Numero 20:
LA MÁQUINA DE HACER PÁJAROS
Músicos con actitud de "somos grossos y podemos tocar de todo" intentan nacionalizar y popularizar el rock sinfónico, ese mal que justo en el año del nacimiento de la banda comenzaba a ser vapuleado en todo el mundo por el grito de "no future!". Charly García quería sacarse el olor a fogón que le había quedado después de cinco años con Sui Generis, se despatarraba pornográficamente sobre los teclados, ponía la voz finita y cantaba historias de reyes como si estuviera en Yes o Genesis mientras sus compañeros se entregaban sin pestañear a una maratón de ritmos variados. Igual tuvieron un gran logro: grabaron la canción de autoayuda más deprimente del mundo, "No te dejes desanimar". Son tan olvidables que ni siquiera el propio Charly García volvió a traerlos de la muerte para currar con un megarregreso nostalgioso.
Numero 19:
LOS CABALLEROS DE LA QUEMA
El de estos quemadísimos Caballeros es el triunfo de los bananas de barrio que se hacen los Sabinas para levantar minitas. Usaron hasta el embole supremo, y el más descarado autoplagio, la fórmula "un reggaecito + una baladita + uno movido". A eso le agregaron letras con las que no queda claro si lo que escuchamos es poesía berreta o simplemente uso indebido del idioma español. En otro exceso de los años menemistas, a engendros como este se lo llamó "Nuevo Rock Argentino". Así estamos, las palabras “Nuevo” y “Rock” ya no volverían a significar lo mismo.
Numero 18:
RESISTENCIA SUBURBANA
Marihuana, la policía es mala porque no me deja fumar marihuana, Babylon Babylon, revolución, quiero plantar marihuana, ohh FMI eres tan malvado, la marihuana cura déjenmela plantar, me discriminan porque soy rasta, marihuana marihuana hasta el infinito, y mil clichés más reunidos en una sola banda. Si Resistencia Suburbana fuera una enfermedad sería un cáncer de huevos, de esos jodidos que no se curan nunca y se te expande por todo el cuerpo hasta matarte de la manera mas dolorosa imaginable. Mirá que hay bandas feas en el reggae nacional, pero lo de estos muchachos es casi peligroso. Hace unos años se separaron, pero no festejen... ahora hay 2 bandas haciendo lo mismo! AAAAAAAAAAAARRRRRRRRJJJJJJJJJJ.
Numero 17:
JUANA LA LOCA
Estos cultores del "roban pero hacen", empezaron más o menos bien, entre madchester y el shoegaze, pero la inigualable voz de su líder te arruinaba cualquier intento de disfrutar sanamente de su música. Luego hicieron lo imposible (y lo más ridículo) por pegarla. Con la tarasca de un sello multinacional detrás aparecieron en todos lados con su mala imitación de Pulp, Blur, The Who, Stone Roses y toda banda que haya usado los colores de la bandera británica y referencias a las costumbres del Reino Unido en sus letras.
En 2011, a los 23 años de carrera, sacaron su primer "Grandes Éxitos". Dicen que la discográfica ya pagó por la alta rotación en las salas de espera del infierno de esa que dice: "Za-bad-do a la noche otraa vezz"
Numero 16:
A.N.I.M.A.L.
ANIMAL, luego A.N.I.M.A.L., luego Acosados Nuestros Indios Murieron Al Luchar, luego Andrés Giménez y sus Animales, representa todo lo que está mal en el metal argentino: un guitarrista que no sabe tocar la guitarra, un cantante que no sabe cantar (¡el mismo tipo, encima!), bermudas, rastas y más bateros que Spinal Tap. Iban del thrash mal hecho al hardcore mal hecho al ñu metal (por si faltara algo...) muy mal hecho con la misma velocidad con que cambiaban de integrantes. Con Giménez y Corvata evangelistas y amigados, el peor terror sería que nos acosaran con su música y muriéramos al luchar contra ella. Muerte al falso metal.
Numero 15:
TRISTEMENTE CÉLEBRES
Eduardo De la Puente era un periodista que se moría por (volver a) tocar y decidió armar Tristemente Célebres, una banda que de haber tenido más éxito podría haber formado parte de la galería de profecías autocumplidas en la que figura No Te Va Gustar. Un grupo de hard rock machote, rudo y guitarrero que pese a que matiza algunas de sus canciones con un toque grunge no huele a espíritu adolescente sino a Old Spice mezclado con Axe. Como si no bastara con los dos discos que editó, TC grabó un EP que incluye un cover de “Katmandú”, el tema de Pappo, que lamentablemente ya no puede expresar quién debe acompañar a DJ Deró en la búsqueda de un trabajo honesto. Tal vez no sea tan malo que el antiguo Mel Patiño de Mario Pergolini se dedique exclusivamente a escribir radioteatros acerca de un osito mimosito como en los años en los que fue una figura valorada por algunos adolescentes que aspiraban a ser transgresores y contestatarios.
