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Megapost BAFICI 2008 (II, con links para descargar pelis)

Info4/9/2008

Más recomendaciones

BAFICI 08 - Recomendaciones de la programación (Otroscines.com)

http://www.otroscines.com/festivales_detalle.php?idnota=1286&idsubseccion=48


Quintín

El editor me ha pedido que haga una lista de los Top 20 del BAFICI , que junto con los Top 20 de los otros columnistas y redactores servirá para orientar al público del festival. Más quisiera yo leer los Top 20 ajenos porque, a diferencia de los colegas, he viajado poco este año y visto menos. Especialmente me gustaría que Sergio Wolf haga la lista, aunque no de las 20 mejores (sería linchado por los 200 cineastas restantes), pero sí de las sorpresas y descubrimientos, de esas películas que tenderíamos a pasar por alto si alguien no nos las señala. De todos modos, voy a intentar mi propia selección repasando el listado de películas. Veremos a cuántas películas llego (sin repetir directores).

1- Profit Motive and the Whispering Wind (USA), de John Gianvito. Una recorrida por las tumbas de los mártires de la izquierda estadounidense, cortada con tomas de bosques en los que susurra el viento. Prolija y sensible.

2- La France (Francia), de Serge Bozon. Una de las películas más originales sobre la guerra. Bozon pasea por los campos de batalla y consigue una rara emoción con sus personajes descentrados y melancólicos.

3- En la ciudad de Sylvia (España), de José Luis Guerín. Un agradable desfile de mujeres hermosas y bonitos planos en Estrasburgo.

4- I'm Not There (USA), de Todd Haynes. Bob Dylan multiplicado en seis actores, incluyendo a una inspirada Cate Blanchett. Diversión asegurada para dylanianos y curiosos.

5- Paranoid Park (USA), de Gus Van Sant. Poderosa demostración de que el director le ha tomado como nadie la mano al arte de filmar adolescentes.

6- L'Aimée (Francia), de Arnaud Desplechin. Obsesivo documental de Desplechin sobre su propia familia, especialmente sobre una abuela muerta muy temprano. Logra la hazaña de hacer interesante un árbol genealógico.

7- Retour en Normandie (Francia), de Nicolas Philibert. Gran película que reencuentra a la gente (incluido el director) que participó en su juventud del rodaje de un film de René Allio basado en un texto de Foucault.

8- The Man From London (Hungría), de Béla Tarr. Hace poco, un cineasta chileno me decía que lo vio a Béla Tarr y tuvo la certeza de que era un genio. Para comprobarlo sirve esta adapatción de Georges Simenon con un plano inicial para el Top 5 de la historia del cine .

9- Val Lewton: The Man in the Shadow (USA), de Kent Jones. Documental con copioso y sorprendente material de archivo sobre un autor esencial del cine que no dirigió ninguna película.

10- La Blessure (Francia), de Nicolas Klotz. Drama demoledor sobre inmigrantes africanos en Francia y la lucha por evitar que las autoridades los deporten con los métodos más canallescos.

11- L'Arrière-pays (Francia) de Jaques Nolot. Un homosexual vuelve a su pueblo natal convertido en una celebridad. El actor, el personaje y el director son la misma persona (o lo parecen).

12- La trinchera luminosa del Presidente Gonzalo (USA), de Jim Finn. Rara y más que interesante reconstrucción del entrenamiento de las mujeres militantes de Sendero Luminoso en las cárceles peruanas.

13- Dal Polo all’Equatore (Italia), de Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchi. El dúo es responsable de uno de los proyectos cinematográficos más fascinantes de la actualidad, basado en un uso revolucionario del material de archivo de la primera mitad del siglo XX. Aquí comenzó todo, con el celuloide impreso por un fascista amnésico.

14- Hamburg Lectures (Alemania), de Romuald Karmakar. El joven, versátil y creativo Karmakar es de lo mejor que ha dado el cine alemán en muchos años. Esta película es extraordinaria: la reconstrucción de las conferencias del imán que instruyó a Bin Laden y a otros terroristas islámicos.

15- Fengming, a Chinese Memoir (China), de Wang Bing. Impresionante testimonio de una anciana china sobre los años del la Revolución Cultural y otras perecuciones ideológicas. La mujer es una eximia narradora oral y Wang Bing explora una forma de relato casi ausente en la historia de cine .

Y esto, amigos, ha sido todo. Tengo mucho para ver y descubrir en el BAFICI .

Sergio Wolf

Aclaro que no voy a mencionar ninguna película argentina que esté en el festival. No porque no haya ninguna que me guste mucho (hay varias que me gustan mucho) sino porque hacerlo trae muchos problemas después.

-Mange, ceci est mon corps (Haití-Francia), de Michelange Quay. De una gran originalidad, singular y sincopada, lo político elevado a un grado de abstracción difícil de describir. Una de las grandes experiencias.

-Tirador (Filipinas), de Brillante Mendoza. Tiene la vibración y el coraje que tenían las primeras “películas realistas” del llamado Nuevo Cine Argentino. Pero también varias diferencias: el rodaje parece más ligero y la narrativa es más expansiva, con varias historias paralelas y una mirada política (infaltable en el último cine filipino) de una dureza brutal.

-Encounters at the End of the World (Alemania), de Werner Herzog. Placentera, con un sentido del humor refinado y ese misterioso olfato de Herzog para encontrar los mejores personajes en los lugares más increíbles y lograr que ambos se fusionen.

-Pepos (Colombia), de Jorge Aldana. Inclasificable, desmañada y moderna. Hay una idea por minuto y la mayoría son buenas. Mucho del último cine de la calle que se hizo en Latinoamérica debiera ver esta joya oculta como quien descubre que tenía un pariente lejano y no lo sabía.

-La question humaine (Francia), de Nicolas Klotz. Una película que siempre se desmarca, que evade los lugares en los que el espectador la va poniendo mientras la ve. Muy diferente de La blessure, pero igualmente fascinante.

-The Mosquito's Problem and Other Stories (Bulgaria), de André Paounov. Una de las películas más graciosas de toda la programación. Personajes estrafalarios y el derrumbe del bloque socialista visto con los ojos abiertos y lúcidos como los de un borracho con alma de filósofo.

-Interkosmos (EE.UU.), de Jim Finn. Aunque parecen diferentes, esta hace un muy buen combo con La trinchera luminosa del Presidente Gonzalo. Tiene/n tanto humor, que se vuelven algo muy serio.

-Profit Motive and the Whispering Wind (EE.UU.), de John Gianvito. Sin voz-off, sin movimientos de cámara, con la premisa de restringir y reducir más que de adicionar e inflar. Solo planos. Y el viento que nos llevará a esta, una de las más extraordinarias películas políticas de los últimos años.

