Disminuye el colesterol, reduce el estrés y combate la depresión. Reirse ayuda a sentirse mejor y carga las pilas para trabajar con optimismo, promoviendo el ingenio y la creatividad.
Terapia de la risa
La carcajada mejora el estado de ánimo general, por eso las técnicas para provocarla también se utilizan en pacientes hospitalizados, para que los procesos post operatorios sean más llevaderos.
No a las caras largas
En ámbitos laborales quienes tienen facilidad para contar chistes y hacer reír a los demás generan mejor clima de trabajo y contagian confianza. En general, suelen liderar equipos donde reina la buena onda ya que este tipo de personas proyectan actitudes positivas en su entorno.
La alegría y el contacto con las emociones más profundas producen una descarga energética muy importante. Por un momento, se genera una situación de descanso de la actividad intelectual, que colabora a mantener un estado de ánimo positivo.
Hacer reír al corazón
Algo tan simple y natural como reírse puede convertirse en un buen aliado para el corazón, ya que mejora el funcionamiento de los vasos sanguíneos y contribuye a evitar enfermedades cardiovasculares.
El sistema inmunológico también se fortalece cuando se produce un aumento de niveles de células T, responsables de defender al organismo de virus y bacterias. Reirse también colabora a reducir tensiones, ya que cuando surgen las carcajadas los músculos se relajan. El buen humor trae beneficios relacionados con el placer y la felicidad, siempre que se trate de sentimientos genuinos y espontáneos.
En grupo es mejor
Las terapias de la risa se organizan en talleres grupales, donde los especialistas predisponen a los pacientes a relajarse y liberarse de sus tensiones. El objetivo es mejorar la autoestima y aprender a sobrellevar situaciones de crisis o estrés. ¿Por qué en grupo? Porque la risa es contagiosa. Por eso, en estas clases sí vale copiarse del compañero.