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EL DIABLO

La Concepción del Demonio durante la Cristiandad



LOS NOMBRES DEL DIABLO

Algunos de los nombres más usuales otorgados por el Cristianismo al demonio son Satán, Satanás o Lucifer. Se dice que Satán fue un ángel caído que se rebeló contra Dios y que, tras haber sido expulsado de los cielos, vaga por la tierra.

Muchas veces se lo ha identificado con la serpiente del jardín del Edén que aparece animalizado ante los ojos de Adán y Eva en el Génesis bíblico, como una personificación de las mentiras que los condujeron al pecado original y a la necesidad de que la Humanidad sea redimida por Jesús.



También lo identifican como el “tentador” de los Evangelios, y el “dragón” en el libro de la Revelación. Tradicionalmente, los cristianos han asimilado al Diablo como el autor de las mentiras y el promotor del mal.

Muchos cristianos liberales ven al Diablo metafóricamente. Debe observarse, sin embargo, que muchas de estas creencias no están contenidas en la Biblia. Se trata de una lectura cristiana post-medieval de las Escrituras, influenciada por mitología popular cristiana medieval y pre-medieval.


LAS CUALIDADES DIABÓLICAS



Las enseñanzas sobre el Diablo varían, dependiendo del folklore local. No obstante, las características que aparecen en la Biblia están presentes en numerosas pinturas e iconografías.

El Diablo suele retratarse como siendo derrotado y expulsado del cielo por Dios y su séquito de ángeles fieles. Se muestra su fracasado intento de usurpar la autoridad de Dios.

El Diablo, según la Biblia, fue un Ángel de Luz. Por lo tanto, no podría identificarse utilizando un desagradable dragón, tal como fuera retratado por la Iglesia durante la Edad Media. Se lo suele llamar "engañador".



Debido a que “engañar” implicaría traicionar a alguien, un dragón o un monstruo no estarían en posición de engañar (o de “tentar”) a una persona acerca de lo que “está bien” y de lo que “está mal”.
Por este motivo, podría concluirse lógicamente que la principal apariencia del Diablo sería la de un Ángel de Luz que convence a la gente de que siga utilizando artimañas, mentiras y diferentes embelecos.


Síntomas de Posesión



ENFERMEDADES FÍSICAS Y EMOCIONALES

La posesión demoníaca despliega una variedad de síntomas, que a menudo conllevan semejanzas con enfermedades físicas o emocionales.

El Nuevo Testamento registra inhabilidad para hablar (actualmente podríamos hablar de “afasias”), sadomasoquismo, auto-mutilación, capacidad de pronosticar el futuro, lamentos ruidosos y vocalización de sonidos guturales. Todos estos fenómenos, según la Biblia, evidencian la posesión de una entidad malvada.

No resulta sencillo distinguir entre algunas enfermedades y la posesión física del demonio. No todos aquellos enfermos son “marionetas” que reaccionan bajo el influjo demoníaco.

Asimismo, no todo aquel poseído por un demonio demuestra los mencionados síntomas patológicos.
Síntomas de Posesión


ENERGÍAS MALIGNAS



La creencia de los influjos del Demonio en el Oriente Antiguo es defendida por profesores judíos en las Sagradas Escrituras.

Muchos afirman haber observado las curas milagrosas de Jesucristo y lo acusan de exhibir maravillas auxiliado por la energía de Belcebú (Marcos 3:22).

Sin embargo, no intentaban desacreditar los milagros de Jesús. Sí los compararon con el Diablo y su energía... Esto reforzó la creencia popular de que Satán había enviado demonios para poseer a los seres humanos.

Otra arma utilizada por el Diablo para atacar a las personas es la Tentación. En el Nuevo Testamento, Satán aparece como un tentador de Jesús (Marcos 4:1-11 y Lucas 4:1-13).

Ésta ha sido la herramienta universal con la que Lucifer ha acometido contra la humanidad desde la manzana del Jardín del Edén.


TENTACIÓN A DESOBEDECER



Satán mismo –o alguno de sus demonios acólitos– presenta un pensamiento en la mente de una persona (Lucas 4:1-13), y esa idea es contraria a lo que Dios ha determinado como recto y verdadero.
Así, impulsan a la persona a desobedecer y a violar los mandamientos divinos. La tentación en sí misma no es pecado… El pecado está en rendirse a ella y actuar de acuerdo con ese pensamiento, violando cualquier mandato o estatuto de Dios.


