Vasili Grigorievich Záitsev
Василий Григорьевич Зайцев
Vasili Grigorievich Záitsev nace un 23 de marzo de 1915 en Yeleninskoye (Siberia) y fallece el 23 de marzo de 1991 en Kiev (Ucrania). Desde muy niño estuvo relacionado con la caza: en primer lugar, con el arco y, más tarde, con armas de fuego, de las cuales la primera de ellas fue un obsequio de su abuelo cuando sólo tenía 12 años de edad. Aquí mientras cazaba ciervos en los bosques que rodeaban a Elininski, (su hogar en la ladera de los montes Urales) adquiriría su sorprendente habilidad para abatir a sus enemigos con una sola bala.
Estudió en la escuela técnica de Magni-Togorsk, y sirvió como tenedor de libros en la Escuadra Soviética del Lejano Oriente. Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló, Vasili tenía 26 años y ya era un excelente tirador.
Además, estaba alistado en la Marina de su país. Durante la Batalla de Stalingrado, los alemanes sufrieron varias bajas a manos de los francotiradores rusos, que se habían convertido en una verdadera molestia. Las víctimas, por lo general, eran oficiales de observación, telegrafistas, encargados de las cocinas y, posteriormente, niños rusos que eran utilizados por los alemanes para aprovisionarse de agua.
El 21 de octubre de 1942, fue destinado como francotirador en Stalingrado con la 284 División. Stalingrado, destruida por los intensos bombardeos de ambos ejércitos y con las líneas del frente poco definidas se convertía en un lugar idóneo para los tiradores rusos; el ambiente ruinoso, la infinidad de posiciones desde las cuales poder abrir fuego, y el efecto del eco en los disparos proporcionaba un camuflaje perfecto a los francotiradores.
Francotiradores apostados en una ventana.
Calles de Stalingrado.
Refriega en las calles de Stalingrado.
El ejército rojo fomentó el culto al francotirador, aquel que llegaba a 40 bajas recibía la medalla “al valor” y el título de “noble francotirador” además, estos soldados gozaban de privilegios que no estaban al alcance del resto de soldados de infantería. Los blancos más apreciados por los soviéticos eran los oficiales y los observadores de la Luftwaffe (fuerza aérea) y artillería, aunque los más frecuentes eran los soldados encargados de transportar las vituallas y municiones al frente por el poco peligro que conllevaban dichos blancos.
Francotiradores rusos en Stalingrado, 1942.
Vasili no sólo era un excelente tirador, sino también un maestro del camuflaje, el sigilo y la paciencia. Se mimetizaba de tal manera con su entorno que difícilmente sus víctimas podían dar con su posición o bien no contaban con el tiempo de vida suficiente para darse cuenta de dónde estaba. Pronto los periódicos se hicieron eco de la hazaña de este hombre y comenzaron a publicar las historias que de él se contaban, aumentando así el orgullo de las personas por este compatriota.
Entre tanto, Vasili no sólo trataba de hacer honor a tal fama, sino que también adiestraba a otros compatriotas en el arte del disparo de precisión, además difundió sus técnicas y tácticas en conferencias de tiradores. Entre sus alumnos estaban Tania Chernova, una excelente tiradora que también fue su amante. La mayoría de sus alumnos hicieron honor a sus enseñanzas: Víctor Medvedev y Anatoli Chejov hicieron que los alemanes temieran las horas de plena luz, pues asomar la cabeza significaba perder la vida.
Víctor Medvedev, 300 bajas.
Anatoli Chejov, 265 bajas.
Ellos y Tania, sus mejores alumnos, habían quitado la vida a más de setenta soldados alemanes. Otras fuentes afirman que los 28 francotiradores entrenados por él se cobraron la vida de más de 3.000 soldados enemigos. También se dice que la hazaña de Záitsev no fue la única y que un desconocido soldado, identificado solamente como Andrei Baciu (para otros Zikan), había matado ya 224 soldados alemanes hacia el 20 de noviembre de 1942.
Vasily Zaitsev, 242 bajas.
