Hola amigos de taringa, hoy les traigo un cuento que hice cuando tenia 12 años, tiene varias incoherencias pero en fin, espero que lo disfruten, es corto, asi que no sean paj*ros y leanlo, aparte tiene varios chistes y un humor muy bien pensado (???).
Charles: detective a domicilio
Capítulo 1
Era una típica mañana de Sábado, Charles despertó y extendió su brazo derecho para desactivar la alarma de su despertador, pero al golpearlo lo rompió. Enojado exclamó:
-Ay, ¡me costó 10 dólares!
Fea manera de comenzar el día para Charles Holmes, el único detective en la ciudad de Los Ángeles.La ciudad condenada a sufrir robos, secuestros y cualquier tipo de crímenes, ya que tanto la policía y el mismo Charles son tan incompetentes en este rubro. ¡Ah, bueno así es la vida!
Volviendo a la agencia, Charles se levantó de su cama de heno (no había ganado suficiente dinero para comprarse una cama real) , bueno se levantó, yendo a la habitación donde se atienden los clientes, notó que los vidrios de la fachada de su agencia tenían tres agujeros. También vio a Toms Jones, su fiel asistente(siempre que le paguen) con un balín en la boca. Lo tenía atorado entre los dientes pues el mismo impacto del proyectil se los había perforado. Suerte que llevaba puesto su protector bucal, de otra forma el balín hubiera traspasado su garganta. También tenía un impacto en las costillas. Estaba inconsciente.
-Toms, no!-dijo y se puso a llorar desenfrenadamente. Vio que se le caía un billete del bolsillo y lo recogió. -Ah tu sueldo, ¡gracias por devolverme mi dinero!- dijo riéndose, pero a la vez muy triste.
Rápidamente agarró su celular (robado, por cierto) y discó el número de la ambulancia. Mientras esperaba a que llegue, lo puso sobre su cama de heno (no tenía otra cosa más cómoda).Llegó la ambulancia y lo trasladaron al hospital.
En el hospital, lo internaron. Pasó 3 semanas en coma. Cuando despertó vio a Charles que estaba sentado junto al él.
-¡Toms, despertaste!- dijo Charles.
-¿Qué, donde estoy?- dijo frotándose los ojos y palpándose los dientes perforados con la lengua.
-Estás en el hospital.
-Ah, sí. Lo último que recuerdo es que pasó un auto Fiat 600 verde, chapa THS 678. Un hombre negro con galera bajó el vidrio, y con un rifle de aire comprimido, me disparó. Supongo que al ver que estaba inconsciente pensó que había muerto. Sólo dos de sus disparos me alcanzaron, los otros fueron a dar al vidrio.
-¿Pero que maniático pudo hacerle esto a mi mejor amigo?¿Y con qué razón?
-Me parece que ese mismo auto tenía mi examigo Gary Hunter. Y digo examigo porque una vez lo delaté. El FBI me pago $500 dólares por descubrir quien era el contrabandista de muñecas más importante de la ciudad. Sospechaban de Gary, así que me contrataron para juntar evidencias y ponerlo tras los barrotes. Lo pensé dos veces: ¿Es más importante que $500 billetes mi amistad con Gary? No, mi amistad con ése gusano no vale ni medio centavo. Así que me dieron una cámara con forma de sombrero, y me mandaron a espiar a Gary. Lo seguí y vi que con otros socios compraba muñecas desde un barco pesquero en un puerto secreto. Lo seguí y escondido filmé todo. Pero Gary y sus amigos me descubrieron. No me hicieron nada, sólo me regañaron por andar en esos lugares privados y me echaron. No distinguieron la cámara oculta en mi sombrero.
Después llevé la evidencia al FBI y en menos de 30 segundos Gary estaba detenido. En el juicio lo castigaron con 4 años de cárcel, y sólo cuatro porque sé que sobornó al juez. En la cárcel ha de haber descubierto que yo lo filmé. Pasaron esos cuatro años y Gary volvió para darme mi merecido.
- ¡Toms, tengo una idea! Voy a publicar al diario tu historia, así Gary sabe que no moriste cuando él te disparó. Entonces él vendrá de nuevo a buscarte y vamos a tenderle una emboscada.
