increíbles historias de casualidades
La impactante historia de Humberto I
En la noche del 28 de julio de 1900, el rey Humberto I de Italia cenaba en un restaurante de Monza. Con gran sorpresa observo que el propietario del establecimiento era idéntico a el.
Entabló conversación con el, y fue descubriendo que existían entre ellos otras semejanzas: el dueño también se llamaba Humberto, había nacido en Turín y el mismo día que el rey; se había casado con una chica llamada Margherita el mismo día que el rey se había casado con su esposa, la reina Margherita, había inaugurado el restaurante el mismo día que Humberto fue coronado rey de Italia.
El rey, fascinado por tantas coincidencias, le invito al día siguiente a palacio para continuar la conversación. Al día siguiente el dueño del restaurante fue asesinado en su local. Y mientras le contaban lo ocurrido al rey, un anarquista le disparó, falleciendo el rey Humberto en el acto.
El tren
Solo, cuando su tren entro en la estación de Loisville, George Bryson decidió interrumpir su viaje a Nueva York para visitar la ciudad.
Nunca había estado en Loisville y pregunto por el mejor hotel, al llegar al Hotel Brown pregunto en broma si habie alguna carta para el. Sorprendentemente, el recepcionista le entregó una carta dirigida a su nombre y numero de habitación la 307. El anterior inquilino se llamaba igual que el.
Ese tren que el dejó, descarriló en las cercanías de Nueva York. Su vagón era el 932, la fotografía apareció en los periódicos al día siguiente. Ese día se celebro un sorteo de la lotería y el numero premiado fue el 932.
El monje salvavidas
En el siglo XIX en Austria, un pintor llamado Joseph Aigner intentó suicidarse en varias ocasiones.
En su primer intento de ahorcarse, a la edad de 18 años, Aigner fue interrumpido por un misterioso monje capuchino. De nuevo a los 22 años, el mismo monje volvió a impedir que se ahorcara. Ocho años más tarde, fue sentenciado a la horca por sus actividades políticas. Pero de nuevo, su vida fue salvada por la intervención del mismo monje.
Titanic
Morgan Robertson nació en 1861 en Oswego(Nueva York). A los 16 años, tras sus estudios de bachiller, se enroló en la marina mercante desde 1877 hasta 1886. Posteriormente encontró trabajo en una joyería, pero sus problemas oculares le obligaron a abandonar este empleo fatigante para los ojos y se consagro a la escritura, especializándose en la novela y los relatos sobre el mar.
Aunque poseía una cultura sólida y una poderosa capacidad de expresión, según testimonian sus escritos, era visiblemente un marginado, un hombre indignado contra la sociedad de su época, que pasó toda su vida dificultades materiales y, en este sentido, parece que Rowland, el personaje central de Futilidad, sea en parte autobiográfico.
Con la publicación de sus obras completas consiguió posteriormente cierto reconocimiento, a la vez que se quedaba ciego. Le encontraron muerto en la habitación de un hotel de Atlantic City, el 24 de marzo de 1915, sentado en un sillón de cara al mar.
Morgan Robertson escribió varios relatos y novelas sobre el mar, entre ellos: Los piratas, Más allá del espectro, En el valle de las sombras, Futilidad (El Naufragio del Titán). Es precisamente en esta última novela (Publicada en 1898) la que llama poderosamente la atención. Es la historia de un buque que surca a toda máquina las aguas próximas a Terranova. Intenta batir un récord. Se trata de un navío revolucionario construido con la tecnología naval más avanzada: sus planchas impermeables son consideradas insumergibles. En plena noche, el vigía avista un iceberg, pero es demasiado tarde: el navío choca contra el iceberg. En el naufragio mueren casi todos sus pasajeros debido a que el buque no lleva suficientes botes salvavidas. ¿Nombre del buque? Titán.
