



Algo así podrías estar pensando y, quiero decirte de todo corazón que te entiendo muy bien, porque hace un tiempo atrás solía pensar así, pero, te pediré muy amablemente que me dejes contarte una historia para ilustrarte algo que ¡Seguramente te sorprenderá!
Esta historia se encuentra en el libro de Números capítulo 21, versos 4 – 9, y relata que en una ocasión cuando el pueblo de Israel se encontraba en el desierto, se desanimaron (v. 4) y comenzaron a quejarse de Dios:
“Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.”
Números 21:5


Pero, no era así ante los ojos de Dios, Israel se había pasado quejando todo el camino, no creyeron los grandes milagros que Él había hecho ante ellos y preferían desobedecer constantemente, y ésta fue la gota que derramo el vaso como lo vemos a continuación:
“Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.”
Números 21:6


“Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.”
Números 21:7



“Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.”
Números 21:8-9



“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Juan 3:14-15


“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.”
Mateo 5:4


Amigo (a), ésta es la verdad más grande que he comprendido en mi vida. ¿Y tú qué piensas? ¿También lo crees? ¿Quieres creerlo ahora? ¡No hay absolutamente nada que impida que aceptes al Señor Jesús como el Salvador de tu vida! Y créeme, sí Él te está llamando, lo mejor que puedes hacer es recibir esa llamada.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Juan 3:16