Luego entra el doctor a la habitación y arroja el diario de hoy a las manos de Charles.
-No será necesario, Charles- dijo-. Mira el titular.
Charles lo leyó, decía: “Detective despierta después de una balacera”
-Oigan esto no puede ser por dos razones.-exclamó- 1°, tú no eres detective Toms, eres un mediocre asistente que no vale nada y 2° tú despertaste hace 20 minutos, ¿Cómo puede ser que salió en el diario?
-Yo fui al diario ayer y dije todo. dijo el doctor- Lo sabía por los estudios que le hicieron el equipo de profesionales.
-¡Entonces, por qué no me lo dijo antes! Estaba muy preocupado.-gritó.
-Porque quería verlo sufrir y llorar. Jajajaja!!
-¡Yo le voy a dar su jjjjajaaaa!- y diciendo esto se arrojó contra el doctor y le propinó un puñetazo. Lo dejo inconsciente.
Charles agarró el diario y leyó todo el cuerpo de la nota.
Charles estaba furioso, sabía que toda la culpa de esto la tenía ese doctor maniático tirado en el suelo, con los dientes torcidos, con la sangre chorreando, con el ojo morado, con el tabique quebrado. Si no estaba muerto, ya se iba a morir.
- Oye,Charles, recuerdo que el día que fui a la agencia llevaba en mi bolsillo mi mísero sueldo para comprarle el regalo de cumpleaños a mi madre. ¿Tienes el pantalón que llevaba ese día?
- ¡Eso ahora no importa!-exclamó- El asesino debe estar viniendo con sus amigos mafiosos con metralletas baratas, así que corramos.
No pudieron. La puerta cerrada con llave empezó a moverse. Charles desenfundó su pistola 9mm de porquería y yendo sigilosamente se puso a un lado de la puerta. Toms se escondió debajo de la cama.
En ese momento la puerta se abrió, apenas un poco. Se asomó un pelado con aros de oro y pañuelo en la cabeza. Estaba armado con una ametralladora pequeña. Charles empujó la puerta y ésta golpeó al gordo en la cara. Su arma se deslizó hacia él y la agarró. Uno menos.
Todavía quedaban muchos. Tiraron la puerta abajo. El doctor tirado en el suelo se despertó y se levantó. En ese momento los rufianes lo cagaron a balazos.
-¡Levanta las manos!-dijo uno-¡Donde yo pueda verlas! ¿Dime dónde está Toms o probarás el plomo caliente de mi ametralladora!
Charles levantó las manos, soltando el arma. Se había puesto la 9mms en el estuche del tobillo.
-¡Mira a tu amigo muerto!-dijo.
El mercenario se dio la vuelta y en ese preciso instante Charles sacó su pistola y dejó al gordo contra la pared, la sangre chorreando.
Los demás empezaron a balacear contra la habitación. Charles saltó atrás de la cama esquivando miles de balas. Sacó su granada de la cintura y con un movimiento de gancho la tiró y explotó dejando inconscientes a los malosos. La granada tuvo mucha fuerza y logro matarlos.
-¡Rápido, salgamos de aquí!- dijo Charles.
Salieron de la habitación pisoteando los cuerpos de los delincuentes. Rápidamente se subieron al Fiat 600 de Charles, con los vidrios rotos, sin asientos, había que sentarse en la chapa, no tenía vidrios y estaba lleno de agujeros.
Al llegar a la casa de Charles, se sentaron en el living a tomar una taza de café.
-No te preocupes Toms. Mañana iremos a la comisaría a denunciarlos.
-Pero, ¿qué pueden hacer esos policías gordos, sentados ahí, todo el día tomando vino?
-No sé, pero vamos a ir.
-Oye, ¿qué tienes ahí en el brazo?
-Ah, esto es una herida que me hicieron esos guachos, ¡por defender a imbéciles como tú!
-Oye, si tuviera para pagarte te pago, pero se perdió mi sueldo.
-Si, se perdió, si...
-¿Qué quieres decir?
-Nada, nada.