Los tiradores rusos desarrollaron curiosas técnicas (“cebos”) para atraer a los soldados alemanes, como el ucraniano Kovbasa que cavó falsas trincheras en las cuales situó numerosas banderas blancas atadas a palancas. Kovbasa agitaba dichas banderas en la distancia mediante una cuerda. Los alemanes que se asomaban sorprendidos desde sus trincheras para observar el agitar de las banderas eran abatidos por Kovbasa desde una posición oculta. Danielov también cavó falsas trincheras en las que sitúo espantapájaros vestidos de soldados soviéticos. Danielov disparaba a aquellos alemanes que intentaban asaltar las trincheras. Otras técnicas consistieron en el camuflaje, como Ilin, que disparaba desde el interior de una tubería lo que hacía indetectable su posición o el discipulo de Zaitsev; Anatoly Chekov, que para evitar que al disparar el fogonazo del fusil delatara su posición ideó un dispositivo situado en la boca del cañón que reducía dicho efecto, además siempre procuraba disparar con poca luz, y en el mejor de los casos se valía como fondo de una pared blanca. Por otra parte, los soldados alemanes desdibujaban la silueta de sus cascos utilizando prendas blancas para evitar ser detectados por los francotiradores.
Pareja de francotiradores rusos apostados entre unos escombros de la ciudad de Stalingrado, diciembre de 1942.
Artillería rusa atacando en Stalingrado, 1942.
Cuando Zaitsev tuvo en su haber más de cien muertes, fue condecorado con la Orden de Lenin, aunque esto no le impidió seguir su impiadosa tarea. En esos días, y según el testimonio de un prisionero alemán, llegó al frente, un oficial alemán llamado Heinz Thorwald (aparece tambien como König), jefe de la escuela de francotiradores alemana de Zossen. Dice este testimonio, que se enteró de que la verdadera misión de Thorwald era matar a Zaitzev, y acabar así con el mito para socavar la confianza del pueblo ruso. Durante varios días, ambos oponentes se movieron con sigilo con el fin de estudiar el terreno y tratar de encontrar al otro, Thorwald permaneció oculto tras una lámina de cinc durante un largo periodo de tiempo en el que abatió a un gran número de soldados soviéticos por lo que Vasili decidió hacerle frente. El lugar elegido: la fábrica Octubre Rojo al pie de la colina de Mamaev Kurgan.
Al sitio fue acompañado por su amigo y colega Nikolai Kulikov. Allí se encontraba el alemán, quien también se mantuvo oculto. Así estuvieron tres días con sus noches, esperando ambos con admirable paciencia que el otro cometiera un error y delatara su posición. Al cuarto día, Vasili y Nikolai creyeron saber dónde estaba y urdieron un plan para descubrirlo. Nikolai asomó un casco, el alemán disparó y aquel se arrojó al suelo gritando de dolor. Thorwald mordió el anzuelo y se asomó para contemplar a su víctima, hecho que aprovechó Vasili para asestarle un disparo en la cabeza que terminó con su vida. Esta historia del enfrentamiento entre Zaitzev y König no está del todo evidenciada ni documentada en ninguno de los bandos enfrentados. La mira telescópica del rifle de Thorvald, de la cual se dice que es el más preciado trofeo de Záitsev, es exhibida actualmente en el Museo de las Fuerzas Armadas en Moscú. Sin embargo, la historia completa permanece esencialmente sin ser confirmada. No hay absolutamente ninguna mención de ello en informes militares soviéticos, incluyendo los de Alexander Scherbakov, aun cuando casi todo acto de francotiradores fue registrado con veracidad.
Por esos días Vasili se convirtió en héroe nacional. Cuando la Batalla de Stalingrado finalizó, había liquidado a 242 alemanes, entre ellos muchos oficiales de alto rango, aunque algunos historiadores sostienen que solo fueron 149 oficialmente confirmados.
Záitsev prestó servicio hasta enero de 1943, cuando sufrió heridas en sus ojos. El profesor Filatov restauró su visión, regresando más tarde al frente para terminar la guerra posteriormente en el río Dniéster con el grado de Capitán.
Finalizada la guerra, se casó y se estableció en Kiev como director de una escuela de ingeniería. Además pasó a ser uno de los mayores héroes rusos de toda su historia.
La historia de Záitsev quedó plasmada en la película Enemigo a las puertas donde Záitsev fue personificado por el actor británico Jude Law y el mayor König por Ed Harris, dirigida por el francés Jean-Jacques Annaud.
Una versión alternativa a la cinematográfica se puede encontrar en los libros War of the Rats y "La batalla de Stalingrado", este último de William Craig.
Hay un bloque de apartamentos llamado Edificio Záitsev en los niveles del videojuego Hitman 2 ubicados en San Petersburgo. El jugador puede ubicarse en el edificio Záitsev Building como francotirador, para apuntar a sus objetivos en el edificio de enfrente.
En el videojuego Call of Duty 2, el personaje que controlas en la campaña rusa en Stalingrado se denomina "Vasili", pronunciado de la misma manera. En ese contexto, el personaje puede elegir entre otras armas el rifle de francotirador Mosin-Nagant, que usaba el Vasili original. Sin embargo, en la pantalla que muestra el proceso de carga del juego, el personaje es denominado como Vasili Ivanovich, y no como el original Vasili Záitsev.