-United Red Army (Japón), de Koji Wakamatsu ¿Existió la militancia de izquierda en Japón? Parece un oxímoron pero aquí están todos sus tics (que son los de la militancia de muchos otros países). Una película que con su complementaria Red Army conforman un bloque que dialoga con las películas pink.

-Paranoid Park (EE.UU.), de Gus Van Sant. Esta es una elección obvia y por lo tanto inevitable. Casi en el nivel de Elefante.

-Children of the Sun (Israel), de Rani Tal. Sólo con imágenes de archivo y testimonios cuyos rostros nunca se ven, Tal hizo una película inteligentísima sobre la vida en los kibbutz. Conmovedora y específica, nunca se rinde a la nostalgia fácil aunque sepa que su película es sobre un mundo perdido para siempre.

-Munyurangabo (Rwanda-EE.UU.), de Lee Isaac Cheng. Otra para descubrir. El impronunciable título parece anticipar una película mutliculturalista de buenas conciencias: nada más lejano. A no dejarse llevar por las apariencias.

-Las variaciones Marker (España), de Isaki Lacuesta. Difícil hacer “variaciones” con Marker sin que el maestro devore al discípulo. Lacuesta muestra cómo y sale más que indemne. Sale con tanto estilo que los fanáticos de Marker hasta puede que lo respeten.

-My Winnipeg (Canadá), de Guy Maddin. La mejor película de Guy Maddin que yo ví, y ví media docena. De aquí en más, se abre una nueva manera de pensar lo autobiográfico. Hay algo ruso en la melancolía nevada, tamizado por un humor brillante, lleno de invención y sin esos laberintos cinéfilos que otras veces ahogaban un poco susmejores ideas.

-Andalucia (Francia), de Alain Gomis. La menos francesa de las francesas, o quizás la más anti-francesa. El mundo árabe, la calle y los clochards en una película de contagiosa intensidad, sobre la necesidad de entender el mundo y entenderse a sí mismo. Vitalidad y pasión por hacer cine .

-Yoman 1-6 (Israel), de David Perlov. Este es un truco, van 6 en vez de una, pero creo que no se pueden ver por separado. Otro giro sobre lo autobiográfico. Sin la fiereza de Avi Mograbi pero con un cruce increíble entre lo personal y los acontecimientos públicos de Israel durante dos décadas. Imperdible. Un cineasta que va a dejar una marca.

-En la ciudad de Sylvia (España-Francia), de José Luis Guerín. No puedo dejar de hablar de esta película. Truffaut más Hitchcock. O El hombre que amaba las mujeres en una ciudad filmada por Hitchcock en su período “pre-Rebeca”. Todo lo que merece ser filmado está aquí: la ciudad, el rostro femenino, el tiempo que no se puede recuperar.

-Citizen Havel (República Checa), de Pavel Koutecky y Miroslav Janek. El gran hallazgo de estos dos directores es el de haber estado al lado de este personaje sensacional que es Havel. Y al haberlo seguido y al dejar Havel que filmen hasta las reuniones de gabinete, pudieran hacer una película única sobre la política y la construcción de los sistemas democráticos.

-Ballast (EE.UU.), de Lance Hammer. Otra película misteriosa, que funciona más por lo que escamotea que por lo que dice. El peso de lo trágico como hace mucho el cine norteamericano no se animaba (siempre listo para atenuar, con sus personajes que siguen vivos en oros mundos, en la galaxia new-age), y con una precisión en el tono que vuelven a su director una promesa a seguir.

-Jogo de cena (Brasil), de Eduardo Coutinho. Otro maestro para el final. Esta vez dio un paso más, con sus mujeres reales y sus actrices haciendo de ellas. Delimitando el campo, exhibiendo la condición de la escena, hace cine puro. Solo Coutinho “hace hablar” a los personajes de este modo, tan verdadero, haciéndolos contar hechos terribles, pero logrando que emerja el afán por seguir viviendo y sin un gramo de miserabilismo.

Diego Battle

Nota: no incluyo películas de la competencia oficial ni las argentinas (se publicarán oportunamente sus críticas)

Top 10

1- La question humaine (Francia), de Nicolas Klotz. Una de las grandes películas de la Quincena de Realizadores de Cannes 2007. Un retrato despiadado sobre las miserias personales dentro de una gran corporación, pero la pintura del comienzo en la línea de Recursos humanos, de Laurent Cantet, luego deriva hacia algo todavía más oscuro, ominoso, casi alucinatorio, con una mirada terriblemente descarnada y desencantada sobre la historia del siglo XX y la violencia latente que inevitablemente termina por estallar de la peor manera. También es imperdible La blessure, el film previo de Klotz presentado en la Quincena 2005.

2- Paranoid Park (EE.UU.), de Gus Van Sant. Nuevo acercamiento a las contradicciones y sinsabores del mundo adolescente sin clisés ni moralejas. Actores no profesionales, fotografía en 16 y super 8 del enorme Christopher Doyle, sensibilidad y predilección por las imágenes corporales antes que por los diálogos psicologistas hacen de este film sobre las desventuras de un skater (está basado en un hecho real) otra pequeña gema en la filmografía del director más importante del cine indie norteamericano.

3- La France (Francia), de Serge Bozon. Primera Guerra Mundial + travestismo + irresistibles canciones anacrónicas + lirismo + desparpajo + una historia de amor y solidaridad en medio de las peores atrocidades + una enorme actriz (Sylvie Testud) haciéndose pasar por soldado para ir en busca de su marido, del que ha perdido todo contacto epistolar. Otra joya de la última Quincena.

4- Night and Day (Corea del Sur), de Hong Sang-soo. Este notable discípulo de la nouvelle-vague francesa filmó por primera vez en... París, aunque se trata de otra de sus historias sobre infidelidades, culpas y mentiras, esta vez con un pintor casado que huye de Seúl por un problema de drogas y se instala en un hostel de coreanos en la Ciudad Luz.

5- The Mourning Forest (Japón), de Naomi Kawase. Fascinante viaje elegíaco en el que una chica acompaña a un anciano en un misterioso y tortuoso viaje final por un bosque. Con toda la belleza, la carga poética y la melancolía de la directora de Shara.

6- Persépolis (Francia), de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud. Film de animación 2D en blanco y negro, en el que la iraní -radicada en Francia- Marjane Satrapi adapta sus novelas gráficas autobiográficas que han sido un enorme éxito en todo el mundo. La película va reconstruyendo la vida de esta niña-adolescente-mujer en Teherán y Viena, mientras ofrece un panorama desolador sobre las distintas etapas (la dictadura del Sha, la revolución y el régimen neo conservador actual) de su país.

