Fumar cigarrillos y el cáncer
Introducción
El informe de 1982 del Director General de Salud Pública de los Estados Unidos afirma que "el fumar cigarrillos es la mayor causa de muertes por cáncer en los Estados Unidos". Esta afirmación es tan válida hoy día como lo fue en 1982.
El hábito de fumar es responsable de casi una de cinco muertes en los Estados Unidos. Debido a que el fumar cigarrillos y el consumo de tabaco constituyen comportamientos adquiridos, acciones que las personas deciden poner en práctica, fumar es la causa de muerte prematura más evitable en nuestra sociedad.
Este documento provee un resumen sobre el hábito de fumar cigarrillos: quién fuma, cómo el fumar afecta la salud, por qué es tan difícil dejarlo y cuáles son algunos de los muchos beneficios de abandonar el hábito de fumar. Para más información sobre este tema, vea el documento "Pasos para dejar de fumar" de la Sociedad Americana del Cáncer.
¿Quién fuma?
Según los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades (CDC), en 2006 (año con la cifra más reciente disponible) había 44.5 millones de adultos fumadores en los Estados Unidos. Esto representa el 20.8% de todos los adultos (23.9% hombres, 18.0% mujeres), casi una de cada cinco personas.
Cuando estas estadísticas se desglosan por raza/grupo étnico, los números son como sigue:
Blancos 21.9%
Afroamericanos 23.0%
Hispanos/latinos 15.2%
Indios americanos/oriundos de Alaska 32.4%
Asiáticos americanos 10.4%
Se reportó un número mayor de fumares de cigarrillos en los grupos de personas más jóvenes. En 2006, el CDC reportó que casi el 24% de los que están entre los 18 y 44 años se reportaron como fumadores actuales, en comparación con menos del 10.2% entre los de 65 años o mayores.
A escala nacional, el 22.3% de los estudiantes de escuela preparatoria (high school) y el 8.1% de los estudiantes de secundaria (middle school) eran fumadores en 2004. Los estudiantes blancos e hispanos están dentro del grupo que más fumaban cigarrillos. (para más información, vea el documento “Uso de tabaco en niños y adolescentes” de la Sociedad Americana del Cáncer).
¿Cómo afecta la salud?
Aproximadamente la mitad de todos los estadounidenses que continúan fumando morirán debido al hábito. Alrededor de 438,000 personas mueren cada año en los Estados Unidos a causa de enfermedades asociadas con fumar cigarrillos. Los cigarrillos matan a más personas en los Estados Unidos que el alcohol, los accidentes automovilísticos, los suicidios, el SIDA, los homicidios y las drogas ilegales en conjunto.
Cáncer
El fumar cigarrillo causa por lo menos el 30% de todas las muertes por cáncer. Este hábito es una de las principales causas de cáncer del pulmón, laringe, cavidad oral, garganta, esófago (el conducto que une la garganta con el estómago), y vejiga, y contribuye al padecimiento de cáncer del páncreas, cuello uterino, riñón, estómago y también algunos tipos de leucemia.
El hábito de fumar es responsable de aproximadamente un 87% de las muertes por cáncer del pulmón. El cáncer del pulmón es la principal causa de muerte de cáncer entre ambos hombres y mujeres, y uno de los cánceres más difíciles de tratar. El cáncer del pulmón es una enfermedad que en muchos casos puede ser prevenible. Los grupos que defienden el no fumar como parte de su religión, como los mormones y los adventistas del séptimo día, tienen tasas mucho menores de cáncer del pulmón y de otros cánceres asociados con el fumar.
Otros problemas de salud
Sólo alrededor de la mitad de las muertes relacionadas con el fumar se deben a cáncer. El hábito de fumar es también una causa mayor de enfermedad cardiaca, aneurismas, bronquitis, enfisema, ataque al cerebro, y ocasiona que la pulmonía y el asma empeoren.

Además, el tabaco puede afectar la salud relacionada con la capacidad reproductora de la mujer y está asociado con fertilidad reducida, incremento en el riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro, parto de feto muerto y muerte del bebé, además de ser una causa de que los bebés presenten bajo peso al nacer. Igualmente, el cigarrillo está asociado con el síndrome de muerte súbita infantil.
Además, el fumar está asociado con otros problemas de salud, incluyendo enfermedades en las encías, cataratas, pérdida de densidad en los huesos, fractura de la cadera y úlceras pépticas. También se le asocia a degeneración macular, una enfermedad de los ojos que puede causar ceguera.
El humo de los cigarrillos (llamado humo de segunda mano o humo de tabaco ambiental) tiene un efecto nocivo en la salud de las personas expuestas al humo (para obtener más información remítase a los documentos de la Sociedad Americana del Cáncer "El humo de segunda mano" y "Las mujeres y el fumar".
Efecto en la cantidad y calidad de vida
Según los datos recopilados desde 1995 hasta 1999, el CDC calculó que los fumadores del sexo masculino perdieron un promedio de 13.2 años de vida y las fumadoras perdieron 14.5 años de vida debido al hábito de fumar.
Sin embargo, no todos los problemas de salud asociados con el fumar terminan en muertes. Por lo general, fumar afecta la salud del fumador, causando daño a casi todos los órganos de cuerpo, lo que ocasiona muchas enfermedades. Según el CDC reportó en el 2000, aproximadamente 8.6 millones de personas han tenido al menos una enfermedad crónica ya que fumaban o habían fumado en el pasado. Muchas de estas personas padecieron de más de una condición relacionada con el hábito de fumar. Entre las enfermedades que ocurrieron con más frecuencia figuraban la bronquitis crónica, el enfisema, los ataques al corazón, los derrames cerebrales y el cáncer. Estas enfermedades pueden robarle la calidad de vida de una persona mucho antes de que muera. Las enfermedades relacionadas con el fumar pueden limitar las actividades de una persona, ya que puede ser más difícil respirar, desplazarse, trabajar o jugar.
El cuidado de su persona
Si usted ha usado cualquier forma de tabaco ya sea en el pasado o en el presente infórmeselo a su proveedor de servicios de salud para que él o ella pueda asegurarse de que usted cuenta con la atención médica preventiva adecuada. Es bien sabido que fumar le pone en riesgo de ciertas enfermedades, lo que significa que parte de su atención debe enfocarse en medidas de detección y prevención relacionadas para ayudar a mantenerle tan saludable como sea posible. Por ejemplo, usted querrá someter a revisión el interior de su boca en busca de cualquier cambio, y tener un examen bucal por su médico o dentista en caso de que encuentre algún cambio o problemas. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las revisiones de rutina deban incluir pruebas de la cavidad bucal (boca). Mediante esto, los consumidores de tabaco podrán identificar temprano cambios bucales y leucoplasia (manchas blancas en las membranas bucales). Esto puede ayudar a prevenir el cáncer oral.
