Enciclopedia Mundial del Coso - Entrega 1
No incluye la caja contenedora..jajaja
Coso 1: Llavero-broche de "Smile" con cuerpo
Este curioso llavero es prácticamente un documento: gracias a él podemos enterarnos de cómo es el cuerpo de la célebre carita de "Smile", a quien siempre hemos visto bajo su formato decapitado. Como es lógico, el cuerpo es más bien redondito y rollizo. Viste un jardinerito y, en coherencia con la simplicidad de sus rasgos faciales, sólo tiene dos dedos, tanto en las manos como en los pies (Ninguno de estos dedos es oponible, así que podemos suponer que lleva una existencia muy desgraciada. Tremenda ironía para quien alcanzó la fama como "Carita Feliz"
Coso 2: El "Hombre Araña Argentino"
No es argentino (Es de Taiwan) ni se asemeja al hombre araña. En realidad se parece un poco a Bernardo Neustadt. Lo vende un señor en la calle Florida y consiste en un pequeño androide de plástico cuyas extremidades terminan en unas esferas pegajosas y levemente repugnantes. Cuando el vendedor lo arroja contra la pared, el homúnculo repta y desciende prodigiosamente. Cuando intentamos la hazaña en casa, rebota contra la pared, cae atrás de la cama y sus esferas se llenan de pelusa, quedando inutilizado para siempre. Pero por un peso qué querés.
Coso 3: La Lámpara de lava
Podríamos tal vez darle el título de "Reina de los cosos". Sumamente onerosa y presente en la casa de todo joven moderno y adinerado. Gracias al cruce de diversas LEYES DE LA FÍSICA, la materia cerumen se derrite con el calor de la luz que está en la base, comienza a flotar en el aceitoso líquido que la rodea, y debido a la forma aerodinámica del contenedor , vuelve a caer, reiniciando el espectáculo hipnótico que nos ha hecho babear en tantas trasnoches de locura.
Coso 4: El "Pompón Relajador"
Hace unos años Bernardo Neustadt vendía en su programa esta especie de pompón formado por banditas de goma de diferentes colores (Curiosamente, Es el segundo "coso" emparentado con Bernardo Neustadt. Ver "Coso n° 2: El hombre araña argentino"
. Se suponía que apretarlo repetidas veces reducía el stress. En realidad, el sólo mirarlo fijamente producía inquietud y furia. Tenía olor a fruta. Afortunadamente desapareció al poco tiempo.
Coso 5: La "Materia"
El boom de la temporada otoño-invierno del 98. La vimos brotar de la cabeza de NATALIA OREIRO en el afiche de "Un argentino en Nueva York" y proliferar bajo la forma de bufandas y demás accesorios femeninos. Nadie sabe cómo se llama. Vista de cerca, podríamos describirla como una serie de banditas semielásticas hechas de un material parecido al terciopelo y unidas entre sí por un eje central. Pariente lejana del "Pompón Relajador" (Ver "Coso n° 4"
. Informaciones recientes dicen que su nombre científico es “Chenille” o algo por el estilo.
Coso 6: Cilindro Giratorio con Efecto Óptico de Peluquería
Hemos visto este objeto principalmente en películas antiguas, en la puerta de las desaparecidas "barberías". Consiste en un cilindro, encerrado en una cápsula transparente, con un diseño en forma de hélice que lo recorre, por lo general rojo. Al girar provoca la ilusión de que las rayas suben. Por su carácter hipnótico y fálico podríamos considerado el abuelo de la lámpara de lava (Ver "Coso n° 3"
. El mecanismo publicitario, o porqué debemos relacionar este objeto con un lugar donde nos cortan el pelo no ha sido establecido claramente. Podemos observar uno en pleno funcionamiento en la calle Constitución al 1200.
Coso 7: Protector de Cable de Freno de Bicicleta
Maldita sea si el cable del freno de nuestra bicicleta necesitaba ser recubierto por este plástico duro a dos colores en forma de hélice. Sin embargo, hace unos años no se consideraba una bicicleta completa si no llevaba este dispositivo flameando alrededor del manubrio. Hoy prácticamente ha desaparecido. Puedo atestiguar personalmente que se trata de un "coso" en su estado más puro: Pregunté por él a varios bicicleteros, y si bien saben de qué se trata, no tienen perra idea de cómo se llama.
Coso 8: Giróscopo de Remisería
"Hablando de poderes hipnóticos, no podemos olvidarnos del "COSO" que ponen frente a las remiserias. Es un adminículo (con perdón de la palabra) que gira con el viento, haciendo un chillido espantoso y que te dan unas ganas barbaras de tomar un remis. Algunas carnicerías y otros negocios sofisticados también lo han adoptado." (Remitido por el Arquitecto Guillermo Alberto Peluffo)
A la ajustada descripción del Arquitecto Peluffo podemos agregar una curiosidad: Ciertos dueños del Giróscopo, molestos con el chirrido mencionado, han optado por atarlo, impidiendo su giro y quitándole todo sentido al aparato.
Coso 9: Fruta Abrillantada
El usuario Omar Argentino Galván, actor, las define agudamente como "Cosos que descansan a la vera del plato de todo comedor de pan dulce". Estos repugnantes corpúsculos despiertan diversos interrogantes, como: ¿exactamente de qué fruta- si es que realmente se trata de fruta- están hechas? (Sus inverosímiles colores no permiten adivinarlo) ¿Qué clase de persona es la que las consume? Y sobre todo, ¿cómo se abrillantan y quién lo hace? Por último, el Sr. Galván reflexiona: "Tal vez sean una metáfora que nos muestra que aún lo más dulce tiene sus sinsabores."
