InicioOfftopicCuentos Tristes :(
La encontréMe encontré la cabeza, la calavera de un perro, no me acuerdo donde la encontré, quizas haya sido en el bosque; en realidad en el bosque no, en el campo. Me lleve la calavera a mi casa y la deje en el coche un par de días, esto no lo hice a propósito, surgió así, se dio, se fue dando. Unos días después la encontré nuevamente en el piso del auto, la agarre con las manos y la mire un rato, me daba mucha impresión. En un momento se me ocurre mostrárselo a mi perrita de ese entonces; Nasky. La perra lo olió desde lejos, parecía como si estuviera desconfiando, no se si de la calavera o de mi, pero a Nasky algo no le cabía. Yo me sentía raro, no sabía exactamente que pensaba la perra, si era susto, o si se daba cuenta que era de otro perro esa cabeza.No me gusto esa situación y me juego que a Nasky tampoco.Llorar peor.El flaco la estaba llamando otra vez desde el teléfono de la pieza del gato, mientras yo lo miraba desde el pasillo. Por hacer tantas llamadas, se ganó una verdad de las filosas. Ella le decía que la deje de llamar, que estar en otro lugar significa que ya se enamoro de otra persona. El lloraba como un nene cuando lo dejan en el jardín por primera vez. Sin decir chau, cortó el teléfono y se tomó de la panza.Entré a la pieza del gato y lo miré llorar sin decirle nada. Le prendí la computadora y en youtube le mostré videos de funerales, para que vea los verdaderos llantos de hermanos, padres, hijos, amigos que perdieron a alguien para siempre. “No se murió nadie en tu caso” le dije, pero el truco no funcionó, el se puso a llorar peor. Me preguntó cómo dejar de quererla, de no pensar que está con otro y le dije “la verdad no se”. En esta edad aún no tengo respuestas. Me contó que estaba muy aburrido, que estaba esperando darle la razón a la vida, pero que le costaba no rendirse. No le costaba llorar y cuando arrancaba lo hacía contundentemente. Me contó también que desde chico era llorón, lloraba en el colegio, en inglés, y en casa también. Tenía como mucha culpa por todo, mucho miedo y que ahora de grande lo podía distinguir. Era miedo y culpa. Esas son dos cosas que con el tiempo van mutando en otras actitudes, pero en general, si te contagiaste de chico, de grande aún lo tenés latente. Le propuse que espere, que siga llorando todo lo que quiera, que después junte ganas de salir y que cuando quiera salga corriendo como un perro en el parque.No le cabio*. Es que el creía que ella aún seguía enganchada desde algún costado con el, pero cuando la llamaba; las noches se le ponían muy saladas de tristeza. Todos los consejos fueron retrucados esa noche. Pero si yo era el que aconsejaba no bajar los brazos, no podía darle tan mal ejemplo de dejarlo tirado por no hacerme caso, después de todo, yo quién carajo era para dar consejos. “Conoce gente” le dije, y me tiró un cuaderno en la cabeza. “No tengo ganas” gritó, no tenía ganas de salir a chamuyarse a nadie, no tenía paciencia para eso. El quería ir al grano, pero los buenos granos tienen mucha cáscara y sin paciencia no se abren (?). El quería diseñar un plan para recuperar a su ex chica y me contó que ella lo había dejado por planificar todo, por ser estratega, zorro, pillo y también berreta. Entonces esa contradicción le hacía corto circuito a la hora de ponerse a pensar aquel plan. Sus oídos siempre escucharon que si la quería la tenía que dejar libre, que aparte de ser más sano, tenía más chance de recuperarla de ese modo, que si la llamaba para llorarle al teléfono. Yo le dije que eso era verdad, que estaba de acuerdo, pero eso era para la gente fría o con las cosas muy claras y el corazón de acero. Se paró y me abrazó, “por fin de acuerdo” me dijo y sonreímos los dos, yo sonreí porque me di cuenta de que no estaba seguro de lo que decía y el sonrió porque alguien lo apoyaba. “Voy a diseñar mi plan” me dijo y yo no sabía qué hacer. En un momento sentí que me pudo estar psicopatiando para que yo terminara apoyándolo, pero después me auto-acusé de perseguido. Le dije que haga lo que quiera, después de todo ¿Yo quién carajo soy? Concluimos pensando en común el mismo acuerdo, que esto es como todo, siempre que se empieza algo de nuevo, si se empieza de cero es mejor, como una crisis, una quiebra, un desalojo o cualquier cosa, pero antes que eso, tenés que querer empezar de 0, que no es lo mismo que empezar de nuevo. A pesar de la filosofía, el entendió lo que yo decía, se le notaba en la cara como captaba