Numero 14:
LA MOSCA
Creadores de hits etílicos para el lado B de casamientos y fiestas afines, sus melodías partuzeras parecen ensambladas en una Saladita de la pachanga. Como esas pilchas que vienen con etiquetas reconocidas pero que le cambiaron algo al nombre, serían Pilma Valma e Vampiros o Los Ílegitimos Decadentes. Su alegría predigerida, que desprestigia a nobles géneros como el ska, acompañó finísimos títulos como "Yo te quiero dar" o "Te quiero comer la boca". Por suerte el consumo irónico que bucea en los tachos de basura de los años 90 todavía no los rescató.
Numero 13:
SODA STEREO
"Somos el grupo Salieri del shoegaze y la new wave y les robamos melodías a ellos, ah-ah-ah". Sí, métrica complicada, pero así es la buena poesía: desafía los límites y nos enfrenta a la verdad. Mucho antes de que su líder se quedara (literalmente) duro, sabíamos que Soda Stereo había dejado su marca indeleble en el rock argentino. ¿Cuál es esa marca? Bueno, es difícil definirla, pero quedó en algún lado entre tener un baterista horrible, un bajista inaudible y un frontman cuyo ego le permite robar a diestra y siniestra sin avergonzarse. No eran divertidos cuando no eran serios, no eran cosa seria cuando tampoco eran divertidos. De yapa son responsables de iniciar la moda de las vueltas sólo por la guita. Es más, si Gustavo se despierta, seguro que es para hacer otra gira aprovechando su renacimiento.
Numero 12:
CALLEJEROS
Dos palabras: República Cromañón.
Bueno, está bien, un par más. Negados de toda destreza instrumental, nulos en calidad lírica, absolutamente carentes de una sola idea original, capaces de caer en todos los lugares comunes aguanteriles y de utilizar todas las metáforas-acerca-de-la-papa del mundo en espacio de un solo disco, C*$h*j*r*s quedará en la historia del rock nuestro como una de sus manchas más negras. Hasta eso, sin embargo, es excesivo para una banda que de no haber sido por su desidia y estupidez sería apenas una olvidable anécdota del rock argentino, de esas de las que uno se ríe por no llorar. En cambio, hoy, son una de esas en las que lo único que puede hacerse, justamente, es lagrimear
Numero 11:
107 FAUNOS
El éxito de 107 Faunos parece la versión rockera de “El traje nuevo del emperador”, el cuento de Hans Christian Andersen acerca de un monarca aficionado a la ropa que fue engañado por un par de estafadores que le hicieron creer que podían vestirlo con una tela que era invisible para los estúpidos. Sólo el temor de los integrantes de la patria indie a quedar fuera de la última tendencia valorada por su grupo de pertenencia y su preocupación permanente por legitimar para ser legitimados pueden explicar la repercusión que alcanzó esta banda que cambia de formación sin variar los resultados, que oscilan entre lo malo y lo intrascendente. Don't believe the hype: 107 Faunos está desnudo.
Numero 10:
LAS PELOTAS
Comencemos por el principio y digamos lo que todos sabemos pero nadie parece poder expresar, que al fin y al cabo para eso estamos aquí: Germán Daffunchio careta, horrible ser, vos mataste a Sokol, hijo de puta. Amén de esto, la banda que hoy capitanea el señor que e-e-e-es un pato es la peor herencia que nos dejó Sumo, y eso es mucho decir. Ayer reggaerockers conurbanos, hoy cancioneros evangelistas, Las Pelotas es como una patada en las ídem, la respuesta a una pregunta que a nadie le importa, un grupo cuyo éxito y masividad se tornan más y más inentendibles con cada año que pasa, con cada disco que (aún hoy) editan. ¿Será por ti, será por mí, o será que realmente son una mierda y lo único que explica su suceso es su genuflexión para con las discográficas?
