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Cuentos Budistas [Reflexión]

Offtopic4/13/2012


Buenas noches. Hace mucho tiempo que no hago un post. ¿Porque hoy es la excepción? Simple. Hablando con un amigo, tratando de convertirlo del Judaísmo al Budismo.. le empecé a mostrar unas historias bastante interesantes, que dejan algunas enseñanzas copadas, y se me ocurrió compartirlas con ustedes.


Empecemos:

cuentos


El Bote:




Un hombre estaba remando en su bote corriente arriba durante una mañana muy brumosa.

De repente vio que otro bote venía corriente abajo, sin intentar evitarle. Avanzaba directamente hacia él, que gritaba:

- Cuidado! Cuidado!

Pero el bote le dio de pleno y casi le hizo naufragar.

El hombre estaba muy enfadado y empezó a gritar a la otra persona para que se enterara de lo que pensaba de ella. Pero cuando observó el bote más de cerca, se dio cuenta que estaba vacío.


budismo


El Hombre Santo:




La voz se propagó a través de la campiña, sobre el sabio hombre santo que vivía en una casa pequeña encima de la montaña.

Un hombre de la aldea decidió hacer el largo y difícil viaje para visitarlo. Cuando llegó a la casa, vio a un viejo criado al interior, que lo saludó en la puerta.

- Quisiera ver al sabio hombre santo – le dijo al criado.
- El sirviente sonrió y lo condujo adentro.

Mientras caminaban a través de la casa, el hombre de la aldea miró con impaciencia por todos lados en la casa, anticipando su encuentro con el hombre santo. Antes de saberlo, había sido conducido a la puerta trasera y escoltado afuera.

Se detuvo y giró hacia el criado:

- ¡Pero quiero ver al hombre santo!
- Usted ya lo ha visto – dijo el viejo.
- A todos a los que usted pueda conocer en la vida, aunque parezcan simples e insignificantes… véalos a cada uno como un sabio hombre santo. Si hace esto, entonces cualquier problema que usted haya traído hoy aquí, estará resuelto.


zen


El Fantasma Sabio:


enseñanzas


Una mujer joven había caído muy enferma y estaba a punto de morir.

- Te quiero tanto, – le dijo a su marido
- No querría tener que dejarte.
- Pero si así ocurriera, no cambies nunca mi recuerdo por la compañía de otra mujer.
- Si lo haces, volveré en la forma de un fantasma.
- Seré para ti la causa de problemas sin fin.

Poco después la mujer fallecía. El marido respetó su último deseo durante los tres primeros meses, pero entonces conoció a una joven y se enamoró de ella. Pronto estaban prometidos en matrimonio.

La misma noche del compromiso, un fantasma se le apareció al hombre, acusándolo de no haber cumplido su promesa. Volvió la noche siguiente, y la otra. Parecía saberlo todo. Le contaba exactamente lo que había sucedido durante el día entre él y su nuevo amor. Siempre que hacía un regalo a su prometida, el fantasma se lo describía hasta el último detalle. Podía repetir incluso conversaciones enteras, y eso causaba tal molestia al novio que no podía dormir. Alquien le aconsejó que fuese a contar su problema a un maestro zen que vivía cerca del pueblo, y al fin, deseperado, el pobre hombre recurrió a él en busca de ayuda.

El maestro comentó:
- Tu anterior esposa se transformó en fantasma y se entera de todo cuanto haces. Cualquier cosa que hagas o digas, cualquier regalo que obsequies a tu prometida, ella lo sabe. Ha de ser un fantasma muy inteligente. Deberías sentirte orgulloso. La próxima vez que aparezca, haz un pacto con ella. Dile que, puesto que sabe tanto, no podrás ocultarle nada, y que si contesta a una pregunta, una sola, prometes romper tu compromiso y permanecer soltero el resto de tu vida.

El hombre preguntó:
- ¿Cuál es la pregunta que debo formular?

El maestro respondió:
- Coge un buen puñado de semillas de soja y pregúntale cuántos granos tienes exactamente en la mano. Si no puede contestar, sabrás que el fantasma era solo un producto de tu imaginación, y no volverá a molestarte.

La noche siguiente, cuando llegó el fantasma, el hombre lo aduló y le dijo que era un fantasma muy sabio, ya que lo sabía todo.
- Efectivamente, – le replicó el fantasma.
- Como sé también que fuiste a ver a ese maestro zen esta tarde.

El hombre sugirió:
- Ya que tanto sabes ¿dime cuántos granos tengo en esta mano?

No había allí ya ningún fantasma que pudiese responder a la pregunta.


Cuentos Budistas [Reflexión]


Quien no trabaja, no come.




Hyakujo solía trabajar la tierra con sus discípulos aun a la edad de ochenta años. Diariamente arreglaba los jardines, limpiaba el terreno y podaba los árboles.

Los pupilos se lamentaban de que su anciano maestro trabajase tan duramente, pero, sabiendo que no se dejaría convencer por ellos, convinieron en que lo mejor sería esconder sus herramientas en algún sitio donde no pudiera encontrarlas.

El día que llevaron a cabo su plan, Hyakujo no probó bocado. Lo mismo hizo al día siguiente, y al otro.

