El porqué nos quemamos y algunas precauciones...
Porqué nos quemamos?
El 5 por ciento de las radiaciones solares que llegan a la tierra son ultravioleta (UV), y de ellas un máximo del 40 por ciento pertenece al tipo A, mientras que el resto corresponde a los tipos B y C. Las otras radiaciones, la luz visible y los infrarrojos, no provocan daños en la piel, pero sí pueden acelerar los efectos negativos de los UV.
Rayos UVA: Penetran en las capas profundas de la piel, por lo que pueden ser muy dañinos. Alteran el ADN a través de la acción de los radicales libres y atacan las células responsables de la formación de colágeno y elastina. De ahí que las pieles que se exponen al sol sin protección tengan más arrugas y pérdida de firmeza.
Rayos UVB: Estimulan la formación de vitamina D, originan el engrosamiento del estrato córneo y las quemaduras. Son los rayos más energéticos y provocan el bronceado inmediato y el enrojecimiento de la piel.
Rayos infrarrojos (IR): Aceleran los efectos negativos de las demás radiaciones y liberan gran cantidad de energía calorífica sobre la piel, que puede llegar a alcanzar los 42 grados centígrados a pleno sol.
¿Cómo se defiende tu piel?
El organismo dispone de sistemas de autodefensa naturales como la melanogénesis, que consiste en la fabricación y distribución de melanina. Esta sustancia es la responsable del color de la piel y protege frente a las patologías cutáneas. Ante las radiaciones el cuerpo también responde con el sudor, que permite regular la temperatura corporal.
No obstante, los radicales libres constituyen la principal amenaza para la piel. Se trata de moléculas muy reactivas que debilitan o destruyen las membranas celulares. Diversas enzimas, junto con captadores de radicales como las vitaminas E y C, los carotenos, el selenio o el zinc, procuran evitar que estas moléculas afecten a la actividad celular.
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Precauciones:
1. Elija y busque la sombra: debajo de un árbol, techo, sombrilla o carpa.
2. Use ropa y accesorios adecuados para protegerse: gorro o sombrero de ala ancha, ropa de trama apretada (con mangas), anteojos de sol con filtros UV (para radiación ultravioleta).
3. Aplique abundante cantidad de protector solar, de amplio espectro (que proteja contra UVB-UVA), con factor de protección solar 15 o mayor; para pieles muy sensibles (muy claras, que siempre enrojecen y nunca se broncean) o exposiciones solares intensas o en la altura, el FPS mínimo recomendado es 30. Cubra toda la piel expuesta. La aplicación debe ser previa de la exposición (alrededor de 30 minutos antes) y renovarla cada 2 horas.
4. No exponer al sol, sea en forma directa o indirecta, a los niños menores de 1 año. Ante exposiciones ocasionales, a partir de los 6 meses de vida se pueden emplear protectores solares.
5. Evite la exposición directa al sol de 10 a 16, cuando los rayos ultravioleta son más intensos.
6. Recuerde que las nubes dejan pasar el sol. La arena, el agua y la nieve reflejan los rayos y aumentan su acción.
7. Sepa que existen medicamentos que pueden ocasionar reacciones en la piel ante la exposición solar. Pregúntele a su médico.
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Quemaduras de 1º y 2º grado