Además usted debe prestar atención a cualquiera de los siguientes problemas: =
Cualquier cambio en una tos (por ejemplo, tose más flema de lo usual).
Una tos nueva.
Toser sangre.
Ronquera.
Dificultades para respirar.
Respiración sibilante.
Dolores de cabeza.
Dolor en el pecho.
Pérdida del apetito.
Pérdida de peso.
Cansancio general (sentirse cansado todo el tiempo).
Infecciones repetitivas del sistema respiratorio.
Cualquiera de estos cambios pueden ser signos de cáncer del pulmón o de alguna condición pulmonar, y usted debe reportar cualquier síntoma a su doctor. Aunque estos cambios pueden ser signos de algún problema, muchos casos de cáncer pulmonar no generan ningún síntoma notorio hasta que ya estén en una etapa avanzada y se han propagado a otras partes del cuerpo.
Si tiene cualquier inquietud que usted crea esté relacionada a su consumo de cigarrillos, por favor consulte a su proveedor de servicios de salud tan pronto como sea posible. Cuidar de sí mismo y obtener el tratamiento para los problemas menores le darán la mejor probabilidad de un tratamiento exitoso. Aunque la mejor manera de cuidar de sí mismo y de reducir su riesgo de problemas pulmonares que atenten contra su vida es dejar de fumar.
Ingredientes en el tabaco
Los cigarrillos, los cigarros (puros), los productos de tabaco de uso oral y los de pipa se hacen de hojas secas de tabaco, así como ingredientes añadidos para dar sabor y otras propiedades. Se han identificado más de 4,000 químicos individuales en el tabaco y en el humo del tabaco, de los cuales más de 60 químicos son carcinógenos (causantes de cáncer) conocidos.
Existen cientos de sustancias que los fabricantes agregan a los cigarrillos para intensificar el sabor o para hacer más agradable la experiencia al fumar. Algunas de las sustancias incluyen el amoníaco, el alquitrán y el monóxido de carbono. No se sabe exactamente el efecto que tengan estas sustancias en la salud del fumador de cigarrillos, pero tampoco existe evidencia de que al reducir el contenido de alquitrán de un cigarrillo mejore el riesgo de la salud. Por lo general, los fabricantes no proveen información al público sobre los aditivos que se utilizan en los cigarrillos, por lo tanto es difícil saber los riesgos a la salud.
Adicción a la nicotina
La adicción se caracteriza por la búsqueda o uso repetitivo y compulsivo de una sustancia, independientemente de sus efectos y consecuencias perjudiciales. La adicción se define como una dependencia física y psicológica (mental y emocional) a la sustancia. La nicotina es la droga adictiva usada en el tabaco. El consumo regular de productos con tabaco conlleva a la adicción en la mayoría de los consumidores.
En 1988, el Director General de Salud Pública de los Estados Unidos concluyó lo siguiente:
Los cigarrillos y otras formas de tabaco son adictivos.
La nicotina es la droga adictiva usada en el tabaco.
Las maneras en que las personas se vuelven adictas al tabaco son muy similares a las que conducen a la adicción de otras drogas, tal como la heroína y la cocaína.
Todas las formas de tabaco tienen mucha nicotina, la cual es absorbida fácilmente por los pulmones al fumar cigarrillos y por la boca o la nariz al usar los productos de tabaco oral. Desde estos puntos de entrada, la nicotina se propaga rápidamente por todo el cuerpo.
Por ley, las compañías de tabaco deben reportar los niveles de nicotina en los cigarrillos a la Federal Trade Commission (FTC), pero en la mayoría de los estados, no tienen que mostrar la cantidad de nicotina en las etiquetas de las cajetillas de los cigarrillos. La cantidad real de nicotina disponible al fumador en una marca dada de cigarrillos a menudo es diferente al nivel reportado a la FTC. En un cigarrillo regular, la cantidad de nicotina promedio que el fumador obtiene varía entre de 1 y 2 miligramos.
Aunque el 70% de los fumadores dice que quieren dejar de fumar y más del 40% trata de dejar de fumar cada año, menos del 5% lo logran. Esto se debe a que los fumadores no sólo presentan una adicción física a la nicotina, sino que tienen que lidiar con un aspecto emocional (psicológico) fuerte, y a menudo ellos asocian el hábito de fumar con muchas actividades sociales. Todos estos factores hacen que sea difícil dejar de fumar.
Beneficios de dejar de fumar
La nicotina es una droga que crea una adicción muy fuerte. Por lo general, las personas tratan de dejar de fumar muchas veces antes de lograrlo con éxito. En septiembre de 1990, el Director General de Salud Pública de los Estados Unidos explicó resumidamente los beneficios del dejar de fumar:
Dejar de fumar ofrece beneficios importantes e inmediatos para las personas con o sin enfermedades relacionadas al hábito de fumar.
Los ex fumadores viven más tiempo que los fumadores que continúan en el hábito. Por ejemplo, las personas que dejan de fumar antes de los 50 años tienen la mitad del riesgo de morir en los próximos 15 años comparado con las personas que continúan fumando.
Abandonar el hábito reduce el riesgo de padecer cáncer del pulmón, ataques al corazón, derrame cerebral y enfermedades crónicas del pulmón, tal como enfisema y bronquitis crónica.
Las mujeres que dejan de fumar antes de quedar embarazadas, o durante los primeros tres a cuatro meses de embarazo, reducen el riesgo de tener un bebé de bajo peso al mismo nivel de las mujeres que nunca han fumado.
Los beneficios a la salud superan por mucho cualquier riesgo de un pequeño aumento de peso (5 kilos o 10 libras) o cualquier problema psicológico o emocional que pudiera ocurrir después de dejar de fumar.
Su riesgo de padecer de cáncer del pulmón y de otros cánceres relacionados al hábito de fumar se afecta por la exposición que usted haya tenido al humo de los cigarrillos durante su vida. Esto se mide según el número de cigarrillos fumados diariamente, la edad que usted tenía cuando comenzó a fumar, y el número de años que ha fumado. No hay manera de calcular con presión el riesgo de una persona de contraer cáncer, pero mientras más usted fume y por más tiempo lo haga, mayor es su riesgo.