Coso 10: Homúnculo de Caños de Escape
Los hay de diversas formas y contexturas. Los vemos frente a los negocios que venden caños de escape y silenciadores, y por un momento viajamos a una era primitiva en la que el hombre construye ídolos mágicos para atraer el favor de los dioses sobre la caza, las cosechas, o en este caso la venta de repuestos automovilísticos. Estos homúnculos no se limitan al ramo mencionado: Hemos visto algunos en casas de plomería- construidos con caños galvanizados- y hasta en farmacias- en este caso, hechos con cajas de remedios vencidos. (El homúnculo de la ilustración fue diseñado por Tito Silen y se lo puede admirar en Olivera al 1200)
Coso 11: El Cilindro de Peluquería Original
El sr. "Gabriel" nos envía este interesante dato, desasnándonos acerca de la génesis del Cilindro Giratorio con Efecto Óptico de Peluquería (ver "Coso n° 6"
:
"Si mal no recuerdo el origen se refiere a que los barberos años ha efectuaban "sangrías" que se suponían eran buenas para todo, desde callos plantares hasta mal de amores, por lo tanto la forma de anunciar que en esa barbería se llevaba a cabo tan loable servicio era envolver la toalla ensangrentada alrededor de un palo blanco para así anunciar que la benemérita institución estaba en plena operación. Con el tiempo (Pasteur mediante) esta antihigiénica práctica se dejó de lado pero el símbolo evidentemente estilizado permaneció hasta hoy."
Coso 12: El "Loco Lope"
Todos recordamos este ítem de moda hace varios años, vendido tanto en jugueterías como en florerías y viveros. Su versión más pregnante fue el "Loco Lope", difundido por Marcelo Tinelli en su programa. Podríamos decir que era al Goma lo que el Pompón relajador (Ver "Coso n° 4"
a Bernardo Neustadt. El señor Fernando Franceschi , de Rosario, lo describe como un "Coso post-punk", y más detalladamente, como un objeto "consistente en una bolsita semi-permeable (¿una media?) rellenada con arena. Esta bolsita hace las veces de una cabeza a la que se agregan sin mucha pretensiones, dos ojos, una nariz, y una boca. Pero el distintivo de este COSO de arena, es el hecho de tener en la parte superior semillas de pasto, césped, gramilla, o como quieran llamarle; de modo tal que (de acuerdo a las instrucciones) uno debe colocar esta cabeza en un plato con agua para que las semillas germinen y crezca el verde pasto a modo de cabello. (...) Muchas veces las semillas se corrían generando un desagradable vello facial verde; otras veces el exceso de agua hacía que las semillas se pudrieran literalmente generando un olor fétido insoportable. " Un dato: El cultivo en arena se llama "hidroponia".
Coso 13: Resorte que Baja Escaleras
Es esa cosa de plástico con forma de resorte, que venía de varios colores, fluo, un color, etc.", describe la señorita Lorena Matin, de Mataderos. "Estaba bueno pero solo para una cosa, para ponerlo en una escalera bien alta y dejar que vaya bajando, aunque siempre se quedaba en la mitad, y tenías que volver a empezar, y así hasta que se rompía y tenías que ir a comprar otro porque TENIAS que lograr que baje toda la escalera." Como dato agregaremos que existía una versión anterior, metálica, cuya denominación era "Resol". Tendía al enredamiento consigo mismo.
Apéndice: "Los yanquis en la segunda guerra mundial necesitaban un resorte amortiguador para alguno de sus vehículos militares. Tenía que tener la particularidad de que no se deformara y tuviera "memoria", esto es que siempre volviera a su forma original. Se lo encargaron a un tipo que se los fabricó, pero no servía para nada. El sujeto se quedó de clavo con muchos resortes inútiles, hasta que por fortuna para él, uno se le cayó al piso y surgió el milagro."
Coso 14: El "Insectocutor"
Ningún bar o pizzería porteños estarían completos sin este siniestro artefacto de la muerte. Creado por la tradicional antipatía argentina hacia el insecto (Tal vez debido a la ascendencia europea de su población), el aparato funciona con un mecanismo realmente perverso: La luz violeta atrae al animal, que se acerca confiado para establecer contacto con ella. ¡Qué fatal sorpresa se llevará cuando la misma fuente de luz torne en Ángel de la Muerte gracias a la magia de nuestra vieja amiga la Electricidad, habitualmente utilizada con fines más constructivos! Los estertores y gritos del miserable sirven de sorda música funcional a decenas de apáticos comensales, hasta que su pequeño cuerpo pierde conductividad eléctrica y por fin, cae inerte sobre una desprevenida pizza grande de jamón y morrones...
Coso 15: Separador de Compra de Supermercado
Este es un coso que de algún modo revela lo enferma que está nuestra sociedad.
