Controla tu mente. [Parte 1] El control de la mente es posible si se tiene un sincero interés por hacerlo. Todos comprenden, sienten el mundo exterior, y también comprenden mucho de sus propios sentimientos internos. Sólo que es necesario profundizar la comprensión. La práctica de la oración, yapam ,etc, ayuda a mejorar la concentración mental. Llevar una vida moral y observar continencia es importante. La idea de controlar la mente debe tomarse seriamente. Pueden cometerse errores, pero una persona seria con seguridad continuará esforzándose y gradualmente logrará el control. Para controlar la mente debe haber una firme determinación, la voluntad, las ganas de hacerlo. ¿Puede crearse este deseo? Sí. Con una actitud de discernimiento entre lo real y lo irreal, lo permanente y lo impermanente, lo verdadero y lo falso, el bien y el mal. La persona discriminadora comprende en forma gradual cómo ella misma crea sus propios problemas, especialmente permitiéndole a la mente morar libremente en los objetos de los sentidos. Para quien no es sincero, no es posible comprender mucho de todo esto. En el Bhagavad Guita (II.62-63) hay una hermosa descripción que muestra paso a paso cómo sucede eso: Pensar en los objetos sensorios Te apegará a los objetos sensorios; Crece en apego y te vuelves adicto; Contradice tu adicción, y se vuelve ira; Enójate, y confundes tu mente; Confunde tu mente, y olvidas la lección de la experiencia; Olvida tu experiencia, y pierdes la discriminación; Pierde la discriminación, y pierdes el único propósito de la vida. Vemos entonces que la degradación moral del pensamiento es la raíz de todos los males. Viene a la mente muy suave y casi inconscientemente. ¿Cómo reconocer e impedir esto? Estando alerta, prestando la atención adecuada. De cualquier manera, nadie está desahuciado. Todos podemos desarrollar nuestras más elevadas facultades; para eso es necesario decidirse a luchar contra la naturaleza inferior. Podemos tener ciertas limitaciones, pero también todos tenemos muchas cualidades benditas. Las expresiones y motivos egoístas de la naturaleza interna y externa deben ser controladas por cualquier medio. Para ello es necesario el cultivo consciente de las virtudes. Hay seis enemigos internos que incitan al ser humano a ser egoísta. Ellos son: Deseos egoístas (Kama) Ira (Krodha) Codicia (Lobha) Ofuscación (Moha) Orgullo (Mada) Celos (Matsarya) Mucha importancia ha sido dada a la forma en la que un vedantista conduce su vida en cada momento. El proceso todo consiste principalmente en ser y transformarse. Dharma es la consititución interna de una cosa. Así, el dharma básico de cualquier ser humano consiste en comportarse humanamente. Las excelencias internas potenciales solo pueden ser manifestadas por una persona virtuosa. Quien así ejecuta sus responsabilidades exitosamente. La gente, en general, quiere ser feliz, quiere estar alegre. La felicidad es el resultado natural de las situaciones favorables, placenteras y apacibles. El erróneo proceder cambia la dirección de esas situaciones y uno se vuelve infeliz y miserable. Por lo tanto, un estado de paz es esencial para ser feliz. La palabra paz significa estado de cesación o de liberación de las perturbaciones debidas a la guerra, lucha, etc. En la filosofía Vedanta, las perturbaciones que pueden ocurrir en la vida de una persona son de tres clases: 1) ADHYATMIKA: causadas por estados irregulares del cuerpo debidos a fiebre, dolor de estómago, etc.; y de la mente, debidos a pasiones, ira, codicia, celos, odio, etc. 2)ADHIBHAUTIKA: ruidos, picazón, etc, causados por otros seres vivientes como insectos, reptiles, pájaros, y personas de carácter y comportamiento irregular. 3)ADHIDAIVIKA: cambio irregular de clima, temperatura, etc. El impulso y la inclinación natural de un hombre por ser feliz pueden dividirse en dos: Felicidad temporaria o momentánea. Felicidad eterna e incesante. La felicidad momentánea se obtiene por los logros de la vida, teniendo poder, posición, nombre y fama, propiedades, placeres sensorios, etc. Pero, normalmente, la felicidad momentánea es seguida siempre por la desdicha y el pesar. Uno busca felicidad. Para esto, generalmente, necesita ser dependiente. Y toda dependencia causa sufrimiento. Después de largos esfuerzos, uno puede, o no, lograr el objeto de felicidad. No lograrlo es sufrimiento, y a su vez, los logros están sujetos a un fin. Ese pensamiento le impide a uno ser realmente feliz. Además están las consecuencias. ¡El goce de unos pocos segundos puede causar sufrimiento por años! Tal vez por toda la vida. La felicidad que uno obtiene de los goces sensorios es en realidad gratificación. No puede haber gratificación eterna. Por el contrario, la sed de goce se incrementa dejándolo a uno por demás insatisfecho. Esta insatisfacción continúa. Además está también la naturaleza de la mente humana. A menudo uno se cansa, se aburre de gozar del mismo objeto sensorio y anhela un cambio que no necesariamente es de fácil acceso. Entonces, en realidad, continúa sufriendo con casi todas y cada una de las situaciones de la vida diaria, aunque aparentemente está gozando. ¡La vida en el mundo está tan llena de contradicciones, limitaciones, impermanencias, etc.! Todos experimentamos esto. Todo aquí está atestado de temor. Mientras haya deseo, no puede llegar la verdadera felicidad. Es sólo el estudio contemplativo de los objetos, hecho con la actitud de testigo, lo que nos trae un goce y una felicidad reales. El sentido del sufrimiento concierne principalmente a la mente humana. Para mantener el estado de paz es necesario fortalecer la mente, la cual funciona, en realidad, como un instrumento interno. Todos tienen este instrumento, aunque existe mucha diferencia en su funcionamiento entre persona y persona. Los órganos de los sentidos, las facultades vacilante y determinante (manas y buddhi), y el egoísmo, que funciona como "yo y mío", juntos constituyen este instrumento interno. Este puede encontrarse en tres estados: Tamas u oscuridad. Rayas o actividad. Sattva o serenidad. Las olas de distintos pensamientos que surgen en la mente son llamadas vrittis, que literalmente significan "remolinos". Al igual que la gravitación, repulsión, etc., el pensamiento es también una fuerza. Un hombre de correcta comprensión puede ser feliz aún sin ningún o sin mucho logro exterior, mientras que otro, sin esta comprensión, puede tener poder, posición, riqueza, etc., pero sin nada de verdadera paz y felicidad. Para desarrollar correcto entendimiento uno necesita ser simple, moral y puro. Llevar con simpleza la vida diaria en cuanto a comida, vestido, etc., ayuda mucho a ser sencillo. Una persona simple es más independiente. Si alguien desea felicidad, debe tener control sobre sí mismo. No debe huir de las responsabilidades y debe tratar de ocuparse en alguna actividad que valga la pena para sí mismo. Uno debe sentirse conectado, integrado a los otros. La desintegración causa sufrimiento. Debe ocuparse en hacer cosas más y más nuevas. Seguime si te gustan mis aportes. Segunda parte sale el sabado. Saludos.
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