Hola, este es mi primer post, y decidí que quería compartir con ustedes una pequeña información acerca de el cambio climático que investigue yo, solo es con fin de hacer un poco de conciencia.
Cabe destacar que no presentare la tesis completa ya que la mayoría de capítulos contienen información empírica o datos obviados que no son de mayor relevancia, por lo cual presentare solo lo importante, el marco teórico:
Reseña histórica o antecedente del problema:
El calentamiento global ha existido a lo largo de toda la existencia del planeta, así como también han existido eras de hielo; el problema es que esta ves el calentamiento esta siendo demasiado progresivo y descontrolado, todo esto es causado por el humano, ya que se ha podido comprobar que la naturaleza puede sobrevivir sin la intervención del ser humano, esto quiere decir que nosotros con nuestra “tecnología” hemos contaminado y cambiado a nuestro planeta.
Todo este problema inicio en 1950 cuando se empezaron a registrar incrementos en la temperatura del planeta, desde ese año el incremento no ha parado, al contrario se ha vuelto mas fuerte y hoy la naturaleza nos esta pasando factura por todo el daño que le hemos causado; esto es visible en fenómenos meteorológicos como “el niño” o “la niña” los cuales son periodos de lluvia fuerte (el niño) o de sequia lluviosa (la niña), también es visible en los cambios de clima en algunos lugares del planeta, y es visible en otros problemas que le mostramos a continuación:
El cambio climático:
Se llama cambio climático a la modificación del clima con respecto al historial climático a una escala global o regional. Tales cambios se producen a muy diversas escalas de tiempo y sobre todos los parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc. En teoría, son debidos tanto a causas naturales (Crowley y North, 1988) como antropogénicas (Oreskes, 2004).
El término suele usarse de forma poco apropiada, para hacer referencia tan sólo a los cambios climáticos que suceden en el presente, utilizándolo como sinónimo de calentamiento global. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático usa el términocambio climático sólo para referirse al cambio por causas humanas:
Por "cambio climático" se entiende un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos comparables
Como se produce constantemente por causas naturales se lo denomina también variabilidad natural del clima. En algunos casos, para referirse al cambio de origen humano se usa también la expresión cambio climático antropogénico.
Además del calentamiento global, el cambio climático implica cambios en otras variables como las lluvias globales y sus patrones, la cobertura de nubes y todos los demás elementos del sistema atmosférico. La complejidad del problema y sus múltiples interacciones hacen que la única manera de evaluar estos cambios sea mediante el uso de modelos computacionales que simulan la física de la atmósfera y de los océanos. La naturaleza caótica de estos modelos hace que en sí tengan una alta proporción de incertidumbre (Stainforth et ál., 2005) (Roe y Baker, 2007), aunque eso no es óbice para que sean capaces de prever cambios significativos futuros (Schnellhuber, 2008) (Knutti y Hegerl, 2008) que tengan consecuencias tanto económicas (Stern, 2008) como las ya observables a nivel biológico (Walther et ál., 2002)(Hughes, 2001).
La extinción de especies:
Una especie se considera en peligro de extinción, sea vegetal o animal, cuando se encuentra comprometida su existencia globalmente. Esto se puede deber tanto a la depredación directa sobre la especie como a la desaparición de un recurso del cual esta dependa, tanto por la acción del hombre, debido a cambios en el hábitat, producto de hechos fortuitos (como desastres naturales) o por cambios graduales del clima.
En la versión 2009 de la Lista Roja de la UICN 2.448 taxones de animales1 y 2.280 de plantas2 se encuentran bajo la categoría "En Peligro", junto con otros 1.665 taxones de animales1 y 1.575 de plantas2 que también lo hacen pero bajo la categoría de "En Peligro Crítico".
Muchas naciones cuentan con leyes para proteger a las especies que dependen de su conservación para existir, por ejemplo con la prohibición de su caza. Sin embargo, pocas especies obtienen una protección legal considerable, extinguiéndose muchas sin ningún tipo de reconocimiento público.
La extinción de una especie es irreparable y, de momento, irreversible, afectando de manera directa o indirecta a la cadena alimentaria y, eventualmente, al propio ser humano.
