Cuando un hueso se sale de su sitio la articulación deja de funcionar. El hueso desplazado a menudo forma una hinchazón, una prominencia, o una depresión, que normalmente no esta presente.
Las articulaciones más afectadas son: hombro, codo, cadera, rodilla, tobillo, dedo pulgar, dedo grueso del pie y mandíbula.
En caso de accidente automovilístico es frecuente la luxación de las vértebras cervicales.
Una luxación se produce cuando al aplicar una fuerza extrema sobre un Ligamento se separan los extremos de dos huesos conectados. Los ligamentos son bandas flexibles de tejido fibroso que unen diversos huesos y cartílagos.
También unen los huesos en una articulación. La sobrecarga sobre los ligamentos de las articulaciones puede causar una luxación de la articulación. Las articulaciones de la cadera y del hombro, por ejemplo, se llaman articulaciones de bola y cótilo (de rótula). La fuerza extrema ejercida sobre los ligamentos de estas articulaciones puede causar que la cabeza del hueso (bola) se salga de forma parcial o completa de la cavidad articular.
¿Cuáles son los síntomas de una luxación?
A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la luxación. Sin embargo, cada lesionado puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:
Dolor en la zona lesionada
Hinchazón en la zona lesionada
Dificultad para utilizar o mover normalmente la zona lesionada
Deformidad de la zona luxada
Calor, moretones o enrojecimiento en la zona lesionada
Los síntomas de la luxación pueden parecerse a los de otras condiciones médicas.
TODA LUXACIÓN DEBERÁ TRATARSE COMO SI FUERA UNA FRACTURA
Luxación de hombro
Los ligamentos mantienen unida la articulación del hombro. La ruptura o debilitamiento de estas conexiones produce una dislocación de hombro.
Este tipo de desgarre de ligamento es considerado una dislocación de hombro de segundo grado.
Cuando los ligamentos se rompen de esta manera, el resultado es una dislocación de hombro de tercer grado.
Luxación de la cadera
Las dislocaciones son lesiones producidas cuando el hueso se desplaza de su posición original. A menos que existan fracturas o daño tisular, es posible que la dislocación pueda corregirse. La recuperación por lo general implica la inmovilización del área donde ocurrió la dislocación.