Numero 09:
LOS CAFRES
Si Bob Marley se despierta y escucha reggae argentino se corta las rastas y se busca laburo en el Citibank. Entre las mil variantes horrendas que tiene el reggae nacional, Los Cafres son los que lograron mayor trascendencia. Para llegar a la cima decidieron posicionarse en la góndola del caretaje que solo busca poner cariñosas a veinteañeras frígidas y sordas que no escucharon música en su vida. Su receta para ganar guita, y llegar más lejos que sus coterráneos, consiste en hacer un montón de canciones de amor diluidas, insulsas, aburridas y soporíferas, que te dan ganas de meterte una espada samurai por la oreja y extirparte el cerebro. Sus 3 videos mas vistos en youtube suman casi 20 millones de reproducciones, asi comprobamos que el "coma mierda, tantas moscas no pueden estar equivocadas" no solo es una frase, sino que en casos como este también se vuelve realidad.
Numero 08:
LA MANCHA DE ROLANDO
Pueden usar sus armas contra mí / cortar todas las flores del jardín / pero no detendrán la primavera” podría ser parte de una proclama de un centro de estudiantes adolescentes combativos y no demasiado brillantes, pero es un extracto de la letra del último hit de La Mancha de Rolando, el grupo en el que canta y toca la guitarra Manuel Quieto, un rockero que desoye eso de que “la música no tiene mensaje, la música no tiene moral” que afirma Adrián Dárgelos y pontifica a través de canciones con compromiso social que suenan en los bunkers más diversos en los días de elecciones. “Pueden balearme contra una pared / como lo hicieron ayer con el Che / y no muero”, asegura Boudou's Child, el inmortal y uno envidia por un instante la suerte de Ernesto Guevara con tal de no sufrir para siempre su discurso solemne construido en base a lugares comunes encadenados.
Numero 07:
CATUPECU MACHU
¿Hay algo peor que el flamenco? Sí, un grupo de rock en el que canta y toca la guitarra alguien que parece Camarón de la Isla en medio de un brote psicótico. Fernando Ruiz Díaz, nuestro Dave Gahan para barrabravas, pasó de ser una bola de energía fuera de control simpática que chiflaba y gritaba “¡Dale!” a un rockero consagrado que nunca deja de sorprender con cada nuevo disco en el que experimenta hasta hallar nuevas formas de hacer música espantosa, convirtiéndose en un asesino serial de canciones propias y ajenas. La versión que grabó de “Héroes anónimos”, el clásico de Metrópoli, es discutible, pero lo que perpetró contra “Seguir viviendo sin tu amor” no deja lugar a dudas: se trata de un crimen de lesa humanidad en forma de cover que deber ser repudiado en forma unánime si queremos vivir en un país mejor
Numero 06:
SUI GENERIS
A partir de aquella legendaria, lacrimógena y ultramelosa -hasta el shock hipoglucémico y más allá- letra sobre un adolescente ingenuo que necesitaba alguien que lo emparchara un poco y limpiara su cabeza, Sui Generis le dio la excusa perfecta a millares de pibes (entre los que se cuentan muchos cantautores sensibles actuales) para usar, como se dice comúnmente, su corazón en la solapa; con todo lo que ello implica. Así, por culpa de las dulces y ¿ya dije melosas? cancioncitas de la juvenilia de García, sufrimos y seguimos sufriendo generación tras generación de lloriqueantes y enamoradizos jovenzuelos que, como digna herencia de la ingenuidad jipi, creen en enamorarse, vivir en armonía con la naturaleza y ser pasivamente rebeldes. Para la época de su genial último disco, ya era tarde: ninguno de sus fanáticos era un buen poeta, ni un buen artista, ni un buen soldado, ni un buen comerciante. Es decir: de laburar, ni hablar.
Numero 05:
PIER
En el 2001 el país vivía una de sus crisis políticas más importantes de la historia. Mientras estábamos distraídos con el riesgo país, el desempleo, el dólar, De La Rúa y mil quilombos más, Pier nos cogió por atrás y nos dejo adentro ese bicho llamado Sacrificio y Rock and roll. Desde ahí que estamos en tratamiento, pero es un virus tan jodido que aun no pudimos acabar con el. En todo estos años nuestros oídos tuvieron que soportar su intento torpe de mezclar poesía ricotera con arrabal porteño y lenguaje tumba, una mezcla de dialectos que haría vomitar verde a cualquier miembro de la Real Academia Española. Hay que reconocerles una virtud: con el correr del tiempo dejaron de ser solo los Danger four de Los Redondos y empezaron a robarle indiscriminadamente a un montón de bandas más. Una de sus última ocurrencias, como si con sus composiciones no alcanzara o como si Cristobal Colón con sus espejitos de colores no hubiera hecho suficiente daño en este continente, fue hacer un cover de los españoles y horrendos Héroes del Silencio. ¡PIEDAD! ¡CLEMENCIA POR FAVOR! Con todo este prontuario sobre la mesa, es inexplicable como su cantante en vez de terminar virgen y haciéndose la paja, llorando, con la sección moda de la revista Viva, se casó con Gisela Marziotta. El mundo fue y será una porqueria, ya lo sé, en el quinientos seis y y en el dos mil también.
