Niños tímidos: Necesitan un conejo
El conejo es temeroso, igual que los niños tímidos, por lo tanto, los más retraídos se sienten identificados con esta especie. Al cuidarlo, es como si se estuvieran cuidando así mismos.
Es como un acto proyectivo. El pequeño, al darse cuenta que el conejo se despoja de su tímidez, empieza a liberarse en la medida que recibe cariño y, finalmente, puede lograr lo mismo con quienes le rodean.
Niños inquietos: Necesitan un gato
Dado el carácter indepentiente de este animal (me refiero al gato), el niño no se puede precipitar sobre él, ya que el gato arranca. Entonces, deberá aprender a modular su conducta. Es un aprendizaje que requiere autocontrol.
Niños agresivos: Necesitan un perro callejero
Al cuidar a un animal que sufre y que haya pasado por lo mismo, es como si se estuvieran rehabilitando ellos. Se ponen en el lugar del perrito y piensan que seguramente lo abandonaron por ser problemático, agresivo o porque simplemente no lo querían. A través de esa conexión, el menor desarrolla una sensibilidad que desminuye sus niveles de agresividad.
Niños manipuladores o sinverguenzas: Necesitan un gato siamés o persa
El gato, al igual que estos niños, tiene ciertos rasgos de manipulación y utiliza la ternura para obtener lo que quiere. El menor se sentirá identificado y advertirá que su mascota genera lo mismo que su personalidad maquinadora puede provocar en otras personas. Se sentirá reflejado y aprenderá a empatizar con otros.
Niños depresivos o vacíos existencialmente: Necesitan un perro golden o san bernardo
Los golden, que son muy empáticos. O razas grandes como los san bernardo, que son demandantes de cariño y no son para nada violentos o irracionales. En ellos el niño encontrará esa retribución que no encuentra en el bastardo del ser humano.
Niños distraídos o despístados: Necesitan un acuario
Los acuarios ayudan a que el menor fije su atención en un estímulo motivador, por ejemplo, en un pez. Y que lo siga detalladamente: observando su desplazamiento, viendo qué come y como respira. Todo permite que vaya aumentando su período de concentración progresivamente.
Te lo digo por que yo soy padre
El conejo es temeroso, igual que los niños tímidos, por lo tanto, los más retraídos se sienten identificados con esta especie. Al cuidarlo, es como si se estuvieran cuidando así mismos.
Es como un acto proyectivo. El pequeño, al darse cuenta que el conejo se despoja de su tímidez, empieza a liberarse en la medida que recibe cariño y, finalmente, puede lograr lo mismo con quienes le rodean.
Niños inquietos: Necesitan un gato
Dado el carácter indepentiente de este animal (me refiero al gato), el niño no se puede precipitar sobre él, ya que el gato arranca. Entonces, deberá aprender a modular su conducta. Es un aprendizaje que requiere autocontrol.
Niños agresivos: Necesitan un perro callejero
Al cuidar a un animal que sufre y que haya pasado por lo mismo, es como si se estuvieran rehabilitando ellos. Se ponen en el lugar del perrito y piensan que seguramente lo abandonaron por ser problemático, agresivo o porque simplemente no lo querían. A través de esa conexión, el menor desarrolla una sensibilidad que desminuye sus niveles de agresividad.
Niños manipuladores o sinverguenzas: Necesitan un gato siamés o persa
El gato, al igual que estos niños, tiene ciertos rasgos de manipulación y utiliza la ternura para obtener lo que quiere. El menor se sentirá identificado y advertirá que su mascota genera lo mismo que su personalidad maquinadora puede provocar en otras personas. Se sentirá reflejado y aprenderá a empatizar con otros.
Niños depresivos o vacíos existencialmente: Necesitan un perro golden o san bernardo
Los golden, que son muy empáticos. O razas grandes como los san bernardo, que son demandantes de cariño y no son para nada violentos o irracionales. En ellos el niño encontrará esa retribución que no encuentra en el bastardo del ser humano.
Niños distraídos o despístados: Necesitan un acuario
Los acuarios ayudan a que el menor fije su atención en un estímulo motivador, por ejemplo, en un pez. Y que lo siga detalladamente: observando su desplazamiento, viendo qué come y como respira. Todo permite que vaya aumentando su período de concentración progresivamente.
Te lo digo por que yo soy padre
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