Comenzó la cuenta regresiva para su adiós. Martín Palermo vive sus últimas horas como futbolista profesional y ya sueña con ser entrenador de Boca. En el último entrenamiento de su carrera, la idea era que se diera a puertas cerradas.
Pero la presión de la gente pudo más. Unas 300 personas fueron a ver la práctica en la que se despedía Palermo y las puertas se abrieron.
En un acto, anoche, el delantero fue nombrado ciudadano ilustre de Hurlingham y ante una buena cantidad de público, contó un sueño: “Me gustaría dirigir a Boca el año que viene”.
“Me sorprende ver tanta gente y en estos días estoy viendo cosas jamás soñadas ni imaginadas”, declaró Palermo, quien se despedirá oficialmente ante Gimnasia en La Plata.