Los estados de conservación son los indicadores básicos de las probabilidades de que una especie siga existiendo en el corto o mediano plazo, en vista de factores tales como la población y su distribución, su historia natural y biológica, sus depredadores y otros aspectos.
La Lista Roja elaborada por la UICN es la más difundida de las clasificaciones de los estados de conservación de las especies. En la lista, hay dos categorías con criterios específicos en los cuales son clasificados los taxones que corren el riesgo de desaparecer: "en peligro" (abreviado oficialmente como EN desde su nombre original en inglés, Endangered) y "en peligro crítico" (abreviado oficialmente como CR desde su nombre original en inglés, Critically Endangered). Estas últimas dos categorías, junto con "Vulnerable", integran a las especies amenazadas dentro de la lista.
Las categorías de "en peligro" y "en peligro crítico" contienen a todos las especies que han mostrado importantes fluctuaciones en su distribución geográfica, junto con una disminución o fragmentación de ella; una población de individuos maduros menor de los 250 o los 2500 ejemplares con una probabilidad de un 50% o un 20% de extinción en su forma silvestre; y una fuerte disminución en su población general en los últimos 10 años o tres generaciones, en orden del 70% y el 90%, respectivamente.
El agujero en la capa de ozono:
Se denomina agujero de la capa de ozono a la zona de la atmósfera terrestre donde se producen reducciones anormales de la capa de ozono, fenómeno observado durante la primavera en las regiones polares y que es seguido de una recuperación durante el verano. El contenido en ozono se mide en Unidades Dobson.
En las mediciones realizadas en tiempos recientes se descubrieron importantes reducción de las concentraciones de ozono en dicha capa, con especial incidencia en la zona de la Antártida.Se culpo de este fenómeno al aumento de la concentración de cloro y de bromo en la estratosfera.Investigaciones posteriores acerca de las variaciones en la densidad del ozono y sus causas generaron temores sobre el futuro de la capa de ozono: entre otras cosas, se descubrieron “agujeros” en la capa sobre los dos polos del planeta y un adelgazamiento de la capa alrededor de todo el globo. El ozono es una sustancia, la cual su molécula está compuesta por 3 átomos de oxigeno, la cual se forma al disociarse los 3 átomos que componen el gas de oxigeno. Cada átomo de oxigeno se une a otra molécula de oxigeno formando moléculas de ozono O3. Se le denomina Capa de Ozono a la estratosfera terrestre la cual concentra más del 90% de todo el ozono existente en nuestro planeta. Esta capa tiene una gran importancia dentro de nuestra vida ya que sirve para depurar el aire y sobretodo sirve para filtrar los rayos ultravioletas procedentes del espacio. Sin ese filtro la existencia de vida en la tierra sería imposible.
Esta capa se ha visto dañada por diferentes motivos los cuales todos conocemos como aerosoles y todo tipo de contaminación
En septiembre de 1987 varios países firmaron el Protocolo de Montreal, en el que se comprometían a reducir a la mitad la producción de CFC´s en un periodo de 10 años. En la actualidad el problema se considera solucionado, debido a la prohibición de los productos causantes, que han sido substituidos por otros.
Casi el 99% de la radiación ultravioleta del Sol que alcanza la estratosfera se convierte en calor mediante una reacción química que continuamente recicla moléculas de ozono (O3). Cuando la radiación ultravioleta impacta en una molécula de ozono, la energía escinde a la molécula en átomos de oxígeno altamente reactivos; casi de inmediato, estos átomos se recombinan formando ozono una vez más y liberando energía en forma de calor.
El efecto invernadero:
Efecto invernadero, término que se aplica al papel que desempeña la atmósfera en el calentamiento de la superficie terrestre. La atmósfera es prácticamente transparente a la radiación solar de onda corta, absorbida por la superficie de la Tierra. Gran parte de esta radiación se vuelve a emitir hacia el espacio exterior con una longitud de onda correspondiente a los rayos infrarrojos, pero es reflejada de vuelta por gases como el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso, los clorofluorocarbonos (CFC) y el ozono, presentes en la atmósfera. Este efecto de calentamiento es la base de las teorías relacionadas con el calentamiento global.