Lo inquietante de la novela es que fue escrita catorce años antes del viaje del Titanic, y coincide en un 98% de las circunstancias con el acontecimiento real. Por ejemplo; los nombres de los barcos, las causas lejanas, psicológicas y culturales del drama: el orgullo técnico empaña la razón: se lanza a la niebla para batir un récord incumpliendo las normas, los lugares: el Atlántico norte, a la altura de Terranova, la época del año: una noche de abril, la causa del desastre la colisión con iceberg, la causa de pérdidas humanas: la falta de botes para salvamento.
Robertson declaró durante toda su vida que su inspiración venía de un espíritu que le guiaba e inspiraba sus trabajos literarios. Esta es la única respuesta que daba para explicar estas coincidencias extraordinarias entre ficción y realidad.
El ataud de Charles Coghan
Mientras actuaba en una gira por Texas en el año 1899, el actor Charles Coghan, de origen canadiense, falleció. Estaba a 5.600 km. de su casa. El ataúd fue enterrado en una tumba excavada en granito.
Al año siguiente, una tempestad invadió el cementerio, el ataúd flotó en el agua y derivo hasta el golfo de México. Después de ocho años unos pescadores encontraron el ataúd al lado de la que fuera su antigua casa.
Increíble: Los hermanos Jim
En Ohio, los hermanos gemelos Jim Lewis y Jim Springer fueron separados al nacer y adoptados por diferentes familias.
Sin saber de la existencia del otro, ambas familias llamaron a los niños Jim. Ambos Jim crecieron sin saber el uno del otro, pero ambos recibieron entrenamiento en el cumplimiento de las leyes, ambos tenían habilidades en dibujo técnico y carpintería, amobs se casaron con una mujer llamada Linda. Ambos tuvieron hijos, el de uno llamado James Alan y el del otro James Allan.
Los gemelos también se divorciaron de sus mujeres para casarse con otras (ambas llamadas Betty). Y ambos tuvieron perros a los que llamaron Toy. A los cuarenta años, estos hombres se encontraron y pudieron hablar de sus idénticas vidas.
Ambos odiaban el béisbol y amaban las carreras y los motores. Ambos vacacionaban TODOS LOS VERANOS en la misma playa (y nunca se habian visto). Incluso sus casas y los patios delanteros de éstas eran muy similares entre si.
Lo más impresionante de todo, es que ambos murieron de la misma enfermedad el mismo dia, en 2002.
La bala vengadora
En 1883, Henry Ziegland rompió con su novia que terminó suicidándose. El hermano de la chica, lleno de ira, disparó a Ziegland. Tras esto, el hermano se quitó la vida. Pero Ziegland no había sido asesinado. La bala sólo le rozó la cara, incrustándose en un árbol. Se salvó por los pelos. Años más tarde, Ziegland decidió cortar ése mismo árbol, que aún tenía la bala dentro. El árbol era tan enorme que decidió volarlo con dinamita.
La explosión propulsó la bala hacia la cabeza de Ziegland, matándolo.
El bebé
En los años 30, en Detroit, un hombre llamado Joseph Figlock se iba a convertir en un héroe en la vida de una joven madre. Mientras Figlock caminaba por la calle, el bebé de esa mujer cayó desde una alta ventana sobre Figlock, que paró su caída, resultando ambos ilesos. Un año más tarde, el mismo bebé cayó de la misma ventana, aterrizando de nuevo sobre Figlock mientras pasaba por debajo. Una vez más, ambos sobrevivieron.
La paloma 167
El joven Brady, acostumbraba a cuidar de las palomas que vivían cerca de su casa. Cierta vez, encontró a una paloma herida; la curó, alimentó y colocó en la pata derecha una etiqueta con el número 167.
Al invierno siguiente, Brady debió ser operado de emergencia. Mientras se recuperaba, en un hospital lejos de su casa, escuchó algo golpeando la ventana. Pidió a la enfermera que abriese, una paloma entró volando al cuarto, y se posó en el pecho del joven.
En la pata derecha había una etiqueta con el número 167.