todo. Estábamos hablando muy en serio cuando él me pregunto por mi ex mujer. Qué maniobra tan estratega contra mi coraza me estaba poniendo este pibe. Me tembló la voz y me delaté, se me vio la hilacha de las ganas de verla, se dio cuenta que la extrañaba como loco. “epa epa epa, estoy frente a un mismo espécimen” Nos dimos la mano”. Ahora iba a tener que poner la voz mas cruda para que me tome en serio. Le expliqué que yo ya había pasado por ese lugar, y que por eso me tomaba el atrevimiento de aconsejar, que en esta etapa, lo más importante es que la gente te tire buen augurio, porque es una subida difícil de escalar, hay quienes tienen mochilas tan grandes o no tienen herramientas para escalar, y se tienen que quedar abajo. Por eso le dibujé un poco los números, para hacérsela mas fácil.Al tercer día resucitó entre los muertos, ya era otra persona, y yo no sabía qué decirle, no quería recordarle lo mal que estaba hace tres días, a ver si recaía. El tercer día estuvimos todos de buen humor, íbamos de acá para allá.AfueraDimos mil vueltas y un bar nos gustó para estar a gusto. Fernet, coca, cervezas y un tequila para cada uno, lo suficiente para estar gustosos. El tenía una cara rara, tipo un payaso, estaba como contento y triste a la vez, eufórico y di fónico. Yo comencé a moverme como si bailase y el también. El lugar en el que estábamos era muy cotizado, estábamos en un pasillo obligado para ir y volver del baño de mujeres. Con la noche, el pasillo era una pasarela de posibilidades, aunque ninguno pensaba ver pasar una media naranja en aquel bar, los dos tirábamos redes en todas las olas. Me hacía reír ver como él remaba y ellas también se reían, era un buen espectáculo como para no pedir otra cervecita, con el tiempo me contagié y yo también empecé a asaltar vagones en el tren del amor. Más de una vez me corté las piernas con los rieles esa noche, muchos vagones pero pocas nueces, todas eran simpáticas, mucho perfume a “tengo novio”, y nosotros a esa altura ya estábamos ensañados con el éxito. Me invitó con otra cerveza para hacer una pausa en la cacería, hablar y ver en que estábamos fallando. Yo primero le propuse contarle mi visión sobre el, le dije que creía que estaba hablando muy fuerte, que las asustaba, que muchas chicas se tapaban la cara cuando les hablaba. El se empezó a reír descostilladamente, me preguntaba si le estaba hablando en serio, que el no se había dado cuenta de ser tan patético. Lo tranquilicé comentándole que yo también lo solía hacer y el me comentó que me vio bostezar mientras yo le hablaba a la oreja a una chica. Me reí, no tanto como el, pero recordé el momento del bostezo, y me acordaba de lo aburrido que era lo que yo le estaba diciendo. Hablamos un poco más y nos reímos, después los dos pusimos cara de cansados y nos fuimos al coche. Yo propuse descansar en el auto hasta poder entender las cosas, pero el capricho de dormir cómodos era gigante, así que pusimos el auto en marcha y arrancamos. Venía callado al lado mío, pero con los ojos abiertos, yo manejaba sin acotar. Lo dejé en la esquina de su casa para no dar la vuelta y me fui.A las dos cuadras escuche un tiro.*EL AMOR VERDADEROEl dia que mi hija nacio, en verdad no senti gran alegria. Por que la decepcion que sentia parecia, ser mas grande que el gran contecimiento que representa tener una hija¡Yo queria un varon!A los dos dias de haber nacido, fui a buscar a mis dos mujeres, una lucia palida y agotada y la otra radiante y dormilonaEn pocos meses me deje cautivar por la sonrisita de mi Carmencita y por la infinita inocencia de su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empece a amarla con locuraSu carita, su sonrisita y su mirada no se apartaban ni por un instante de mis pensamientos, todo se lo queria comprar, la miraba en cada niño o niña, hacia planes sobre planes, todo seria para mi CarmencitaEste relato era contado a menudo por Rodolfo, el padre de Carmencita y yo tambien sentia gran afecto por la niña que era la razon mas grande para vivir de Rodolfo segun decia el mismoUna tarde estaba mi familia y la de Rodolfo, haciendo un picnic a la orilla de un rio cerca de casa y la niña entablo una conversacion con su papa, todos escuchabamos:Papi,... cuando cumpla quince años, ¿cual sera mi regalo?Pero mi amor, si apenas tenes diez añitos, ¿no te parece que falta mucho para esa fecha?Bueno papito,... tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aquiLa conversacion se extendia y todos participamos de