudir y reimplantar el equilibrio y la justicia.

Una sociedad móvil

Durante su gestión, Perón construyó ocho mil escuelas y afirmó la gratuidad de toda la enseñanza. Así, sectores más amplios de la sociedad accedieron a los niveles secundario, terciario y universitario de la educación.
El gobierno de Perón implementó créditos que beneficiaron a la clase media y que impulsaron el crecimiento de la industria nacional. Gracias a las políticas distribucionistas y a su apelación al consumo interno, los trabajadores de recursos medios y bajos se acercaron a ciertos bienes culturales que antes no estaban a su alcance. Esto les permitió disfrutar de una vida cotidiana menos limitada.
Las medidas del gobierno de Perón ampliaron las expectativas de una proporción importante de la población argentina. La irrupción de las masas en la vida social fue notable; esto causó cierta incomodidad en los sectores más tradicionales.

* EL MOVIMIENTO PERONISTA: A través de los años, los partidarios de Perón conformaron varias organizaciones. En las elecciones de febrero de 1946, la UCR-Junta Renovadora, el Partido Laborista y algunos conservadores independientes apoyaron la fórmula peronista. En mayo de 1946, Perón ordenó la disolución de los grupos que lo llevaron a la victoria. Quienes no acataron la proclama fueron expulsados del flamante Partido Único de la Revolución Nacional (PURN) que, en enero de 1947, pasó a denominarse Partido Peronista. En 1949, se fundó el Partido Peronista Femenino. En 1951, la Confederación General del Trabajo (CGT) aprobó la doctrina peronista como parte de sus objetivos. Para el año 1952, el movimiento peronista se consideraba dividido en ramas: la sindical, que correspondía a la CGT, la masculina y la femenina.

Las acciones del gobierno

Durante el primer gobierno de Juan D. Perón (1946-1952), los emprendimientos estatales se enmarcaron en la política de proteccionismo y distribución social. Se trató de un Estado con mucho protagonismo. Intervino en todos los ámbitos de la vida socioeconómica del país.
En 1947, se puso en marcha el Primer Plan Quinquenal para dar impulso a la industria y elevar el nivel de vida de la población. Se nacionalizaron los servicios públicos (ferrocarriles, telefonía, gas) y los depósitos bancarios. También, se creó el Instituto Argentino para la Producción del Intercambio (IAPI) con el fin de controlar el comercio exterior y transferir recursos del sector agropecuario a la industria nacional. El mecanismo era el siguiente: el gobierno les compraba la cosecha a los productores, la vendía al exterior por un precio mayor y empleaba la ganancia para ofrecer créditos a la industria. Era una forma de implementar retenciones.
Además se facilitó el acceso al crédito, se alentó el consumo y se controlaron los precios. También en educación y en salud, el gobierno peronista adoptó una tendencia expansiva análoga.
En 1949, el crecimiento del gasto público y la disminución de las exportaciones primarios provocaron una crisis económica muy difícil se sobrellevar. Ese mismo año, una asamblea constituyente con mayoría peronista modificó la Constitución nacional. Uno de los objetivos de la reforma era permitir la reelección de Perón. También reafirmó los derechos de los trabajadores (a excepción del derecho de huelga) y subrayó la función social de las actividades estratégicas, como, por ejemplo, los servicios públicos.
En 1952, Perón ganó nuevamente las elecciones e inició su segundo período presidencial. Debido a la crisis, la política de salarios altos y creciente consumo característico de la primera gestión no pudo sostenerse. El gobierno debió iniciar una política de austeridad, que incentivaba la producción y el ahorro.
El Segundo Plan Quinquenal (1953-1957) otorgó la prioridad a la inversión (en especial a sectores estratégicos vinculados a las industrias de base) sobre el consumo. Se fomentó la participación de capitales extranjeros y se impulsó la producción vinculada al campo, con el propósito de aumentar los volúmenes de exportación.

La oposición al gobierno y las tendencias totalizantes

Desde fines de 1945, el antagonismo político y cultural entre peronistas y antiperonistas había ido creciendo. Lo avivaban las políticas de gobierno que beneficiaban a los sectores de menores recursos, así como las políticas de gobierno que beneficiaban a los sectores de menores recursos, así como las políticas restrictivas hacia el resto de los partidos políticos, las agrupaciones universitarias y, en general, todo tipo de organizaciones que manifestaran abiertamente su oposición al gobierno.
Después de haber sido tratado duramente por la prensa en 1946, el peronismo comenzó a controlar los medios de comunicación. Diarios como Democracia, La Época, Noticias Gráficas y revistas como Mundo Argentino y Mundo Peronista divulgaron sus programas y sus prácticas políticas. Al mismo tiempo, el gobierno cuestionó y, en muchos casos, prohibió algunas empresas periodísticas opositoras. La más resonante batalla fue la que finalizó con la expropiación del diario La Prensa, uno de los más vendidos. Fue clausurado y, en 1951, entregado al control de la CGT.
Las victorias electorales del peronismo (por la presidencia, en febrero de 1946, y en las elecciones legislativas y de convencionales constituyentes de marzo y diciembre de 1948 respectivamente) y la Reforma Constitucional afianzaron las pretensiones totalizantes del movimiento peronista.
El antagonismo entre el gobierno y sus opositores fue en aumento. En 1951, algunos sectores antiperonistas intentaron dar un golpe de Estado. En 1953, luego de que se produjeran atentados en un acto peronista, los partidarios del gobierno quemaron el Jockey Club, la sede del Partido Socialista y la Casa Radical.

