La importancia del Perdón
El pequeño Tomas entro en la casa al llegar de la escuela golpeando fuerte sus pies en el piso y dando un portazo. su padre, que estaba yendo para la quinta a hacer algunos servicios en la huerta, al ver aquello
llamó al niño.
Tomas, de ocho años, se acerco desconfiado y, antes de que su padre le diga algo, hablo irritado:
- Papá estoy con mucha bronca. Juan no deberia haberse peleado conmigo. Le deseo todo lo peor para él.
Su padre, un hombre simple pero lleno de sabiduria, escucho calmadamente a su hijo quien continuo su
reclamo:
- Juan me humillo en frente de mis amigos. No lo acepto. Me gustaria que él se rompiaera una pierna y no
pudiera ir a la escuela.
El padre escucho todo en silencio mientras caminaba hasta un galpón donde guardaba una bolsa llena de
carbón.
Lllevó la bolsa hasta el fondo de la quinta y llamó al niño.
Antes de que Tomás hicese alguna pregunta, el padre le propuso algo:
- Hijo, haz de ceunta que aquella camisa blanca que se está secando en el tendedero es tu amiguito
Juan, y que cada pedazo de carbón es un mal pensamiento tuyo , en direccion a el. Quiero que tires
todos lo carbones contra la camisa, hasta el ultimo pedaso. Despues yo volvere para ver como quedo.
El pequeño pensó que sería un juego sumamente divertido y puso manos a la obra. El tendedero y la
camisa estaba a distancia asi que costo acertar en el blanco. Una hora pasó Tomás en terminar la tarea.
El padre, que había espiado todo desde lejos, se aproximo al hijo y le pregruntó:
-¿Como te sientes ahora?
-Estoy cansado pero alegre porque acerté muchos pedazos de carbón en la camisa.
-Bueno, ven conmigo hasta el cuarto, quiero mostrate una cosa.
Tómas fue con su padre hasta el caurto donde habia un gran espejo en el que podía verse el cuerpo
entero. Qué susto!! Sólo pudo verse sus dientes y los ojos.
-Viste Tomás que la camisa casi no se ensucío?¿ pero mirate!
Por más que podamos atrapar la vida de alguien con nuestros pensamientos, la borra, lo residuos, quedan
siempre en nosotros mismo. El mal que deseamos a los otros ensucia nuetra propia alma.
llamó al niño.
Tomas, de ocho años, se acerco desconfiado y, antes de que su padre le diga algo, hablo irritado:
- Papá estoy con mucha bronca. Juan no deberia haberse peleado conmigo. Le deseo todo lo peor para él.
Su padre, un hombre simple pero lleno de sabiduria, escucho calmadamente a su hijo quien continuo su
reclamo:
- Juan me humillo en frente de mis amigos. No lo acepto. Me gustaria que él se rompiaera una pierna y no
pudiera ir a la escuela.
El padre escucho todo en silencio mientras caminaba hasta un galpón donde guardaba una bolsa llena de
carbón.
Lllevó la bolsa hasta el fondo de la quinta y llamó al niño.
Antes de que Tomás hicese alguna pregunta, el padre le propuso algo:
- Hijo, haz de ceunta que aquella camisa blanca que se está secando en el tendedero es tu amiguito
Juan, y que cada pedazo de carbón es un mal pensamiento tuyo , en direccion a el. Quiero que tires
todos lo carbones contra la camisa, hasta el ultimo pedaso. Despues yo volvere para ver como quedo.
El pequeño pensó que sería un juego sumamente divertido y puso manos a la obra. El tendedero y la
camisa estaba a distancia asi que costo acertar en el blanco. Una hora pasó Tomás en terminar la tarea.
El padre, que había espiado todo desde lejos, se aproximo al hijo y le pregruntó:
-¿Como te sientes ahora?
-Estoy cansado pero alegre porque acerté muchos pedazos de carbón en la camisa.
-Bueno, ven conmigo hasta el cuarto, quiero mostrate una cosa.
Tómas fue con su padre hasta el caurto donde habia un gran espejo en el que podía verse el cuerpo
entero. Qué susto!! Sólo pudo verse sus dientes y los ojos.
-Viste Tomás que la camisa casi no se ensucío?¿ pero mirate!
Por más que podamos atrapar la vida de alguien con nuestros pensamientos, la borra, lo residuos, quedan
siempre en nosotros mismo. El mal que deseamos a los otros ensucia nuetra propia alma.