ella, al caer el sol regresamos a nuestras casas. Una mañana me encontre con Rodolfo enfrente del colegio donde estudiaba Carmencita quien ya tenia catorce años. Rodolfo se veia muy contento y la sonrisa no se apartaba de su rostroCon gran orgullo me mostraba las calificaciones de Carmencita, eran notas imprecionantes, ninguna bajaba de diez puntos y los estimulos que les habian escrito sus profesores eran realmente conmovedores. Felicite al dichoso papaCarmencita ocupaba toda la alegria de la casa, en la mente y en el corazon de la familia, especialmente en la de su papaFue un domingo muy temprano cuando nos dirigiamos a misa, cuando Carmencita tropezo con algo, eso creiamos todos y dio un traspie, su papa la agarro de inmediato para que no callera... Ya instalados en la iglesia, vimos como Carmencita fue cayendo lentamente sobre el banco y casi perdio el conocimientoLa tomamos en brazos, mientras su papa buscaba un taxi hacia el hospital. Alli permanecio por diez dias y fue entonces cuando le informaron que su hija padecia una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazon, pero no era algo definitivo, que debia practicarle otras pruebas para llegar a un diagnostico firmeLos dias iban pasando, Rodolfo renuncio a su trabajo para dedicarce al cuidado de Carmencita, su madre queria hacerlo pero decidieron que ella tabajaria, pues sus ingresos eran superiores a los de elUna mañana Rodolfo se encontraba al lado de su hija, cuando ella le pregunto:¿voy a morir, no es cierto? ¿te lo dijieron los doctores?No mi amor... no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiria quepierda lo que mas he amado sobre este mundoRespondio el padre¿van a algun lugar? ¿pueden ver desde lo alto a su familia?¿Sabes si pueden volver?Preguntaba su hijaBueno hija,... en verdad nadie ha regresado de alla a contar algo sobre eso, pero si yo muriera, no te dejaria sola, estando en el mas alla buscaria la manera de comunicarme contigo, en ultima instancia utilizaria el viento para venir a verte¿al viento? ¿y como lo harias?No tengo la menor idea hijita, solo se que si algun dia muero, sentiras que estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillasEse mismo dia por la tarde, llamaron a Rodolfo, el asunto era grave, su hija estaba muriendo. Necesitaban un corazon, pues el de ella no resistiria sino unos quince o veinte dias mas¡UN CORAZON! ¿donde hallar un corazon? ¡un corazon! ¿donde Dios mio?Ese mismo mes, Carmencita cumpliria sus quince años. Y fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza ilumino los ojos de todos, las cosas iban a cambiarEl domingo por la tarde ya Carmencita estaba operada, todo salio como los medicos lo habian planeado. ¡Exito total!Sin embargo, Rodolfo todavia no habia vuelto por el hospital y Carmencita lo extrañaba muchisimo, su mama le decia que ya todo estaba muy bien y que su papito seria el que trabajaria para sostener a la familiaCarmencita permanecio en el hospital por quince dias mas, los medicos no habian querido dejarla ir hasta que su corazon estuviera firme y fuerte y haci lo hicieronAl llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofa y su mama con los ojos llenos de lagrimas le entrego una carta de su padreCarmencita, hijita de mi corazon: Al momento de leer mi carta, ya debes tener quince añosy un corazon fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que me hicieron los medicos que te operaron. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante. Cuando supe que ibas a morir, decidi dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenias diez añitos y a la cual no respondi. Decidi hacerte el regalo mas hermoso que nadie jamas haria por mi hija... Te regalo mi vida entera sin condicion alguna, para que hagas con ella lo que quieras.¡¡Vive hija!! ¡¡Te amo con todo mi corazon!!Carmencita lloro todo el dia y toda la noche; Al dia siguiente fue al cementerio y se sento sobre la tumba de su papa; lloro como nadie lo ha hecho y susurro:Papi,... ahora puedo comprender cuanto me amabas yo tambien te amaba y aunque nunca te lo dije, ahora comprendo la importancia de decir TE AMO y te pediria perdon por haber guardado silencio tantas vecesEn ese instante las copas de los arboles se mecieron suavemente, cayeron algunas hojas y florecillas, y una suabe brisa rozo las mejillas de Carmencita, alzo la mirada al cielo, intento secar las lagrimas de su rostro, se levanto y emprendio regreso a su hogar.
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