Cuando hacemos la cola para pagar en el supermercado, y colocamos nuestros artículos elegidos en la mesa del cajero de turno, ocurre de vez en cuando que el que está atrás nuestro empieza a su vez a descargar su changuito. Como la mesa es grande y hay lugar para todos, no debería haber problema. Es entonces cuando el cajero/a coloca entre el consumo de uno y otro cliente, esta pieza plástica con la forma de un escalímetro, de modo de delimitar claramente a qué cliente pertenece qué grupo de productos. Es de esta forma que el prójimo nos dice "¡Cuidado! ¡Que no se mezcle tu compra con la mía! No importa que todo lo que compro venga herméticamente empaquetado. No quiero contaminar mi compra con el roce de tus objetos. No quiero mezclarme, ni tomar contacto contigo. No me hables. No me mires. ¡Mi sueño es vivir en una burbuja plástica desde la cual contemplar si es posible el derrumbe de todo lo que me rodea, sin ser mínimamente afectado ni en lo material ni en lo emocional!"
¿Cómo construir una sociedad solidaria si ya se nos educa en el individualismo desde el supermercado, el lugar que nos aprovisiona de los más básicos elementos de supervivencia?
Coso 16: Falso Botón de Bidet
El señor Telecentro Costanera (si ese es su verdadero nombre) nos envía este extraño coso: "En bidets añejos (y actuales en mal estado) existe un coso entre la ¿perilla?¿manija? de agua caliente y la de agua fría. No es particular de los bidets ya que tambien lo encontramos en diversos lavatorios... Se trata de una especie de botón de metal ajugereado que, al contrario del normal funcionamiento de un botón cualunque, no se puede presionar." En realidad, aclara, "se trataba del lugar de nacimiento de la fina cadena que sujetaba al tapón para que no se escapara. Pasaron los años y el tapón se escapo con su cadenita (o los arrancaron) y quedó 'eso'. " El señor Costanera pasa a relatarnos que la fantasía de muchos usuarios (él incluido) atribuye a dicho "botón" propiedades secretas o mágicas o incluso eróticas (Según la orientación sexual del sujeto). Sin embargo, la insistente presión, tirón o giro del dispositivo no ha producido, hasta la fecha, reacción alguna. Con un idealismo envidiable, el señor Costanera insta a la humanidad a seguir intentando accionar este misterioso botón: Tal vez algún día ocurra algo a la medida de nuestros sueños.
Por último, creemos que el señor Costanera está loco.
Coso 17: La "Colita Rutera"
Es un apéndice que poseen muchos camiones y automóviles, sobre todo aquellos que deben andar durante períodos excesivos. Debido al rozamiento continuo de las ruedas contra el asfalto, el vehículo se va cargando de electricidad estática. La función de la tal colita es descargar esta electricidad nuevamente, evitando que el auto se convierta en una trampa mortal, o por decirlo así, en un "insectocutor humano" (Ver "Coso 14"
. Se dice que todo esto no es más que un mito y que la colita no sirve para nada. Pero, ¿Para qué arriesgar?
Coso 18: Bolsa con Globitos
El señor Marcelo Renzi nos habla de estos plásticos de embalaje cubiertos de burbujas de aire, poniendo énfasis en que "por esos misterios inexplicables, los globitos producen una atracción tal que es imposible dejarlos sin reventar. Toda bolsa con globitos no será reciclable, ya que al retirarse su contenido, sin importar lo que sea, toda la atención se centrará en reventar uno a uno los globitos (o como se llamen técnicamente) hasta que no quede uno." El señor Renzi (que significa "venganza" en italiano) pasa a quejarse de los globitos que ya llegan reventados, "privándonos del placer de romperlos nosotros." En cuanto a la molestia de quienes rodean a los que sufren esta adicción, el señor Renzi cree haber encontrado en la frase "romper los globitos", una metáfora.
Apéndice: "La denominación técnica es “Papel burbuja”. Y alguna vez vi una bolsa con burbujas tan grandes que con las yemas de los pulgares no se pueden reventar, y hay que usar toda la palma de la mano. La adicción de esas burbujas es el doble que las comunes."
Coso 19: Pato con el Cuello Quebrado
Sinceramente me resulta inexplicable qué psicopatología puede haber llevado a algún proveedor de librerías artísticas a pensar que la figurita de yeso de un pato con el cuello evidentemente quebrado y por lo tanto, muerto, podía ser un motivo atractivo para ser coloreado por las señoras amantes del bricolage. Sin embargo seguimos, en pleno siglo 21, encontrando junto a angelitos, perritos y otras representaciones más inofensivas la imagen de este pobre animal dispuesto a ser pintado con acrílico y luego colocado en una repisa junto a algún gnomo de Poxilina. Si este es el concepto de decoración que impera en el mundillo de las clases de artesanía, no será sorpresivo encontrar en un futuro cercano motivos como la “gallina degollada”, el “mono víctima de experimentos científicos” y por qué no, el “hígado de vaca en estado de descomposición”. Es este tipo de “cosos” los que destruyen nuestra fe en la humanidad.
Coso 20: Cierre de Bolsa de Pan Lactal
Todos hemos pasado por la experiencia de desenrollar este ingenioso alambre recubierto de plástico duro, antes de disfrutar de unas buenas tostadas. Con frecuencia queda tirado y deformado durante días en la mesada de la cocina hasta que desaparece o a alguien se le ocurre tirarlo. Sin embargo, muchos neuróticos obsesivos los atesoran con el objeto de utilizarlos nuevamente para cerrar bolsas de diversos contenidos: Tornillos, caramelos blandos, pan rallado, semillas de sésamo tostadas. Un consejo: Intentar no perderlo en la cama. Pincha. (Sugerido por Pablo García, animador, que tiene en su casa un cajón lleno de estos cosos)
Apéndice: La Srta. Jorgelina Cretta niega la nomenclatura "cierre", aduciendo que ella lo conoce bajo el nombre de "plastiquito". Mientras que el Sr. Christian Libonatti juzga que se llama "pancito" (!), y asegura tener en su casa, "un rollo hecho de esa cosa".