Numero 04:
BERSUIT
La imagen sexy y elegante de esta piyamuda boy band continúa cautivando a sus exigentes seguidores luego de mas de 20 años de trayectoria. A pesar de la amistosa huida de su seductor líder original hace unos años, no perdieron creatividad, y las bellas melodías y el travieso machismo adolescente de sus sugerentes e inspiradas letras ("Vení, agarrala que está dura"

mantienen su vigencia. Junto a esto, los sutiles y delicados ritmos murgueros, los coros angelicales, su compromiso con la innovación, el know how instrumental y el espíritu experimental también permanecen y gracias a todo esto este increíble y mágico proyecto se gana un lugar de privilegio en este listado.
Numero 03:
RATA BLANCA
Mientras quemo las hojas de mi encarnación
Estoy feliz de no ser parte de tu glamoroso juego
Ya no engañes con tu vicio de hablar por hablar
Se que pretendes hacer moda nuestros sentimientos
Deja de robar, gánate tu pan
O es que nada mas puedes tu hacer
El metal tiene su historia y la madera también
Pero el plástico que vendistes evidencia que no existes
En el cemento de las ratas no me encontrarás
Yo estoy quemando combustible sobre rutas desiertas
Por tu falsedad
no me detendré
Ni me alcanzarás
con tu estupidez
De quien destruye el cielo eres servidor
El vaciamiento está en vos
Los tuyos se entregaron por eso no están
luchando aun por el metal
por el metal
Deja de robar, ganate tu pan
O es que nada mas puedes tu hacer
(Hermética / Deja de robar)
Magos, hadas, brujas, espadas, rosas, baladas horrendas, playback en lo de Tinelli, publicidades de recuperación capilar, dejá de robar Rata Blanca.
Numero 02:
LOS PIOJOS
"Uoh bamba uoh bamba uoh bamba uoh bamba uoh", con esa boludez estos tipos se hicieron millonarios, es increíble.
¿Querés mas onomayopetas idiotas? Acá tenes una y acá tenés otra
¿Querés alusiones pelotudas al faso? Acá tenés.
¿Querés un tema dedicado a Maradona? Acá tenés.
¿Querés una banda que se vista con camiseta de futbol, joggins y toppers blancas porque son pibes comunes re de barrio como vos y yo? Acá tenés.
¿Querés una estúpida canción bajonera dedicada al hijo del cantante? Acá tenés.
¿Querés una versión del himno aun peor que la de Charly Garcia? Acá tenés.
Fueron los grandes impulsores de ese engendro tóxico conocido como rock barrial, de las banderas de palo en los recitales, de las bengalas y la futbolización del rock que arruinó todo. Gracias por tanto muchachos, LA PUTA QUE LOS PARIÓ.
Numero 01:
LAS PASTILLAS DEL ABUELO
La peor banda de la historia del rock argentino es capaz de parafrasear al peor cantante de la historia del folklore argentino (“Sí, Víctor, sí. Sobreviviendo”, entona con dramatismo ese híbrido entre Chizzo Nápoli y Ricardo Arjona que es Piti Fernández en la horrísona “Dónde esconder tantas manos”), ejecutar sarcasmos fallidos (“Reflexiono con cierto temor de estar loco / en los medios que se olvidaron de ser nobles”, dice sin ingenio la letra de “Viles medios”) y componer “El sensei”, la canción más espantosa del mundo dedicada al armado de porros, que incluye palabras como “milanga” y “chegusán”. Definir al grupo como UNA GARCHA DESCOMUNAL sería certero pero un poco irrespetuoso. Una alternativa para no herir susceptibilidades es dedicarle esos versos que cantaban Los Látigos en No te expreses, ese tema incluido en su álbum "Hombre", que reza: “Por favor, no te expreses. Delante mío, de mis amigos, no te expreses. Yo te lo ordeno, te lo ruego, no te expreses”. Que así sea.
