Por: Suhelis Tejero Puntes Carlos Malpica, sobrino de Cilia Flores, ocupa cuatro altos cargos en el ámbito financiero. El hijo del mandatario, Nicolás Maduro Guerra, Magaly Viña y Walter Gavidia, nuera e hijo de la “primera combatiente”, ocupan posiciones de poder en el Estado El poderío de los familiares de los Maduro-Flores ya no se ciñe a la Asamblea Nacional (AN), sino que se ha extendido por los poderes públicos. Luego de que Nicolás Maduro se convirtiera en Presidente de la República y Cilia Flores en Primera Dama, sus familiares comenzaron a saltar desde el hemiciclo parlamentario hacia otras dependencias del Estado. De 15 integrantes de la familia presidencial que trabajan en la administración pública en la actualidad, 14 dieron sus primeros pasos en el Parlamento, cuando Maduro y Flores fueron presidentes del Poder Legislativo, desde enero de 2005 hasta agosto de 2006 en el primer caso, y de agosto de ese año hasta enero de 2011 para la “primera combatiente”. En la actualidad solo cinco siguen en los predios parlamentarios, mientras que los demás han escalado posiciones más relevantes. Entre los más influyentes destaca el poderoso sobrino de Flores, Carlos Erik Malpica Flores, quien pasó de Administrador III en la AN a tesorero nacional en septiembre de 2013. El año siguiente se convirtió, además, en directivo y vicepresidente de Finanzas de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), miembro de la junta directiva del Bandes y, en 2015, del Fondo Simón Bolívar para la Reconstrucción, ente que sirve para captar el dinero que el Gobierno destina a la construcción de viviendas sociales, adscrito directamente al despacho del Presidente. Malpica Flores hizo su currículum en los últimos ocho años, período en el que también fue director de Administración en el Ministerio de Relaciones Exteriores, secretario general en ese despacho y director general en la Vicepresidencia Ejecutiva, siempre bajo las órdenes de su tío político. Pero cuando Maduro asumió la jefatura de Estado, la influencia de Malpica Flores en el Gobierno creció exponencialmente. Doce días después de las elecciones presidenciales del 13 de abril de 2013, se convirtió en un asesor económico del más alto nivel. El 25 de abril de ese año, Maduro firmó su vigesimotercer decreto como jefe de Estado venezolano y convirtió a Malpica en comisionado presidencial para Asuntos Económicos y Financieros. En la misma Gaceta Oficial número 40.154 apareció, además, una providencia administrativa firmada por la recién designada tesorera nacional, María Elisa Domínguez Velasco, en la que el sobrino de Cilia Flores era nombrado subtesorero nacional. Malpica sustituiría a Domínguez Velasco cinco meses más tarde. Aún con sus amplias atribuciones en las finanzas estatales, el sobrino de Flores tiene un perfil muy bajo, tanto que no se le identifica en actos oficiales ni hay fotos disponibles en las que se le reconozca, y ni siquiera aparece en las pocas que han sido publicadas de la junta directiva de Pdvsa de la que forma parte. Malpica Flores, el empresario Además de ser un funcionario de alto nivel, es empresario desde el año 1999. Así está plasmado en el Registro Nacional de Contratistas, donde aparece como accionista de las empresas Redilama e Inlasa, ambas con sede en Valencia, en el central estado Carabobo. Las compañías, en las que tiene una participación de 30% y 20% respectivamente, se dedican a “la explotación mercantil del negocio de representación de productos nacionales y/o extranjeros, importación, exportación, compra, venta, comercialización y distribución de toda clase de productos y/o mercancías de consumo masivo”. Con dos trabajadores y capitales sociales pagados que suman 35 millones de bolívares entre ambas, no tienen registrados contratos con el Estado. Estas compañías están inhabilitadas para hacerlo. Tampoco aparecen en la lista oficial de empresas que