Satán, El Adversario

EN LA BIBLIA HEBREA



Satán debe ser entendido como "acusador" o "adversario", aunque este término se aplica tanto a entidades sobrenaturales como a los seres humanos.

Remontándonos a su etimología, el vocablo “Satán”, en hebreo, deriva de la raíz que significa “el que se opone”, “el que es adverso” o “el que actúa de manera contraria”.


DIVERSAS APLICACIONES DE LA PALABRA SATÁN



El "Satán" hebreo se emplea con los siguientes sentidos:

Un enemigo en guerra y paz
Un acusador sentado en el asiento de Juez, y;
Un antagonista que coloca obstáculos en el camino, como en Números 22:22, donde el ángel de Dios se describe como “el que se opone a Balaam como su adversario".

En el libro de Job, Satán ocupa el rol de un fiscal que arremete contra la Humanidad en la corte divina del Dios. Otros ángeles no lo mencionan por su nombre; lo conocen como “el acusador que cuestiona la lealtad de la humanidad hacia Dios”.

Un argumento clásico del Diablo es que “el hombre es leal a Dios sólo porque les da prosperidad”. Y hace caer diversas enfermedades sobre Job a fin de probar su fe en la orden de Dios. En Crónicas 1 21:1, Satanás incita a David para cometer el pecado de ir en contra de Israel.

Quinientos años antes, esta misma historia retrató a Jehová como quien realmente incitó a David a hacerlo (2 Samuel 24:1). La historia más reciente fue escrita después de que los hebreos estuvieran exiliados en Babilonia.

De acuerdo con la cábala, los números más fuertes que concuerdan con la palabra hebrea "Satán" son 07853 y 07854. El 07853 es una raíz primitiva de “atacar”, “acusar”, “ser adversario” y “resistir", mientras el 07854 significa “un opositor” o “Satán, el archi-enemigo del bien”.
Satán aparece en la Biblia como un miembro de la corte de Dios, desempeñando el papel de acusador: abogado en favor de Dios y en contra de la Humanidad


UN BUSCADOR DE PECADOS



En el prólogo al libro de Job, Satán aparece junto a otros seres o "hijos celestiales de Dios" ante la deidad, contestando a las preguntas de Dios. Éste le pregunta de dónde había venido y el diablo le contesta que: "va por delante y detrás de la Tierra, recorriéndola por arriba y por abajo".

Tanto la pregunta como su respuesta exhiben la naturaleza de Satán: está al acecho de toda actividad humana con el propósito malvado de buscar los pecados de los hombres y erigirse como su acusador.

Él es, por lo tanto, el querellante celestial, el abogado que ve solamente la iniquidad. Defiende la malvada opinión de que Job, incluso después de pasar con éxito su primera prueba –entregándose a la voluntad de Dios– debe ofrecer otra prueba de sufrimiento físico.

Aún así, es también evidente –por la lectura del prólogo– que Satán no posee ninguna energía de acción independiente, sino que requiere el permiso del Dios, al que no puede transgredir. Entonces, no debería ser visto como absoluto opositor de Dios, sino como el servidor rebelde, en distinta jerarquía. Su naturaleza de poder es diferente, por eso no pueden ser comparados en igualdad de condiciones.

Esta visión también se conserva en Zacarías 3:1-2, donde Satán se describe como el adversario del alto sacerdote Josué, y se opone al "Ángel del Señor" quien le reclama silencio en nombre de Dios.



PROVOCA A DAVID PARA DESTRUIR ISRAEL

En ambos pasajes, Satán es un mero acusador que actúa solamente según el permiso de la deidad, pero en I Cron. 21:1 es él quien aparece como provocador de David para destruir Israel.

A partir del tercer siglo después de Cristo, comienza a pensarse en Satanás como un agente independiente, una postura bastante sorprendente dado que entonces habría que creer que fue el propio Dios quien realmente impulsó a David contra los niños de Israel.

Una influencia inmediata del concepto babilónico del "acusador, fiscal, y opresor" es imposible, puesto que los rastros de tal influencia, de haber existido, aparecerían testimoniadas en las primeras partes de la Biblia.