Los monjes pensaron:
- Debe estar enfadado porque hemos escondido sus herramientas.
- Tal vez sería mejor que se las devolviéramos.

Así lo hicieron. Al día siguiente, el maestro trabajó y comió como solía hacer antes.

Por la tarde dijo a sus discípulos:
- Quien no trabaja, no come.

historias


Si amas.. ama abiertamente

(Uno de mis preferidos, apropósito)

budismo


Veinte monjes y una monja, de nombre Eshun, practicaban la meditación con cierto maestro Zen.
Eshun era muy bella, aún a pesar de llevar la cabeza afeitada y vestir las burdas ropas del monacato. Varios monjes estaban en secreto enamorados de ella. Uno de ellos le escribió un día una carta en la que la declaraba su amor, insistiendo en que concertase con él una entrevista en privado.

Eshun no contestó.

Al día siguiente, el maestro daba una conferencia al grupo. Al acabar la disertación, Eshun se levantó y, señalando con el dedo al autor de la misiva, dijo:

- Si en verdad me amas tanto, ven aquí y abrázame ahora.


leyendas


Aprender A Callarse:




Los estudiantes de la escuela Tendai solían practicar la meditación mucho antes de que el Zen llegase al Japón.
Cuatro de estos estudiantes, amigos íntimos, se prometieron el uno al otro en cierta ocasión observar siete días de absoluto silencio.

Durante el primer día, todos permanecieron callados. Su meditación había empezado con buen pie. Pero al caer la noche, como fuera que la luz de las lámparas de aceite había empezado a palidecer, uno de los estudiantes no pudo evitar decir a un sirviente:
- Recarga esas lámparas.

Un segundo estudiante se quedó estupefacto al oír hablar el primero.
- Se suponía que no ibamos a decir una palabra – observó.

Entonces, el tercero dijo:
- Sois los dos unos estúpidos.
- ¿Por qué habéis hablado?

Y el cuarto estudiante concluyó:
- Yo soy el único que no digo nada.


enseñanzas


Obediencia:


Cuentos Budistas [Reflexión]


A las charlas del maestro Bankei asistían no solo estudiantes de Zen, sino personas de toda condición y creencia.
Bankei no recurría jamás a citas de los sutras, ni se enzarzaba en discusiones escolásticas. Sus palabras le salían directamente del corazón e iban dirigidas a las corazones de sus oyentes.

Sus largas audiencias acabaron irritando a un sacerdote de la escuela Nichiren, cuyos adeptos o habían abandonado para ir a oír hablar del Zen. Cierto día, este egocéntrico sacerdote se encaminó hacia el templo donde disertaba Bankei, con el propósito decidido de entablar con él un duro debate.

- Eh tú, maestro Zen, – gritó
- Atiende a esto.
- Quienquiera que te respete te obedecerá en cuanto digas …
- .. pero un hombre como yo no profesa respeto alguno.
- ¿Cómo puedes hacer que te obedezca?

Bankei dijo:
- Acércate a mi lado y te demostraré.

Orgullosamente, el sacerdote avanzó entre la multitud hasta llegar al lugar ocupado por el maestro.

Este sonreía:
- Colócate a mi izquierda.

El sacerdote obedeció.

- No espera – se retractó Bankei.
- Hablaremos mejor si estás a mi derecha.
- Ponte aquí.

El sacerdote se dirigió altivamente hacia la derecha.

- ¿Lo ves? – observó entonces Bankei.
- Estás obedeciéndome.
- Y la verdad es que pienso que eres una persona muy dócil.
- Ahora siéntate y escucha.


cuentos


Lección de humildad:




El señor Naoshige declaró un día a Shimomura Shoun, uno de sus más viejos samurais:

- La fuerza y el vigor del joven Katsuchige son admirables para su edad.
- Cuando lucha con sus compañeros vence incluso a los mayores que él.

Pero el enciano Shoun dijo:

– A pesar de que ya no soy joven estoy dispuesto a apostar que no conseguirá vencerme.

Para Naoshige fue un placer organizar el encuentro que tuvo lugar esa misma noche en el patio del castillo, en medio de un gran número de samurais. Estos estaban impacientes por ver lo que le iba a suceder al viejo farsante de Shoun.

Desde el comienzo del encuentro, el joven y poderoso Katsushige se precipitó sobre su frágil adversario agarrándolo firmemente, decidido a hacerlo picadillo. Shoun estuvo a punto de caer varias veces al suelo y de rodar en el polvo. Sin embargo, ante la sorpresa general, cada vez se restableció en el último momento. El joven, exasperado, intentó dejarle caer de nuevo poniendo toda su fuerza en el empeño, pero esta vez, Shoun aprovechó hábilmente su movimiento y fue él quien desequilibró a Katsushige arrojándolo al suelo.

Después de ayudar a su adversario semi-inconsciente a levantarse, se acercó al señor Naoshige y le dijo:

- Sentirse orgulloso de su fuerza cuando aún no se domina la fogosidad es como vanagloriarse públicamente de sus defectos.


budismo


Bueno, espero que les hayan gustado éstas historias! A mi me gustó compartirlas con ustedes!
Saludos!








La pongo acá porque no me deja ingresarla abajo
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