El contenido en dióxido de carbono de la atmósfera se ha incrementado aproximadamente un 30% desde 1750, como consecuencia del uso de combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón; la destrucción de bosques tropicales por el método de cortar y quemar también ha sido un factor relevante que ha influido en el ciclo del carbono. El efecto neto de estos incrementos podría ser un aumento global de la temperatura, estimado entre 1,4 y 5,8 ºC entre 1990 y 2100. Este calentamiento puede originar importantes cambios climáticos, afectando a las cosechas y haciendo que suba el nivel de los océanos. De ocurrir esto, millones de personas se verían afectadas por las inundaciones.
Se están intentado distintos esfuerzos internacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En 1997 se reunieron en Kioto representantes de los países integrantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, creada en el seno de la Cumbre sobre la Tierra (véase Cumbre de Río), celebrada en Río de Janeiro en 1992. En el Protocolo de Kioto se estableció que los países desarrollados debían reducir sus emisiones de gases causantes del efecto invernadero en un 5,2% para el año 2012 respecto a sus emisiones en el año 1990. El protocolo entró en vigor en febrero de 2005, tres meses después de que Rusia lo ratificara y se alcanzaran las exigencias del propio protocolo, que señalaba que para que entrara en vigor debía ser ratificado por al menos 55 países desarrollados cuyas emisiones de gases de efecto invernadero sumaran el 55% del total.
El derretimiento de los polos:
Las temperaturas más altas ya están provocando cambios sustanciales en los glaciares de de las montañas de todo el mundo, en las placas de hielo de Groenlandia y de la Antártida, y en el hielo del océano Glacial Ártico. En Europa, África, Asia y Norteamérica los glaciares las montañas han disminuido durante el siglo XX y el deshielo es más rápido. Este deshielo a gran escala puede acelerar el ritmo del calentamiento global. El hielo tiene un efecto de enfriamiento porque refleja la luz solar de vuelta al espacio. El agua y la tierra, más oscuros que el hielo, absorben y retienen más calor.
Los glaciares del Kilimanjaro, la montaña más alta de África, han perdido el 82% de su hielo desde 1912 y se prevé su desaparición total hacia 2020. Los glaciares en la cordillera del Himalaya, en Asia, están sufriendo un deshielo a un ritmo de 9-15 m al año. Este deshielo alimenta a los principales ríos, como el Ganges, Yangtzé y Mekong. Se prevé la desaparición de los glaciares del Parque nacional de los Glaciares, en Estados Unidos, hacia el año 2030 y su número ya ha descendido desde 150 glaciares en 1850 a 26 en 2007.
La temperatura media anual en el Ártico ha aumentado casi al doble de la que había en las últimas décadas. La superficie cubierta por el hielo en los mares durante el verano ha descendido entre un 15% y un 20% en los 30 últimos años y se prevé que desaparecerá casi por completo a finales del siglo XXI. Numerosas especies como los osos polares, focas y morsas dependen del hielo para su supervivencia. La rápida pérdida de los glaciares en Alaska supone casi la mitad de la pérdida total de hielo en los glaciares de todo el mundo y contribuye de forma considerable a la elevación del nivel del mar observada. El deshielo de la placa de hielo de Groenlandia, que podría elevar el nivel del mar unos 7 metros si se deshelara por completo, también está acelerándose. La superficie que está sufriendo al menos cierto grado de deshielo aumentó un 16% entre 1979 y 2002 y los científicos calculan que un calentamiento de solo unos pocos grados centígrados podría causar un deshielo generalizado, provocando una elevación considerable del nivel del mar.
El agua dulce que fluye en el océano Atlántico norte al derretirse el hielo Ártico, podría alterar los patrones de circulación oceánicos que tienen gran influencia en el clima global. Según las predicciones científicas es improbable un colapso de estos patrones de circulación hacia 2100. No obstante, los científicos esperan que se produzca un debilitamiento y ralentización de la circulación termohalina, conocida también como “cinta rodante” oceánica. Además, una alteración de los patrones de circulación en la superficie del océano Atlántico norte, conocida de forma colectiva como corriente del Golfo, podría provocar un enfriamiento en Europa.