Con respecto al pasaje 1 de Cronistas 21:1, se sabe que, ocasionalmente, Jehová da a Satán la autoridad para realizar hechos traviesos, como sucede en el libro de Job.
Se ha discutido que el Diablo entró en el cuerpo de Judas para lograr que el hijo de Dios pudiera ser entregado a los funcionarios romanos. (Lucas 22:3)



EL LIBRO DE LAS PROFECÍAS



Antiguamente, una gran parte de la literatura "secreta" incluía al libro del Apocalipsis. De acuerdo con ciertas profecías incumplidas, sus páginas no eran consideradas parte de las Escrituras, sino parte de una forma literaria que prosperó desde el 200 A.C. hasta el 100 D.C.

El Libro del Apocalipsis llevaba generalmente el nombre de “valioso texto hebreo de la Antigüedad”, como pieza anecdótica, a fin de comparar su validez entre los verdaderos escritos contemporáneos.

En el libro de la Sabiduría, Lucifer es representado como “el que trajo muerte al mundo”. También lo mencionan en Eclesiásticos 21:27 cuando expresa: "Huye de los pecados como de la cara de una serpiente", y “¿quién sentirá pena de un engatusador cuando sea atacado por una serpiente, o por cualquiera que se acerque a las bestias salvajes? Lo mismo sucede con aquel que acompañe a un hombre malvado y luego se involucre en sus pecados”.


Demonios en El Apocalipsis



ACERCA DE SATANAIL

El segundo libro de Enoc –también llamado El Libro Eslavo de Enoc– contiene referencias a un vigilante gregoriano llamado Satanail. El texto describe a Satanail como un príncipe gregoriano que "rechazó al señor de la luz".

Este texto contiene un número de referencias al diablo, incluyendo 29:4 que reza "Y lo lancé hacia fuera desde las alturas junto con sus ángeles, y Él volaba en el aire continuamente por encima de lo incognoscible".

El Diablo es el espíritu malvado del inframundo, un fugitivo que burló los cielos con el nombre de Satanail. Se diferenció de los demás ángeles en cuanto a su bondad, pero su naturaleza no cambió porque siguió conservando su inteligente comprensión para distinguir las cosas buenas de las pecaminosas.

El segundo libro de Enoc no es aceptado por la corriente principal de los estudios cristianos, dado que es probable que lo escribiera durante el siglo primero. En el primer libro de Enoc, el diablo es bautizando con el nombre “Semj"z"”.

DEMONIOS CAÍDOS EN BABILONIA



La doctrina de la caída de Satán –así como la caída de los ángeles– se ubica geográficamente en Babilonia. Allí, Satán gobierna sobre una horda entera de ángeles.
Mastema –quien indujo a Dios a poner a prueba a Abraham mediante el sacrificio de Isaac– es idéntico a Satán tanto en el significado de su nombre como en su naturaleza. Es llamado “Azazel” en el Apocalipsis y “Asmodeo” en Tobías. Como Satanás, a menudo es calificado con el nombre de “Samael”.

EN EL PARAÍSO PERDIDO

En El Paraíso Perdido, de John Milton, Satanás actúa como protagonista durante la primera mitad de la historia. Se lo ve como un ser ambicioso que se rebela contra el cielo.

Pero empieza a perder protagonismo durante la segunda mitad de la obra, cuando se transforma en la serpiente que tienta a Adán y a Eva en el jardín de Edén.

Este poema épico presenta una pintura estilizada del Diablo que influenció a C. S. Lewis y también al escritor J. R. R. Tolkien a la hora de definir los rasgos de Melkor y de Sauron.


EN FAUSTO



Tanto en “Fausto” como en “La trágica historia del doctor Faustus” aparece un demonio llamado Mefistófeles, que es convocado por Fausto para venderle su alma a cambio de un ilimitado número de años del placer.

En esta obra, Mefistófeles se lamenta varias veces, siente remordimiento por haberse rebelado en contra de Dios.

Cuando Fausto le dice a Mefistófeles que “él sí parece estar libre del infierno”, el demonio le responde: “esto es el infierno, y yo no estoy fuera de él… ¿Piensas que yo, que he visto la cara del Dios y he saboreado las alegrías eternas del cielo no estoy atormentado terriblemente por estar privado de la Gloria Eterna?”.

En esta clásica escena, más que glorificar al Diablo, se lo retrata como una figura triste.

EL DIABLO COMO EMANCIPADOR

Sin embargo, Mikhail Bakunin presenta una idea muy diferente del Demonio. Sostiene que es un rebelde eterno, el primer libre-pensador y emancipador de mundos.
Para Bakunin, gracias a él el hombre puede avergonzarse de su ignorancia y obediencia bestiales; Él es quien emancipa a la gente, estampando sobre su frente el sello de la libertad y de la humanidad, impulsándola a desobedecer y a comer de la fruta del conocimiento.