7- Elle s'appelle Sabine (Francia), de Sandrine Bonnaire. La talentosa actriz debuta en la dirección con un conmovedor, devastador documental sobre la historia de una de sus hermanas (sus padres tuvieron 11 hijos), la Sabine del título, que -a los 38 años, y luego de pasar un lustro en un hospital psiquiátrico- debe lidiar con la degradación física y psíquica de un extraño caso de autismo y esquizofrenia. Sin golpes bajos, sin obviar la parte de culpa que le toca, Bonnaire narra el film en primera persona e intercala imágenes actuales de una muy deteriorada Sabine y de home-movies rodadas durante dos décadas que muestran a una por entonces bella muchacha, que aprendió inglés, a tocar el piano y viajó en el Concorde a Nueva York. Una suerte de Tarnation más clásica, menos virtuosa, pero más delicada. Se proyectó en la Quincena 2007.

8- Shine a Light (EE.UU), de Martin Scorsese. Un show de los Rolling Stones como nunca se vio, más algunas perlas del archivo, más el aporte de varios de los mejores directores de fotografía del mundo. Un gran espectáculo (para los fans del grupo, claro).

9- L'Avocat de la terreur (Francia), de Barbet Schroeder. Impactante y polémico (desde lo ideológico y desde lo ético) documental sobre Jacques Vergès, un abogado que incursionó en la lucha armada, defendió a terroristas en todo el mundo, desde Argelia hasta Palestina pasando por Alemania, y representó también a dictadores, criminales de guerra y profetas que negaron el Holocausto. Un personaje tan siniestro como fascinante.

10- Luz silenciosa (México), de Carlos Reygadas. El talentoso director de Japón y Batalla en el cielo narra un triángulo amoroso (prohibido, claro) en el seno de una rígida comunidad menonita del norte de México. Más allá de sus homenajes a (e ínfulas de) Tarkovski y Dreyer, tiene algunas secuencias tan brillantes y sobrecogedoras que lo hacen insoslayable. Reciente ganador del premio FIPRESCI a la mejor película latinoamericana de 2007.

Otras 20 recomendaciones

-Zoo (Estados Unidos), de Robinson Devor. Estrenada en la Quincena de Realizadores 2007, esta mezcla de documental y reconstrucción ficcional basado en gran cantidad de muy diversos testimonios reales que acompañan el relato describe el extraño, ominoso universo de la zoofilia en el estado de Washington (con epicentro en la ciudad de Seattle). El director de Police Beat descubre una suerte de cofradía que se conecta vía Internet, narra la tragedia de un hombre que murió tras mantener relaciones con un caballo y expone el contraataque de los medios de comunicación y de las autoridades que decidieron ilegalizar las prácticas sexuales con animales para conformar un fresco alucinatorio y contundente que escapa de la obviedad y del sensacionalismo escabroso y que habla de cómo se combaten hoy las perversiones íntimas y de la progresiva pérdida de las libertades individuales en una norteamérica cada vez más represiva y conservadora.

-Ploy (Tailandia), de Pen-Ek Ratanaruang. El talentoso director de 6ixtynin9, Monrak Transistor, Last Life in the Universe e Invisible Waves (un consumado esteta y cultor del melodrama romántico) narra la historia de un matrimonio hastiado (él, dueño de un restaurante bastante déspota; ella, una ex estrella de cine alcohólica y enferma de celos) que regresa luego de una década a Bangkok para asistir a un funeral. En medio de la crisis de pareja aparece Ploy, una jovencita que complicará aún más las cosas. La acción transcurre casi íntegramente en las habitaciones de un hotel de lujo y pendula entre lo real y lo onírico con resultados casi siempre fascinantes. Se vio en la Quincena 2007.

-Bashing (Japón), de Masahiro Kobayashi. Este film de 2005, incluido en la retrospectiva que se le dedica a Kobayashi, está basado en el caso real de una joven rehén japonesa en Irak que -al igual que otras personas que vivieron situaciones similares- fue unánimemente despreciada al regresar a su país por su decisión de seguir trabajando allí en tareas humanitarias. Con una notable interpretación de Fusako Urabe, el director ofrece un retrato muy sórdido y desesperanzado sobre una sociedad cada vez más revanchista e insensible.

-Lou Reed's Berlin (2007), de Julian Schnabel. En 1973, Lou Reed editó un disco llamado Berlin que resultó un fracaso de crítica y de ventas. Hoy, ese álbum es considerado uno de los grandes clásicos de la historia del rock. El genial cantante y guitarrista nunca quiso presentarlo en vivo hasta que en 2006 inició una larga gira mundial. El también neoyorquino Schnabel registró, con el aporte de la extraordinaria fotógrafa Ellen Kuras, los cinco shows en Brooklyn y el resultado es pura energía, talento y poesía. Los agregados "ficcionales" (unas imágenes protagonizadas por la francesa Emmanuelle Seigner) no agregan demasiado, pero tampoco hieren la potencia de este documental insoslayable para los seguidores del ex líder de The Velvet Underground.

-Patti Smith: Dream of Life (EE.UU.), de Steven Sebring. Desde el presente, Sebring reconstruye -con el apoyo y el compromiso absoluto de la cantautora que hasta aporta su narración en off- la carrera de una gran artista, lo que es decir de varias décadas de historia de la música. El CBGB de Manhattan, el Chelsea Hotel, su amor por poetas como William Blake, Walt Whitman y Arthur Rimbaud, la generación del '60, sus impactantes performances en vivo, el desgarro interior por la muerte de sus seres queridos y un extraordinario material de archivo que el director consiguió a lo largo de muchos años hacen de este film un retrato íntimo y generacional a la vez.

-CSNY-Déjà vu (EE.UU.), de Neil Young. El gran cantautor canadiense filmó la reciente gira de su mítica banda Crosby, Stills, Nash & Young por todo el territorio de Estados Unidos para protestar contra la invasión a Irak. Un intento poderoso aunque algo forzado por comparar el movimiento pacifista de la época de Vietnam (donde CSNY tuvo un papel importante) y la movilización actual contra Bush.

-My Winnipeg (Canadá), de Guy Maddin. Algo de documental sobre su ciudad natal, otro poco de experimentación formal y un toque de ensayo autobiográfico. Con el sello inconfundible del director de Brand Upon the Brain!.

-Savage Grace (EE.UU.), de Tom Kalin. Arranca como un típico melodrama de qualité (transcurre entre las décadas de los 40 y los 60 en distintas ciudades) y termina como una de las películas más locas y perversas en mucho tiempo, con incesto incluído y una magistral actuación de Julianne Moore. Otra gentileza de la Quincena 2007.

-The Edge of Heaven (Alemania), de Fatih Akin. Segunda parte de la trilogía que empezó con la multipremiada Contra la pared. Una mirada trágica y desoladora sobre el estado de las cosas para jóvenes, adultos y ancianos de origen turco, tanto para aquellos que viven en Alemania como para aquellos que permanecen o regresan a su país natal.