Coso 21: Protector de Cucurucho
El señor Leonardo Arias, ilustrador, describe: "Hace unos años, cuando uno compraba un cucurucho (el helado mas caro), se lo servía con una base plástica de colores varios, que impedía que el chorreado inevitable del helado manche la mano con su pegajoso estado liquido." Este absurdo elemento, esta especie de preservativo gastronómico, era el colmo de lo redundante: El reservorio de otro reservorio, el cucurucho (que no es más que eso, pese a su condición comestible). El Sr. Arias señala que parece haber desaparecido. Afortunadamente y a tiempo, antes de que asomara su cabeza el proyecto de hacerlos comestibles, impulsando la génesis de un tercer reservorio, continuando esta infinita carrera hacia la locura.
Coso 22: Alambre Protector de Champagne
El señor Frenando Franceschi nos dice: "El origen de este ‘coso’ es un enigma para toda la humanidad. Este alambre retorcido, y casi siempre maloliente, tiene como función evitar que el corcho del champagne salga despedido por un exceso de presión interna en la botella. Para poder abrir un champagne, primero habrá que sacar el pegajoso papel que envuelve al ‘coso’, y luego proceder a girar el alambre numerosas veces hasta que el mismo termine por quebrarse y nos impida abrir el envase faltando medio minuto para las doce. En el mejor de los casos, cuando estamos terminando de extraer el alambre, el corcho dará un estampido descontrolado e imprevisto con el consiguiente riesgo que este ‘coso’ se supone que debería evitar. La utilidad real de este ‘coso’ es la posterior confección por parte de los niños y/o adultos trasnochados, de diversos animales, flores, y todo tipo de figuras abstractas durante la sobremesa familiar."
Coso 23: Separador Rebatible de Caminos
El señor Eugenio nos dice: "Hay un coso que nos ha dado a luz la tecnología y que está presente en más de un lugar sin darnos cuenta de ello. Se trata del ‘marcador rebatible de caminos’ que desde hace unos años nos enseña cómo hacer cola. Lo encontramos en bancos, oficinas públicas, cines y multitud de lugares más, y a pesar que nos pasa desapercibido, nos indica permanentemente el camino a seguir para llegar a destino. ¡Qué gran desorganización serían nuestras vidas sin estos simpáticos indicadores, sin dejar de lado el apoyo que proveen durante largas colas en el cine, y la diversión que implica desarmarlos mientras esperamos para pagar la factura de alumbrado, barrido y limpieza!"
Podemos agregar que se trata de un pariente del "Separador de Compra de Supermercado" (Ver "Coso N° 15"
, sólo que más siniestro, ya que sirve para controlar no ya la ubicación y comportamiento de productos de supermercado, sino de seres humanos, obligándonos a actuar como ovejas, marcando irrevocablemente nuestros movimientos y destino. Ningún hombre o mujer con algo de sangre en las venas debería tolerar este "coso" digno de un país totalitario.
Coso 24: La "Super - Carita"
De la familia de homúnculos expendidos por vendedores callejeros, como el ‘hombre araña argentino’ (Ver "Coso N° 2"
y el "Loco Lope" (Ver "Coso N° 12"
, consiste, según la definición de un lector desde Barcelona (cuyo nombre se ha perdido en la jungla de mi bandeja de entrada), en un “ globo de cumpleaños relleno de harina con ojitos que se puede modelar para hacer formas de caras”. Pero a no ilusionarse: Difícilmente podremos modelar rostros de amigos o estrellas de cine. Su elasticidad es limitada, y aunque al sostenerlo nos produzca la sensación de ser algo parecido a la plastilina, difícilmente nuestra creatividad se verá colmada. El lector hace la siguiente advertencia: “Una amiga lo puso arriba de la tele y se le reventó (quizás por el calor) liberando toda la harina sobre el aparato”.
Coso 25: Ramillete de Varas de Mimbre en Forma de Hélice
Otro aporte del señor Fernando Franceschi, que narra: "Son unos larguísimos palillos de curiosas formas helicoidales (En realidad tienen forma de hélice. P.) que algún artista deshauciado decidió entrecruzar y pintar de vivos y brillantes colores. Muchas amas de casa han adoptado estos COSOS para alegrar el hogar (...), ocupando así vastos espacios dentro del living. Quienes más aprecian los espacios son los insectos, especialmente las arañas (En realidad las arañas son arácnidos, no insectos. P.), que se valen de las innumerables vueltas de los palillos para entretejer sus redes. Ya al poco tiempo de ser colocados, los COSOS se ven invadidos de todo tipo de alimañas mas allá del cuidado y esmero con que se limpien. Pocas personas comprenden a ciencia cierta cuál es el sentido de exhibir estas ramas secas, sin vida, con pinturas en aerosol completamente artificiales y hogar de peligrosas especies. Sólo sabemos su inevitable destino: La Basura.