Y cayó la noche. Charles durmió cómodamente en su cama de heno. Sólo él puede dormir cómodamente en una cama con heno, que parece que dormís en el suelo. Toms durmió en el piso y se le rompió la columna.
A la mañana siguiente fueron a la comisaría a denunciar el intento de asesinato. Los atendió el comisario.
-Sí, ¿Qué se les ofrece?
-Venimos a denunciar un intento de asesinato.
-Espere que saco mi máquina de escribir invisible.
-Nombre.
-Charles, pero...
-Ocupación
-Detective, pero que
-Edad
-41, ¿pero qué está haciendo?
-Estoy “escribiéndolo” en mi máquina invisible, jaja
Y efectivamente, el comisario estaba moviendo los dedos como si escribiera en una máquina de escribir imaginaria. Enojado Charles le dijo:
-Ah si! Pero algún día los policías corruptos y vagos como usted van a quedar tras los barrotes gracias a una nueva generación de policías trabajadores y honestos.
-Ah sí? Y después se cayó de la cama.
-Vámonos Toms.
-Bueno, jefecín.
Subieron al auto. Mientras conducía Charles dijo:
-Bueno parece que la policía no piensa ayudarnos, voy a tener que eliminar a Gary por mi cuenta.
-Y parece también que esta vez si vas a trabajar gratis, ¿no?
-¡Si, cómo no!¡Cuando los cerdos vuelen y las vacas den aceite! Son 500 dólares más impuestos.
-Pero jefe, no tengo ni un centavo. Ni siquiera puedo mantenerme yo, quiere que le pague a usted.
-Bueno, tengo una idea. Me pagarás con un año de tu sueldo.
-Bueno, está bien.
-Bueno, ¿qué sabemos de Gary? Sabes la chapa de su patente, podemos sacar un aviso en el diario, así alguien que haya visto su auto o que conozca el paradero de ese coche vendrá a avisarnos. Ofreceré 15 dólares a quien lo encuentre y me lo diga.
Así que se encaminaron al diario, a publicar el aviso. Después fueron a la casa de Charles a esperar a que el teléfono sonara. También estaban armados por si los secuaces de Gary aparecían.
Pasó otro día. A las 8:30 de la mañana sonó el teléfono que despertó al detective, ya que él nunca se despertaba tan temprano.
-Hola- dijo a través del tubo.
-Si, vengo a hablarle por el aviso del diario. Yo vivo en Newbery 123. En frente de mi casa vive un hombre que tiene un auto con la chapa que usted indicó en el periódico.
-Bueno, gracias
-Ah, y en cuanto a los 15 dólares, ¿usted pasa por mi casa a pagarme?
No hubo respuesta, Charles ya había colgado.
-Vamos, Toms, iremos a su casa a sorprenderlo. Toma esta pistolita pequeña de juguete, pero que también dispara balas reales.
Fueron en el coche a Newbery 123. Efectivamente en frente de esa casa había otra casa con un garage donde estaba el auto.
Bajaron del auto y se aproximaron lentamente a la puerta. Charles sacó su llave maestra que le vendió el corrupto jefe de policía por 800 dólares y abrió lentamente la puerta. Era una casa normal. Pero en la sala se escuchaban muchas voces. Algunas parecían de mafiosos italianos.
Agachados se asomaron a escuchar:
-Hola, molto alegría tengo yo a decirte que acepto tu trato. Sorprenderemos a Toms con 20 tropas de mafiocci con metralletas en la casa. No sabrá ni que pasó.
-Ah, excelente- dijo Gary. Porque los otros bandidos que contraté fueron eliminados por alguien que estaba con Toms. Pobres ineptos.
-Pero hay un problema mi bambini, no tenemos armas, pues las han llevado a reciclar ya que eran molto anticuas y recién pasadomañana nos llegan las nuevas ametralladoras con caño triple.
Al saber que los rufianes no estaban armados, Charles salió y se mostró frente a todos.
-¡Manos arriba!-dijo- El que se mueva va a quedar tirado en el piso.
-¿Pero quién eres tú y cómo entraste?-dijo Gary.