La vida política de Eva Perón

La vida política de María Eva Duarte fue breve pero intensa. La llamada abanderada de los humildes sólo pudo dedicar siete años a la vida política; los últimos dos, con su salud gravemente deteriorada.
María Eva Duarte provenía de una familia humilde del interior de la Provincia de Buenos Aires y se desempeñaba como actriz hasta que conoció a Perón. Al comienzo, sólo fue la compañera del líder de los trabajadores. Rápidamente, Evita, como se la llamaba, adquirió notoriedad y vínculos políticos, lo que le valió la admiración ferviente de los peronistas y el odio de la mayoría de la oposición. En su forma de hacer política, su condición femenina fue un hecho diferencial. Eligió una retórica caracterizada por la radicalidad, en el marco de la doctrina peronista.
Su actividad principal fue la de coordinar la Fundación Eva Perón. Ésta era un organismo paraestatal desde el cual se organizaban actividades orientadas a los más pobres, a los niños y a los ancianos. Su obra consistió en la fundación de hospitales, clubes, hogares, colonias de vacaciones, y en la asistencia a miles de personas cadenciadas. El contacto personal de Evita con aquellos que llegaban hasta la sede de la institución alimentó la admiración de los propios peronistas. En 1949, fundó el Partido Peronista Femenino y luchó por la aprobación del voto femenino, que se puso en práctica por primera vez en las elecciones de 1952.
El 3 de agosto de 1951, ante la proximidad de las elecciones para renovar la presidencia, la CGT propuso la fórmula Perón – Evita y convocó a un cabildo abierto del peronismo para el 22 de agosto. El encuentro no contemplaba la presencia de Evita, pero ante los reclamos del pueblo, la primera dama hizo su aparición. Allí quedó en evidencia que su salud se había deteriorado.
Eva Perón rechazó la postulación a la vicepresidencia, pero a su lucha. Su renunciamiento se selló con estas palabras: “Quiero comunicar al pueblo argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mí patria quisieron honrarme”.
El 26 de julio de 1952, Eva Perón murió y una multitud acompaño sus restos. Tras el derrocamiento del régimen peronista, su cadáver fue secuestrado por algunos antiperonistas que estaban en el poder y ocultado bajo la responsabilidad de funcionarios militares. Casi veinte años después, el secreto de su paradero fue develado y el cuerpo de Evita fue devuelto a Perón.

* LA LEY DEL VOTO FEMENINO: “Art. 1. Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos. […] Art. 3. Para la mujer regirá la misma ley electoral que para el hombre, debiéndosele dar su libreta cívica correspondiente como documento de identidad indispensable para todos los actos cívicos y electorales.
Art. 4. El Poder Ejecutivo, dentro de los dieciocho meses de la promulgación de la presente ley, procederá a empadronar, confeccionar e imprimir el padrón femenino de la Nación en la misma forma en que se ha hecho el padrón de varones. El Poder Ejecutivo podrá ampliar este plazo en seis meses más.” Ley Nº 13 010, sancionada en septiembre de 1947.

