Se cae de maduro que los sionistas y la elite mundial quieren acelerar la destrucción de las naciones para instalar el nuevo gobierno mundial papus.
El pasado viernes, tras una serie de atentados terroristas perpetrados en la capital francesa, se cuenta como balance oficial provisional el fallecimiento de 129 individuos, de 14 distintas nacionalidades, además de 352 heridos. El ataque terrorista ha sido calificado como el segundo más trágico del continente, solamente por detrás del 11-M acontecido en España.
El presidente francés François Hollande declaró estado de emergencia sobre dicha nación además de descargar una veintena de bombas aéreas sobre la ciudad de Raqqa, que es considerada capital del Estado Islámico. Aunque no se han precisado el número de bajas, desde el intervencionismo europeo en la región de Siria, el número de muertes se estima por encima de los 125 mil.
Las dudas razonables
De acuerdo con versiones periodísticas, testigos de los atentados ‘escucharon’ gritos de Allahu akbar (Alá es el más grande) antes de las detonaciones. Dicho takbir es una profesión de fe del Islam. Sin embargo, la expresión en sí no es una prueba contundente de que los atentados hayan sido efectuados por los yihadistas suníes del Estado Islámico, puesto que no son necesarias habilidades lingüísticas particulares para que esta pueda ser pronunciada por cualquier individuo.
Llama también la atención el hallazgo de un pasaporte, mismo que pertenecía a un refugiado sirio y que se encontraba en el mismo lugar donde un terrorista hizo estallar un cinturón de explosivos. Aunque la misma policía francesa no pudo asegurar que perteneció a uno de los terroristas suicidas, ni tampoco que es un documento legítimo, es notable la facilidad con la que mediáticamente se dio por hecho que así fue, aún sin reparar sobre la incongruencia de que dicho pasaporte no fuera estropeado por la explosión acaecida, además de que este fuera portado para perpetrar el atentado. Los supuestos hallazgos de pasaportes en el lugar donde ocurren los atentados terroristas suelen ser un firme indicador sobre operaciones de falsa bandera.
Si bien la creación del Estado Islámico pasó por diversas facetas antes de convertirse en lo que conocemos el día de hoy, bien podemos rastrear el origen del mismo a Al Qaeda, compartiendo hasta la fecha, incluso los mismos colaboradores en cuanto a su financiación. Así, bajo el modus operandi que los caracteriza, no son pocas las evidencias de que el Estado Islámico fue creado por las agencias de inteligencia de USA (CIA), Inglaterra (MI6) e Israel (Mossad).
Recordemos que en medio oriente se viven constantes periodos de inestabilidad política que en gran parte se deben, al reparto de territorios que las potencias mundiales del mundo occidental hizo –y sigue haciendo- sobre dicha zona, pues, en general, sin intereses extranjeros de por medio, no se aprecia como una región más conflictiva que el resto del mundo. El radicalismo ideológico-religioso seguirá siendo alimentado hasta que los recursos naturales que posee dicha zona no sean lo suficientemente bajos como para no obtener una utilidad-beneficio por encima del capital que allí llega. Pecan de ingenuos quienes, a pesar de toda la información con la que se dispone el día de hoy, intentan explicar las guerras sin las motivaciones económicas que les llevan a cometer dichas abominaciones.
Los beneficios de la guerra
Como se sabe, el Consejo de Seguridad de la ONU está formado por veinte miembros, cinco de los cuales y sin argumento sólido alguno que les dé derecho a gozar de dicha cualidad, son permanentes, a saber Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China. Ellos son quienes deciden dónde hay conflictos ‘institucionales’ en el orbe y cuáles no lo son.
Sabiendo quiénes son las potencias que deciden los destinos de la humanidad, es más fácil comprender que las motivaciones que llevan a la guerra son un libreto que se repite siempre: las ocupaciones militares tienden a llevar ‘democracias’ –siempre que sean afines a los intereses de occidente- y de paso, no vaya creerse que es su principal motivación, controlar una zona estratégica económicamente . En el caso de Siria, es una región medular para el sistema de petróleo y gas natural, razón por la cual Rusia apoya el régimen actual mientras que Los Estados Unidos y la UE apoyarían los grupos insurgentes de la región –entre los que se encuentra/ba el Estado Islámico- con la intención de saltear peajes.
Como un plus, también habría un endurecimiento de las leyes para contemplar acciones que, bajo la bandera del antiterrorismo, lacerarían los derechos fundamentales de los habitantes bajo la simple sospecha y de paso acabar con la serie de revueltas ciudadanas que han aquejado Francia durante los últimos años y que desestabilizan el statu quo.