- ¡Eso no importa!
Y acto seguido elimino uno a uno a los mafiosos. Uno quiso sorprenderlo por detrás con un cuchillo y Toms lo mató con su pistolita.
No quedaba ninguno. Sólo estaba Gary ahí con la cara pálida como una vela derretida.
-Bueno, ahora elige dos opciones, o me das todo tu dinero y te marchas de la ciudad para que yo o mi amigo jamás te volvamos a oír, ver o escuchar de ti o te meto una bala en la garganta ahora mismo.
- Esta bien ,me marcharé y aquí está todo mi dinero.
Charles recibió el dinero y lo contó, eran 15.000 dólares.
-Más vale que este sea todo tu dinero y que no te hayas guardado nada maldito insecto o sentirás que ya no sientes ni la pierna ni los brazos ni el corazón. ¡Entendiste!-dijo, volviendo a apuntarlo con el arma.
-Sí, si, si. Eso era todo lo que me quedaba. ¡No me dispare!
-No, lo haré. Ahora vamos a llevarte a la estación de tren para sacar un boleto a Florida para ti, apestoso!
Subieron al auto y fueron a la estación. Charles le compró un boleto para el tren y Gary subió muy tristemente.
-Ahí se va ese gusano-dijo Toms. Sabes Charles no todo en este caso te ha salido bien.
-¿Qué insinúas?
-Digo, haber matado a los mafiosos esos, no fue buena idea. Esos tienen amigos Charles, y en cuanto descubran que tú mataste a sus socios te buscarán a ti para darte tu merecido.
-Ah, no importa! ¡Tragarán balas!
-Sí tú lo dices.
-Ah otra cosa.¿Qué piensas hacer con los 15.000 dólares.
-Voy a reparar mi casa, se está cayendo, y voy a comprar materiales para trabajar: bazucas, ametralladoras, rifles, carabinas...
-¡Bueno para emoción!
-Y también voy a comprar un censor de radar para ponérselo a alguien y saber donde se encuentra.
-Ah, sí. Muy útil
Y se fueron los dos ahí, caminando porque la grúa se llevó el autucho de Charles, dado que no pagó el parquímetro.
Hay mas partes, si me dan puntos posteo las demás
Charles: detective a domicilio
Capítulo 1
Era una típica mañana de Sábado, Charles despertó y extendió su brazo derecho para desactivar la alarma de su despertador, pero al golpearlo lo rompió. Enojado exclamó:
-Ay, ¡me costó 10 dólares!
Fea manera de comenzar el día para Charles Holmes, el único detective en la ciudad de Los Ángeles.La ciudad condenada a sufrir robos, secuestros y cualquier tipo de crímenes, ya que tanto la policía y el mismo Charles son tan incompetentes en este rubro. ¡Ah, bueno así es la vida!
Volviendo a la agencia, Charles se levantó de su cama de heno (no había ganado suficiente dinero para comprarse una cama real) , bueno se levantó, yendo a la habitación donde se atienden los clientes, notó que los vidrios de la fachada de su agencia tenían tres agujeros. También vio a Toms Jones, su fiel asistente(siempre que le paguen) con un balín en la boca. Lo tenía atorado entre los dientes pues el mismo impacto del proyectil se los había perforado. Suerte que llevaba puesto su protector bucal, de otra forma el balín hubiera traspasado su garganta. También tenía un impacto en las costillas. Estaba inconsciente.
-Toms, no!-dijo y se puso a llorar desenfrenadamente. Vio que se le caía un billete del bolsillo y lo recogió. -Ah tu sueldo, ¡gracias por devolverme mi dinero!- dijo riéndose, pero a la vez muy triste.
Rápidamente agarró su celular (robado, por cierto) y discó el número de la ambulancia. Mientras esperaba a que llegue, lo puso sobre su cama de heno (no tenía otra cosa más cómoda).Llegó la ambulancia y lo trasladaron al hospital.
En el hospital, lo internaron. Pasó 3 semanas en coma. Cuando despertó vio a Charles que estaba sentado junto al él.
-¡Toms, despertaste!- dijo Charles.