-Control (Gran Bretaña), de Anton Corbijn. Biopic en blanco y negro sobre ese artista de culto que aún hoy, a 27 años de su muerte, sigue siendo Ian Curtis (condición amplificada por su durísima existencia y su trágico final, justo cuando el grupo Joy Division se encaminaba a la gloria dentro del movimiento post-punk británico). Esta opera prima del holandés Corbijn, un eminente fotógrafo de la escena rock que llegó incluso a retratar en aquella época a Curtis y a sus compañeros que luego sí alcanzarian la masividad con la propuesta tecno/new-age de New Order, tiene una narración interesante, muy bien armada y afortunadamente elude las convenciones que nos hacen odiar a estos acercamientos biográficos a héroes caídos. Abrió la Quincena 2007.

-En la ciudad de Sylvia (España), de José Luis Guerín. La película de un voyeurista (casi de un onanista), pero -claro- ese mirón es nada menos que el talentoso director de Innisfree, Tren de sombras y En construcción. Por lo tanto, la historia de un chico lindo que se dedica a observar y dibujar bellas mujeres en bares intelectuales de la ciudad francesa de Strasbourg y a perseguir a una de ellas que podría ser (o no) una joven con la que alguna vez tuvo un apasionado romance se convierte en un deleite visual construido a base de sublimes encuadres.

-I'm Not There (EE.UU.), de Todd Haynes. La anti biopic sobre una leyenda viviente. Media docena de actores (incluido un niño negro y una mujer) encarnan las diversas facetas del inclasificable Bob Dylan. Un film lleno de altibajos, es cierto. Pero los altos son tan memorables (la belleza de sus imágenes, la increíble banda sonora, varias de las actuaciones, un puñado de secuencias) que los bajos se olvidan rápidamente.

-El silencio antes de Bach (España-Alemania), de Pere Portabella. Entre los camioneros y los exponentes de la alta cultura, entre el documental irónico y el film-ensayo presuntuoso, entre la superficialidad de la divulgación televisiva y las cimas de la música clásica representada por Bach, el veterano director catalán ofrece un film tan contradictorio como subyugante.

-Canciones de amor (Francia), de Christophe Honoré. Despareja, pero digna y provocativa tragicomedia musical con Louis Garrel y Ludivine Sagnier. Todo arranca como en los musicales de Jacques Demy y de Alain Resnais, pero luego la protagonista se muere de un ataque al corazón y la ligereza pronto se convierte en negrura.

-Redacted (EE.UU.), de Brian De Palma. La película más experimental, audaz y virulenta sobre Irak. Un patchwork visual con múltiples capas y materiales de los más diversos orígenes le sirven a De Palma para construir un falso diario personal de un marine desencantado. El resultado es más interesante desde lo formal que desde lo político.

-Songs from the Second Floor (Suecia), de Roy Andersson. Un compendio del mejor humor absurdo, de la creatividad visual y del desparpajo políticamente incorrecto de este ambicioso y muchas veces irregular artista sueco.

-Import/Export (Austria), de Ulrich Seidl. El director de la insoportable Días de perro analiza con su habitual sordidez y contundencia las diferencias sociales, las contradicciones y también las conexiones entre la Europa opulenta (Austria) y la otra (Ucrania). Otro desencantado tratado sobre los excesos y bajezas morales de estos tiempos.

-Une vieille maîtresse (Francia), de Catherine Breillat. Película de época a-la-Relaciones peligrosas con grandes decorados y vestuarios, pero con mucho humor negro y con una Asia Argento desatada, bebiendo sangre de su amante.

-Calle Santa Fe (Francia-Chile), de Carmen Castillo. Esta directora radicada desde hace muchos años en París regresa a Chile para recuperar la historia de su marido Miguel Enriquez -lider del grupo revolucionario MIR, que acompañó a Salvador Allende y combatió a la dictadura de Augusto Pinochet- asesinado en 1974. Embarazada por entonces, Castillo se salvó milagrosamente de las balas policiales y fue enviada al exilio por los militares. Más allá de algún off sentencioso y de algunas decisiones artísticas discutibles en su didactismo for export, Calle Santa Fe es una obra de múltiples aristas, que propone diversos debates sobre aquella época, que tiene varias capas y niveles de lectura y que termina emocionando con una apuesta inteligente y profunda. La responsabilidad que cada uno tuvo en aquellos tiempos, la discusión sobre la lucha armada, las consecuencias del exilio, la reivindicación de los militantes muertos y la culpa de los sobrevivientes, las diferencias generacionales, los conflictos familiares y una larga discusión respecto de si el MIR debía o no comprar la casa de la calle Santa Fe donde cayó Enriquez son algunos de los temas que surgen durante las muy interesantes tres horas del film.

-My Brother's Wedding (EE.UU.), de Charles Burnett. La Berlinale presentó hace poco la versión restaurada de Killer of Sheep (1977), la notable opera prima de este influyente director del cine afroamericano que había sido premiada en el festival alemán, y ahora le tocó el turno a este segundo largometraje de 1983 -en copia nueva y reeditada hace poco por el propio Burnett- sobre las tragicómicas vivencias de una familia negra de South Central, Los Angeles. Como para saber de dónde vienen Spike Lee y compañía.

Cinco Bonus Tracks:

BONUS TRACK 1: Toda la retrospectiva de Kôji Wakamatsu. Un maestro del cine japonés a descubrir. Aquí lo que se publicó desde el Festival de Berlín.

BONUS TRACK 2: Chacun son cinéma. Cannes reunió a 33 grandes directores para que cada uno filmara un corto con motivo de los 60 años del festival. El resultado, inevitablemente desparejo, deja el siguiente balance:
-El más divertido: Nanni Moretti rememorando las películas que vio en cada sala y los desencuentros con su hijo, que le pide ver Matrix 2: "¿Vos sabés que yo hago otro tipo de películas, no?", le dice. Respuesta: "Sí ¿y...?".
-El más siniestro: Amos Gitaï comparando el bombardeo de una sala de Varsovia en 1937 con una de Haifa en la actualidad.
-El más demagógico (y, por lejos, el más aplaudido en Cannes): el de Walter Salles sobre dos pernambucanos que improvisan hilarantes cantos sobre la historia de Cannes.
-Los más creativos: los de Elia Suleiman (desventuras casi keatoneananas), Manoel de Oliveira (un encuentro entre el Papa y Nikita Kruschev con estética de cine mudo) y Aki Kaurismäki (trabajadores de una fundición que van a ver Trabajadores saliendo de la fábrica, de los Lumière).
-Los más emotivos: el de Van Sant con un adolescente que ingresa en pantalla para recibir su primer beso, el de los Dardenne sobre un ladronzuelo y una chica en una sala,
-Los peores: el de Wenders filmando a los niños pobres del Congo, el de Cimino retratando a una salsera cubana, el de Campion sobre una mujer-insecto, y el de González Iñárritu sobre una ciega que se emociona en el cine .
-El "resto" incluye desde Takeshi Kitano a Wong Kar-wai, pasando por David Cronenberg, los Coen, Abbas Kiarostami y Ken Loach, entre otros.