La Revolución Libertadora y la proscripción del peronismo

Las relaciones del gobierno de Juan D. Perón con la Iglesia católica y con algunos sectores de la Fuerzas Armadas ss deterioraron ostensiblemente en 1954. Para entonces, la institución eclesiástica articulaba la oposición al régimen. La Marina era la fuerza armada más antiperonista. El 16 de junio de 1955, la aviación naval bombardeó la Casa de Gobierno y la plaza de Mayo, en uno de los hechos más sangrientos de la historia contemporánea argentina. Murieron alrededor de 300 personas.
Como respuesta, sectores peronistas de la Capital Federal quemaron algunas iglesias. También hubo atentados contra otras en el interior del país. Después de estos episodios, el gobierno se mostró dispuesto al diálogo, pero los enfrentamientos con la oposición se prolongaron. El 31 de agosto, Perón terminó un discurso en la Plaza de Mayo con fuertes amenazas a sus enemigos. Pese a que los intentos de negociación con la oposición con la oposición continuaron, la relación entre peronistas y antiperonistas era irreconciliable.
El 16 de septiembre de 1955, estalló el alzamiento definitivo. Cuando días más tarde, Perón se refugió en el Paraguay y el general Eduardo Lonardi asumió como presidente. Así quedó inaugurado el gobierno de la denominada Revolución Libertadora.
Para algunos referentes del nuevo gobierno, una vez derrocado y exiliado Perón, las masas peronistas dejarían de apoyar a su líder. Para otros, en cambio, el peronismo era un grave problema, que requería soluciones contundentes. El presidente provisional Lonardi acuño la frase Ni vencedores ni vencidos para dar cuenta de su posición moderada. Sin embargo, rápidamente fue desplazado por la línea dura de la Revolución Libertadora, encabezada por Pedro Eugenio Aramburu.
La presidencia de Aramburu tenía como propósito “desperonizar” la sociedad. Para ello puso en vigencia el Decreto Nº 4161, que, entre otras medidas, prohibía toda manifestación peronista, incluso la pronunciación de los nombres de Juan Domingo Perón y Eva Perón.
En los casi tres años de gobierno militar, la complicada situación económica agudizó los problemas políticos. La distribución del ingreso a favor de los trabajadores (que el peronismo sostuvo aun en sus últimos años de gobierno) comenzó a revertirse. El salario real disminuyó notablemente, al igual que la intervención del Estado, rasgo que había caracterizado los primeros cinco años del gobierno peronista.

* EL “PROBLEMA” PERONISTA: Para efectuar la transición a un gobierno democrático, la proscripción de peronismo se convirtió en un problema. Como el partido con más cantidad de afiliados no se podía presentar a los comicios, la fuerza vencedora no tendría ninguna legitimidad. Eso ocurrió en las elecciones para congresales constituyentes de 1957. Juan Domingo Perón, desde el exilio, llamó a no votar por candidatos que no fueran peronistas. Como consecuencia, ninguno de los partidos superó el 25%, cifra que alcanzó el voto en blanco.

El gobierno de Arturo Frondizi

Desde 1958 a 1962, el radical Arturo Frondizi fue presidente del país. Su política económica (conocida como desarrollismo) estuvo centrada en la expansión de las industrias petrolera, siderúrgica y automotriz. Además, alentó las inversiones extranjeros, mediante leyes que las promovían, restableció el funcionamiento normal de la CGT y devolvió a los gremios una capacidad de negociación considerable.
El sindicalismo endureció sus posiciones desde el derrocamiento de Perón. A diferencia de lo que pensaban que ocurría algunos dirigentes de la Revolución Libertadora, los lazos de los sindicatos con el movimiento político se hicieron más sólidos.
La fuerte represión contra los peronistas impulsó la llamada resistencia peronista: una variada gama de prácticas políticas clandestinas, como reuniones, pequeños sabotajes, actos de propaganda. Había comenzado tras la caída de Perón y ahora se alimentaban de una conflictividad sindical que resistía a los ajustes económicos que propiciaba el gobierno de Frondizi.
En 1959, la huelga de trabajadores en el frigorífico Lisandro de la Torre marcó un punto importante en la escalada de reclamos populares. Esa oleada de protestas contra el gobierno fue respondida con el Plan Conintes (Conmoción Interna del Estado), que autorizaba combativos del sindicalismo y permitió que otras líneas gremiales se impusieran.
El sindicalista más reconocido del período fue Augusto Timoteo Vandor. Los grupos que se oponían a sus políticas denominaron vandorismo a todas las expresiones gremiales oportunistas que sólo acataban las órdenes de sus dirigentes más encumbrados.
Frondizi debió soporto, además de la conflictividad sindical, las exigencias de los militares, que estaban alarmados por las políticas del gobierno hacia el peronismo.
En 1962, el gobierno de Frondizi permitió que se presentaran listas peronistas en las elecciones para gobernadores y legisladores nacionales confiando en que serían derrotadas. Sin embargo, triunfó Andrés Framini, el candidato de Perón para el gobierno de la provincia de Buenos Aires, lo que motivó un nuevo golpe de Estado. En medio de la confusión, José María Guido asumió la presidencia y gobernó provisoriamente el país durante dieciocho meses.

* EL DESARROLLISMO: El desarrollismo propugnaba la atracción de las inversiones extranjeras para la extracción de petróleo y el desarrollo de las industrias de base (siderurgia y petroquímica). Esos objetivos requerían una política internacional activa e independiente por parte del gobierno argentino. Entre los postulados del desarrollismo, figuraban el estímulo al comercio exterior con el fin de colocar la producción argentina y el desarrollo de nuevos productos para diversificar las exportaciones. Simultáneamente, esta doctrina requería que en el corto plazo se restringieran las importaciones y se estimularan sólo aquellas que pudieran acelerar la expansión económica.