La buena noticia es que ese riesgo de padecer cáncer del pulmón y otras enfermedades relacionadas con el fumar puede ser reducido si usted deja de fumar. El riesgo de cáncer del pulmón es menor en aquellas personas que dejan de fumar que en aquellas personas que continúan fumando la misma cantidad de cigarrillos diariamente, mientras que el riesgo disminuye a medida que va aumentando el número de años desde que se dejó de fumar.
Las personas que dejan de fumar cuando son jóvenes experimentan los beneficios mayores a la salud. Aquéllos que dejaron el hábito en sus 30s puede que hayan evitado la mayor parte del riesgo debido al consumo de tabaco. No obstante, incluso los fumadores que dejan de fumar después de los 50, reducen sustancialmente sus riesgos de morir más temprano. El argumento de que es demasiado tarde para dejar de fumar debido al daño que ya ha causado es inválido. ¡Nunca es tarde para abandonar el hábito!
Para más información, vea el documento "Pasos para dejar de fumar" de la Sociedad Americana del Cáncer.
Pasos para dejar de fumar
Introducción
De acuerdo con el Director General de Salud Pública de los Estados Unidos, “dejar de fumar representa el paso más importante que los fumadores pueden dar para vivir más tiempo y mejorar la calidad de sus vidas".
Dejar de fumar no es fácil, pero usted puede lograrlo. Para que haya la mejor probabilidad de abandonar el hábito con éxito, usted necesita saber las cosas que están en su contra, cuáles son sus opciones, y a dónde acudir para solicitar ayuda. Usted encontrará esta información en este artículo.
¿Por qué es tan difícil dejar de fumar?
Mark Twain dijo: "Dejar de fumar es fácil; yo lo he hecho mil veces". Quizá usted lo ha intentado también. ¿Por qué dejar de fumar, y mantenerse sin fumar, es tan difícil para tantas personas? La respuesta es: por la nicotina.
La nicotina
La nicotina es una droga que se encuentra de forma natural en el tabaco. Es altamente adictiva, tanto como la heroína o la cocaína. Con el paso del tiempo, una persona se vuelve adicto física y emocionalmente, o dependiente, de la nicotina. En algunos estudios se ha demostrado que los fumadores tienen que lidiar tanto con la dependencia física como la psicológica para dejar el hábito y mantenerse sin fumar.
A dónde va la nicotina y por cuanto tiempo permanece
Cuando usted inhala el humo, la nicotina penetra profundamente en sus pulmones, de donde pasa rápidamente al torrente sanguíneo, y es transportada a todo su cuerpo. La nicotina afecta muchas partes del cuerpo, incluyendo el corazón y los vasos sanguíneos, el sistema hormonal, el metabolismo del cuerpo y el cerebro. La nicotina se puede detectar en la leche materna y hasta en las secreciones mucoides del cuello uterino de las fumadoras. Durante el embarazo, la nicotina atraviesa libremente la placenta y se ha detectado en el líquido amniótico y en la sangre del cordón umbilical de los recién nacidos.
Cómo los fumadores se hacen adictos a la nicotina
La nicotina produce una sensación placentera que hace que la persona quiera fumar más. También produce un efecto depresivo al interferir con el flujo de información entre las células nerviosas. A medida que el sistema nervioso se adapta a la nicotina, los fumadores tienden a aumentar el número de cigarrillos que fuman y, por lo tanto, aumenta la cantidad de nicotina en la sangre. Después de un tiempo, el fumador desarrolla una tolerancia a la droga, lo que conduce a un aumento en el consumo de cigarrillos. Con el tiempo, el fumador alcanza cierto nivel de nicotina y entonces fuma para mantener ese nivel. De hecho, al inhalarse el humo del cigarrillo, la nicotina llega más rápido al cerebro que los fármacos que se administran de forma intravenosa.
Abstinencia de la nicotina
Cuando los fumadores tratan de disminuir la cantidad de cigarrillos o dejar de fumar, la ausencia de nicotina origina síntomas de abstinencia, tanto físicos como mentales. Físicamente, el cuerpo reacciona a la ausencia de la nicotina. Mentalmente, el fumador se enfrenta a tener que dejar el hábito, lo cual requiere de un cambio importante en el comportamiento. Ambas dimensiones deben atenderse para que sea efectivo el intento de dejar de fumar.
Varios factores diferentes pueden afectar cuánto tiempo le toma al cuerpo remover la nicotina y sus derivados. En general, la nicotina o sus derivados, tal como cotinina, están presentes en el cuerpo de un fumador habitual durante 3 ó 4 días después de dejar de fumar.
Si la persona ha fumado habitualmente durante unas semanas o más, y repentinamente deja de usar el tabaco o reduce significativamente la cantidad de cigarrillos, se le presentarán síntomas de abstinencia, por lo general, a las pocas horas de haberse fumado el último cigarrillo. Estos síntomas alcanzan su mayor intensidad aproximadamente de 2 a 3 días más tarde y pueden durar desde unos días hasta varias semanas.
Los síntomas de abstinencia pueden incluir cualquiera de los siguientes:
Mareos (pueden durar de uno a dos días después de dejar de fumar).
Depresión.
Sentir frustración, impaciente e ira.
ansiedad
Irritabilidad.
Trastornos del sueño, incluyendo dificultades para dormir, para mantener el sueño y soñar cosas desagradables o hasta pesadillas.
Dificultades para concentrarse.
Inquietud.
Dolores de cabeza.
Cansancio.
Aumento del apetito.
Estos síntomas hacen que la persona empiece a fumar de nuevo una cantidad de cigarrillos suficiente como para elevar los niveles de nicotina en la sangre al que se encontraba anteriormente, cuando aún no tenía los síntomas.
En la sección "Pasos para dejar de fumar" se ofrece información sobre cómo superar los síntomas de abstinencia.
También fumar hace que su cuerpo elimine ciertos medicamentos con más rapidez de lo usual. Cuando usted dejar de fumar, cambia la manera que su cuerpo procesa estos medicamentos. Pregúntele a su médico si cualquier medicamento que usted toma regularmente necesita ser revisado o cambiado después de dejar el hábito.
¿Por qué debo dejar de fumar?
