En 2005, el periodista estadounidense Joshua Foer
cubrió para una revista el Campeonato de Memoria
de los Estados Unidos. Un año después volvió y lo ganó.
Crónica de una lucha contra el olvido.
cubrió para una revista el Campeonato de Memoria
de los Estados Unidos. Un año después volvió y lo ganó.
Crónica de una lucha contra el olvido.
¿Quién es Joshua Foer?
Periodista de profesión, Joshua Foer empezó a entrenarse para conseguir una súper memoria. Acabó ganando el concurso anual de EEUU y escribiendo un best-seller
Joshua Foer es, más bien, un deportista de lamente, que domina una notable habilidad: la memoria. Después de entrenar durante un año, el hermano menor del también escritor Jonathan Safran Foer ( Todo está iluminado , Comer animales ) ganó el Campeonato de Memoria de Estados Unidos, un torneo clave en la cosmogonía del “freakismo” y en el que los participantes llegan a memorizar 1.528 números aleatorios en una hora.
El salto de Foer al estrellato del deporte mental comenzó en 2005 cuando viajó a Nueva York para cubrir este evento fundado en 1997 para la revista Slate y entrevistar al campeón reinante, Ben Pridemore. Fue con una misión y volvió con un desafío.
Las instrucciones para ser un maestro
La primera vez que se planteó seriamente participar en el certamen, habló con Tony Buzan, el fundador del Campeonato Mundial de la Memoria en 1991. “¿Cuánto tardaría alguien como yo en prepararse?”, le preguntó.
“Si quieres estar entre los tres primeros”, le aseguró Buzan, “no estaría de más que le dedicaras una hora al día seis días a la semana. Con esa cantidad de tiempo te iría muy bien. Y Foer lo hizo.
Su camino a la prueba definitiva de los memoriosos de Estados Unidos se sustentó en tres pilares. El primero es un libro en latín, breve y anónimo, Rhetorica ad Herennium: , escrito entre los años 86 y 82 a. C. Se trata del único documento completo sobre las técnicas para mejorar la memoria inventadas por Simónides de Ceos. Una de las ideas que propone este libro, aún utilizadas por los campeones de la memoria, es crear en la mente propia un espacio que sea muy conocido. No es necesario que sea un edificio; pueden ser las estaciones de tren que pasamos para llegar a la oficina o el último lugar al que hemos ido de vacaciones.
Palacios mnemotécnicos
Para recordar los datos de cinco desconocidos, Foer construyó mentalmente cinco palacios de la memoria (este es el nombre “técnico” que reciben estos castillos imaginarios) y en cada uno ubicó la información que le proporcionaban. Vale, dirás tú, es fácil ubicar un perro en un palacio, pero ¿con qué lógica se emplaza una fecha de cumpleaños o un número de teléfono? Y tienes razón. Para solucionarlo, Foer se sirvió de la guía de Ed Cooke, un joven británico de menos de 30 años y Gran Maestro de Memoria (un título que se otorga a quienes hayan logrado memorizar 1.000 números al azar en una hora, el orden de 10 mazos de cartas en idéntico lapso y el de un solo mazo en menos de 2 minutos).
Fue él quien le confió la clave, que en verdad no es ningún secreto. El truco consiste en utilizar el sistema PAO: Persona, Acción y Objeto.