La impactante historia de Humberto I
En la noche del 28 de julio de 1900, el rey Humberto I de Italia cenaba en un restaurante de Monza. Con gran sorpresa observo que el propietario del establecimiento era idéntico a el.
Entabló conversación con el, y fue descubriendo que existían entre ellos otras semejanzas: el dueño también se llamaba Humberto, había nacido en Turín y el mismo día que el rey; se había casado con una chica llamada Margherita el mismo día que el rey se había casado con su esposa, la reina Margherita, había inaugurado el restaurante el mismo día que Humberto fue coronado rey de Italia.
El rey, fascinado por tantas coincidencias, le invito al día siguiente a palacio para continuar la conversación. Al día siguiente el dueño del restaurante fue asesinado en su local. Y mientras le contaban lo ocurrido al rey, un anarquista le disparó, falleciendo el rey Humberto en el acto.
El tren
Solo, cuando su tren entro en la estación de Loisville, George Bryson decidió interrumpir su viaje a Nueva York para visitar la ciudad.
Nunca había estado en Loisville y pregunto por el mejor hotel, al llegar al Hotel Brown pregunto en broma si habie alguna carta para el. Sorprendentemente, el recepcionista le entregó una carta dirigida a su nombre y numero de habitación la 307. El anterior inquilino se llamaba igual que el.
Ese tren que el dejó, descarriló en las cercanías de Nueva York. Su vagón era el 932, la fotografía apareció en los periódicos al día siguiente. Ese día se celebro un sorteo de la lotería y el numero premiado fue el 932.
El monje salvavidas
En el siglo XIX en Austria, un pintor llamado Joseph Aigner intentó suicidarse en varias ocasiones.
En su primer intento de ahorcarse, a la edad de 18 años, Aigner fue interrumpido por un misterioso monje capuchino. De nuevo a los 22 años, el mismo monje volvió a impedir que se ahorcara. Ocho años más tarde, fue sentenciado a la horca por sus actividades políticas. Pero de nuevo, su vida fue salvada por la intervención del mismo monje.
Titanic
Morgan Robertson nació en 1861 en Oswego(Nueva York). A los 16 años, tras sus estudios de bachiller, se enroló en la marina mercante desde 1877 hasta 1886. Posteriormente encontró trabajo en una joyería, pero sus problemas oculares le obligaron a abandonar este empleo fatigante para los ojos y se consagro a la escritura, especializándose en la novela y los relatos sobre el mar.
Aunque poseía una cultura sólida y una poderosa capacidad de expresión, según testimonian sus escritos, era visiblemente un marginado, un hombre indignado contra la sociedad de su época, que pasó toda su vida dificultades materiales y, en este sentido, parece que Rowland, el personaje central de Futilidad, sea en parte autobiográfico.
Con la publicación de sus obras completas consiguió posteriormente cierto reconocimiento, a la vez que se quedaba ciego. Le encontraron muerto en la habitación de un hotel de Atlantic City, el 24 de marzo de 1915, sentado en un sillón de cara al mar.
Morgan Robertson escribió varios relatos y novelas sobre el mar, entre ellos: Los piratas, Más allá del espectro, En el valle de las sombras, Futilidad (El Naufragio del Titán). Es precisamente en esta última novela (Publicada en 1898) la que llama poderosamente la atención. Es la historia de un buque que surca a toda máquina las aguas próximas a Terranova. Intenta batir un récord. Se trata de un navío revolucionario construido con la tecnología naval más avanzada: sus planchas impermeables son consideradas insumergibles. En plena noche, el vigía avista un iceberg, pero es demasiado tarde: el navío choca contra el iceberg. En el naufragio mueren casi todos sus pasajeros debido a que el buque no lleva suficientes botes salvavidas. ¿Nombre del buque? Titán.