recibieron dólares preferenciales entre los años 2004 a 2012, ni en la de enero a septiembre de 2014. El vuelo de Nicolás Jr. Otro miembro de la familia presidencial que ha tomado vuelo es el hijo del primer matrimonio del jefe de Estado con Adriana Guerra: Nicolás Maduro Guerra, el único del clan presidencial que se estrenó en un espacio diferente a la AN. Su padre lo designó coordinador del Cuerpo Nacional de Inspectores Especiales de Control y Seguimiento de la Presidencia, un ente creado en 2013 para supervisar y reportar los avances de los planes gubernamentales. En julio de 2014 fue nombrado también director de la Escuela Nacional de Cine. Cilia Flores y Nicolás Maduro jr. Un mes más tarde representó al Estado fuera de las fronteras nacionales. Fue a Argentina en representación del Gobierno venezolano para asesorar a diputados oficialistas de ese país en la definición de una Ley de Abastecimiento, basándose en la experiencia local. A efectos del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), Maduro Guerra aparece como cesante. El último empleo con el que cotizó en la seguridad social fue en la Defensa Pública (el Ministerio Público), una posición de la que no existen registros oficiales, más allá de que trabajó allí desde noviembre de 2011 hasta julio de 2013. Otro descendiente de la familia presidencial, Walter Jacob Gavidia Flores, es hijo de la Primera Dama y desde el 6 de mayo de 2014 es presidente de la Fundación Propatria 2000, un programa creado por el exmandatario Hugo Chávez que se encarga de “contribuir con el desarrollo sostenido del país, administrando y ejecutando proyectos de carácter social, asistencial y de infraestructura en el ámbito nacional”, según refiere el portal del Despacho de la Presidencia y Seguimiento a la Gestión de Gobierno. Su padre y primer esposo de Cilia Flores, Walter Ramón Gavidia, también cuenta con un cargo en la administración pública. Es presidente de las misiones Negra Hipólita y José Félix Ribas desde octubre de 2013. Como la mayor parte del círculo cercano a la familia presidencial, el ex cónyuge empezó en la AN, con la diferencia de que fue elegido como diputado ante el Parlamento Latinoamericano en julio del año 2000. En todos los ámbitos Otros integrantes del núcleo presidencial han compartido, incluso, el mismo cargo. Magaly Viña Castro fue nombrada presidenta del Instituto Nacional de Servicios Sociales (Inass) y máxima representante de la Gran Misión Amor Mayor en noviembre de 2013. Es la madre de la nuera de la “primera combatiente”, Magaly Gutiérrez Viña, quien la sustituyó en ambos cargos siete meses más tarde, en junio de 2014. Ese mismo año también significó el ascenso de Bladimir Flores, el hermano de la Primera Dama, quien fue nombrado en enero de 2014 como jefe del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). Él fue, antes de lograr esa posición, jefe de seguridad del Parlamento entre 2008 y 2011, durante el mandato de Cilia Flores en el Poder Legislativo. Otro de sus hermanos, Giusón Fernando Flores, también ex trabajador de la AN durante la era Maduro-Flores, cuenta con una posición directiva en la administración pública. Según la Gaceta Oficial 40.575 del 7 de enero de este año, el pariente fue designado subcontralor en la Contraloría General de la República. Tres familiares pasaron a otras posiciones en el sector público: Erika Albornoz Gavidia, sobrina de Cilia Flores, es la responsable patrimonial de la Procuraduría; Irving Molina Flores, también su sobrino, es juez de Control de Caracas, mientras que Numidia Rocío Flores, trabaja en comisión de servicio en el Consejo Nacional Electoral, aunque sigue en la nómina de la AN, según indicaron fuentes y consta en los registros del IVSS. Ingresos viciados En el año 2008 comenzaron las denuncias de nepotismo en el hemiciclo parlamentario. La Unión de Trabajadores de la AN reclamó que unos 40 familiares de Cilia