ACERCA DEL CORÁN



Shaitán es el nombre islámico equivalente de Satán en el Islam. Mientras que Shaitán es un adjetivo (que significa "extraviado" o "distante" y se puede aplicar tanto al hombre como al Genio, Iblis es el nombre personal del Shaitán que se menciona en el libro de la Génesis del Corán.

Su origen es confuso; lo más probable es que signifique “el que está hecho del fuego”.


REBELDÍA Y ANARQUÍA ESPIRITUAL



La corriente principal del Cristianismo, si la comparamos con las Santas Escrituras hebreas –la Torá–, sostiene que Satán es el Diablo. Lo creen un ángel que se rebeló contra Dios, quien habló a través de una serpiente y que convenció a Eva para que desobedeciera la voluntad de Dios.

Su última meta fue conducir a los humanos lejos del amor de Dios y llevarlos a cometer los desaciertos que éste juzga severamente. Satán también se identifica como el acusador de Job, el tentador de los Evangelios, la energía secreta de la anarquía y el dragón en el Libro de la Revelación.

Antes de su insurrección, Satán era el más importante de todos los ángeles y el más brillante de los cielos. Su orgullo se considera uno de los motivos que lo llevaron a no arrodillarse ante Dios, como lo hicieron el resto de los ángeles.

REY DE LOS DEMONIOS



En el cristianismo se lo llama “EL Rey de los Demonios” (12:24 Mat.), “Rey del Mundo” e incluso “Dios del Mundo" (2 Cor. 4:4).

El libro de la Revelación describe cómo Satán fue expulsado de los cielos hacia la Tierra, alimentando una gran furia y hambre de guerra contra “aquellos que obedecen los mandamientos de Dios y son fieles al testimonio de Jesús".
En última instancia, Satán será lanzado por siempre en el "lago de fuego" (Revelación 20:10) no como regente sino como uno más entre muchos. Será tratado sin ninguna diferencia respecto de todos los otros seres que han sido abandonados allí también.

SATANÁS Y LA MAGIA NEGRA



Muchos cristianos manifiestan que el Diablo se ha convertido en siniestro regente de una parte del mundo: los gobiernos, las religiones, las ciencias y las indagaciones académicas que no están de acuerdo con la doctrina cristiana son influenciadas por las tentaciones de Satanás.

Por eso le llaman “el regente del reino del aire”, en alusión a la “corrupción de la Tierra”. Porque tanto el Diablo como sus acólitos demonios son capaces de poseer y de controlar la conciencia de los hombres débiles, que sucumben a las tentaciones. Los exorcismos y evangelizaciones de los sacerdotes tienen el objetivo de liberar a los poseídos de los malos influjos.

Desde la Edad Media se ha calificado al Diablo como un ser que concede energías mágicas a los hechiceros y a las brujas.


DESAFÍOS DIABÓLICOS



De acuerdo con la cosmovisión cristiana, la aparición más dramática de Satán en el Antiguo Testamento es la de la serpiente del jardín de Edén. También se presenta en la corte divina para desafiar a Job.

La historia de la Creación contenida en el Libro del Génesis divulga la tentación de Adán y Eva para comer la fruta del árbol del conocimiento del bien y el mal.

La identificación de la serpiente con Satán se describe en la versión cristiana del Génesis 3:15 del Antiguo Testamento, donde Dios afirma que el descendiente de la mujer machacará la cabeza de la serpiente: "Yo crearé enemistad entre Él y su mujer, y entre sus descendientes y él. Ellos atacarán su cabeza, y Él atacará sus talones".

Esta interpretación es confirmada por el Nuevo Testamento cuando en Romanos 16:20 se afirma: "Y el Dios de la Paz pronto aplastará a Satán bajo sus pies".

LOS EXORCISMOS DE JESÚS



El Diablo –comandante del ejército de la oscuridad– aparece con mucha más prominencia en el Nuevo Testamento. Su meta es destruir el trabajo de Dios, condenando las almas de la Humanidad al infierno por toda la Eternidad (1 Pedro 5:8).

El Nuevo Testamento registra numerosos intentos del Diablo por trabajar contra Dios y su plan, especialmente a través de la “posesión demoníaca”. Como el Diablo no es ni omnisciente ni omnipotente debe apelar a la ayuda de los demonios que comparten su causa.