Su salud
Los motivos de salud por lo general son las primeros en la lista de razones que las personas dan para abandonar el hábito de fumar. Ésta es una inquietud muy genuina. Aproximadamente la mitad de todos los fumadores que continúan fumando terminan muriendo de enfermedades relacionadas con el hábito de fumar.
Cáncer
Casi todos sabemos que fumar puede causar cáncer del pulmón; sin embargo, pocas personas se dan cuenta de que también es un factor de riesgo para muchos otros tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de la boca, la laringe, la garganta (faringe), el esófago, la vejiga, el riñón, el páncreas, el hígado, el cuello uterino, el estómago, el colon y recto, así como algunas leucemias.
Enfermedades pulmonares
Desde 2004, la pulmonía ha sido incluida en la lista de enfermedades causadas por el hábito de fumar. Fumar también aumenta el riesgo de padecer enfermedades del pulmón, tales como enfisema y bronquitis crónica. Estas enfermedades se agrupan bajo el término COPD (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). COPD causa enfermedades crónicas, incapacidad y con el tiempo empeora – algunas veces resulta fatal. El enfisema y la bronquitis crónica se pueden presentar en personas tan jóvenes como de 40 años, aunque se diagnostica con más frecuencia más tarde en la vida, cuando los síntomas son más graves. Las personas que fuman por mucho tiempo tienen el mayor riesgo de COPD grave.
Ataques al corazón, derrames cerebrales y enfermedades de vasos sanguíneos
Los fumadores tienen el doble de probabilidades de morir a causa de ataques cardiacos, en comparación con los no fumadores. Además, fumar representa un factor de riesgo importante de contraer la enfermedad vascular periférica, un estrechamiento de los vasos sanguíneos que llevan sangre a los músculos de las piernas y de los brazos. Fumar también afecta las paredes de los vasos que llevan sangre al cerebro (arterias de la carótida), lo que puede causar derrames cerebrales. Los hombres que fuman tienen una probabilidad mayor de disfunción eréctil (impotencia) debido a la enfermedad de vasos sanguíneos.

Ceguera y otros problemas
Fumar también causa arrugas prematuras de la piel, mal aliento, olor desagradable en la ropa y el cabello, hace que las uñas se tornen amarillentas y aumenta el riesgo de degeneración macular, una de las causas más comunes de ceguera en la vejez.
Riesgos especiales para las mujeres y los bebés
Las mujeres tienen algunos riesgos únicos asociados con el hábito de fumar. Las mujeres mayores de 35 años de edad que fuman y usan píldoras para evitar el embarazo (pastillas anticonceptivas) tienen un riesgo mayor de padecer ataques cardíacos, derrames cerebrales y coágulos de sangre en las piernas. Además, estas mujeres son propensas a tener un aborto natural o dar a luz a un bebé de bajo peso. Los bebés de bajo peso tienen una probabilidad mayor de morir o de tener problemas físicos y de aprendizaje.
Años de vida perdidos debido al hábito de fumar
Según los datos recopilados a finales de la década de los años noventa, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, calcularon que los hombres que fuman perdieron un promedio de 13.2 años de vida, mientras que las mujeres que fuman perdieron 14.5 años de vida debido al hábito. Además, debido a las enfermedades que el fumar puede causar, este hábito puede robarle su calidad de vida mucho antes de que usted muera. Las enfermedades relacionadas con el fumar pueden limitar sus actividades, ya que puede ser más difícil respirar, desplazarse, trabajar o jugar.
¿Por qué es importante dejar de fumar?
Sin importar los años que tenga o el tiempo que haya fumando, el dejar de fumar le ayudará a vivir más tiempo. La gente que deja de fumar antes de los 50 años, reduce a la mitad su riesgo de morir en los próximos quince años en comparación con aquellas personas que continúan fumando. Los ex fumadores disfrutan una mejor calidad de vida con menos enfermedades relacionadas con resfriados y los virus de la gripe, reportan tener una mejor salud, así como una reducción de las tasas de bronquitis y pulmonía.
La Dirección General de Salud Pública de los Estados Unidos ha reportado durante décadas los riesgos a la salud asociados con el hábito de fumar. Además, en 1990 la Dirección General de Salud concluyó lo siguiente:
Dejar de fumar ofrece beneficios importantes e inmediatos para la salud de hombres y mujeres de todas las edades. Estos beneficios se aplican tanto a las personas que pudieran o no estar padeciendo enfermedades relacionadas con este hábito.
Los ex fumadores viven más tiempo que las personas que continúan en el hábito.
Abandonar el hábito reduce el riesgo de padecer cáncer del pulmón, ataques al corazón, derrame cerebral y enfermedades crónicas del pulmón.
Las mujeres que dejan de fumar antes de quedar embarazadas, o durante los primeros tres a cuatro meses de embarazo, reducen el riesgo de tener un bebé de bajo peso al mismo nivel de las mujeres que nunca han fumado.
Los beneficios a la salud superan por mucho cualquier riesgo de un pequeño aumento de peso (5 kilos o 10 libras) o cualquier problema psicológico o emocional que pudiera ocurrir después de dejar de fumar.
Cuando se abandona el hábito: ¿cuáles son los beneficios conforme pasa el tiempo?
20 minutos después de abandonar el hábito: su frecuencia cardiaca, así como su presión arterial, baja.
12 horas después de abandonar el hábito: el nivel de monóxido de carbono en la sangre se reduce hasta el valor normal.
De 2 semanas a 3 meses después de abandonar el hábito: su circulación mejora y su función pulmonar aumenta.
De 1 a 9 meses después de abandonar el hábito: disminuyen la tos, la congestión nasal, el cansancio y la dificultad para respirar; los cilios (estructuras parecidas a vellos pequeños que eliminan el moco de los pulmones) recuperan su función normal en los pulmones, lo que aumenta su capacidad para controlar las mucosidades, limpiar los pulmones y reducir el riesgo de las infecciones.
1 año después de abandonar el hábito: el riesgo excesivo de presentar una insuficiencia coronaria se reduce a la mitad del que tienen los fumadores.
5 años después de abandonar el hábito: de 5 a 15 años después de haber dejado el cigarrillo, el riesgo de sufrir un derrame cerebral se reduce al nivel de una persona que no fuma.
10 años después de abandonar el hábito: el índice de mortalidad debido al cáncer del pulmón se reduce a casi la mitad del que afronta una persona que fuma. Disminuye el riesgo de contraer cáncer de la boca, la garganta, el esófago, la vejiga, el cuello uterino y el páncreas.