-¿Qué, donde estoy?- dijo frotándose los ojos y palpándose los dientes perforados con la lengua.
-Estás en el hospital.
-Ah, sí. Lo último que recuerdo es que pasó un auto Fiat 600 verde, chapa THS 678. Un hombre negro con galera bajó el vidrio, y con un rifle de aire comprimido, me disparó. Supongo que al ver que estaba inconsciente pensó que había muerto. Sólo dos de sus disparos me alcanzaron, los otros fueron a dar al vidrio.
-¿Pero que maniático pudo hacerle esto a mi mejor amigo?¿Y con qué razón?
-Me parece que ese mismo auto tenía mi examigo Gary Hunter. Y digo examigo porque una vez lo delaté. El FBI me pago $500 dólares por descubrir quien era el contrabandista de muñecas más importante de la ciudad. Sospechaban de Gary, así que me contrataron para juntar evidencias y ponerlo tras los barrotes. Lo pensé dos veces: ¿Es más importante que $500 billetes mi amistad con Gary? No, mi amistad con ése gusano no vale ni medio centavo. Así que me dieron una cámara con forma de sombrero, y me mandaron a espiar a Gary. Lo seguí y vi que con otros socios compraba muñecas desde un barco pesquero en un puerto secreto. Lo seguí y escondido filmé todo. Pero Gary y sus amigos me descubrieron. No me hicieron nada, sólo me regañaron por andar en esos lugares privados y me echaron. No distinguieron la cámara oculta en mi sombrero.
Después llevé la evidencia al FBI y en menos de 30 segundos Gary estaba detenido. En el juicio lo castigaron con 4 años de cárcel, y sólo cuatro porque sé que sobornó al juez. En la cárcel ha de haber descubierto que yo lo filmé. Pasaron esos cuatro años y Gary volvió para darme mi merecido.
- ¡Toms, tengo una idea! Voy a publicar al diario tu historia, así Gary sabe que no moriste cuando él te disparó. Entonces él vendrá de nuevo a buscarte y vamos a tenderle una emboscada.
Luego entra el doctor a la habitación y arroja el diario de hoy a las manos de Charles.
-No será necesario, Charles- dijo-. Mira el titular.
Charles lo leyó, decía: “Detective despierta después de una balacera”
-Oigan esto no puede ser por dos razones.-exclamó- 1°, tú no eres detective Toms, eres un mediocre asistente que no vale nada y 2° tú despertaste hace 20 minutos, ¿Cómo puede ser que salió en el diario?
-Yo fui al diario ayer y dije todo. dijo el doctor- Lo sabía por los estudios que le hicieron el equipo de profesionales.
-¡Entonces, por qué no me lo dijo antes! Estaba muy preocupado.-gritó.
-Porque quería verlo sufrir y llorar. Jajajaja!!
-¡Yo le voy a dar su jjjjajaaaa!- y diciendo esto se arrojó contra el doctor y le propinó un puñetazo. Lo dejo inconsciente.
Charles agarró el diario y leyó todo el cuerpo de la nota.
Charles estaba furioso, sabía que toda la culpa de esto la tenía ese doctor maniático tirado en el suelo, con los dientes torcidos, con la sangre chorreando, con el ojo morado, con el tabique quebrado. Si no estaba muerto, ya se iba a morir.
- Oye,Charles, recuerdo que el día que fui a la agencia llevaba en mi bolsillo mi mísero sueldo para comprarle el regalo de cumpleaños a mi madre. ¿Tienes el pantalón que llevaba ese día?
- ¡Eso ahora no importa!-exclamó- El asesino debe estar viniendo con sus amigos mafiosos con metralletas baratas, así que corramos.
No pudieron. La puerta cerrada con llave empezó a moverse. Charles desenfundó su pistola 9mm de porquería y yendo sigilosamente se puso a un lado de la puerta. Toms se escondió debajo de la cama.
En ese momento la puerta se abrió, apenas un poco. Se asomó un pelado con aros de oro y pañuelo en la cabeza. Estaba armado con una ametralladora pequeña. Charles empujó la puerta y ésta golpeó al gordo en la cara. Su arma se deslizó hacia él y la agarró. Uno menos.