Estos demonios suelen atormentar a los seres humanos habitando sus cuerpos... Numerosos acontecimientos de este calibre son mencionados en el Nuevo Testamento. Jesús encuentra a los poseídos y exorciza al espíritu malvado. El trabajo de la posesión, aunque no es explicado en profundidad por el Nuevo Testamento, tiene varios niveles de severidad. Una persona puede tener un demonio o demonios múltiples habitando su cuerpo.

Jesús encontró a un hombre habitado por numerosos demonios (M. 5:1-20) y, dirigiéndose a ellos, pidió su nombre. Entonces ellos contestaron: "La Legión, porque somos muchos".
Por otra parte, a María Magdalena se la recuerda también por haber sido liberada de siete demonios que la atormentaban (Marcos 16:9).

CON SEDE EN BABILONIA



En el poema épico “El paraíso perdido”, de John Milton, se desarrolla el tema satánico más a fondo: se interpreta la traición del arcángel Satán antes de la creación del hombre.

Por otra parte, las profecías incluidas en los libros de Isaías y Ezequiel son entendidas como enfoques subliminales para referirse a Satán, y no al rey de Babilonia. Esta ciudad –según el libro de las Revelaciones– es el símbolo de un mundo malvado que será liderado por Satanás en el Fin de los Tiempos.


LA REDENCIÓN DE SATÁN



De acuerdo con la versión miltoniana, Satán inició la guerra contra Dios, su creador, y fue expulsado del cielo por este motivo. La escatología cristiana afirma que Satán emprenderá una guerra final contra Jesús antes de ser condenado en el infierno.

La Iglesia de la Unificación –una secta que se desvía del cristianismo corriente– enseña que Satán será restaurado en el fin de los tiempos y se convertirá en un buen ángel otra vez. Los primeros padres de la iglesia se conocen por haber rezado en favor de la eventual redención de Satán.

Por otra parte, numerosas corrientes enseñan que Jesús volvería a la Tierra antes del período del Apocalipsis para reclamar a los justos, muertos y vivos, y llevarlos con Él al Paraíso (conocido como el “éxtasis”).


LO QUE DICE EL LIBRO DE DANIEL



Muchos fundamentalistas sostienen que inmediatamente después de la segunda llegada de Jesús, el período apocalíptico comenzará acorde a lo profetizado en el libro de Daniel, mientras otros grupos religiosos –especialmente los adventistas del séptimo día– consideran que inmediatamente después de la segunda venida de Jesús, Satán quedará preso en esta Tierra durante mil años.

Después de este lapso temporal, lo “soltarán por un pequeño período” momento que dará inicio a la Batalla del Armagedón: la confrontación final entre el bien y el mal. Satanás y sus seguidores serán destruidos de una vez por todas, la Tierra será purificada de todo mal y habrá “un nuevo Cielo y una Tierra nueva” donde jamás reinará el pecado.
En el Nuevo Testamento, el Arcángel San Miguel aparece discutiendo con el Diablo sobre el cuerpo de Moisés. Este conflicto es expuesto en la pintura de Guido Reni conocida como "El Arcángel San Miguel", que exhibe a Lucifer derrotado bajo sus pies.

LA SECTA DE LOS ÚLTIMOS SANTOS



La secta de los Últimos Santos del Día cree que el Diablo es un hijo de Dios carente de cuerpo humano, mientras que Jesucristo es otro vástago divino pero dotado de corporalidad antropomórfica.

En relación a las sectas agnósticas, Satán fue elogiado como el donante del conocimiento. A veces se refieren a Lucifer como "el que trae luz".

Algunos afirmaron que el ser imaginado como “Dios” por los cristianos y los judíos era, en realidad, Satán. Consideran que un mundo tan imperfecto y pecaminoso como el nuestro no podría haber sido creado por un Dios perfecto.

Pero los cristianos no agnósticos explican la imperfección del mundo como resultado de “la caída” de los padres primigenios –Adán y Eva– a partir de la desobediencia inicial.


EL ASPECTO DEL DEMONIO



Particularmente durante el período medieval, Satanás fue representado a menudo como un ser con cuernos y patas traseras, similar a las de una cabra. También lo han descrito como portador de un tridente y de una cola bifurcada.