No incluye la caja contenedora..jajaja
Coso 1: Llavero-broche de "Smile" con cuerpo
Este curioso llavero es prácticamente un documento: gracias a él podemos enterarnos de cómo es el cuerpo de la célebre carita de "Smile", a quien siempre hemos visto bajo su formato decapitado. Como es lógico, el cuerpo es más bien redondito y rollizo. Viste un jardinerito y, en coherencia con la simplicidad de sus rasgos faciales, sólo tiene dos dedos, tanto en las manos como en los pies (Ninguno de estos dedos es oponible, así que podemos suponer que lleva una existencia muy desgraciada. Tremenda ironía para quien alcanzó la fama como "Carita Feliz"

Coso 2: El "Hombre Araña Argentino"
No es argentino (Es de Taiwan) ni se asemeja al hombre araña. En realidad se parece un poco a Bernardo Neustadt. Lo vende un señor en la calle Florida y consiste en un pequeño androide de plástico cuyas extremidades terminan en unas esferas pegajosas y levemente repugnantes. Cuando el vendedor lo arroja contra la pared, el homúnculo repta y desciende prodigiosamente. Cuando intentamos la hazaña en casa, rebota contra la pared, cae atrás de la cama y sus esferas se llenan de pelusa, quedando inutilizado para siempre. Pero por un peso qué querés.
Coso 3: La Lámpara de lava
Podríamos tal vez darle el título de "Reina de los cosos". Sumamente onerosa y presente en la casa de todo joven moderno y adinerado. Gracias al cruce de diversas LEYES DE LA FÍSICA, la materia cerumen se derrite con el calor de la luz que está en la base, comienza a flotar en el aceitoso líquido que la rodea, y debido a la forma aerodinámica del contenedor , vuelve a caer, reiniciando el espectáculo hipnótico que nos ha hecho babear en tantas trasnoches de locura.
Coso 4: El "Pompón Relajador"
Hace unos años Bernardo Neustadt vendía en su programa esta especie de pompón formado por banditas de goma de diferentes colores (Curiosamente, Es el segundo "coso" emparentado con Bernardo Neustadt. Ver "Coso n° 2: El hombre araña argentino"

. Se suponía que apretarlo repetidas veces reducía el stress. En realidad, el sólo mirarlo fijamente producía inquietud y furia. Tenía olor a fruta. Afortunadamente desapareció al poco tiempo.
Coso 5: La "Materia"
El boom de la temporada otoño-invierno del 98. La vimos brotar de la cabeza de NATALIA OREIRO en el afiche de "Un argentino en Nueva York" y proliferar bajo la forma de bufandas y demás accesorios femeninos. Nadie sabe cómo se llama. Vista de cerca, podríamos describirla como una serie de banditas semielásticas hechas de un material parecido al terciopelo y unidas entre sí por un eje central. Pariente lejana del "Pompón Relajador" (Ver "Coso n° 4"

. Informaciones recientes dicen que su nombre científico es “Chenille” o algo por el estilo.
Coso 6: Cilindro Giratorio con Efecto Óptico de Peluquería
Hemos visto este objeto principalmente en películas antiguas, en la puerta de las desaparecidas "barberías". Consiste en un cilindro, encerrado en una cápsula transparente, con un diseño en forma de hélice que lo recorre, por lo general rojo. Al girar provoca la ilusión de que las rayas suben. Por su carácter hipnótico y fálico podríamos considerado el abuelo de la lámpara de lava (Ver "Coso n° 3"

. El mecanismo publicitario, o porqué debemos relacionar este objeto con un lugar donde nos cortan el pelo no ha sido establecido claramente. Podemos observar uno en pleno funcionamiento en la calle Constitución al 1200.
Coso 7: Protector de Cable de Freno de Bicicleta
Maldita sea si el cable del freno de nuestra bicicleta necesitaba ser recubierto por este plástico duro a dos colores en forma de hélice. Sin embargo, hace unos años no se consideraba una bicicleta completa si no llevaba este dispositivo flameando alrededor del manubrio. Hoy prácticamente ha desaparecido. Puedo atestiguar personalmente que se trata de un "coso" en su estado más puro: Pregunté por él a varios bicicleteros, y si bien saben de qué se trata, no tienen perra idea de cómo se llama.
Coso 8: Giróscopo de Remisería
"Hablando de poderes hipnóticos, no podemos olvidarnos del "COSO" que ponen frente a las remiserias. Es un adminículo (con perdón de la palabra) que gira con el viento, haciendo un chillido espantoso y que te dan unas ganas barbaras de tomar un remis. Algunas carnicerías y otros negocios sofisticados también lo han adoptado." (Remitido por el Arquitecto Guillermo Alberto Peluffo)
A la ajustada descripción del Arquitecto Peluffo podemos agregar una curiosidad: Ciertos dueños del Giróscopo, molestos con el chirrido mencionado, han optado por atarlo, impidiendo su giro y quitándole todo sentido al aparato.
Coso 9: Fruta Abrillantada
El usuario Omar Argentino Galván, actor, las define agudamente como "Cosos que descansan a la vera del plato de todo comedor de pan dulce". Estos repugnantes corpúsculos despiertan diversos interrogantes, como: ¿exactamente de qué fruta- si es que realmente se trata de fruta- están hechas? (Sus inverosímiles colores no permiten adivinarlo) ¿Qué clase de persona es la que las consume? Y sobre todo, ¿cómo se abrillantan y quién lo hace? Por último, el Sr. Galván reflexiona: "Tal vez sean una metáfora que nos muestra que aún lo más dulce tiene sus sinsabores."