Todavía quedaban muchos. Tiraron la puerta abajo. El doctor tirado en el suelo se despertó y se levantó. En ese momento los rufianes lo cagaron a balazos.
-¡Levanta las manos!-dijo uno-¡Donde yo pueda verlas! ¿Dime dónde está Toms o probarás el plomo caliente de mi ametralladora!
Charles levantó las manos, soltando el arma. Se había puesto la 9mms en el estuche del tobillo.
-¡Mira a tu amigo muerto!-dijo.
El mercenario se dio la vuelta y en ese preciso instante Charles sacó su pistola y dejó al gordo contra la pared, la sangre chorreando.
Los demás empezaron a balacear contra la habitación. Charles saltó atrás de la cama esquivando miles de balas. Sacó su granada de la cintura y con un movimiento de gancho la tiró y explotó dejando inconscientes a los malosos. La granada tuvo mucha fuerza y logro matarlos.
-¡Rápido, salgamos de aquí!- dijo Charles.
Salieron de la habitación pisoteando los cuerpos de los delincuentes. Rápidamente se subieron al Fiat 600 de Charles, con los vidrios rotos, sin asientos, había que sentarse en la chapa, no tenía vidrios y estaba lleno de agujeros.
Al llegar a la casa de Charles, se sentaron en el living a tomar una taza de café.
-No te preocupes Toms. Mañana iremos a la comisaría a denunciarlos.
-Pero, ¿qué pueden hacer esos policías gordos, sentados ahí, todo el día tomando vino?
-No sé, pero vamos a ir.
-Oye, ¿qué tienes ahí en el brazo?
-Ah, esto es una herida que me hicieron esos guachos, ¡por defender a imbéciles como tú!
-Oye, si tuviera para pagarte te pago, pero se perdió mi sueldo.
-Si, se perdió, si...
-¿Qué quieres decir?
-Nada, nada.
Y cayó la noche. Charles durmió cómodamente en su cama de heno. Sólo él puede dormir cómodamente en una cama con heno, que parece que dormís en el suelo. Toms durmió en el piso y se le rompió la columna.
A la mañana siguiente fueron a la comisaría a denunciar el intento de asesinato. Los atendió el comisario.
-Sí, ¿Qué se les ofrece?
-Venimos a denunciar un intento de asesinato.
-Espere que saco mi máquina de escribir invisible.
-Nombre.
-Charles, pero...
-Ocupación
-Detective, pero que
-Edad
-41, ¿pero qué está haciendo?
-Estoy “escribiéndolo” en mi máquina invisible, jaja
Y efectivamente, el comisario estaba moviendo los dedos como si escribiera en una máquina de escribir imaginaria. Enojado Charles le dijo:
-Ah si! Pero algún día los policías corruptos y vagos como usted van a quedar tras los barrotes gracias a una nueva generación de policías trabajadores y honestos.
-Ah sí? Y después se cayó de la cama.
-Vámonos Toms.
-Bueno, jefecín.
Subieron al auto. Mientras conducía Charles dijo:
-Bueno parece que la policía no piensa ayudarnos, voy a tener que eliminar a Gary por mi cuenta.
-Y parece también que esta vez si vas a trabajar gratis, ¿no?
-¡Si, cómo no!¡Cuando los cerdos vuelen y las vacas den aceite! Son 500 dólares más impuestos.
-Pero jefe, no tengo ni un centavo. Ni siquiera puedo mantenerme yo, quiere que le pague a usted.
-Bueno, tengo una idea. Me pagarás con un año de tu sueldo.
-Bueno, está bien.
-Bueno, ¿qué sabemos de Gary? Sabes la chapa de su patente, podemos sacar un aviso en el diario, así alguien que haya visto su auto o que conozca el paradero de ese coche vendrá a avisarnos. Ofreceré 15 dólares a quien lo encuentre y me lo diga.
Así que se encaminaron al diario, a publicar el aviso. Después fueron a la casa de Charles a esperar a que el teléfono sonara. También estaban armados por si los secuaces de Gary aparecían.
