S.O.S. Salamandra
Salamandra salamandra (Linnaeus, 1758)
Salamandra común
Fire Salamander
Tamaño 12-23 cm
Habitat
Bosques de ribera, cursos de agua, charcas, zonas húmedas. albercas... hasta 1.800 metros de altitud
En España se encuentran cinco subespecies diferenciadas en base a su tamaño, forma y coloración.
Son las clasificadas como:
S. s. bejarae/almanzoris Vulnerable VU A2ce + B1ab
S. s. fastuosa/bernardezi Casi amenazada NT
S. s. gallaica/terrestris Casi amenazada NT
S. s. crespoi/morenica Casi amenazada NT
S. s. longirostris Vulnerable VU A2ce + B1ab+2ab = Salamandra longirostris (extinta en el sureste peninsular)
Estado de amenaza en España: Vulnerable
Con pequeños núcleos poblacionales se encuentra en las zonas húmedas de Galicia, la cornisa Cantábrica y Pirineos, Sistema Central, Montes de Toledo, Sierra Morena y parte de las sierras Béticas, con especial presencia en las sierras de Cazorla y Segura. En la provincia de Granada y Almería S. longirostris está considerada como extinta.
La imagen de la salamandra es muy conocida y forma parte del imaginario tradicional de las gentes, pero si se pregunta por anfibios, la idea de una rechoncha ‘lagartija’ de agua de color negro y manchas amarillas acude a la mente de todos, a pesar de que casi nadie la ha visto nunca.
Las salamandras siempre han sufrido una persistente persecución e incluso han sido masacradas por el hombre.
La superstición las catalogaba como seres inmundos procedentes del infierno y emparentadas con el diablo, e incluso se decía que su saliva, que utilizan para cazar insectos, es tóxica y provoca la muerte.
En Granada se les llamaba ‘tiro’ y ‘suspiro’, porque dispara su saliva como un proyectil y sobre su toxina, inocua para el hombre, decían que «provocaba tu último suspiro», si recibías el impacto de la salamandra. Juan Ramón Fernández señala que al contrario de esa ‘mala prensa’, que provocaba que cualquiera que las viese las matase sin contemplaciones, «tienen un efecto muy positivo en el ecosistema y para el hombre, ya que se alimentan de larvas de insectos y moluscos que pueden convertirse en plagas, e incluso son presas de aves rapaces y pequeños carnívoros, que a su vez benefician al hombre y sus cultivos».