Coso 10: Homúnculo de Caños de Escape
Los hay de diversas formas y contexturas. Los vemos frente a los negocios que venden caños de escape y silenciadores, y por un momento viajamos a una era primitiva en la que el hombre construye ídolos mágicos para atraer el favor de los dioses sobre la caza, las cosechas, o en este caso la venta de repuestos automovilísticos. Estos homúnculos no se limitan al ramo mencionado: Hemos visto algunos en casas de plomería- construidos con caños galvanizados- y hasta en farmacias- en este caso, hechos con cajas de remedios vencidos. (El homúnculo de la ilustración fue diseñado por Tito Silen y se lo puede admirar en Olivera al 1200)
Coso 11: El Cilindro de Peluquería Original
El sr. "Gabriel" nos envía este interesante dato, desasnándonos acerca de la génesis del Cilindro Giratorio con Efecto Óptico de Peluquería (ver "Coso n° 6"

:
"Si mal no recuerdo el origen se refiere a que los barberos años ha efectuaban "sangrías" que se suponían eran buenas para todo, desde callos plantares hasta mal de amores, por lo tanto la forma de anunciar que en esa barbería se llevaba a cabo tan loable servicio era envolver la toalla ensangrentada alrededor de un palo blanco para así anunciar que la benemérita institución estaba en plena operación. Con el tiempo (Pasteur mediante) esta antihigiénica práctica se dejó de lado pero el símbolo evidentemente estilizado permaneció hasta hoy."
Coso 12: El "Loco Lope"
Todos recordamos este ítem de moda hace varios años, vendido tanto en jugueterías como en florerías y viveros. Su versión más pregnante fue el "Loco Lope", difundido por Marcelo Tinelli en su programa. Podríamos decir que era al Goma lo que el Pompón relajador (Ver "Coso n° 4"

a Bernardo Neustadt. El señor Fernando Franceschi , de Rosario, lo describe como un "Coso post-punk", y más detalladamente, como un objeto "consistente en una bolsita semi-permeable (¿una media?) rellenada con arena. Esta bolsita hace las veces de una cabeza a la que se agregan sin mucha pretensiones, dos ojos, una nariz, y una boca. Pero el distintivo de este COSO de arena, es el hecho de tener en la parte superior semillas de pasto, césped, gramilla, o como quieran llamarle; de modo tal que (de acuerdo a las instrucciones) uno debe colocar esta cabeza en un plato con agua para que las semillas germinen y crezca el verde pasto a modo de cabello. (...) Muchas veces las semillas se corrían generando un desagradable vello facial verde; otras veces el exceso de agua hacía que las semillas se pudrieran literalmente generando un olor fétido insoportable. " Un dato: El cultivo en arena se llama "hidroponia".
Coso 13: Resorte que Baja Escaleras
Es esa cosa de plástico con forma de resorte, que venía de varios colores, fluo, un color, etc.", describe la señorita Lorena Matin, de Mataderos. "Estaba bueno pero solo para una cosa, para ponerlo en una escalera bien alta y dejar que vaya bajando, aunque siempre se quedaba en la mitad, y tenías que volver a empezar, y así hasta que se rompía y tenías que ir a comprar otro porque TENIAS que lograr que baje toda la escalera." Como dato agregaremos que existía una versión anterior, metálica, cuya denominación era "Resol". Tendía al enredamiento consigo mismo.
Apéndice: "Los yanquis en la segunda guerra mundial necesitaban un resorte amortiguador para alguno de sus vehículos militares. Tenía que tener la particularidad de que no se deformara y tuviera "memoria", esto es que siempre volviera a su forma original. Se lo encargaron a un tipo que se los fabricó, pero no servía para nada. El sujeto se quedó de clavo con muchos resortes inútiles, hasta que por fortuna para él, uno se le cayó al piso y surgió el milagro."
Coso 14: El "Insectocutor"
Ningún bar o pizzería porteños estarían completos sin este siniestro artefacto de la muerte. Creado por la tradicional antipatía argentina hacia el insecto (Tal vez debido a la ascendencia europea de su población), el aparato funciona con un mecanismo realmente perverso: La luz violeta atrae al animal, que se acerca confiado para establecer contacto con ella. ¡Qué fatal sorpresa se llevará cuando la misma fuente de luz torne en Ángel de la Muerte gracias a la magia de nuestra vieja amiga la Electricidad, habitualmente utilizada con fines más constructivos! Los estertores y gritos del miserable sirven de sorda música funcional a decenas de apáticos comensales, hasta que su pequeño cuerpo pierde conductividad eléctrica y por fin, cae inerte sobre una desprevenida pizza grande de jamón y morrones...
Coso 15: Separador de Compra de Supermercado
Este es un coso que de algún modo revela lo enferma que está nuestra sociedad.