15 años después de abandonar el hábito: el riesgo de padecer de insuficiencia coronaria es el mismo que el de una persona que no fuma.
Recompensas visibles e inmediatas al dejar de fumar
Dejar de fumar ofrece algunos beneficios que usted notará inmediatamente y algunos que se desarrollarán con el paso del tiempo. Estas recompensas pueden mejorar bastante su vida diaria:
Mejor aliento.
Dientes más blancos.
El olor desagradable en la ropa y el cabello desaparece.
El color amarillento de los dedos y las uñas desaparece.
Puede saborear mejor los alimentos.
Su sentido del olfato se normaliza.
Las actividades que usualmente realiza no le dejarán sin aire (por ejemplo, subir escaleras, quehacer doméstico, etc.).
Poniendo el ejemplo
Si tiene hijos, usted probablemente querrá darles un buen ejemplo. Cuando se les pregunta, casi todos los fumadores expresan que no quieren que sus hijos fumen. Sin embargo, los niños cuyos padres fuman tienen más probabilidades de comenzar a fumar. Si deja de fumar ahora mismo, puede convertirse en un buen modelo para ellos.
Ayuda disponible
Debido a la amplia gama de servicios de orientación, los materiales de auto-ayuda y las medicinas disponibles en la actualidad, los fumadores cuentan con más recursos que nunca para ayudarles a abandonar el hábito por siempre.
Recuerde que la adicción al tabaco tiene un componente psicológico y un componente físico. Para la mayoría de las personas, la mejor manera de dejar de fumar será una combinación de medicina, un método para cambiar los hábitos personales y apoyo emocional. Las secciones siguientes describen estos recursos y cómo pudieran serle útiles.
Ayuda con la adicción psicológica
Algunas personas pueden dejar de fumar por su propia cuenta, sin la ayuda de otras personas o el uso de medicamentos. Sin embargo, para la mayoría de los fumadores, puede ser difícil romper con las ataduras sociales y emocionales que conlleva dejar de fumar mientras pasan por los síntomas de abstinencia al mismo tiempo. Afortunadamente, se puede contar con muchas fuentes de apoyo, tanto de manera formal como informal.
Líneas telefónicas para ayudar a dejar de fumar
La mayoría de los estados cuentan con algún tipo de programa gratuito de ayuda vía telefónica que pone a los fumadores en contacto con asesores capacitados, como el programa de la Sociedad Americana del Cáncer para dejar de fumar. Estos especialistas ayudan a planificar un método para dejar de fumar que se ajuste a los patrones únicos del hábito que tiene el fumador. Las personas que obtienen orientación a través del teléfono dejan el hábito a un ritmo doblemente mayor al de aquéllos que no obtienen este tipo de ayuda. Con la dirección del consejero, las personas que dejan de fumar pueden evitar errores comunes que pueden auto sabotear los esfuerzos de dejar el hábito.
Existen algunos programas con los que debe tener precaución. No todos los programas son éticos, así que tenga cuidado con aquellos que hacen lo siguiente:
Prometen éxito fácil y al instante, sin ningún esfuerzo de su parte.
Usan inyecciones o pastillas, especialmente ingredientes "secretos" (el tratamiento de reemplazo de nicotina se trata en otra sección de este documento).
Cobran un cargo muy alto (llame a la oficina local de Better Business Bureau si tiene alguna duda).
No están dispuestos a proveer referencias de personas que hayan tomado las sesiones.
Ayuda con la adicción física: terapia de reemplazo de nicotina y otras medicinas
Terapia de reemplazo de nicotina
Como se indicó anteriormente, la nicotina que contienen los cigarrillos hace que surja una dependencia física, lo que puede causar síntomas desagradables cuando una persona trata de abandonar el hábito. La terapia de reemplazo de nicotina proporciona la nicotina, en forma de gomas de mascar o chicles, parches, aerosol, inhaladores o pastillas de nicotina para chupar (grageas o losanges de nicotina), sin los otros químicos dañinos del tabaco. Esta terapia puede aliviar algunos de los síntomas de tal forma que usted pueda concentrarse en los aspectos psicológicos que causa abandonar el cigarrillo.
Cómo funciona la terapia de reemplazo de nicotina
Los sustitutos de la nicotina tratan los síntomas de abstinencia difíciles y los deseos de fumar, única razón por la cual del 70% al 90% de los fumadores expresan que no pueden dejar el cigarrillo. Cuando se usa un sustituto de nicotina, disminuyen los síntomas de abstinencia.
Aunque muchos fumadores pueden dejar de fumar sin usar la terapia de reemplazo de nicotina, la mayoría de los que tratan de dejar el hábito no lo puede hacer en el primer intento. De hecho, los fumadores por lo general necesitan hacer muchos intentos (algunas veces tantos como 8 a 10) antes de que puedan dejar el hábito por siempre.
La falta de éxito está a menudo relacionada con la aparición de los síntomas de abstinencia, y la mayoría de las personas que intentan dejar el hábito comienza a fumar nuevamente dentro de los primeros tres meses de haber dejado el hábito. Así que no se desanime si empieza a fumar de nuevo. Simplemente trate de dejarlo nuevamente y haga que su intento sea más exitoso al añadir otro método o técnica que le ayude a cesar. Los fumadores que quieren dejar de fumar tienen mejores posibilidades de lograrlo y mantenerse sin fumar cuando se reducen estos síntomas con el uso de la terapia de reemplazo de nicotina junto con una técnica de apoyo.
Métodos para obtener el máximo resultado con el reemplazo de nicotina
Algunas veces un médico usará el término un año cajetilla para describir por cuánto tiempo y cuánto una persona ha fumado. Un año cajetilla se define como el número de cajetillas de cigarrillos que una persona ha fumado cada día multiplicada por el número de años que él o ella ha fumado. Debido a que una cajetilla contiene 20 cigarrillos, una persona que ha fumado 20 cigarrillos al día por un año se considera que ha fumado un año cajetilla. Alguien que haya fumado 30 cigarrillos al día (1½ cajetillas) por tres años, ha fumado 4.5 años cajetilla (1½ x 3), y así sucesivamente.
Tipos de sustitutos de nicotina
La Food and Drug Administration (FDA) ha aprobado cinco tipos de terapia de reemplazo de nicotina.