Sin embargo, ninguna de estas imágenes parece estar basadas en los materiales bíblicos, pues el aspecto físico de Satán nunca se describe en la Biblia, el Corán ni en ningún otro texto religioso.

Esta imagen se basa, al parecer, en dioses paganos con cuernos –tales como Pan y Dionisio–, comunes a muchas mitologías. La iconografía clásica muestra la imagen de Pan muy parecida a las reproducciones de Satanás durante la Edad Media.

Sin embargo, los Neo-paganos alegan que esta imagen de Satán fue elegida específicamente para desacreditar al Dios con cuernos, propio del paganismo antiguo, como estrategia para convertir a más gente a la fe cristiana.

Otras sectas medievales identificaron al Diablo con el Demiurgo de una arcaica tradición agnóstica, derivada del Neoplatonismo.

Sectas anteriores consideraban al Jehová del Antiguo Testamento como el propio Diablo, basándose parcialmente en las interpretaciones éticas de la Biblia y en las creencias de los “valentinos”, que veían al Dios del Antiguo Testamento como “el mal” o como un “Demiurgo imperfecto”.
Por otra parte, la investigación moderna de los textos escritos en Ugarítico (lengua semita antigua) reveló que los nombres del Dios de los judíos eran los mismos que se les daba a los dioses antiguamente adorados por la misma región: Jehová era el mismo nombre otorgado a la deidad del Caos, del Mal, y de la Dominación del Mundo.

El Diablo es una Persona
VISTO COMO “MAL”



Eruditos que analizan la tradición de la Biblia y la cosmovisión cristiana desde una perspectiva histórica acerca del Diablo, las ven como una combinación de creencias de varias épocas y lugares.

Ven generalmente la serpiente en el jardín de Edén, a Lucifer y a Satán como entidades sin relación: la serpiente se trata simplemente de un animal, Lucifer es un rey mortal y Satanás un ángel de la Corte de Jehová. Según esta perspectiva, los judíos adoptaron la noción de "príncipe de la oscuridad".

El Diablo como “Mal”, dentro de una escala cósmica, no aparece en la Biblia sino hasta el Nuevo Testamento. Este concepto, entonces, continuó desarrollándose mientras el cristianismo mismo crecía y se desarrollaba.


SATÁN, UNA PERSONA VERDADERA



Los testigos de Jehová creen que Satán es una persona verdadera. Afirman que fue creado como una criatura perfecta por Dios pero se convirtió en "Satán el demoníaco" cuando comenzó a actuar en pos de su deseo de convertir a Adán y a Eva en sus adoradores, en lugar de alabar a Jehová.

Ellos no piensan que "Lucifer" sea su nombre original, sino la designación descriptiva que se le aplicó al "Rey de Babilonia”. El Lucifer que usualmente se representa, es una derivación del latín “Vulgata”. Por medio de la serpiente del jardín del Edén, Satán sedujo a Eva diciéndole que el reinado de Dios era egoísta e injusto.

"¿Es verdad que Dios les dijo que no debían comer de cada árbol del jardín?" La contestación de Eva fue que solamente un árbol había sido prohibido bajo pena de muerte. Satán contestó esto: "Es seguro que tú no morirás. Ese árbol les está prohibido porque Dios sabe que en el momento en que coman de sus frutos sus ojos se abrirán por completo y serán iguales a Dios, conociendo el bien y el mal".

Así pues, el acercamiento de Satán era un engaño dual: primero, ese Dios les estaba ocultando el bien y, segundo, les mentía acerca de cómo alcanzarlo.

Eva sucumbió a este engaño junto con Adán, que se convirtió en su cómplice. Jehová los echó del Paraíso; así comenzaron su caída hacia la muerte y la imperfección.

La Biblia demuestra que la mayoría de sus descendientes siguió idéntico destino. Desde entonces, la Humanidad está atrapada entre Dios y Satán para demostrar, con su inclinación, cuál de los dos está en lo cierto: si la Humanidad caerá bajo la influencia de Satán o seguirá siendo leal a su creador.
Los testigos de Jehová creen que Satán sigue siendo el Dios de este mundo. Algunas referencias son: 2 Cor. 4:4; 1 Juan 5:19 y Mt 4:8-11.


LA VISIÓN CORÁNICA



Según el Corán, antes de la creación del hombre, Alá creó a los ángeles a partir de la luz –sin ninguna voluntad libre– y al Genio Iblis a partir de un fuego sin humo –con una voluntad semi-libre–.