En el videojuego Call of Duty, hay un personaje en la campaña rusa cuyo apellido es Záitsev.
Mujeres francotiradoras.
En el ejercito ruso tambien se reclutaban mujeres para pelear, dos de estas serían Natalia Kovshova y Maria Polivanova quienes formarían un equipo de tiro y cálculo de tiro -la persona que assite al tirador, o en este caso tiradora, informándole de las variables ambientales y climáticas así como de las cercanías al blanco- que causaría más de 300 bajas entre las fuerzas alemanas.
Natalia Kovshova
Maria Polivanova
Al enterarse de la existencia de éstas mujeres francotiradoras, la moral del ejército alemán se vio muy disminuída ya que el nivel de precaución que debían tener de ahora en más en los puntos de control y en las patrullas se vio incrementado a niveles extenuantes, ya que de aquí en adelante no solo debieron de estar atentos a los hombres de los poblados sino que también a las mujeres de los mismos, quintuplicando el número de vigias y “ojos” -ya que a causa de la guerra las mujeres superaban en número ampliamente a los hombres. Su leyenda crecería a aun más cuando efectivamente eliminaran a cinco francotiradores de élite del ejército alemán que habían sido enviados en su búsqueda; y así como también a más de 20 oficiales de rango y 10 oficiales de alto rango del Tercer Reich.
Otras dos francotiradoras muy famosas, ya que no superaban los 20 años y eran físicamente muy atractivas, fueron Roza Shanina con 59 bajas y Nina Lobkovskaya con un estimado de 89 a 95 bajas enemigas.
Roza Shanina, 100 bajas
Nina Lobkovskaya, 89 bajas
Un dato interesante es que generalmente se escabullian a territorio controlado por las fuerzas opositoras disfrazadas de campesinas o pastoras, llevando sus rifles desarmados en canastas o el pelaje de las ovjeas. Una vez ubicadas detrás de las líneas o los flancos debiles, esperaban a lso contraataques del ejército soviético para “picar” oficiales de rango de las filas alemanas. Esta tarea hubiese sido imposible para un hombre ya que, justamente para evitar este tipo de “tenazas” generalmente se les prohibía transitar tan libremente por territorio controlado por las tropas alemanas.
No obstante, la francotiradora solitaria más mortífera de todas sería Ludmila Mikhajlovna Pavlichenko quien acumularia, confirmadas, 309 muertes, entre estas la de un general de campo alemán. Uno de sus modos de operación más eficiente era el de aprovechar su poco peso para ocultarse en las copas de los árboles, buscar un claro, y controlar las rutas de abastecimiento utilizadas por los alemanes. Con el tiempo, su habilidad se haría muy famosa entre las líneas aliadas y del eje.
Ludmila Mikhajlovna Pavlichenko, 309 bajas
Sidorenko
Muy pocos son los datos que se tienen de Sidorenko a pesar de ser el francotirador ruso con mas victorias. Se sabe que nació en Chantsovo ( Smolensko) el 12 de Septiembre de 1919 y se alisto en el Ejercito Rojo en 1939, estudiando en la Academia Militar de infantería, en Crimea. Participo en la defensa de Moscú del asedio de las tropas alemanas. Inicialmente adscrito como segundo teniente de una compañía de morteros, acabo siendo francotirador y adiestrador de nuevos tiradores a los que, no contento con el trabajo en el campo de entrenamiento, llevaba al campo de batalla para adiestrarlos en condiciones reales. Para despistar a los numerosos enemigos ansiosos de abatirlo figuraba oficialmente como agregado al comandante del 1122° Regimiento de Infantería del Primer Frente Báltico.
Ivan Mikhailovich Sidorenko, 500 bajas
Sidorenko hizo famoso el lema “un disparo, un muerto”, sus cifras entre 1941 y 1944 son de 500 aciertos confirmados e incluso utilizando balas incendiarias logro incendiar un tanque y otros tres vehículos alemanes.
Herido en 1944 en Estonia recibió la distinción de “Héroe de la Unión Soviética” y fue retirado del frente para evitar que , debido a su fama, los alemanes pudieran utilizar su muerte con motivos propagandísticos. Su pista se pierde en Dagestan, donde se había trasladado después de haber trabajado como minero en la posguerra, en 1974. Otro de los muchos héroes olvidados por la Madre Rusia.
Fuentes
http://www.lasegundaguerra.es/printview.php?t=306&start=0&sid=2dcd9fb88c37ec52423cb8c7b7f82973
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Bueno, termine , espero les guste y no te olvides...
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