Los hechos
El pasado viernes, tras una serie de atentados terroristas perpetrados en la capital francesa, se cuenta como balance oficial provisional el fallecimiento de 129 individuos, de 14 distintas nacionalidades, además de 352 heridos. El ataque terrorista ha sido calificado como el segundo más trágico del continente, solamente por detrás del 11-M acontecido en España.
El presidente francés François Hollande declaró estado de emergencia sobre dicha nación además de descargar una veintena de bombas aéreas sobre la ciudad de Raqqa, que es considerada capital del Estado Islámico. Aunque no se han precisado el número de bajas, desde el intervencionismo europeo en la región de Siria, el número de muertes se estima por encima de los 125 mil.
Las dudas razonables
De acuerdo con versiones periodísticas, testigos de los atentados ‘escucharon’ gritos de Allahu akbar (Alá es el más grande) antes de las detonaciones. Dicho takbir es una profesión de fe del Islam. Sin embargo, la expresión en sí no es una prueba contundente de que los atentados hayan sido efectuados por los yihadistas suníes del Estado Islámico, puesto que no son necesarias habilidades lingüísticas particulares para que esta pueda ser pronunciada por cualquier individuo.
Llama también la atención el hallazgo de un pasaporte, mismo que pertenecía a un refugiado sirio y que se encontraba en el mismo lugar donde un terrorista hizo estallar un cinturón de explosivos. Aunque la misma policía francesa no pudo asegurar que perteneció a uno de los terroristas suicidas, ni tampoco que es un documento legítimo, es notable la facilidad con la que mediáticamente se dio por hecho que así fue, aún sin reparar sobre la incongruencia de que dicho pasaporte no fuera estropeado por la explosión acaecida, además de que este fuera portado para perpetrar el atentado. Los supuestos hallazgos de pasaportes en el lugar donde ocurren los atentados terroristas suelen ser un firme indicador sobre operaciones de falsa bandera.
Si bien la creación del Estado Islámico pasó por diversas facetas antes de convertirse en lo que conocemos el día de hoy, bien podemos rastrear el origen del mismo a Al Qaeda, compartiendo hasta la fecha, incluso los mismos colaboradores en cuanto a su financiación. Así, bajo el modus operandi que los caracteriza, no son pocas las evidencias de que el Estado Islámico fue creado por las agencias de inteligencia de USA (CIA), Inglaterra (MI6) e Israel (Mossad).
Recordemos que en medio oriente se viven constantes periodos de inestabilidad política que en gran parte se deben, al reparto de territorios que las potencias mundiales del mundo occidental hizo –y sigue haciendo- sobre dicha zona, pues, en general, sin intereses extranjeros de por medio, no se aprecia como una región más conflictiva que el resto del mundo. El radicalismo ideológico-religioso seguirá siendo alimentado hasta que los recursos naturales que posee dicha zona no sean lo suficientemente bajos como para no obtener una utilidad-beneficio por encima del capital que allí llega. Pecan de ingenuos quienes, a pesar de toda la información con la que se dispone el día de hoy, intentan explicar las guerras sin las motivaciones económicas que les llevan a cometer dichas abominaciones.
Los beneficios de la guerra
Como se sabe, el Consejo de Seguridad de la ONU está formado por veinte miembros, cinco de los cuales y sin argumento sólido alguno que les dé derecho a gozar de dicha cualidad, son permanentes, a saber Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China. Ellos son quienes deciden dónde hay conflictos ‘institucionales’ en el orbe y cuáles no lo son.
Sabiendo quiénes son las potencias que deciden los destinos de la humanidad, es más fácil comprender que las motivaciones que llevan a la guerra son un libreto que se repite siempre: las ocupaciones militares tienden a llevar ‘democracias’ –siempre que sean afines a los intereses de occidente- y de paso, no vaya creerse que es su principal motivación, controlar una zona estratégica económicamente . En el caso de Siria, es una región medular para el sistema de petróleo y gas natural, razón por la cual Rusia apoya el régimen actual mientras que Los Estados Unidos y la UE apoyarían los grupos insurgentes de la región –entre los que se encuentra/ba el Estado Islámico- con la intención de saltear peajes.
Como un plus, también habría un endurecimiento de las leyes para contemplar acciones que, bajo la bandera del antiterrorismo, lacerarían los derechos fundamentales de los habitantes bajo la simple sospecha y de paso acabar con la serie de revueltas ciudadanas que han aquejado Francia durante los últimos años y que desestabilizan el statu quo.