Pelagia noctiluca
También conocida como clavel, es un medusa relativamente pequeña con forma de seta, translúcida, con tonos rosado- violáceos en los tentáculos, y la superficie recubierta de verrugas. Produce bioluminiscencia. Puede formar blooms de cientos de individuos que suelen llegar a las playas. Es la especie más frecuente en el Mediterráneo. Su picadura causa molestias a modo de quemadura.
Physalia physalis
La carabela o fragata portuguesa es la especie más peligrosa que podemos encontrar en las costas españolas. No es una verdadera medusa, sino un hidrozoo del grupo de los sinóforos formado por una colonia de pólipos. Cuando se observa a simple vista se aprecia una estructura violácea a modo de flotador, rellena de gas, coronada por una cresta o vela que le ayuda a desplazarse con el viento, lo que explica su nombre común. Los tentáculos de este cnidario pueden medir metros, y contienen un potente veneno que en altas dosis puede resultar mortal.
Chrysaora hysoscella
La medusa de compases es de color blanco amarillento y posee un diseño radial (con bandas marrones) característico sobre la umbrela que recuerda al dibujo de 16 compases abiertos hacia el exterior. Su picadura es bastante dolorosa.
Rhizostoma pulmo
La aguamala o aguaviva, también conocida como pulmón de mar, tiene una umbrela blanca acampanada de hasta 100 centímetros de diámetro, con unos ribetes inconfundibles de color azul violáceo.
Aurelia aurita
Apodada sombrilla o medusa de cuatro ojos, es un organismo transparente con forma de plato, que mide hasta 25 centímetros de diámetro y tiene tentáculos cortos. Se concentra sobre todo en bahías cerradas, lo que causa problemas para el turismo y la pesca en el Mar Menor. Su picadura es prácticamente inofensiva.
Cotylorhiza tuberculata
Tiene una forma característica, con la sombrilla aplanada, de color marrón amarillento, y una destacada protuberancia central pardo-anaranjada, que recuerda a la forma de un huevo frito. También se conoce como aguacuajada. Es común en el Mediterráneo. Los efectos de su picadura son muy leves, no pasando de un leve picor e irritación de la piel.
Mnemiopsis leidyi
Esta especie hermafrodita de ctenóforo, que igual que las medusas pertenece al llamado plancton gelatinoso, originaria de las costas atlánticas de América (Caribe y Estados Unidos), invadió a finales de los ochenta el mar de Azov, mar de Mármara, mar Caspio y el norte del Egeo, desde donde se produjo su pronta dispersión por las costas de Siria y Turquía. Actualmente ya está presente en toda la cuenca Mediterránea. Su reproducción es muy rápida: comienza a los 13 días de vida y cada individuo pone entre 3000 y 7000 huevos diariamente.
Aequorea forskalea
Hidromedusa aplanada, transparente, con 60 a 100 canales radiales de color negro en el tercio más externo y el borde provisto de numerosos filamentos finos. Cuenta con un manubrio triangular que facilita su identificación. Es muy abundante en primavera.
Carybdea marsupialis
Esta cubomedusa, llamada así porque su umbrela tiene forma de dado, mide de 5 a 6 centímetros, es de color transparente azulado y cuenta con cuatro largos tentáculos. Se conoce como avispa de mar, es originaria de los mares tropicales del Atlántico, Índico y Pacífico y en 2008 invadió nuestras costas.
Cassiopea andromeda
La medusa invertida es una especie urticante de origen tropical, recién llegada al Mediterráneo, que habitualmente vive en manglares y lagunas litorales de escasa profundidad del Golfo de México y el Caribe. En sus tentáculos habitan algas unicelulares con las que mantiene una relación simbiótica: las algas necesitan luz para realizar la fotosíntesis, y la medusa se adhiere al lecho marino con su campana permaneciendo inmóvil con los tentáculos hacia arriba, como si fuera una anémona.
Velella velella
Las medusas velero se desplazan a la deriva por el Mediterráneo en extensas colonias flotantes. Para ello, poseen una especie de aleta o vela con la que captan el viento. Son prácticamente inofensivas, pero pueden arribar en grandes cantidades a las costas, sobre todo las de levante y las Islas Baleares.
Salpa maxima
Aunque estos organismos gelatinosos se parecen a las medusas, en realidad son tunicados que pueden verse tanto en solitario como formando grandes cadenas. Se reproducen extraordinariamente rápido y poseen una especial habilidad para fijar el dióxido de carbono, lo que ha llevado a algunos investigadores a advertir que pueden jugar un papel determinante en el ciclo del carbono en los océanos y en el cambio climático.