Su carrera se durmió al tiempo que una parte de su cuerpo; sin control alguno, él comenzó a temblar: ¡tenía parkinson! Eso sí, Michael J. Fox, quien el 9 de junio cumplió 50 años, se olvidó de la tragedia y tomó esta enfermedad incurable como un reto más en su agitada vida pública.
Fox, eterno adolescente de la saga de Regreso al futuro –trabajo más recordado de su carrera–, dejó el cine y la televisión casi por completo para tratar su mal; claro, él no duda en asomar su cara de niño en proyectos de su interés.
Quién lo diría, pero el recordado Marty McFly, o mejor dicho Fox, también crece, se hace mayor y hasta se enferma. Ahora, él no busca viajar al futuro, sino más bien que el futuro le depare la consecución de un gran sueño: encontrar la cura al mal de Parkinson.
Fox dejó los sets de filmación en 1999, justo cuando se le diagnosticó la enfermedad y, desde entonces, no ha parado de luchar. De hecho, el 27 de mayo recibió la Orden de Canadá, máxima condecoración de su país en reconocimiento a su lucha contra el parkinson.
Además, por la misma causa, cuenta con un doctorado honoris causa del Instituto Karolinska de Suecia y la Universidad de Columbia Británica. Su fundación Michael J. Fox – centrada en la investigación de esa enfermedad– ha recaudado $225 millones para encontrar una cura.
“La experimentación con células madre es un paso que hay que profundizar para encontrar la cura del parkinson. Es un desafío y una necesidad para la humanidad”, dice Fox en el sitio de su fundación .
Son repetidas sus apariciones públicas para apoyar sus proyectos, incluso se ha metido fuerte en el duro campo de la política. En el 2006, apoyó la campaña del Partido Demócrata de los Estados Unidos, con la intención de acelerar y destrabar el estudio de la célula madre para la cura de la enfermedad.
Ese mismo año, su aparición en un anuncio de televisión para la campaña política del candidato Claire McCaskill impactó a la audiencia, al ver los efectos del parkinson sobre el actor.
Precisamente para controlar los movimientos involuntarios, en 1998, Fox se sometió a una operación quirúrgica en el cerebro, más conocida como talamotomía.
En la actualidad, el artista controla su enfermedad con un potente medicamento llamada Sinemet, del que ha abusado, según confesó.
“He estado pecando... me he estado medicando quizá demasiado. Los síntomas que la gente ve son en realidad discinesia (movimientos anormales), que es una reacción por la medicación”, dijo Fox en una entrevista para la cadena National Public Radio (NPR) , de los Estados Unidos, en abril del 2010.
“Si estuviese puramente afectado por los síntomas del parkinson, me sería difícil hablar; además, se me dificultaría estar quieto. Tengo suficiente Sinemet en mi sistema y, a veces demasiado. Pero, para mí, es preferible”, agregó el artista.
Además de sus libros Lucky Man (Hombre con suerte) y Looking Up: The Adventures Of An Incurable Optimist , donde habla acerca de su enfermedad, su lucha y su vida, de una forma sincera y natural, Fox no ha abandonado a sus fanáticos.
Todo un ganador
Desde su retiro, sus seguidores han podido disfrutar de su voz en las versiones originales de Stuart Little (1999) y sus dos secuelas, así como de sus apariciones especiales en series como Scrubs, Boston Legal, Rescue Me o The Good Wife.
Son esfuerzos que sus fans agradecen, pues la imagen de Michael J. Fox, tanto en la pantalla grande como en la televisión, provoca mucha nostalgia y gran cariño.
Vida de película. Fox dio a vida a McFly, personaje de Regreso al futuro en la trilogía dirigida por Robert Zemeckis. En el trío de filmes, siempre estuvo acompañado por su fiel Doc, delirante científico encarnado por Christopher Lloyd.
Toda una generación quedó marcada por McFly, quien, en una máquina del tiempo, hizo soñar a miles de fans alrededor del mundo.
