Damasquinado
El damasquinado es un trabajo de artesanía que consiste en la realización de figuras y dibujos mediante la introducción, ataujía o embutido, de finos hilos de oro y plata en acero o hierro, normalmente, pavonado. El nombre hace referencia a la ciudad de Damasco (Siria).
Historia del damasquinado
Esta artesanía se viene realizando desde épocas muy antiguas y en muy diversas partes del mundo. hay constancia de que se realizó en el Antiguo Egipto en Grecia y en Roma así como en China y Japón (suminagashi) en donde ha sido utilizada para adornar las guarniciones del katana, particularmente tsuba. Es conocida como zougan en japonés, ha desarrollado su propio subconjunto de términos para describir los patrones particulares. El "shippou-zougan" es una técnica que esmalta las piezas y ya se aparta del damasquinado. Se conocen piezas con más de 1.500 años de antigüedad. Los griegos atribuían su invención a Glauco de Chíos. En la península Ibérica fue introducido por los Árabes.
En España hay dos centros de producción de productos damasquinados, Toledo y Éibar.
El damasquinado en Éibar
Eusebio Zuloaga a mediados del siglo XIX y después de ver algunas armaduras en el Museo Real de Madrid, indrodujo la idea del damasquinado en la ciudad, entonces villa, de Éibar. El método utilizado era el de picado a punceta con este método quedaban algunas irregularidades que hacían que el trabajo desmereciera un poco.
Plácido Zuloaga, hijo de Eusebio y padre del pintor Ignacio Zuloaga, ideó otro sistema más fino mediante el rayado con una cuchilla. Este método se denomina estriado a cuchilla y consiste en realizar pequeños surcos con una cuchilla muy fina y afilada ganando en rapidez y en finura al ser mucho más perfecta y uniforme la superficie final.
Mediante este método se extendió la artesanía a grandes piezas como jarrones, ánforas y superficies de todo tipo, ejemplo de ello son el panteón del Prim y el altar de Loyola.
En Eibar el damasquinado se ligó intrínsecamente a la industria armera. Pasó a formar parte de la decoración de toda clase de armas, escopetas, pistolas, fusiles. Se realizaba por este método la identificación del nombre del artesano, el año de fabricación, dedicatorías, etc. En la decoración de las armas se emplean motivos como hojas de acanto, rocallas, dragones y cartelas, bien en forma lisa o en relieve, y lo mismo las figuras alusivas a animales relacionados con la caza que se grababan en las escopetas. Por muchos años el regalo de honor que el ayuntamiento de la ciudad armera realizaba a la visitas ilustres ha sido una pistola ricamente damasquinada.
Este arte se utiliza para embellecer las escopetas y pistolas que se hicieron en esa localidad.
El damasquinado en Toledo
En Toledo se ha desarrollado una muy importante industria de esta artesanía mas conocida como Oro de Toledo. Sirve como seña identificativa de la ciudad. La producción ha dejado de ser artesanal para pasar a industrializarse dado el nivel de producción que se realiza y se comercia. La industria del damasquinado toledana, que también se ha unido a su industria armera, en este caso de arma blanca, suministra esta arte a todas las tiendas de la España en donde se vende como suvenir. Todavía se mantiene talleres artesanos que realizan piezas de gran calidad.
Técnica
La primitiva técnica del picado a punceta, donde mediante el golpeo de una punceta se realizaba un fino picado romboidal en el que, una vez realizado el dibujo a grabar, se introducía el hilo de oro o plata dio paso al estriado a cuchilla en el que los surcos se abren mediante una fina y alfilada cuchilla.
Después de la realización de los surcos se introduce el hilo mediante un punzón de base plana que se golpea con un pequeño martillo ligero y de boca ancha.
La pieza a damasquinar se adhiere a un taco de madera mediante lacre y este taco de agarra a un tornillo de bola que descansa en un triángulo de madera pudiendo, de esta forma, ponerse en cualquier posición que se precise.