Cuando hacemos la cola para pagar en el supermercado, y colocamos nuestros artículos elegidos en la mesa del cajero de turno, ocurre de vez en cuando que el que está atrás nuestro empieza a su vez a descargar su changuito. Como la mesa es grande y hay lugar para todos, no debería haber problema. Es entonces cuando el cajero/a coloca entre el consumo de uno y otro cliente, esta pieza plástica con la forma de un escalímetro, de modo de delimitar claramente a qué cliente pertenece qué grupo de productos. Es de esta forma que el prójimo nos dice "¡Cuidado! ¡Que no se mezcle tu compra con la mía! No importa que todo lo que compro venga herméticamente empaquetado. No quiero contaminar mi compra con el roce de tus objetos. No quiero mezclarme, ni tomar contacto contigo. No me hables. No me mires. ¡Mi sueño es vivir en una burbuja plástica desde la cual contemplar si es posible el derrumbe de todo lo que me rodea, sin ser mínimamente afectado ni en lo material ni en lo emocional!"
¿Cómo construir una sociedad solidaria si ya se nos educa en el individualismo desde el supermercado, el lugar que nos aprovisiona de los más básicos elementos de supervivencia?
Coso 16: Falso Botón de Bidet
El señor Telecentro Costanera (si ese es su verdadero nombre) nos envía este extraño coso: "En bidets añejos (y actuales en mal estado) existe un coso entre la ¿perilla?¿manija? de agua caliente y la de agua fría. No es particular de los bidets ya que tambien lo encontramos en diversos lavatorios... Se trata de una especie de botón de metal ajugereado que, al contrario del normal funcionamiento de un botón cualunque, no se puede presionar." En realidad, aclara, "se trataba del lugar de nacimiento de la fina cadena que sujetaba al tapón para que no se escapara. Pasaron los años y el tapón se escapo con su cadenita (o los arrancaron) y quedó 'eso'. " El señor Costanera pasa a relatarnos que la fantasía de muchos usuarios (él incluido) atribuye a dicho "botón" propiedades secretas o mágicas o incluso eróticas (Según la orientación sexual del sujeto). Sin embargo, la insistente presión, tirón o giro del dispositivo no ha producido, hasta la fecha, reacción alguna. Con un idealismo envidiable, el señor Costanera insta a la humanidad a seguir intentando accionar este misterioso botón: Tal vez algún día ocurra algo a la medida de nuestros sueños.
Por último, creemos que el señor Costanera está loco.
Coso 17: La "Colita Rutera"
Es un apéndice que poseen muchos camiones y automóviles, sobre todo aquellos que deben andar durante períodos excesivos. Debido al rozamiento continuo de las ruedas contra el asfalto, el vehículo se va cargando de electricidad estática. La función de la tal colita es descargar esta electricidad nuevamente, evitando que el auto se convierta en una trampa mortal, o por decirlo así, en un "insectocutor humano" (Ver "Coso 14"

. Se dice que todo esto no es más que un mito y que la colita no sirve para nada. Pero, ¿Para qué arriesgar?
Coso 18: Bolsa con Globitos
El señor Marcelo Renzi nos habla de estos plásticos de embalaje cubiertos de burbujas de aire, poniendo énfasis en que "por esos misterios inexplicables, los globitos producen una atracción tal que es imposible dejarlos sin reventar. Toda bolsa con globitos no será reciclable, ya que al retirarse su contenido, sin importar lo que sea, toda la atención se centrará en reventar uno a uno los globitos (o como se llamen técnicamente) hasta que no quede uno." El señor Renzi (que significa "venganza" en italiano) pasa a quejarse de los globitos que ya llegan reventados, "privándonos del placer de romperlos nosotros." En cuanto a la molestia de quienes rodean a los que sufren esta adicción, el señor Renzi cree haber encontrado en la frase "romper los globitos", una metáfora.
Apéndice: "La denominación técnica es “Papel burbuja”. Y alguna vez vi una bolsa con burbujas tan grandes que con las yemas de los pulgares no se pueden reventar, y hay que usar toda la palma de la mano. La adicción de esas burbujas es el doble que las comunes."
Coso 19: Pato con el Cuello Quebrado
Sinceramente me resulta inexplicable qué psicopatología puede haber llevado a algún proveedor de librerías artísticas a pensar que la figurita de yeso de un pato con el cuello evidentemente quebrado y por lo tanto, muerto, podía ser un motivo atractivo para ser coloreado por las señoras amantes del bricolage. Sin embargo seguimos, en pleno siglo 21, encontrando junto a angelitos, perritos y otras representaciones más inofensivas la imagen de este pobre animal dispuesto a ser pintado con acrílico y luego colocado en una repisa junto a algún gnomo de Poxilina. Si este es el concepto de decoración que impera en el mundillo de las clases de artesanía, no será sorpresivo encontrar en un futuro cercano motivos como la “gallina degollada”, el “mono víctima de experimentos científicos” y por qué no, el “hígado de vaca en estado de descomposición”. Es este tipo de “cosos” los que destruyen nuestra fe en la humanidad.
Coso 20: Cierre de Bolsa de Pan Lactal
Todos hemos pasado por la experiencia de desenrollar este ingenioso alambre recubierto de plástico duro, antes de disfrutar de unas buenas tostadas. Con frecuencia queda tirado y deformado durante días en la mesada de la cocina hasta que desaparece o a alguien se le ocurre tirarlo. Sin embargo, muchos neuróticos obsesivos los atesoran con el objeto de utilizarlos nuevamente para cerrar bolsas de diversos contenidos: Tornillos, caramelos blandos, pan rallado, semillas de sésamo tostadas. Un consejo: Intentar no perderlo en la cama. Pincha. (Sugerido por Pablo García, animador, que tiene en su casa un cajón lleno de estos cosos)
Apéndice: La Srta. Jorgelina Cretta niega la nomenclatura "cierre", aduciendo que ella lo conoce bajo el nombre de "plastiquito". Mientras que el Sr. Christian Libonatti juzga que se llama "pancito" (!), y asegura tener en su casa, "un rollo hecho de esa cosa".