Pasó otro día. A las 8:30 de la mañana sonó el teléfono que despertó al detective, ya que él nunca se despertaba tan temprano.
-Hola- dijo a través del tubo.
-Si, vengo a hablarle por el aviso del diario. Yo vivo en Newbery 123. En frente de mi casa vive un hombre que tiene un auto con la chapa que usted indicó en el periódico.
-Bueno, gracias
-Ah, y en cuanto a los 15 dólares, ¿usted pasa por mi casa a pagarme?
No hubo respuesta, Charles ya había colgado.
-Vamos, Toms, iremos a su casa a sorprenderlo. Toma esta pistolita pequeña de juguete, pero que también dispara balas reales.
Fueron en el coche a Newbery 123. Efectivamente en frente de esa casa había otra casa con un garage donde estaba el auto.
Bajaron del auto y se aproximaron lentamente a la puerta. Charles sacó su llave maestra que le vendió el corrupto jefe de policía por 800 dólares y abrió lentamente la puerta. Era una casa normal. Pero en la sala se escuchaban muchas voces. Algunas parecían de mafiosos italianos.
Agachados se asomaron a escuchar:
-Hola, molto alegría tengo yo a decirte que acepto tu trato. Sorprenderemos a Toms con 20 tropas de mafiocci con metralletas en la casa. No sabrá ni que pasó.
-Ah, excelente- dijo Gary. Porque los otros bandidos que contraté fueron eliminados por alguien que estaba con Toms. Pobres ineptos.
-Pero hay un problema mi bambini, no tenemos armas, pues las han llevado a reciclar ya que eran molto anticuas y recién pasadomañana nos llegan las nuevas ametralladoras con caño triple.
Al saber que los rufianes no estaban armados, Charles salió y se mostró frente a todos.
-¡Manos arriba!-dijo- El que se mueva va a quedar tirado en el piso.
-¿Pero quién eres tú y cómo entraste?-dijo Gary.
- ¡Eso no importa!
Y acto seguido elimino uno a uno a los mafiosos. Uno quiso sorprenderlo por detrás con un cuchillo y Toms lo mató con su pistolita.
No quedaba ninguno. Sólo estaba Gary ahí con la cara pálida como una vela derretida.
-Bueno, ahora elige dos opciones, o me das todo tu dinero y te marchas de la ciudad para que yo o mi amigo jamás te volvamos a oír, ver o escuchar de ti o te meto una bala en la garganta ahora mismo.
- Esta bien ,me marcharé y aquí está todo mi dinero.
Charles recibió el dinero y lo contó, eran 15.000 dólares.
-Más vale que este sea todo tu dinero y que no te hayas guardado nada maldito insecto o sentirás que ya no sientes ni la pierna ni los brazos ni el corazón. ¡Entendiste!-dijo, volviendo a apuntarlo con el arma.
-Sí, si, si. Eso era todo lo que me quedaba. ¡No me dispare!
-No, lo haré. Ahora vamos a llevarte a la estación de tren para sacar un boleto a Florida para ti, apestoso!
Subieron al auto y fueron a la estación. Charles le compró un boleto para el tren y Gary subió muy tristemente.
-Ahí se va ese gusano-dijo Toms. Sabes Charles no todo en este caso te ha salido bien.
-¿Qué insinúas?
-Digo, haber matado a los mafiosos esos, no fue buena idea. Esos tienen amigos Charles, y en cuanto descubran que tú mataste a sus socios te buscarán a ti para darte tu merecido.
-Ah, no importa! ¡Tragarán balas!
-Sí tú lo dices.
-Ah otra cosa.¿Qué piensas hacer con los 15.000 dólares.
-Voy a reparar mi casa, se está cayendo, y voy a comprar materiales para trabajar: bazucas, ametralladoras, rifles, carabinas...
-¡Bueno para emoción!
-Y también voy a comprar un censor de radar para ponérselo a alguien y saber donde se encuentra.
-Ah, sí. Muy útil
Y se fueron los dos ahí, caminando porque la grúa se llevó el autucho de Charles, dado que no pagó el parquímetro.
Hay mas partes, si me dan puntos posteo las demás