InicioOfftopicRumbo al conocimiento.


Durante muchas estaciones caminé por los senderos de la inocencia hasta que un día de forma inesperada me encontré con 7 de los más fieles compañeros, quienes estuvieron a mi lado hasta el último de mis días. Juntos marchaban, ellos se presentaron como: Hipocresía, Soledad, Cobardía, Dolor, Silencio, Oscuridad y Muerte.



Se volvió muy agradable el pasear junto a Hipocresía, fue el primero en dirigirse hacia mí... ¡Era tanta su amabilidad! que le comencé a admirar, hasta el punto de comenzar a imitarle.
Nos volvimos muy amigos, fue tal su cortesía que me confió una enorme carga que llevaba cubierta por un velo, me dijo que eran sus tesoros más valiosos. Con inmensa gratitud acepté su ofrenda, rió y colocó todo en mi espalda. Fue en ese momento que me dí cuenta; la carga era mucho más grande de lo que aparentaba, y mucho más pesada de lo que imaginaba, traté de mirar qué había allí pero el peso me dobló la espalda. Volteé para seguir (muy alegre suponiendo que llevaba algo que valdría la pena y también por estar haciéndole un favor a mi querido amigo) pero noté que Hipocresía ya no estaba.



Después de un tiempo la carga comenzó a agotarme, vi que a lo lejos se hallaba próxima una gran montaña por lo que decidí parar a un costado del camino y descansar por un momento. Le dije a mis compañeros que los alcanzaría mas adelante, y continuaron. Junto al grupo pero distante para mis ojos se encontraba Soledad, que pasó a compartir asiento y a descansar conmigo.

Medianamente recuperado me levanté y decidí seguir, apuré paso para alcanzar a los demás pero tanta carga se volvía muy exhaustiva por lo que Soledad se ofrece para ayudarme, dijo que al hacerlo debía desaparecer como tal pero que yacería en mi interior lo que me ayudaría a soportar mucho peso... con la condición de que debía mantenerme distante a la percepción de los de mi especie ya que en caso contrario la carga pesaría el triple, dadas las circunstancias acepté y con una ligereza nueva continué.




Llegando al puente sostenido sobre el vacío que separaba a mi camino de la gran montaña me encontré con Cobardía, mientras que a los lejos caminaban los demás. Pude notar que se encontraba muy triste y preocupada.

-¿Qué te ha pasado? -le pregunté.
-¡¡¡Me ha dicho y hecho ver cosas horribles!!! -Respondió de forma muy quebrada y temerosa.
-¿Quién?



Me miró de tal manera que mi respiración se heló, todo mi cuerpo se estremeció, nunca había sentido algo así. Entonces sin previo aviso dio un salto y subió por mi espalda hasta ocultarse dentro del saco de carga, no parecía pesar mucho ya que no noté la diferencia (pensé que tal vez se debía a la ayuda de Soledad) así que decidí continuar. A punto de cruzar el estrecho puente nuevamente surgió este sentimiento tan extraño, algo me impulsó a mirar hacia abajo y contemplé el vacío... sentí como mi sangre parecía congelarse, mi pecho se encogió y respirar se volvió muy difícil. Atascado en un mar de pensamientos confusos pude oír a lo lejos un fuerte y agudo grito de lamento, fue así que logré recuperar mi conciencia y avanzar.

Ascendiendo por el frágil camino de la montaña pude volver a encontrarme con los demás. Muerte muy distante se hallaba al frente en la fila, Oscuridad y Silencio andaban juntos en medio y al final se encontraba Dolor, a quien decidí acompañar.

-Ese llanto... - Refiriéndome a lo que había oído anteriormente consulté a Dolor, y sin haber terminado la frase me respondió:
-Un desdichado animal se hallaba perdido y lo saludé, luego Muerte lo acogió en sus brazos.-respondió derramando una lágrima.



Amaba a los animales y del lugar de donde venía hasta ese momento nunca había escuchado algo similar. Ahora un nuevo sentimiento invadía mi cuerpo, esta vez mi corazón se sentía como si mil púas lo atravesaran, algo penetraba como raíces hasta lo mas profundo de mi cuerpo. Dolor volteó hacia mi y con una mirada de arrepentimiento me dijo:

-Ahora me comprendes, y Dolor no puede ser compartido ni totalmente comprendido por más de un solo individuo, por lo que ahora debemos formar parte del mismo

Y mil llantos estallaron sobre mí rompiendo la suave brisa que me envolvía, una tormenta de lamentos impactó contra mi cuerpo dejándome un nudo en la garganta, y dolor desapareció ante mis ojos, ahora se sumaba a los otros formando parte de mí.



