Muchas madres usan alimentos o hierbas que no tiene validez científica.
El jabón azul, el tomate, las telarañas y la saliva, son algunas de las sustancias caseras que se convierten en ‘medicinas’ cuando las madres deciden usarlas para sanar a sus hijos. La pregunta es: ¿qué tan efectivas son?
El pediatra Carlos Enrique Cortázar dice que la actitud de los padres y abuelos de resolver la enfermedad de sus hijos con elementos de su hogar antes de llevarlos al especialista responde a una tradición transmitida de generación en generación: “aún persisten mitos, muchos de los cuales no tienen aplicación alguna; pero otros ‘remedios caseros’ sí sirven dados los efectos de las sustancias que se utilizan”, asegura.
En la cultura campesina históricamente se les han atribuido características curativas a los alimentos o a las hierbas, y estudios recientes han podido comprobar la efectividad de algunos, que incluso han sido registrados en diccionarios médicos, según el pediatra Alejandro Luna. De hecho, mucha de la medicina homeopática, naturista o china, se basa en principios activos de elementos naturales. Incluso medicinas alopáticas (medicina convencional) tienen sustancias obtenidas de plantas, capaces de modificar reacciones en el organismo, por ejemplo: la digoxina, que sirve para el corazón y se encuentra en una planta, o la penicilina, un antibiótico que viene de un hongo.
Estas son algunas de las alternativas que funcionan:
Panela rallada: es excelente antiséptico para las heridas abiertas o infectadas.
Vinagre: desinfecta, porque es ácido acético puro, así que mata cualquier bacteria.
Té: funciona como antiséptico en la conjuntivitis bacteriana y, a veces, es más útil que el mismo antibiótico, afirma el doctor Cortázar.
Tomate: se usa para ‘madurar orzuelos’ y, según el pediatra Luna, la hortaliza se ha estudiado científicamente y está comprobado que sus hojas tienen propiedades antisépticas para uso tópico experto. Sin embargo, la gente se confunde y piensa que es el fruto el que logra el efecto.
Caléndula: su agua se ha usado tradicionalmente para desinflamar cuando se presentan caídas: “Bases científicas soportan su uso antibacterial, antiinflamatorio y desinfectante, por eso ahora está en enjuagues bucales y cremas, también se usa para la dermatitis, las raspaduras y ampollas en la boca de los niños”, asegura el pediatra Luna.
Cataplasmas de hierbas: muy utilizadas por las abuelas para poner en las heridas con la intención de curarlas. Según los especialistas, este remedio podría funcionar solamente si en la fusión hay plantas con propiedades, como es el caso
del árnica, la caléndula y las hojas de tomate, pero su uso no está aprobado médicamente.
No todo lo natural es inofensivo
Pese a que existen contadas excepciones, las recomendaciones de las madres o las abuelas tienen poca validez científica, pues es claro que hay algunos ‘remedios caseros’ que carecen de toda prueba o comprobación médica y que, definitivamente, no sirven o no son útiles para la salud. Estos son algunos casos:
Papa caliente: muy usada para bajar la fiebre y para los chichones, pero no funciona en ninguno de los casos.
Jabón azul: es utilizado para bajar chichones, pero este no sirve.
Papel azul: este se pone en la frente de los niños para contener el hipo, pero no existe ninguna evidencia de que haga algún efecto.
Limón: se usa tanto para detener las hemorragias como para el mareo, pero las dos son falsas creencias.
Por: Margarita Barrero