El gobierno de Arturo Illia

Con menos del 25% de los votos, el radical Arturo Illia asumió como presidente el 12 de octubre de 1963. Sin mayoría en el Congreso y con el peronismo proscripto (que se manifestó mediante el voto en blanco), Illia fue objeto de presiones por parte de sindicalistas, empresarios, militares y políticos opositores.
En su primer mensaje ante al Congreso, Illia señaló algunos aspectos fundamentales de su programa de gobierno. Entre ellos, respetar la independencia del Poder Judicial y las autonomías provinciales; también, eliminar la desocupación, ampliar el acceso a la educación y la cultura, y mejorar el nivel tecnológico del campo.
Desde 1963 hasta 1966, Illia debió defender sus decisiones más importantes ante algunos grupos empresarios. Las medidas principales fueron el control de los laboratorios medicinales mediante la Ley de Medicamentos y la derogación de los contratos petroleros firmados durante el gobierno de Frondizi. Esta última decisión provocó problemas graves de abastecimiento, al punto que fue necesario importar combustible. Además, la Argentina perdió una cantidad considerable de divisas (por las indemnizaciones que tuvo que pagar a las empresas a las que se les canceló abruptamente el contrato), lo que provocó cierta desconfianza internacional. Los acreedores extranjeros temían que no se cumplieran los compromisos asumidos.
Cuando Illia llegó al gobierno, la economía atravesaba una gran recesión. El desempleo era del 8,8% y sólo funcionaba el 55% de la capacidad productiva instalada. Se decidió aplicar una estrategia grandualista para estimular la demanda. Ayudado por el aumento de las exportaciones agropecuarias, logró incrementar el Producto Bruto interno (PBI) en el orden del 8% en 1964 y en 1965, lo que tuvo un efecto positivo en el empleo y en los salarios, que aumentaron. Sin embargo, no se pudo controlar el alza de los precios. Aunque el gobierno lo intentó, los empresarios se resistieron.
Además, Illia no pudo hacer frente a las presiones de un sindicalismo dispuesto a colaborar en su caída. Vandor y otros dirigentes sindicales intentaban comandar el movimiento peronista sin Perón, gracias a que tenían poder de negociación como los principales referentes de la CGT. El llamado peronismo sin Perón sufrió un duro revés en 1965, en la provincia de Mendoza, cuando su candidato obtuvo menos votos que el que Perón había avalado desde España.
El 27 de junio de 1966, el general Juan Pistarini anunció que había llegado el momento de dar un golpe de Estado. Esa noche, el edificio de Correos, las centrales telefónicas, las radios y los canales de televisión quedaron bajo control militar. La madrugada del 28, las Fuerzas Armadas derrocaron al Presidente.

* LOS JÓVENES EN LOS SESENTA: “Rocambole: En los sesenta, había mucha costumbre de lectura y mucha cultura de bares… Siempre existía la sensación de que quizá podría hacerse algún cambio, y desde varios aspectos: políticos, artísticos, económicos… Dependí de a qué clase de lecturas estabas asociado, o qué clase de películas veías: por lo general, eran películas de la Nueva Ola francesa. Eso formaba diversos cócteles. Me acuerdo del comienzo de la música beat: hoy los metaleros están por un lado, por el otro están los pop, por otro lado andan los stones; pero en los sesenta todo eso estaba mezclado, éramos todos hermanos”. Entrevista de Gloria Guerrero a Rocambole, citada en el libro de la misma autora, Indio Solari. El hombre ilustrado, 2004.
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Del Taringa! original
n@nicoalbo871/12/2012+0-0
j@joatoch8/19/2011+1-1
Mucho para leer. Sorry
b@badchoperr8/19/2011+3-0






Nunca en un post de la Dictadura vi por lo menos 3 comentarios que tengan razon y que piensen como yo!
I@IdeasLimpias8/19/2011+0-0
yo te lo explico facil los criminales que hacian el trabajo sucio de peron aterrorizando al pueblo, a todo aquel que no queria afiliarse al partido unico se revelaron y empesaron a matarse entre ellos, el pais era un caos total la gente tenia miedo te mataban por hablar o opinar diferente al comunismo la puta de isabelita se fue a la mierda y los militaron nos salvaron que argentina se convierta en cuba
G@GrellSutcliff8/19/2011+0-0
Era un mundo mejor...

p@pecharosky20108/19/2011+1-1
los primeros gobierno de Peron tambien fueron una dictadura por mas que lo hayan elegido en elecciones.


.
B@BetaLimado8/19/2011+0-0
COOL !!!!!

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