BONUS TRACK 3: O estado do mundo. Este proyecto de la Fundación Gulbenkian consta de seis cortometrajes de grandes directores como Pedro Costa, Wang Bing, Vicente Ferraz, Chantal Akerman, Apichatpong Weerasethakul y Ayisha Abraham. Destaco Tarrafal, el episodio del portugués Costa sobre la historia real de un inmigrante de Cabo Verde a punto de ser expulsado por las autoridades portuguesas, el del tailandés Weersethakul (retratos casi mudos de los pasajeros de un viaje en lancha) y el del chino Wang Bing (la sesión de tortura a una trabajadora fabril rebelde por parte de autoridades del Partido Comunista).

BONUS TRACK 4: Dos films que "se dejan ver". La influencia (España-México), de Pedro Aguilera (austeridad y rigor bressonianos en la mirada sobre personajes de un pueblo gris que se estrenó en la Quincena 2007); The Walker (EE.UU.), de Paul Schrader, una suerte de secuela de Gigoló americano (1980) que tiene como protagonista a Woody Harrelson en el papel de un distinguido homosexual que se ocupa de acompañar en juegos de cartas, galas de ópera, cenas benéficas y otros menesteres a las esposas de poderosos senadores, empresarios y lobbystas de Washington (interpretadas por Kristin Scott Thomas, Lauren Bacall y Lily Tomlin). Entre la sofisticación de los ricos, las miserias del poder y el submundo delictivo, Schrader construye un digno thriller sobre asesinatos, corrupciones y confabulaciones en las altas esferas políticas y económicas, pero que, de todas maneras, poco le agrega a su rica y ya dilatada carrera.

BONUS TRACK 5: Seis grandes directores con películas que a mí no me convencieron (mejor dicho, me defraudaron), pero que aquellos que siguen sus carreras deberían ver igual:
-Mr. Lonely (EE.UU.), de Harmony Korine. Una buena idea que se dilapida. Una historia de amor en el seno de una comunidad de imitadores con Diego Luna como Michael Jackson y Samantha Morton como Marilyn Monroe.
-I'm a Cyborg, But That's OK (Corea del Sur), de Park Chan-wook. El desmesurado talento del director de Oldboy, cinco días para vengarse en función de una comedia absurda que nunca alcanza a ser graciosa.
-The Man from London (Hungría-Gran Bretaña), de Béla Tarr. Para aquellos que disfrutamos la experiencia cinéfila del BAFICI 2001 disfrutando de las casi 7 horas de Sátátángo, ver este cine hueco, vacío, pretencioso, solemne y dedicidamente aburrido (muerto) fue una desilusión mayúscula. Sí, están esos planos-secuencia espectaculares en blanco y negro que son su marca de fábrica (el primero dura 14 minutos y se mueve sobre grúas de puerto que toman un barco y un tren), pero estamos ante un simple regodeo técnico-visual artificial e insustancioso.
-Le voyage du ballon rouge (Francia), de Hou Hsiao-hsien. Al contrario de lo que le pareció a Manu Yáñez Murillo, para mí Hou se perdió en París, quedó atrapado por la producción francesa, hace su película menos personal y permite que Juliette Binoche ofrezca una de las peores actuaciones de su carrera.
-Boarding Gate (Francia-EE.UU.), de Olivier Assayas. Asia Argento abruma (otra vez) como una ex drogadicta y ex prostituta dispuesta a todo en una absurda trama de clase B con traficantes y gangsters de todo tipo. Lo peor es que Boarding Gate ni siquiera está bien filmada como sí ocurría en los trabajos previos de Assayas.
-Go Go Tales (EE.UU.-Italia), de Abel Ferrara. Un delirio cercano al sinsentido sobre las miserias ¿cómicas? en un cabaret de mala muerte. Ferrara cae en el capricho, la autoparodia y un voyeurismo que ya roza lo grasa.

Diego Brodersen

-Between the Devil and the Wide Blue Sea (Alemania), de Romuald Karmakar. El chico maravilla del documentalismo alemán vuelve a las enseñanzas de los Hnos. Lumiere y les agrega una dosis de potente sonido electrónico. Cine de observación en los escenarios, las pistas y cabinas discotequeras europeas.

-Ecstasy of the Angels (Japón), de Koji Wakamatsu. El director más independiente de la Nueva Ola nipona y uno de sus films más (literalmente) explosivos. Sexo y política en colores y blanco y negro en un verdadero ejemplo de cine guerrillero.

-Flower in the Pocket (Malasia), de Liew Seng Tat. Interesante ópera prima malaya cuyos protagonistas son dos niños de origen chino y su padre, un “reparador de maniquíes”. El director logra un notable tono medio atravesado por ramalazos de humor en este firme candidato a llevarse el Premio del Público.

-Jogo de cena (Brasil), de Eduardo Coutinho. La película de apertura del Bafici 2008 es otro gran ejemplo de las bondades del procedimiento Coutinho. El “juego de escena” del título anuda la ficción y el documental en un puñado de entrevistas a actrices que, a su vez, interpretan a otras tantas mujeres de la vida real.

-La France (Francia), de Serge Bozon. Un grupo de soldados franceses durante la Primera Guerra mata el tiempo cantando canciones absurdamente anacrónicas. Un debut extremadamente original que no confunde calidez con tontería.

-Of Freaks and Men (Rusia), de Alexei Balabanov. Excéntrico film que se disfraza de melodrama mudo para narrar una parábola de explotación y corrupción en la Rusia de principios del siglo XX. Los protagonistas son varios, pero destacan los gemelos orientales unidos físicamente desde su nacimiento.

-Oh, Uomo! (Italia), de Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchi. La dupla investiga las mutilaciones corporales producto de la Gran Guerra y los intentos por rearmar el cuerpo humano artificialmente. Gran obra del found footage no apta para ojos sensibles.

-Paranoid Park (Estados Unidos), de Gus Van Sant. Qué suerte que Van Sant abandonó hace rato su flirteo con el cine mainstream. La seguidilla de grandes films no se corta con Paranoid Park, otro experimento formal de alto impacto emocional protagonizado por un joven skater.

-Profit Motive and the Whispering Wind (Estados Unidos), de John Gianvito. Un film extremadamente inusual y poderoso que utiliza imágenes de tumbas y placas conmemorativas para repensar el pasado y el presente de los Estados Unidos.

-Retour en Normandie (Francia), de Nicolas Philibert. El director de Ser y tener regresa al pueblo en el cual, hace tres décadas, se rodó un film del cual fue asistente de dirección. Otro gran ejemplo del documental de búsqueda reflexivo y en primera persona.