Coso 21: Protector de Cucurucho
El señor Leonardo Arias, ilustrador, describe: "Hace unos años, cuando uno compraba un cucurucho (el helado mas caro), se lo servía con una base plástica de colores varios, que impedía que el chorreado inevitable del helado manche la mano con su pegajoso estado liquido." Este absurdo elemento, esta especie de preservativo gastronómico, era el colmo de lo redundante: El reservorio de otro reservorio, el cucurucho (que no es más que eso, pese a su condición comestible). El Sr. Arias señala que parece haber desaparecido. Afortunadamente y a tiempo, antes de que asomara su cabeza el proyecto de hacerlos comestibles, impulsando la génesis de un tercer reservorio, continuando esta infinita carrera hacia la locura.
Coso 22: Alambre Protector de Champagne
El señor Frenando Franceschi nos dice: "El origen de este ‘coso’ es un enigma para toda la humanidad. Este alambre retorcido, y casi siempre maloliente, tiene como función evitar que el corcho del champagne salga despedido por un exceso de presión interna en la botella. Para poder abrir un champagne, primero habrá que sacar el pegajoso papel que envuelve al ‘coso’, y luego proceder a girar el alambre numerosas veces hasta que el mismo termine por quebrarse y nos impida abrir el envase faltando medio minuto para las doce. En el mejor de los casos, cuando estamos terminando de extraer el alambre, el corcho dará un estampido descontrolado e imprevisto con el consiguiente riesgo que este ‘coso’ se supone que debería evitar. La utilidad real de este ‘coso’ es la posterior confección por parte de los niños y/o adultos trasnochados, de diversos animales, flores, y todo tipo de figuras abstractas durante la sobremesa familiar."
Coso 23: Separador Rebatible de Caminos
El señor Eugenio nos dice: "Hay un coso que nos ha dado a luz la tecnología y que está presente en más de un lugar sin darnos cuenta de ello. Se trata del ‘marcador rebatible de caminos’ que desde hace unos años nos enseña cómo hacer cola. Lo encontramos en bancos, oficinas públicas, cines y multitud de lugares más, y a pesar que nos pasa desapercibido, nos indica permanentemente el camino a seguir para llegar a destino. ¡Qué gran desorganización serían nuestras vidas sin estos simpáticos indicadores, sin dejar de lado el apoyo que proveen durante largas colas en el cine, y la diversión que implica desarmarlos mientras esperamos para pagar la factura de alumbrado, barrido y limpieza!"
Podemos agregar que se trata de un pariente del "Separador de Compra de Supermercado" (Ver "Coso N° 15"

, sólo que más siniestro, ya que sirve para controlar no ya la ubicación y comportamiento de productos de supermercado, sino de seres humanos, obligándonos a actuar como ovejas, marcando irrevocablemente nuestros movimientos y destino. Ningún hombre o mujer con algo de sangre en las venas debería tolerar este "coso" digno de un país totalitario.
Coso 24: La "Super - Carita"
De la familia de homúnculos expendidos por vendedores callejeros, como el ‘hombre araña argentino’ (Ver "Coso N° 2"

y el "Loco Lope" (Ver "Coso N° 12"
, consiste, según la definición de un lector desde Barcelona (cuyo nombre se ha perdido en la jungla de mi bandeja de entrada), en un “ globo de cumpleaños relleno de harina con ojitos que se puede modelar para hacer formas de caras”. Pero a no ilusionarse: Difícilmente podremos modelar rostros de amigos o estrellas de cine. Su elasticidad es limitada, y aunque al sostenerlo nos produzca la sensación de ser algo parecido a la plastilina, difícilmente nuestra creatividad se verá colmada. El lector hace la siguiente advertencia: “Una amiga lo puso arriba de la tele y se le reventó (quizás por el calor) liberando toda la harina sobre el aparato”.
Coso 25: Ramillete de Varas de Mimbre en Forma de Hélice
Otro aporte del señor Fernando Franceschi, que narra: "Son unos larguísimos palillos de curiosas formas helicoidales (En realidad tienen forma de hélice. P.) que algún artista deshauciado decidió entrecruzar y pintar de vivos y brillantes colores. Muchas amas de casa han adoptado estos COSOS para alegrar el hogar (...), ocupando así vastos espacios dentro del living. Quienes más aprecian los espacios son los insectos, especialmente las arañas (En realidad las arañas son arácnidos, no insectos. P.), que se valen de las innumerables vueltas de los palillos para entretejer sus redes. Ya al poco tiempo de ser colocados, los COSOS se ven invadidos de todo tipo de alimañas mas allá del cuidado y esmero con que se limpien. Pocas personas comprenden a ciencia cierta cuál es el sentido de exhibir estas ramas secas, sin vida, con pinturas en aerosol completamente artificiales y hogar de peligrosas especies. Sólo sabemos su inevitable destino: La Basura.
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