Los parches de nicotina (sistemas transdérmicos de nicotina): los parches proveen una dosis medida de nicotina a través de la piel. Usted se desacostumbra de la nicotina al cambiar a parches que contienen una dosis más baja de nicotina por un curso de varias semanas. Los parches pueden comprarse tanto con receta, como sin ella. Existen muchos tipos de parches de diferentes concentraciones en el mercado. En el paquete se ofrecen instrucciones sobre cómo usar el producto, así como consideraciones especiales y la descripción de los posibles efectos secundarios.
El parche de 16 horas funciona bien para las personas que fuman poco y para el fumador promedio. Además, este parche tiende a causar menos efectos secundarios, tales como irritación de la piel, palpitaciones aceleradas, dificultades para dormir y dolor de cabeza. Sin embargo, no provee nicotina durante la noche, por lo que no es útil para tratar los síntomas de la abstinencia que se presentan temprano en la mañana.
El parche de 24 horas provee una dosis constante de nicotina, lo que evita las altas y bajas. Este tipo de parche alivia los síntomas de abstinencia que ocurren temprano en la mañana. Sin embargo, puede producir más efectos secundarios, tales como interrupciones del patrón de sueño e irritación de la piel.
Según la corpulencia de la persona, la mayoría de los fumadores debe empezar usando un parche de máxima concentración (15-22 mg de nicotina) diariamente durante cuatro semanas, y después un parche de menor concentración (5-14 mg de nicotina) por otras cuatro semanas. El parche debe colocarse por la mañana en un área limpia y seca de la piel que no tenga mucho vello. Debe colocarse entre el cuello y la cintura, por ejemplo, en el brazo. La Food and Drug Administration (FDA) recomienda usar el parche por un total de tres a cinco meses.
Los efectos secundarios están relacionados con:
La dosis de nicotina.
La marca del parche.
Las características de la piel (tales como la tendencia de la persona de padecer de una reacción de la piel a causa del parche).
El tiempo que se use el parche.
La forma de aplicar el parche.
Algunos efectos secundarios que pudieran ocurrir con el parche de nicotina:
Irritaciones de la piel, tales como enrojecimiento y picazón.
Mareos.
Palpitaciones aceleradas.
Dificultades para dormir o sueños inusuales.
Dolor de cabeza.
Náusea.
vómitos
Rigidez y dolor muscular.
Medidas que puede tomar en relación con los efectos secundarios:
No fume mientras está usando un parche.
Intente una marca de parches diferente, si se le irrita la piel.
Reduzca la cantidad de nicotina usando un parche de dosis más baja.
Las dificultades para dormir pueden presentarse por un corto tiempo, y desaparecen al cabo de tres a cuatro días. Si no es así (y usted está usando un parche de 24 horas), intente cambiarse a un parche de 16 horas.
Deje de usar el parche e intente una terapia diferente de reemplazo de nicotina.
Goma de mascar o chicle de nicotina (polacrilex de nicotina): la goma de mascar es una forma de reemplazo de acción rápida, en la que la nicotina se absorbe a través de la membrana mucosa de la boca. Usted puede comprarla sin receta. El chicle está disponible en concentraciones de 2 mg y 4 mg.
Para obtener mejores resultados, siga las instrucciones que vienen en el paquete. Masque el chicle lentamente hasta que note un sabor a pimienta. Deje de mascar y manténgalo a un lado de la boca, repitiendo este proceso aproximadamente de 20 a 30 minutos. La comida y los líquidos que consuma pueden afectar la absorción de la nicotina. Debe evitar las comidas ácidas y las bebidas tales como café, jugos y refrescos, por lo menos 15 minutos antes y durante el uso de la goma de mascar.
Si usted consume una cajetilla o más al día, fuma durante los primeros 30 minutos después de despertarse o le resulta difícil no fumar en áreas restringidas, tal vez necesite empezar con la dosis más alta, un chicle de 4 mg. No mastique más de 20 chicles al día. Por lo general, se recomienda utilizar este método de uno a tres meses, hasta un máximo de seis meses. Disminuir progresivamente la cantidad de goma de mascar puede ayudarle a dejar de usarlo.
Si usted tiene una piel sensible, es posible que prefiera la goma de mascar en vez del parche. Otra de las ventajas del chicle de nicotina consiste en que le permite controlar las dosis de nicotina. El chicle puede mascarse cuando sea necesario o en un horario fijo durante el día. Los datos más recientes indican que la dosificación programada funciona mejor. Es común un programa que consista en uno o dos chicles por hora. Por otra parte, con un horario de uso según sea necesario, usted puede mascar más chicle cuando sienta deseos de fumar.
Algunos efectos secundarios que pudieran ocurrir con el chicle de nicotina:
Mal sabor.
Irritación de la garganta.
Llagas en la boca.
Hipo.
Náusea.
Molestia en las mandíbulas.
Palpitaciones aceleradas.
Los síntomas relacionados con el estómago y la mandíbula suelen ser causados por el uso incorrecto del chicle, por ejemplo, tragarse la nicotina o mascar el chicle demasiado rápido. La goma de mascar también daña las dentaduras y las prótesis dentales.
La necesidad de usarla a largo plazo es una de las posibles desventajas de la goma de mascar de nicotina. De hecho, las investigaciones han demostrado que del 15% al 20% de las personas que usan el chicle y logran dejar de fumar continúan utilizándolo durante un año o más. Aunque el tiempo máximo recomendado para el uso de este método es de seis meses, es probable que continuar usando el chicle sea más seguro que empezar a fumar de nuevo. Sin embargo, debido a que existen pocos estudios sobre los efectos del uso prolongado del chicle de nicotina en la salud, la mayoría de los médicos continúa recomendando que su uso se limite a seis meses.
El aerosol nasal de nicotina: el aerosol nasal suministra nicotina a la sangre a medida que se absorbe rápidamente por la nariz. Sólo puede obtenerse con receta médica.
El aerosol nasal alivia muy rápidamente los síntomas de la abstinencia y le permite controlar sus deseos de fumar. Por lo general, a los fumadores les gusta el aerosol nasal ya que es fácil de usar. Sin embargo, la Food and Drug Administration advierte que este producto puede ser adictivo porque contiene nicotina, por lo que recomienda que se prescriba para usarse en períodos de tres meses y que no se use por más de seis meses.
Los efectos secundarios más comunes, que persisten de una a dos semanas, pueden incluir los siguientes:
Irritación nasal.