-Sex Jack (Japón), de Kôji Wakamatsu. Otro Wakamatsu, quizás su película más godardiana. Un grupo de guerrilleros debe esconderse de la policía, excelente ocasión para “compartir el amor socialista” con la única mujer del grupo. Pinku-politik al rojo vivo.

-Staub (Alemania), de Hartmut Bitomski. O de cómo hacer una película con el protagonista más insólito: el polvo. Un viaje alucinado y alucinante de uno de esos realizadores “tapados” que bien vale la pena descubrir.

-Sukiyaki Western Django (Japón), de Takashi Miike. Homenaje al spaghetti western súper estilizado, hablado en un inglés con fuerte acento oriental, el último Miike es un eye candy con algo de esencia. Este es el film del BAFICI para dejarse tentar, abrir los ojos y apreciar una explosión de colores primarios. Y sí: Tarantino roba pantalla en un par de escenas.

-The Rebirth (Japón), de Masahiro Kobayashi. Sutileza minimalista en la historia del encuentro entre el padre de un chico asesinado y la madre del criminal. El último Kobayashi logra construir, con escasos diálogos, un potente drama sobre el amor.

-The Red Shoes/Las zapatillas rojas (Reino Unido), de Michael Powell y Emeric Pressburger. Cualquier Powell-Pressburger cumple y dignifica, pero si la copia en 35mm está a la altura de las expectativas, el espectador del BAFICI podrá apreciar uno de los más extraordinarios usos del color de la historia del cine en este musical que se parece poco y nada a los del Hollywood clásico.

-Tirador (Filipinas), de Brillante Mendoza. No sólo de grandes films viven los festivales. El director de Masahista –exhibida en Mar del Plata hace un par de años- dirigió ahora esta curiosidad rodada con una cámara digital en verdaderos barrios marginales de Manila. Una buena ocasión para ver y comparar con los últimos grandes éxitos del cine de la miseria latinoamericana.

-Val Lewton: The Man in the Shadows (EE.UU.), de Kent Jones. Con un preciso e inventivo uso del montaje, el crítico Kent Jones hace de este ensayo audiovisual un gran homenaje al famoso productor de films de horror. Martin Scorsese aportó su voz como narrador.

-Wonderful Town (Tailandia), de Aditya Assarat. La excusa argumental, el encuentro entre un arquitecto y la empleada de un hotel en un pueblito barrido por un tsunami, es el punto de partida para un film que bucea en las emociones humanas con sutileza y un gran sentido del misterio. Seguramente, una de las mejores películas de la Competencia.

Manuel Yáñez Murillo

1- Paranoid Park (EE.UU.), de Gus Van Sant. La primera película de Van Sant tras su “trilogía de la muerte” lo confirma como uno de los grandes directores radicales de nuestro tiempo. Lo que podría entenderse como una reedición del planteamiento de Elefante (la exploración de la adolescencia a través de la deconstrucción de un acontecimiento traumático), acaba deviniendo una certera exploración de temas de mayor calado existencial: la culpa, la redención y la formación de la identidad. Por el camino queda uno de los más audaces experimentos narrativos, formales y plásticos del cine reciente (surgido de la colisión pop entre el clasicismo musical, la modernidad fílmica y el postmoderno caos audiovisual).

2- Profit Motive and the Whispering Wind (EE.UU), de John Gianvito. Disciplina, manifiesto y poesía. La disciplina de la mirada rigurosa, empeñada en rastrear la historia de la dolorosa y traumática lucha por la libertad de la norteamerica silenciada. De los nativos aniquilados a los colonos reprimidos, de los movimientos sindicales a la reivindicación de una mayor participación social de la mujer. Todo ello capturado a través de la recopilación arqueológica de monumentos y placas conmemorativas. Manifiesto sereno, respetuoso, elegíaco, poético. También furioso. Quédense hasta el final, no se arrepentirán.

3- Go Go Tales (EE.UU.), de Abel Ferrara. Un rey exiliado (Ferrara, obligado a reconstruir Nueva York en Cinecittá) rinde homenaje al penúltimo gran maestro del cine americano, John Cassavetes, creando su propia versión de The Killing of a Chinese Bookie. Un divertidísimo, quijotesco, ludópata y más bien mediocre Willem Dafoe debe sostener un endiablado combate contra las leyes del sistema, arropado únicamente por su amor propio y la familia que ha formado junto a los trabajadores del Paraíso (el club nocturno que dirige). Finalmente, el film consigue transmitir la sensación palpable de que el único camino vital posible es el de la entrega a la propia pasión y a las más íntimas convicciones por encima de los obstáculos que puede imponer el mundo real.

4- Redacted (EE.UU.), de Brian De Palma. De Palma recrea Pecados de guerra en el Irak actual, reorientando el tono de su trabajo hacia el agit prop y la vanguardia. Lo que termina imperando es una brillante reflexión en torno a la dinámica de los medios de comunicación actuales y la transformación de aquello que solemos llamar realidad. Para acercarse al conflicto bélico de la manera más verídica posible, De Palma opta por asumir como materia prima (ficcionalizada) diarios filmados de soldados, videos de YouTube, reportajes para noticieros, cámaras de seguridad, video-blogs o documentales televisivos de corte didáctico. La verdad se revela como un puzzle fragmentario, complejo, casi inaccesible, y resulta asombroso observar cómo el animal cinematográfico que es De Palma consigue organizar los materiales para terminar construyendo una narración vibrante y emotiva, en la que a pesar de su apariencia documental, los recursos puramente fílmicos (el suspenso, el tempo, el encuadre, el fuera de campo...) pueblan la pantalla en todo momento.

5- La question humaine (Francia), de Nicolas Klotz. La película kamikaze del año. Tesis: el lenguaje ultra-tecnificado del empresariado moderno, que alcanza su máxima expresión en los departamentos de recursos humanos, contiene partículas residuales del contenido ideológico propugnado por el régimen nazi. El sorprendente resultado: un delicado tratamiento de los conceptos de herencia generacional, impacto traumático del horror, y el peso imborrable de la memoria personal e histórica. La estrella: Mathieu Amalric, el mejor actor europeo del momento. Registros: crudo realismo (a la Laurent Cantet), catársis corporal (una fisicidad angustiante) y otras tantas fugas oníricas. La cuestión a la que termina dando respuesta Klotz parece ser: ¿Cómo realizar una pirueta formal con doble tirabuzón ideológico y no morir en el intento?.

6- Le voyage du ballon rouge (Francia), de Hou Hsiao-hsien. HHH toma por asalto París rememorando la película de 1956 El globo rojo, de Albert Lamorisse. En este film sobre un niño perseguido por un globo rojo, la chica taiwanesa que le hace de canguro (babysitter) y la madre del chico (una extraordinaria Juliette Binoche haciendo de una cassavetiana Gena Rowlands), todos los acontecimientos (muy pocos) evocan, de forma indirecta, cuestiones esenciales de la existencia social. Como Ozu, Hou consigue extraer verdades trascendentales de la experiencia cotidiana. Más allá, pura dialéctica entre tradición y modernidad vehiculada mediante diversos dispositivos artísticos: las marionetas a las que da vida Binoche, la cámara digital de la chica o el piano afinado por un hombre ciego.

