Una flota de viejos Citroën 3CV para hacer un
turismo diferente por la Ciudad
turismo diferente por la Ciudad
Con cuatro autos ofrecen distintos recorridos a “cielo abierto”.
Y están armando la limusina.
Y están armando la limusina.

Económico y rendidor, coche al que nunca le faltó ni le sobró nada, el Citroen 3CV –ícono de la clase media argentina entre los 60 y los 80– hoy está renovado y al servicio del turismo . Una empresa familiar ofrece paseos para turistas por Buenos Aires, a bordo de las populares “ranas” que, por sus techos corredizos, se muestran como una opción interesante para tener una visión diferente de la Ciudad .
“Al no tener techo, se puede ver mejor la arquitectura y los monumentos. En otro auto, o en micro, la belleza no se aprecia de igual manera”, afirma Martín Sánchez, socio –junto a su hermano Mariano– de Buenos Aires Vintage , que realiza los viajes y el 1° de abril cumplió un año.
La flota está compuesta por tres autos y una furgoneta Citroën 2CV , que recorren Buenos Aires conducidos por choferes vestidos para la ocasión con alpargatas, bombachas de gaucho, chomba y una gorra blanca.
Turistas y porteños se sorprenden cada vez que se topan con la escena, que llama más la atención por el impecable estado de los autos , que siempre están relucientes. La “rana”, “chitrulo” o “citroca”, algunos de los apodos con los que se conoció al 3CV, ofrece ahora la misma y particular amortiguación de entonces y no tiene aire acondicionado.
Por eso, los trayectos pensados para recorrer la Ciudad son, en general, cortos. “Los circuitos que hacen las empresas tradicionales pueden tardar unas cuatro horas. Si se hacen a bordo de un Citroën 3CV duran la mitad”, cuenta Sánchez. En lugar de ofrecer un tour completo por la Ciudad, se puede hacer un paseo por la “parte histórica” de Buenos Aires –de Plaza de Mayo para el Sur– y por la parte “más chic” , como dice Sánchez para referirse al recorrido Norte, que incluye a los Bosques de Palermo. También hay un paseo llamado “Buenos Aires by Night” , que invita a pasear por la avenida Corrientes, Palermo, Las Cañitas y otros lugares en los que se concentra la movida nocturna de Buenos Aires, y un servicio llamado “Buenos Aires a gusto propio”, en el que el turista elige por dónde ir.
Cada paseo cuesta $ 240 y pueden subir hasta tres personas . Los choferes (muchas veces son los hermanos Sánchez) hacen de guías en “perfecto inglés” o en portugués. “A veces paramos en Plaza de Mayo, otras en Recoleta, folleteamos mucho y también hacemos publicidad todo el día”, cuanta Martín, y agrega que la página web (www.buenosaires-vintage.com.ar) también aporta pasajeros. Aunque los extranjeros son mayoría, también tienen clientes locales y, según dice, muchos utilizan los tours como regalos de cumpleaños.
La flota sumará en más o menos un año una limusina que los hermanos Sánchez están adaptando en el taller con el casco de un Citroën 3CV como base. La relación de los hermanos con la “rana” comenzó por la nostalgia y el coleccionismo. “Mi viejo tenía uno cuando yo era chico”, cuenta Martín, que ahora es miembro del Citroën Club Buenos Aires , que nuclea a los fanáticos del vehículo, y agrega: “Nosotros mismos restauramos los autos. Buscamos en Buenos Aires y en el Interior, hasta que encontramos alguno que tenga el casco en condiciones y trabajamos en la chapa, la suspensión y el interior. El motor se lo mandamos al mecánico”.
El Citroën 2CV, como se lo conoció originalmente en Francia, se fabricó entre el 69 y el 79 en Argentina y se convirtió en un símbolo de la clase media porque tenía un precio accesible y por sus comodidades para una familia tipo. Así lo reflejó Quino en la tira Mafalda. Y así parecen refrendarlo los hermanos Sánchez con sus paseos, y los miles de fans y socios que tiene el Citroën Club Buenos Aires.
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