Flores, quien entonces presidía el Poder Legislativo, habían ingresado a la nómina del Parlamento. Denunciaban que se saltaron todos los procesos regulares, que los concursos públicos para acceder a los puestos estaban viciados y que ni uno de ellos cumplía con los requerimientos para ocupar los cargos. Aún así, la mayor parte del círculo familiar se mantuvo en el Hemiciclo, incluso cuando abandonó la presidencia de la AN tres años más tarde para convertirse en Primera Dama del país. Luego de ello, fuentes consultadas señalaron que comenzaron a salir algunos por solicitud de Fernando Soto Rojas, quien sucedió a Flores en el Parlamento en enero de 2011. Ahora quedan cinco personas cercanas al núcleo familiar presidencial en el Parlamento: Franquie Francisco, Demetrio y Hernes Melquíades, hermanos de Cilia Flores, y quienes laboran en la AN desde 2007; así como su primo Juan Carlos Francisco Flores Isturdes, y su prima política Marbella Josefina Gavidia. Nepotismo prohibido, pero no castigado La presidenta de la ONG Transparencia Venezuela, Mercedes De Freitas, recordó que las normas contra el nepotismo son blandas: las leyes lo prohíben, pero no lo castigan. “La Contraloría debería actuar, pero no ha hecho nada al respecto. Debe declararse no solo el patrimonio, sino si hay un interés porque eso permite definir si hay nepotismo”, dijo. De Freitas expresó que el conflicto de intereses siempre ha sido un problema en Venezuela, y que resolverlo debe pasar por un cambio de cultura. “Hay que cambiar la mentalidad venezolana de raíz. Nos quejamos de la corrupción, pero luego queremos que un familiar o un amigo nos enchufe en un cargo y eso no está bien. No es correcto”, puntualizó la presidenta de Transparencia Venezuela. En una entrevista que Contrapunto publicó este martes 7 de julio el ex ministro de Planificación, Jorge Giordani, denunció que cuando el ex parlamentario y también ex ministro, Héctor Navarro, presidía la Comisión de Contraloría de la AN, en el año 2011, “tenían aprobada la Ley Anti-Corrupción en primera discusión, y le vino un señor: ‘no, no, eso del nepotismo me lo quitas de ahí’”. A lo que Giordani se refiere es que alguien mandó a eliminar el artículo 71, que planteaba sancionar al funcionario que “nombre, designe, contrate o intervenga de manera directa en la selección de su cónyuge, concubina o concubino, o personas con quienes esté vinculada o vinculado por parentesco dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad, en cargos dentro del órgano o ente en el cual se desempeña o sobre los cuales ejerza control de tutela, accionarial o estatutaria”. Contrapunto intentó obtener la versión de Navarro, pero no respondió para la fecha de publicación de este reportaje. Luego de su aprobación en primera discusión, en mayo de 2011, y de que la Comisión de Contraloría tuviera listo el informe para la segunda discusión, la Presidencia de esa instancia legislativa fue asumida por Pedro Carreño. Parlamentarios de la oposición denunciaron en su momento que el diputado mandó a revisar la Ley Anti-Corrupción a la Procuraduría General, de la que luego no se supo nada, según reseñaron los medios de comunicación. Finalmente las normas fueron aprobadas por vía ejecutiva en noviembre de 2014, cuando Maduro usó la habilitante para luchar contra la corrupción, pero el artículo que puntualmente castigaba el nepotismo no apareció en la Ley contra la Corrupción. No obstante, la presidenta de Transparencia Venezuela aseguró que los convenios internacionales que se han firmado con la Organización de Estados Americanos (OEA), por ejemplo, ponen al país bajo la lupa. Agregó que desde el año 2003 Venezuela es examinada en temas asociado a corrupción como tráfico de influencia y conflicto de intereses. “Siempre sale pésimo”, zanjó.
La dinastía Maduro-Flores amplía su presencia en el Gobierno
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