7- El silencio antes de Bach (España-Alemania), de Pere Portabella. Regreso del maestro Portabella al largometraje, 17 años después de Pont de Varsovia. Aquí, el cineasta catalán compone un vanguardista mosaico de narraciones en el que confluyen el genio artístico, la disciplina, el ascetismo cristiano y la trascendencia histórica de Bach. Portabella busca trascender el objeto principal de su estudio (el autor y su obra) y termina meditando de forma ensayística en torno al poder de la música para erosionar los prejuicios sociales. El film construye un revelador viaje del siglo XIX al presente, de la música a la arquitectura y el cine , siempre tras la pista del referencial músico alemán, símbolo de la iluminación y orden de un cultura europea marcada por las cicatrices de su historia reciente.

8- I'm Not There (Todd Haynes). Sí, la película en la que seis actores encarnan las diferentes identidades de Bob Dylan. O más bien la lucha del hombre por dar forma al genio. O mejor todavía: un estudio sobre la condición iluminada del artista cuando se haya en plena creación. En fin, una película moderna y vanguardista, una excitante recreación del universo estético-fílmico de los 60 (en el que se encuentran D. A. Pennebaker con Fellini, Godard con Richard Lester). Y además, como ha destacado con acierto el crítico del The Village Voice, Nathan Lee, “una película sobre la lucha por la conservación de la libertad, la creatividad y la integridad política en una cultura bombardeada por los medios de comunicación en tiempos de guerra”.

9- Import/Export (Austria), de Ulrich Seidl. Hay películas que encuentran su valor específico en su manera de confrontar tandencias malignas del cine de su tiempo. Así, la nueva película del extraordinario cineasta austriaco Ulrich Seidl se enfrenta sin tapujos al " cine transnacional de la buena conciencia". Ante películas tóxicas como Babel, de Alejandro González Iñárritu, Crash/Vidas cruzadas, de Paul Haggis (en el marco estadounidense) o The Edge of Heaven, de Fatih Akin (presentada en este mismo BAFICI ), que alinean los males del mundo bajo el pulso dictatorial y dramatúrgico del director/demiurgo, Seidl opta por poner en escena la historia de un hombre y una mujer que realizan, de forma cruzada, pero sin tocarse, el trayecto entre Austria y Ucrania, descubriendo por el camino ambas realidades sociales, los flujos migratorios que las conectan y la relación de poder y sumisión que se establece entre los individuos de dichas naciones. A Seidl le obsesiona la crudeza y el declive de Europa, pero lo que resulta más fascinante es que, a pesar de que su cámara parece un imán para la bajeza moral, consigue albergar en su cine súbitos brotes de humanidad y ternura. Por eso, su cine acaba siendo tan sugerente, porque más que cerrar sus tesis y confirmar sus hipótesis, lo que consigue es abrir debates y ámbitos de reflexión.

10- Fengming, a Chinese Memoir (China), de Wang Bing. Monumento documental en el que la mujer que da título al film relata el seguido de penurias que vivió desde mediados de la década de los cincuenta hasta finales de los setenta al ser considerada una “derechista” por el régimen comunista chino. La película, que supera las tres horas de duración, se expande mediante largos y austeros planos en los que He relata minuciosamente las atrocidades que tuvo que sufrir en los campos de trabajo a los que fue condenada para “limpiar” su conciencia y nombre. En el relato de He se enmarca la historia personal y colectiva, filtrada por el recuerdo, y Wang convierte cada una de las palabras de esta gran mujer, ejemplo de fuerza, valentía y resistencia, en pinceladas de una gran fresco histórico.

11- Zoo (EE.UU.), de Robinson Devor. El director de la fascinante Police Beat, realizó la magnética Zoo, convertida en película escándalo por su estudio de la zoofilia, en particular, el caso verídico (acaecido en Seattle en 2005) de un hombre que murió tras practicar el acto sexual con un caballo. En Zoo, Devor construye una suerte de documental onírico en el que casi todas las imágenes son recreaciones ficcionadas de hechos verídicos, siempre acompañadas por una polifónica narración de voces en off (recreadas a partir de los testimonios de personas implicadas en el caso). Practicando un montaje sinfónico a la Terrence Malick, Devor medita acerca de la zoofilia sin acudir al sensacionalismo, convirtiendo a Zoo en un ejercicio de comprensión elegíaco y sereno a la par que perturbador y complejo. De propina, una sutil reflexión sobre la reducción del marco de libertades civiles en la Norteamérica actual.

12- My Winnipeg (Canadá), de Guy Maddin. El cine del canadiense Guy Maddin, abiertamente autobiográfico, toma en My Winnipeg, gracias al enfoque documental, una vuelta de tuerca auto-consciente. El film nos acerca a la historia y fisonomía cosmopolita de Winnipeg, siempre filtradas por la mirada retorcida y onírica de Maddin que toma como eje central de la narración su incapacidad para huir de Winnipeg. Pastiche manierista, cóctel estilístico (entre la deformidad expresionista y el film noir surrealista), ejercicio nostálgico, falso documental y exorcismo fílmico (y materno), My Winnipeg es un de las obras más divertidas y accesibles del autor, especialmente brillante cuando se trata de tergiversar la realidad en busca del relato “bigger than life”.

13- The Mourning Forest (Japón), de Naomi Kawase. La realizadora de esa obra maestra llamada Shara sigue empeñada en encumbrar el arrebato emocional a la condición de motor expresivo de su cine . Gesto tan audaz como suicida. En The Mourning Forest, partiendo de unos personajes sumidos en conductas alienadas u obsesivas debido a pérdidas traumáticas, la directora rebusca en la dialéctica entre la pulsión física y su proyección espiritual. Siempre rodeada del exuberante, arrollador y catártico mundo natural de las cercanías de Nara (su pueblo natal), Kawase nos acerca a su concepción panteísta del universo, encontrando por el camino una letanía fúnebre y luminosa con ecos de La balada de Narayama, de Shohei Imamura. Así, la directora nos introduce en un tour de force sensorial en el que la victoria se mide por la más alta cota emocional alcanzada, no por el equilibrio del conjunto.