En la Antártida la situación es algo distinta a la del Ártico. La península Antártica, el extremo más septentrional de la Antártida que se extiende hacia Sudamérica, ha sufrido un calentamiento drástico, a una velocidad varias veces superior a la media global en los últimos cincuenta años. Sin embargo, otras zonas de la Antártida no han presentado una tendencia similar, ya que algunas han sufrido calentamiento y otras enfriamiento. En general, se piensa que la Antártida está calentándose igual que la media de todo el planeta. A diferencia de lo que ocurre en el Ártico, no existe una tendencia general en el hielo del mar. No obstante, en la península Antártica diez placas de hielo flotante han perdido más de 14.000 km2 de hielo y probablemente no han estado en un nivel tan bajo en los últimos 10.000 años. Los científicos calculan que un calentamiento superior a unos pocos grados centígrados podría provocar un deshielo generalizado de la placa de hielo de la Antártida occidental, igual que sucedería en Groenlandia. Solo este deshielo podría provocar una subida del nivel del mar.
El calentamiento global:
Es un término utilizado habitualmente en dos sentidos:
Es el fenómeno observado en las medidas de la temperatura que muestra en promedio un aumento en la temperatura de la atmósfera terrestre y de los océanos en las últimas décadas.
Es una teoría que predice, a partir de proyecciones basadas en simulaciones computacionales, un crecimiento futuro de las temperaturas.
Algunas veces se utilizan las denominaciones cambio climático, que designa a cualquier cambio en el clima, o cambio climático antropogénico, donde se considera implícitamente la influencia de la actividad humana. Calentamiento global y efecto invernadero no son sinónimos. El efecto invernadero acrecentado por la contaminación puede ser, según algunas teorías, la causa del calentamiento global observado actualmente.
La temperatura del planeta ha venido elevándose desde mediados del siglo XIX, cuando se puso fin a la etapa conocida como la pequeña tierra de hielo. Los científicos han pasado décadas averiguando lo que está causando el calentamiento global. Han observado los ciclos naturales y los acontecimientos que se sabe que influyen en el clima. Pero la cantidad y el patrón de calentamiento que se ha medido no pueden ser explicado por estos factores por sí solos. La única manera de explicar el patrón es incluir el efecto de los gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por los seres humanos.
Para llevar toda esta información, las Naciones Unidas formaron un grupo de científicos llamado Panel Internacional sobre Cambio Climático, o IPCC. El IPCC se reúne cada pocos años para revisar los hallazgos científicos más recientes y escribir un informe que resume todo lo que se sabe sobre el calentamiento global. Cada informe representa un consenso o acuerdo, entre los cientos de científicos destacados.
Una de las primeras cosas que los científicos aprendieron es que hay varios gases de efecto invernadero responsables del calentamiento, y los seres humanos los emiten en una variedad de maneras. La mayoría proceden de la combustión de combustibles fósiles en automóviles, fábricas y la producción de electricidad. El gas responsable de la mayor parte del calentamiento es el dióxido de carbono, también llamado CO2. Otros contribuyentes incluyen el metano liberado por los vertederos y la agricultura (especialmente de los sistemas digestivos de los animales de pastoreo), el óxido nitroso en los fertilizantes, gases utilizados en refrigeración y procesos industriales, y la pérdida de los bosques que de otra manera almacenarían el CO2.
Los diferentes gases de efecto invernadero tienen diferentes capacidades de captura. Algunos de ellos pueden incluso atrapar más calor que el CO2. Una molécula de metano produce más de 20 veces el calentamiento de una molécula de CO2. El óxido nitroso es 300 veces más potente que el CO2. Otros gases, como los clorofluorocarbonos (que han sido prohibidos en muchas partes del mundo, ya que también degradan la capa de ozono), tienen la capacidad de atrapar el calor potencial miles de veces mayor que el CO2. Pero debido a que sus concentraciones son mucho más bajas que el CO2, ninguno de estos gases añade tanto calor a la atmósfera como el CO2 lo hace.
A fin de comprender los efectos de todos los gases en conjunto, los científicos tienden a hablar de todos los gases de efecto invernadero en términos de la cantidad equivalente de CO2. Desde 1990, las emisiones anuales han aumentado en cerca de 6 millones de toneladas del “equivalente de dióxido de carbono” en todo el mundo, un aumento de más del 20%
El daño a los ecosistemas:
Durante el siglo XX se ha venido observando la erosión cada vez más acelerada de la biodiversidad. Las estimaciones sobre las proporciones de la extinción son variadas, entre muy pocas y hasta 200 especies extinguidas por día, pero todos los científicos reconocen que la proporción de pérdida de especies es mayor que en cualquier época de la historia humana.