Goteo nasal.
Ojos llorosos.
Estornudos.
Irritación de la garganta.
Tos.
También existe el peligro de uso de una dosis excesiva. Si padece de asma, alergias, pólipos nasales o problemas de sinusitis, su médico puede recomendarle otra forma de reemplazo de nicotina.
Los inhaladores de nicotina: una forma de reemplazo de nicotina introducida en 1998, estos inhaladores sólo se adquieren con receta. El inhalador de nicotina es un tubo plástico y delgado que tiene una cápsula de nicotina. Al usar el inhalador, el vapor de nicotina sale por la cápsula. A diferencia de otros inhaladores, que suministran la mayor parte del medicamento a los pulmones, el inhalador de nicotina suministra la mayor parte del vapor de nicotina a la boca. Desde el punto de vista del comportamiento, el inhalador de nicotina es lo más que se parece a fumar un cigarrillo, lo que algunos fumadores encuentran útil.
La dosis recomendada es entre seis a 16 cartuchos al día, hasta un máximo de seis meses.
Los efectos secundarios que produce comúnmente este inhalador, especialmente cuando se usa por primera vez, incluyen:
Tos.
Irritación de la garganta.
Problemas estomacales.
Actualmente, los inhaladores son la forma de terapia de reemplazo de nicotina más costosa.
Pastillas de nicotina para chupar (grageas o losanges de nicotina): las pastillas para chupar que contienen nicotina que se venden sin receta para dejar de fumar son la forma más nueva de terapia de reemplazo de nicotina en el mercado. Al igual que la goma de mascar, las pastillas para chupar Commit® vienen en dos concentraciones: 2 mg y 4mg. Los fumadores escogen sus dosis según el tiempo que normalmente les tome encender el primer cigarrillo después de haberse levantado en las mañanas.
Los fabricantes de estas pastillas recomiendan usarlas como parte de un programa de 12 semanas. La dosis recomendada es una pastilla cada una a dos horas durante seis semanas, luego una pastilla cada dos a cuatro horas durante de siete a nueve semanas, y finalmente, una cada cuatro a ocho horas por 10 a 12 semanas. Además, los fabricantes recomiendan lo siguiente:
Deje de fumar completamente cuando comience a usar las pastillas.
No coma ni beba por 15 minutos antes de usar las pastillas (algunas bebidas pueden afectar la eficacia de las pastillas).
Chupe la pastilla hasta que se disuelva completamente, alrededor de 20 a 30 minutos. No muerda o mastique la pastilla como si fuera un dulce duro, ni tampoco se la trague. La medicina se observe a través de los tejidos de la boca.
No use más de cinco pastillas en seis horas, o más de 20 pastillas en total por día.
Deje de usar las pastillas después de 12 semanas. Si después de este tiempo, usted siente que necesita usarla, consulte a su médico.
No use las pastillas si usted continúa fumando, masticando tabaco, o cualquier otro producto que contenga nicotina (por ejemplo: el parche de nicotina o la goma de mascar).
Los efectos secundarios que pudieran ocurrir con las pastillas de nicotina para chupar incluyen:
Problemas para dormir.
Náusea.
Hipo.
Tos.
Acidez estomacal.
Dolor de cabeza.
Flatulencia (gases).
¿Cuál es el tipo de sustituto de nicotina que puede que sea apropiado para usted?
No existe evidencia de que un tipo de sustituto de nicotina sea mejor que otro. Al elegir el tipo de sustituto de nicotina que usted vaya a usar, analice cuál será el método que se ajusta mejor a su estilo de vida y a su patrón de fumar. ¿Quiere algo para mascar o para ocupar las manos? ¿Prefiere la conveniencia de un método que se use una vez al día?
Algunos asuntos importantes que debe considerar incluyen: ]
El chicle de nicotina, las pastillas para chupar y los inhaladores son sustitutos orales que le permiten manejar la dosis para ayudarle a controlar mejor los deseos de fumar.
Estos productos generalmente no tienen contenido de azúcar, pero si tiene diabetes y no está seguro sobre algo, verifique con el fabricante del producto.
El aerosol nasal de nicotina funciona rápidamente cuando usted lo necesita.
Los inhaladores de nicotina le permiten a la persona simular el uso de cigarrillo, pues se toman en la mano y se aspiran como si fueran cigarrillos.
Los parches de nicotina son convenientes y sólo tienen que aplicarse una vez al día.
Tanto los inhaladores como los aerosoles nasales requieren una receta médica.
Es posible que algunas personas no puedan usar los parches, los inhaladores o los aerosoles nasales debido a alergias u otras condiciones.
Combinación del parche y otros productos de reemplazo de nicotina
El uso del parche de nicotina con los productos de menos acción, como el chicle, las pastillas para chupar, el aerosol o el inhalador, es otro método de terapia de reemplazo de nicotina. La idea es proveer una dosis de nicotina constante con el parche y usar uno de los productos de menos acción cuando usted tenga fuertes ansias de fumar.
Los pocos estudios que se han estado realizando con la combinación de la terapia de reemplazo de nicotina han encontrado que pudiera ser ligeramente mejor que un producto solo. Aún se necesitan más investigaciones para probar esto y para encontrar dosis seguras y eficaces. El uso combinado de los productos de reemplazo de nicotina todavía no ha sido aprobado por la FDA. Si usted está considerando el uso de más de un producto de reemplazo de nicotina en conjunto, asegúrese de hablar primero sobre esto con su médico.
Terapia de reemplazo de nicotina de altas dosis
Uno de los conceptos más recientes de la terapia de reemplazo de nicotina es administrar una dosis más alta con un nivel de contenido de nicotina específico basado en la cantidad de nicotina que la persona ha estado consumiendo de los cigarrillos. A veces este método requiere de dosis mayores de reemplazo de nicotina de las que se han estado usando antes. La terapia de reemplazo de nicotina de altas dosis con parches ha sido estudiada en pacientes que reciben de 35 a 63 mg de nicotina al día. La investigación sugiere que los síntomas que surgen al abstenerse de fumar desaparecen con estas dosis mayores y que sus deseos de fumar se reducen sin ningún efecto adverso al corazón y a la circulación sanguínea. Los pacientes fueron cuidadosamente supervisados en estos estudios para asegurarse de que se encontraban bien y que no estaban agravando su salud. Aún éste es un nuevo procedimiento que debe considerarse sólo bajo la orientación y supervisión médica.