Adán fue creado por Alá; luego ordenó a todos los ángeles que se postraran ante Él. Todos los ángeles se arrodillaron menos Iblis, que más tarde fue elevado al rango de “líder de los ángeles”.

Iblis era orgulloso y se consideraba a sí mismo como superior. Creía ser más perfecto que Adán, nacido de la arcilla, por haber sido concebido del fuego.

Por este motivo, Alá lo envió al infierno por toda la eternidad. Pero le dio plazo hasta el día del Juicio Final para regresar, conforme a su petición.

Allí Iblis juró y perjuró que utilizaría su tiempo para conducir a todos los hombres extraviados a quemarse junto a él.

Alá contestó que siempre tendría fieles seguidores, y que el Paraíso estaba disponible para ellos, mientras que los que siguieran a Iblis compartirían su Averno.

Después de su creación, Adán y Eva moraron en el Paraíso, mas Alá les prohibió acercarse al árbol maldito.

Gracias a las artimañas de "El Satán" (o Shaitán en árabe), Adán y Eva fueron engañados, lo que acarreó su expulsión del cielo y la condena de vagar por la Tierra.

EL ARREPENTIMIENTO



La doctrina islámica sostiene que Alá creó a los seres humanos para enviarlos directamente a la Tierra: quería comprobar cuánto tiempo los seres humanos primigenios, Adán y Eva, podían permanecer en el Cielo o Paraíso. Luego de la desobediencia, Adán buscó arrepentirse ante Alá.

Alá perdonó a la pareja pecadora y les dijo "pónganse todos debajo de mí, y si vienen en mi búsqueda, en ustedes no habrá miedo ni pena".

Pero Iblis, luego, intentaría influenciar a sus descendientes tanto como pudiera para convertirlos en sus compañeros infernales.
Adán siguió llorando durante cuarenta días hasta que se sintió auténticamente arrepentido de su pecado.

FUENTES DE ENERGÍA SOBRENATURAL



Se dice que el Diablo gobierna una horda de ángeles caídos, llamados “demonios”. Según el Nuevo Testamento, estos espíritus sucios causan aflicciones físicas y mentales, y Jesús cura a menudo a la gente expulsando –exorcizando– los demonios de sus cuerpos.

En una cultura politeísta, la gente aceptó que la magia o los milagros que ocurrían eran realizados por distintos dioses. En el cristianismo monoteísta, la única fuente de energía sobrenatural –con excepción de Dios– es el Diablo.

Incluso durante la Grecia Clásica, Tertuliano (200 A.C.) se refirió al oráculo de Delfos –al que Sócrates había proclamado como el mortal más sabio– como un auténtico demonio.


EL DIABLO Y JESUCRISTO



De acuerdo con los Evangelios, Satán quiso tentar a Jesús al principio de su ministerio. Durante el tiempo que Jesús transcurrió sobre la Tierra, Satán intentó tentarlo con diferentes ofertas: trozos de pan para alimentar a los pueblos, los reinos de la tierra, y un cuerpo físico inmortal.

Es interesante observar que en cada caso, Satán utilizó las escrituras del Viejo Testamento para fundamentar sus argumentos y hacer más apetecibles sus ofrecimientos… Pero a cada propuesta, Jesús contestó: "Ponte detrás de mí, Satán!"

Esto completa las cualidades de Satán, claramente manifestadas en las Sagradas Escrituras, y cómo éste apeló a su conocimiento de las mismas para tentar y engañar a los hombres.

DIFERENTES INTERPRETACIONES



El Cristianismo postula diferentes explicaciones acerca del papel de Cristo en la derrota de Satán. Algunos dicen que esto ya ha ocurrido, que la muerte de Cristo fue un golpe mortal para Satán, y que éste está acaparando tantos seres humanos como le sea posible para llevárselos con Él al Infierno.

Otros arguyen que Satán será vencido solamente cuando Cristo regrese para reclamar las almas de la humanidad. El Cristianismo sostiene que cuando Jesucristo retorne a la Tierra, el terror y el engaño diseminados por Satán dejarán de afectar al mundo.

Esto será posible porque la humanidad afrontará el Juicio Final y la Tierra será purgada o limpiada con el fuego.
Entonces, Satán quedará limitado a las profundidades del Infierno y ya no podrá seguir influenciando a la Humanidad. La última batalla será entre Jesús –la encarnación corporal de Dios– y Satán, en una lucha por la humanidad



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