Al ir acercándome al resto mi carga se hacía mucho más pesada, de a momentos Dolor se hacía presente y junto con Cobardía entonaban al aire cantos muy tristes y desalentadores. Mis hombros parecían partirse, mi espalda agonizaba, mis piernas temblaban y mis pies parecían arrastrarse sobre vidrio... pero no me detuve. En ese momento se dirigieron hacia mí Silencio y Oscuridad, creí que me ayudarían pero fue grande mi sorpresa al conocerlos cuando noté que comenzaron a rodearme, cada vez giraban mas rápido. Mi aliento y parte de mi espíritu comenzaron a desprenderse de mí como las hojas de un árbol azotadas por un remolino. De pronto todo se tornó tan negro que parecía brillar de sombrío, una quietud que aturdía atrapaba mi razón y ensordecía mis oídos. Ya no soportaba la carga, ya no podía dar un paso más, mis piernas se doblan y mi cuerpo se derrumba.



Estaba confundido, no tenía idea de lo que me estaba ocurriendo. Al sentir una presencia con mis últimos esfuerzos y con tanta dificultad como para respirar levanto la mirada y logro divisar a Muerte, observándome con un gesto de satisfacción.
En ese instante un destello ciega mis ojos junto a un estruendo que me sacude de pies a cabeza, y así como llegaron los males que me atormentaban se fueron. Recupero la visión y abro los ojos... allí se encontraban todos reunidos nuevamente; Hipocresía, Soledad, Cobardía, Dolor, Silencio y Oscuridad pero había alguien nuevo ocupando el lugar de Muerte. Este ser , desbordaba luz y belleza, poseía algo que atraía mucho.



Sin siquiera haberme dado tiempo para pensar el misterioso acompañante se adelantó:

-Me conocen como "Vida" -se presentó- Quienes te acompañaron no eran más que los maestros que se encontraban durmiendo en tu interior, el haberlos conocido tan pronto provocó que despierten de forma brusca y perdiendo tu noción del tiempo avanzaste mucho mas rápido de lo que debías. Ahora nos encontramos a mitad de camino para llegar a la cima, a partir de este momento no hay senderos por lo que deberás escalar pero deberás hacerlo solo. Los caminantes que te acompañaban no pueden continuar ya que sin ellos otros no podrían alcanzar este punto.-

Fue largo el recorrido junto a su lado, tanto que sin notarlo evité mi destino para pasar más tiempo con ellos. Había sido tan constante su presencia que se me había vuelto reconfortante y necesaria. A pesar de las malas experiencias una parte de mí extrañaría todo aquello que me destruía pero al mismo tiempo me alimentaba.

-Hijo mío, este largo recorrido no ha sido en vano, entendemos que vas a echar de menos las cadenas en tus tobillos, por lo que antes de despedirnos cada uno de ellos te otorgará un conocimiento que será canalizado a través de mí.

Es cuando siento una energía de inmensa magnitud desprenderse de mí, al levantarme sentí que mis pies eran impulsados por alas, el cielo me sonreía, cada vez que respiraba un delicioso aire perfumado me acariciaba desde adentro mientras danzando recorría todo mi cuerpo.

Y Sentí que volaba con la libertad del viento
que brillaba con la intensidad del Sol
que era gigante como el océano
tan fuerte como la roca
tan delicado como el pétalo de una flor






Y de mis maestros aprendí:



Hipocresía otorgó a mi corazón la capacidad de identificar la mentira y lo falso.

Soledad me enseñó a expresar mi autenticidad y a estar en contacto con mi verdadero Yo.

Cobardía me equipó de valor y fortaleza, me enseñó que el miedo es irreal.

Dolor me hizo crecer y suavizó mi alma, me enseñó lo que era la humildad, el cómo perdonar y el amar.

Silencio me enseñó a oír verdades y me susurró fragmentos de los secretos más grandes

Oscuridad me enseñó a ver mas allá de lo que los ojos pueden ver, y a llevar luz hasta los lugares más sombríos

Finalmente Vida me enseñó que la muerte no existe en realidad, que no hay razones para temer a tal. Me enseñó que somos eternos, todo está unido. La existencia está viva y progresa como uno solo, me enseñó que no existe la polaridad ni siquiera entre el bien y el mal, no hay nada que se pueda hacer de forma incorrecta ni tampoco nada que se pueda hacer de forma correcta, no existen reglas ni límites para lo posible.




Así fue entonces que me despedí de mi antiguo Yo, y con un leve sentimiento de nostalgia vagando por mi memoria aún hoy me mantengo escalando. Ya no existe el tiempo, ha sido largo el trayecto y sé que lo será aún mas pero un nuevo instinto me impulsa a seguir, es infinita la cantidad de aprendizajes y sorpresas que se encuentran en este punto, cuales anhelo algún día poder compartir una vez estando en la cima...




Fin del post.



Datos archivados del Taringa! original
56puntos
217visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:

Posts Relacionados

Dejá tu comentario

0/2000

No hay comentarios nuevos todavía

Autor del Post

C
Concientiza2🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts96
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.