Cómo descontinuar la terapia de reemplazo de nicotina
Como se mencionó anteriormente, la mayoría de las terapias de reemplazo de nicotina deben usarse por periodos de tiempo limitados, y a menudo su uso va disminuyendo a una dosis baja antes de ser suspendidas. Actualmente se realizan estudios para refinar el uso de las terapias de reemplazo de nicotina. Por ejemplo, aun cuando el parche usualmente se usa por tres a cinco meses, algunos estudios han sugerido que funciona tan eficazmente como cuando se usa por ocho semanas o menos. Sin embargo, otros investigadores han notado que el riesgo de recaída aumenta cuando se suspende el reemplazo de nicotina, aun cuando se ha usado por cinco meses. Estas diferencias no han sido explicadas por completo. Se necesitan más estudios para saber qué fumadores tienen más probabilidad de tener éxito usando la terapia de reemplazo de nicotina por menos o más tiempo de lo usual. Si usted cree que necesita una terapia de reemplazo de nicotina por un periodo de tiempo diferente a lo recomendado, lo mejor es consultar con su médico sobre este asunto.
Bupropión (Zyban®)
El bupropión (Zyban®) es un antidepresivo de acción prolongada que se adquiere con receta médica y que reduce los síntomas de abstinencia de nicotina. No contiene nicotina. Este medicamento actúa sobre los agentes químicos del cerebro que están relacionados con los deseos de fumar. Puede usarse por sí solo o junto con la terapia de reemplazo de nicotina. El bupropión funciona mejor si se comienza una o dos semanas antes de la fecha fijada para dejar de fumar. La dosis normal es una o dos tabletas de 150 mg por día.
Este medicamento no debe usarse si usted en algún momento ha consumido alcohol en grandes cantidades, presentando convulsiones, lesiones graves en la cabeza, enfermedad bipolar (maníaco-depresivo), anorexia o bulimia (trastornos de alimentación).
Algunos médicos puede que recomienden la combinación de terapia con medicamentos para los fumadores con una gran adicción, como el uso de bupropión junto con un parche de nicotina para su reemplazo y/o un producto de breve duración de reemplazo de nicotina, como gomas de mascar (chicles) o pastillas para chupar (losanges).
Vareniclina (Chantix™)
La vareniclina (Chantix™) es un medicamento más reciente desarrollado con el único propósito de ayudar a la gente a que deje de fumar. Funciona al interferir con los receptores de nicotina en el cerebro, lo cual produce dos efectos: reduce los efectos físicos de placer que una persona experimenta al fumar, y reduce los síntomas de abstinencia de nicotina.
Varios estudios han reportado que la vareniclina puede incluso más que duplicar las probabilidades de dejar de fumar. Algunos estudios también descubrieron que puede que sea más efectiva que el bupropión, al menos al corto plazo.
Los efectos secundarios reportados de la vareniclina incluyen dolores de cabeza, náusea, vómito, problemas para dormir, sueños inusuales, flatulencia (gases) y cambios en el gusto (sabor). También se reportó un cambio depresivo en el estado de ánimo, pensamientos suicidas, intentos de suicidio y cambios en el comportamiento de las personas que tomaron este medicamento. Las personas que presentan estos problemas deben acudir de inmediato al médico. Aunque estos efectos secundarios pueden ocurrir, por lo general la vareniclina se tolera bien. Debido a que la vareniclina es un medicamento nuevo, no se ha llevado a cabo la investigación para determinar si su uso es seguro junto con los productos de reemplazo de nicotina.
Otros métodos para dejar de fumar
Puede que otras herramientas también ayuden a algunas personas, aunque no existe evidencia contundente de que puedan incrementar sus probabilidades de dejar de fumar.
Terapia de combinación de atropina y escopolamina
Algunas clínicas especializadas en dejar el hábito ofrecen un programa a base de inyecciones de los medicamentos de atropina y escopolamina, para ayudar a reducir los síntomas al abstenerse de fumar. Estos medicamentos bloquean la acción de la acetilcolina, un trasmisor de señal en el sistema nervioso. Estos medicamentos, llamados anticolinérgicos, son recetados con más frecuencia por otras razones, tales como por problemas del sistema digestivo, mareos o la enfermedad de Parkinson. Las mujeres embarazadas o las personas con problemas cardiacos, glaucoma o hipertensión arterial que no esté bajo control, no se les permite que participen en estos programas.
El tratamiento normalmente involucra inyecciones que se administran en la clínica en un día, seguido por algunas semanas con pastillas y parches que se ponen detrás del oído. Puede que se incluyan otros medicamentos que alivien los efectos secundarios también.
Entre los posibles efectos secundarios de este tratamiento se incluye mareo, estreñimiento, resequedad en la boca, cambios en el sentido del gusto y el olfato, problemas al orinar y visión borrosa.
Algunas clínicas reportan altas tasas de éxito, pero no existe evidencia científica publicada que apoye estas declaraciones. Tanto la atropina como la escopolamina están aprobadas por la FDA para otros usos, pero no han sido formalmente estudiadas o aprobadas para ayudar a dejar de fumar. Antes de considerar un programa como éste, puede que quiera preguntar a la clínica la tasa de éxito a largo plazo (hasta un año). Debido a que estos medicamentos están dirigidos sólo al aspecto físico para dejar el hábito, puede que también quiera preguntar si el programa incluye asesoría u otros métodos dirigidos a los aspectos psicológicos asociados con dejar de fumar.
Hipnosis
Los métodos de hipnosis varían mucho, lo que hace difícil estudiarla como una manera para dejar de fumar. En general, las revisiones que analizan los estudios de la hipnosis para ayudar a las personas a dejar de fumar no la han apoyado como un método de cesación que funciona. Aun así, algunas personas encuentran que la hipnosis es útil. Si le interesa probar este método, pregúntele a su médico si le puede recomendar un buen hipnoterapeuta.
Acupuntura
Este método ha sido usado como método para abandonar el hábito, pero existen poca evidencia que muestre su eficacia. Cuando se hace la acupuntura, usualmente se emplea en ciertas partes de las orejas. Aunque existen indicios de que la acupuntura pudiese reducir el deseo de fumar, aún no existe una evidencia sólida de que éste sea un método realmente eficaz para dejar de fumar. Para obtener una lista de acupunturistas en su localidad, llame a la American Academy of Medical Acupuncture al 1-800-521-2262.