Lo inquietante de la novela es que fue escrita catorce años antes del viaje del Titanic, y coincide en un 98% de las circunstancias con el acontecimiento real. Por ejemplo; los nombres de los barcos, las causas lejanas, psicológicas y culturales del drama: el orgullo técnico empaña la razón: se lanza a la niebla para batir un récord incumpliendo las normas, los lugares: el Atlántico norte, a la altura de Terranova, la época del año: una noche de abril, la causa del desastre la colisión con iceberg, la causa de pérdidas humanas: la falta de botes para salvamento.
Robertson declaró durante toda su vida que su inspiración venía de un espíritu que le guiaba e inspiraba sus trabajos literarios. Esta es la única respuesta que daba para explicar estas coincidencias extraordinarias entre ficción y realidad.
El ataud de Charles Coghan
Mientras actuaba en una gira por Texas en el año 1899, el actor Charles Coghan, de origen canadiense, falleció. Estaba a 5.600 km. de su casa. El ataúd fue enterrado en una tumba excavada en granito.
Al año siguiente, una tempestad invadió el cementerio, el ataúd flotó en el agua y derivo hasta el golfo de México. Después de ocho años unos pescadores encontraron el ataúd al lado de la que fuera su antigua casa.
Increíble: Los hermanos Jim
En Ohio, los hermanos gemelos Jim Lewis y Jim Springer fueron separados al nacer y adoptados por diferentes familias.
Sin saber de la existencia del otro, ambas familias llamaron a los niños Jim. Ambos Jim crecieron sin saber el uno del otro, pero ambos recibieron entrenamiento en el cumplimiento de las leyes, ambos tenían habilidades en dibujo técnico y carpintería, amobs se casaron con una mujer llamada Linda. Ambos tuvieron hijos, el de uno llamado James Alan y el del otro James Allan.
Los gemelos también se divorciaron de sus mujeres para casarse con otras (ambas llamadas Betty). Y ambos tuvieron perros a los que llamaron Toy. A los cuarenta años, estos hombres se encontraron y pudieron hablar de sus idénticas vidas.
Ambos odiaban el béisbol y amaban las carreras y los motores. Ambos vacacionaban TODOS LOS VERANOS en la misma playa (y nunca se habian visto). Incluso sus casas y los patios delanteros de éstas eran muy similares entre si.
Lo más impresionante de todo, es que ambos murieron de la misma enfermedad el mismo dia, en 2002.
La bala vengadora
En 1883, Henry Ziegland rompió con su novia que terminó suicidándose. El hermano de la chica, lleno de ira, disparó a Ziegland. Tras esto, el hermano se quitó la vida. Pero Ziegland no había sido asesinado. La bala sólo le rozó la cara, incrustándose en un árbol. Se salvó por los pelos. Años más tarde, Ziegland decidió cortar ése mismo árbol, que aún tenía la bala dentro. El árbol era tan enorme que decidió volarlo con dinamita.
La explosión propulsó la bala hacia la cabeza de Ziegland, matándolo.
El bebé
En los años 30, en Detroit, un hombre llamado Joseph Figlock se iba a convertir en un héroe en la vida de una joven madre. Mientras Figlock caminaba por la calle, el bebé de esa mujer cayó desde una alta ventana sobre Figlock, que paró su caída, resultando ambos ilesos. Un año más tarde, el mismo bebé cayó de la misma ventana, aterrizando de nuevo sobre Figlock mientras pasaba por debajo. Una vez más, ambos sobrevivieron.
La paloma 167
El joven Brady, acostumbraba a cuidar de las palomas que vivían cerca de su casa. Cierta vez, encontró a una paloma herida; la curó, alimentó y colocó en la pata derecha una etiqueta con el número 167.
Al invierno siguiente, Brady debió ser operado de emergencia. Mientras se recuperaba, en un hospital lejos de su casa, escuchó algo golpeando la ventana. Pidió a la enfermera que abriese, una paloma entró volando al cuarto, y se posó en el pecho del joven.
En la pata derecha había una etiqueta con el número 167.