14- Yo (España), de Rafa Cortés. Cortés explora de forma eficaz un modelo que bien ejecutado podría significar una interesante vía de escape para la mediocridad imperante en el sector intermedio de la cinematografía española, aquel que comprende todo lo acotado entre los productos mainstream y las opciones más radicales y vanguardistas. Yo ofrece buen cine de género (thriller) trascendiendo sus esquematismos y explorando dimensiones y texturas metafísicas. Sobre la génesis temática del film planea la sombra del Polanski más retorcido y paranoico, así como un cierto eco kafkiano, sin embargo el sólido armazón narrativo escapa de forma continua del territorio de lo previsible. De este modo, Yo consigue labrarse una férrea coherencia interna surgida de una sólida construcción de los personajes y una coherente puesta en escena, que gravita en torno de los personajes sin resultar intrusiva, permitiendo el libre discurrir de una narrativa que esquiva los excesos y peligros de la psicología.

15- Boarding Gate (Francia), de Olivier Assayas. En Boarding Gate, todo parece reducirse a una cuestión de género. Muy en la línea de Demonlover, el director hace suyos los códigos y fórmulas del thriller de espionaje, con toques de melodrama sentimental, y realiza una deconstrucción del mismo hasta llevarlo a un estado extremo de incertidumbre y fragilidad. Llevando al límite los arquetipos (la femme fatale –una exuberante y morbosa Asia Argento-, el tipo duro en decadencia –Michael Madsen-, el joven aspirante al poder y la carne –Carl Ng), Assayas sondea con su cámara flotante los cuerpos de sus actores, que vistos de cerca acaban revelando su condición de frágiles víctimas de un entramado de intereses económicos. Entre juegos de dominación, viajes intercontinentales (de Francia a Hong Kong), traiciones y engaños, Assayas fabrica un producto con apariencia de serie B capaz de proyectar una radiografía del mundo con ingredientes puramente cinematográficos.

Dos Bonus-tracks en los focos:

-Sai no fukei (Japón/2004), de Koji Wakamatsu. Penúltima maravilla de este director japonés forjado en la variante más politizada del cine de género pinku eiga (películas eróticas de bajo presupuesto). Tras una prolífica trayectoria, particularmente activa en los 60 y 70, y una vida trepidante, ligada a movimientos políticos de izquierdas, Wakamatsu nos regala una pertinaz reflexión en torno al vacío moral que envuelve a la actual juventud japonesa. Fascinante relectura del Alemania, año cero, de Rossellini, la película retrata la fuga en bicicleta de un chico que acaba de asesinar a su madre. El film está basado en un hecho real, fue rodado en 15 días reproduciendo el trayecto recorrido en bicicleta por el protagonista (de Tokio a Aomori), casi sin guión, trabajando sobre la improvisación. La película comparte la mirada perpleja del Elefante, de Van Sant, sin embargo, en la construcción de su mecanismo formal, renuncia al hermetismo y opta por la flexibilidad. En perpetua búsqueda de nuevos recursos visuales (en el movimiento, en las distancias, en el tratado de la imagen), el film bascula entre la frustración y la utopía, el realismo y un lirismo sin límites en su búsqueda de la captura de la subjetividad de los protagonistas. Finalmente, los interrogantes y el discurso que propone Wakamatsu funcionan gracias a la contextualización histórica que el director introduce mediante el encuentro del muchacho con dos ancianos que relatan sus vivencias ligadas al pasado bélico de Japón. No es irrelevante apuntar que la banda sonora del filme cuenta con canciones de Kazuki Tomokawa, el "screaming philosopher" de Izo, de Takashi Miike. Una obra maestra total.

-Between the Devil and the Wide Blue Sea (Alemania, 2005), de Romuald Karmakar, 2005. Ensayo materialista en torno a las diferentes estrategias y formas asociadas a la cultura de la música electrónica austriaco-germana. Los planos secuencia de la película rastrean las performance electro-musicales en busca de las pulsiones rítmicas, hipercinéticas y sudorosas que conectan a artista y espectador. Un trance delirante en el que nunca está del todo claro si son los sonidos los que agitan los cuerpos o viceversa. En cualquier caso, se trata de un latir espasmódico que merece ser disfrutado, y si encima viene acompañado por un sólido y consciente planteamiento de puesta en escena, mejor que mejor.

Algunas películas que descargar

Redacted (post de faq3pa)


Persepolis (post de faq3pa)


Paranoid Park (post de Angus77)


I'm Not There (post de Angus77)


Control (post de faq3pa)


Joy Division (post de kadorna)


I'm A Cyborg, But That's OK (post de bellisima)


Boarding Gate (post de alectes)


The Filth and the Fury (post de quet1m)


Chacun Son Cinéma (post de faq3pa)


Antes que el diablo sepa que estás muerto (post de explicite)


The Walker (post de Circe)


Smiley Face (post de piojosomza)
http://www.taringa.net/posts/tv-peliculas-series/989271/Smiley-Face-[2007]---DvdRip.html

Savage Grace (post de Ventafocs)



Zoo (post de eze26)


Go, Go Second Time Virgin


A Pool Without Water


Sukiyaki Western Django



The Man From London (algunas partes andan mal, en los comentarios aparece una solución al problema)


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Del Taringa! original
Zoo (post de eze26)
http://taringa.net/posts/tv-peliculas-series/1047011/Zoo_DVDRip_Sub_Esp.html ya no existe
alguien me podria pasar algun link de descarga de "recursos humanos" de Laurent Cantet que sea de 1 solo link
ESPECTACULAR LO TUYO
se que ya tiene su buen tiempo este post......
pero x si te interesa (y al resto x supuesto) aqui les dejo el link de la peli Import Export de Ulrich Seidl
http://www.taringa.net/posts/tv-peliculas-series/2414227/Import-Export-%5BDVDRIP%5D%5BSpanish%5D%5B2009%5D.html

Buen review en tooo caso..... se agradece!!
queria saber si alguien sabe donde puedo conseguir \"Dos Directores\" de Caetano. Cualquier cosa MP por favor. Gracias
Muchas gracias! recien veo el post, 1000 y pico de visitas y nadie fue capaz de dejarle unos puntos a jotafrisco que miserables.. +10
Me uno al pedido de elguri cualquier cosa MP!
alguien sabe de donde puedo bajar \"recursos humanos\" de Laurent Cantet?
Finalmente, el premio a mejor película internacional del 10º BAFICI fue para México.
Más info en Cynega: http://cynega.blogspot.com/2008/04/pelcula-ganadora-bafici-la-mexicana-de.html
Blog: www.cynega.com.ar
¡Saludos!
gracias por el poste padre
Hecho, estoy chequeando por más, ¡gracias por el aviso y los comentarios!
che agregate smiley face a los links que la pasan en el bafici y ademas esta en taringa
excelente aporte los links, espero puedas conseguir más, ya volveré con puntines...x el momento ando seco che
slds!
me qde sinn entradas para los paranoicos alguien sabe donde puedo conseguir esta peli?
Corregido, mil disculpas.

Se desarregló después de que agregué un texto de Hernán Ferreirós (crítico que no me gusta mucho) con el Safari.

¿La culpa es de Ferreirós o del Safari?
y los link para descargar pelis donde estan? gracias

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