En el reino vegetal se estima que se encuentran amenazadas aproximadamente un 12,5 % de las especies conocidas. Todos están de acuerdo en que las pérdidas se deben a la actividad humana, incluyendo la destrucción directa de plantas y su hábitat.
Existe también una creciente preocupación por la introducción humana de especies exóticas en hábitats determinados, alterando la cadena trófica.
Actividades humanas dirigidas al desarrollo que pueden afectar la biodiversidad
Algunos ejemplos de actividades de desarrollo que pueden tener las más significativas consecuencias negativas para la diversidad biológica son:
• Proyectos agrícolas y ganaderos que impliquen el desmonte de tierras, la eliminación de tierras húmedas, la inundación para reservorios para riego, el desplazamiento de la vida silvestre mediante cercos o ganado doméstico, el uso intensivo de pesticidas, la introducción del monocultivo de productos comerciales en lugares que antes dependieron de un gran surtido de cultivos locales para la agricultura de subsistencia.
• Proyectos de piscicultura que comprendan la conversión, para la acuicultura o maricultura, de importantes sitios naturale reproducción o crianza, la pesca excesiva, la introducción de especies exóticas en ecosistemas acuáticos naturales.
• Proyectos forestales que incluyan la construcción de caminos de acceso, explotación forestal intensiva, establecimiento de industrias para productos forestales que generan más desarrollo cerca del sitio del proyecto.
• Proyectos de transporte que abarquen la construcción de caminos principales, puentes, caminos rurales, ferrocarriles o canales, los cuales podrían facilitar el acceso a áreas naturales y a la población de las mismas.
• Canalización de los ríos.
• Actividades de dragado y relleno en tierras húmedas costeras o del interior.
• Proyectos hidroeléctricos que impliquen grandes desviaciones del agua, inundaciones u otras importantes transformaciones de áreas naturales acuáticas o terrestres, produciendo la reducción o modificación del hábitat y el consecuente traslado necesario hacia nuevas áreas y la probable violación de la capacidad de mantenimiento.
• Riego y otros proyectos de agua potable que puedan vaciar el agua, drenar los hábitats en tierras húmedas o eliminar fuentes vitales de agua.
• Proyectos industriales que produzcan la contaminación del aire, agua o suelo.
• Pérdida en gran escala del hábitat, debido a la minería y exploración mineral.
• Conversión de los recursos biológicos para combustibles o alimentos a escala industrial.
El incremento del nivel del mar:
Todavía no se ha llegado a una conclusión definitiva sobre la subida global media del nivel del mar ocurrida durante los últimos cien años. Los últimos informes del IPCC, basándose en los registros costeros de múltiples estaciones, concluyen que se habría elevado unos 18 centímetros en el pasado siglo XX (entre 1,5 y 2 mm/año). La incertidumbre es grande, no sólo por la escasez de estaciones, sino también porque los cálculos son muy complejos, debido a las diferencias regionales en las tendencias.
Si no se tienen en cuenta los lentos movimientos geológicos que cambian la configuración de los océanos, el nivel medio del mar puede ascender fundamentalmente por dos motivos: un incremento de la masa oceánica procedente del deshielo continental (componente eustática) y un incremento del volumen oceánico por expansión térmica del agua y disminución de su densidad (componente termostérica).
El grueso de la subida del siglo XX, unos 14 cm, habría sido debida a los cambios en la masa de agua, es decir, al deshielo continental (Miller &Douglas, 2004). Estas cifras hay que tomarlas con cierta cautela, pues no se conocen bien los cambios de las masas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia y de otros glaciares. Un tipo de cálculo, basado en los cambios de salinidad oceánica, indica que la subida debida al deshielo ha podido ser durante el siglo XX de solamente 6 cm (Wadhams & Munk, 2004).
Tampoco se sabe bien cual es la aportación positiva al aumento del nivel del mar del deshielo del permafrost (suelo congelado) de las latitudes altas, que ocupa un 24 % del área continental del hemisferio norte. Parece que la escorrentía de los ríos de Siberia que desembocan en el Artico ha aumentado en el transcurso del siglo XX y quizás este incremento, como en el caso del Yenisey, se deba a un cierto deshielo del permafrost siberiano (Lawrence, 2005). Por otra parte, hay que tener en cuenta también la pequeña disminución del nivel del mar debida al almacenaje de agua en lagos y pantanos artificiales.