Aquel personaje convirtió a Fox en toda una celebridad. Una fama a gran escala que le llegó de forma inesperada, ya que el rodaje de la primera entrega tuvo, durante sus primeras cinco semanas, a un actor protagonista diferente: Eric Stolz.
Michael con su mujer
Zemeckis y Steven Spielberg, quien era el productor ejecutivo del filme, acordaron que el resultado que estaba dando Stolz, principalmente por su tipo de humor, no era el que esperaban, así que le plantearon al estudio comenzar desde el principio, solo que con Fox.
La decisión le cambió la vida a Michael. Este canadiense, bajito para los estándares de Hollywood (1,64 metros), se mudó a Los Ángeles a los 18 años, luego de debutar tres años antes en la serie Leo and Me, de su país de origen.
Pasado un tiempo, le llegó una oferta para interpretar a Alex Keaton en la comedia Lazos de familia (Family Ties), que le deparó tres premios Emmy entre 1986 y 1989, así como un Globo de Oro en 1989.
Esa fue la puerta para Regreso al futuro. Tras el éxito de la cinta, trabajó en filmes como Teen Wolf (1985), Light of Day (1987), The Secret of My Success (1987) y Casualties of War (1989), con irregulares resultados de crítica y taquilla.
Después, llegaron las secuelas de la franquicia de Zemeckis y, posteriormente, una carrera marcada por comedias, como The Hard Way (1991) y Doc Hollywood (1991), entre otras.
También estuvo en filmes como The Frighteners (1996), de Peter Jackson, y Mars Attacks (1996), de Tim Burton. En esa época, Fox se reencontró con la televisión gracias a la serie Spin City, que le deparó otro Emmy en el 2000 y tres Globos de Oro consecutivos al mejor actor de comedia. Sin embargo, fue en esa misma época cuando el parkinson se anunció en su vida.
Por los misteriosos azares de la vida, el ocaso de la carrera artística de Fox significó un nuevo amanecer. Ya no es una figura que se vanagloria con su éxito, sino que es más bien un artista que utiliza su fama para el bien común.
Ahora más que nunca, Michael quisiera viajar a un futuro donde el ingrato parkinson no exista. Es incierto saber si, como le sucedió a McFly, la ciencia y la tecnología conquistarán su gran anhelo.
En el ‘DeLorean’. La primera película de Regreso al futuro (1985) fue un rotundo éxito: recaudó $400 millones en taquilla, fue nominada a cuatro premios de la Academia y ganó el Óscar a mejor edición de sonido. En el filme, Marty McFly (Fox) viajaba al pasado, donde debía asegurarse de que sus padres se enamoraran. ¿Cómo haría ese viaje? Con la ayuda de una máquina del tiempo en forma de automóvil (un DeLorean), alimentado por plutonio. La segunda y la tercera parte, con resultados más flojos económicamente hablando, se rodaron de forma consecutiva. En ellas, McFly viaja al 2015 para arreglar un problema con su hijo, para luego retroceder hasta a 1885, a una aventura por el Viejo Oeste: allí debe evitar la muerte de Doc, el científico.
Paso del tiempo lujo
1975
Michael J. Fox es canadiense de nacimiento. A los 15 años, debutó en su país de origen protagonizando la serie familiar Leo and Me.
1980
A sus 18 años y, luego de mudarse a Los Ángeles, Fox comienza en Hollywood con la cinta Midnight Madness (1980), una comedia juvenil.
1982
Fox consigue el papel de Alex Keaton en Lazos de familia, serie que se prolongó hasta 1989. Ganó tres Emmy y un Globo de Oro (1989), como mejor actor.
1985
Se convierte en la estrella de Regreso al futuro, el papel más recordado de su carrera cinematográfica. Tuvo que combinar su trabajo en Lazos de familia con la filmación de la película.
1999
Protagoniza Spin City de 1996 hasta 1999. Por esa serie, Fox ganó tres Globos de Oro y un premio Emmy. En ese lapso, se le diagnosticó el parkinson.
COMENTEN O MARTY NO VOLVERÁ AL FUTURO