Restando de los 18 cm de subida, los 14 correspondientes al deshielo, el calentamiento del agua habría sido responsable del resto de la subida: unos 4 cm. Esta subida de 4 cm ha sido calculada a partir de las mediciones de temperatura del agua del mar. El oceanógrafo Sidney Levitus y sus colaboradores de la NOAA han realizado estudios exhaustivos utilizando millones de perfiles térmicos de los océanos entre la superficie y los 3.000 metros de profundidad, que en principio fueron habían sido concebidos para estudiar el plancton. Durante el período 1955-2003 se dedujo un calentamiento global del océano de 0,04ºC. Este calentamiento no ha sido uniforme y continuado (Levitus, 2000; Levitus, 2005).
Satélites como el Topex-Poseidon, ERS y Jason miden la altura de la superficie del mar con una resolución horizontal de unos cuantos kilómetros y unos errores de unos 2-3 cm debido a variaciones en la órbita. Aunque las medidas son probablemente bastante correctas, hay que tener en cuenta que, debido a las diferencias de la gravedad terrestre, contienen las diferencias de elevación debidas al geoide terrestre, que puede variar decenas de metros entre unos puntos y otros, por lo que tienen que ser restadas.
Desde 1992 la misión satelitaria Topex-Poseidón calcula cada diez días el nivel medio global de la superficie marina. Sus resultados, por ahora, indican una subida general bastante más fuerte. Lo más notable es el episodio de 20 mm de subida global coincidente con el apogeo del Niño de 1997-98 (Nerem, 1999). Sin embargo, además de las dificultades técnicas para estimar medias en cifras milimétricas desde satélites que se mueven a cientos de kilómetros de la agitada superficie marina, la serie de medidas satelitarias es muy corta y demasiado reciente para poder extraer de ella, con certeza, ninguna tendencia (Cabanes, 2001).
Según algunos investigadores, en el Adriático y en el Mediterráneo Occidental el nivel del mar ascendía hasta 1.960, pero desde entonces ha descendido a un ritmo medio de 1,3 mm/año (Tsimplis, 2000). Esto se debería a un aumento de la salinidad, causada a su vez por la disminución de la escorrentía de los ríos que desembocan en su cuenca. Esta escasez de la escorrentía, insuficiente para paliar las pérdidas por evaporación, se habría agudizado con el incremento, en las últimas décadas, del valor medio del índice NAO (Tsimplis, 2001). Para otros, un ligero aumento de la presión atmosférica media sobre el Mediterráneo ha podido, por sí sola, contribuir a ese descenso del nivel.
Con respecto al futuro las predicciones del IPCC para el año 2100 refuerzan la subida y calculan que para entonces habrá subido del orden de los 50 cm (lo que supondría un ritmo medio de 5 mm/año, bastante mayor que el registrado en el siglo XX).
Pero un estudio más reciente, publicado en 2006, especifica que de Enero de 1870 hasta Diciembre de 2004 la subida ha sido de 19,5 cm. Esta subida ha ido acelerándose levemente con una aceleración calculada de 0,013 mm/año-2 , por lo que de continuar así el incremento en el año 2100 con respecto al nivel presente será entre 28 cm y 34 cm (Church, 2006).
Según el informe IPCC 2001, esta subida futura en el transcurso del siglo XXI será achacable en su mayor parte a la expansión térmica del agua (unos 30 cm) y en menor medida al deshielo de los glaciares no polares (unos 20 cm) y del manto de Groenlandia (unos 10 cm). La Antártida, por el contrario, en la que se encuentra el 85 % de todo el hielo terrestre, contribuiría más bien a una bajada de unos 10 cm del nivel del mar ya que con el calentamiento habría mayores precipitaciones de nieve y una mayor acumulación en el manto de hielo austral (Gregory, 2000). De todas maneras este supuesto calentamiento de la Antártida no se ha manifestado todavía.
Bien, hasta acá concluye la investigación, espero haber logrado mi objetivo, el concientizar un poco sobre la situación en la que estamos todos, por que todos vivimos en este mundo.

