InicioOfftopicQue no daria...
... Por volver a ser un chico otra vez y poder mirar con mis ojos de adulto todo lo que me robó el transcurso de los años impiadosos que uno tras otro fueron marchando apasionados y hambrientos sobre mi existencia,volver a la infancia junto a todos mis hermanos, a vivir en nuestra casa natal,a ver partes de la pared de su fachada descascarada por el tiempo y por la desidia de vaya a saber quien,era un niño y por lógica no tenía respuestas a preguntas que no me planteaba en ese momento,simplemente porque el caudal de felicidad que me empapaba por no entender y sentir la vida como las personas grandes, rebasaba la capacidad de absorción de mi alma.

Pisar el cesped del jardincito en el q tantas veces corrímos como unos locos jugando a ser los super heroes de moda,ver nuevamente el cerco alambrado q daba a la calle cubierto con enredaderas donde brotaban flores Lilas azuladas y eran mis favoritas para atrapar insectos que intentaban libarles el corazón , a la izquierda entrando desde la vereda los dos naranjos que simbólicamente nos habíamos adueñado con mi hermano mayor , con el derecho que nos daba la fantasía de ser amos y señores de todo lo que alguna vez fué nuestro lugar en el mundo.

Como no recordar las tardes de Enero sentado en la vereda a la sombra de dos paraísos enormes que se erguían poderosos y absolutos adueñándose de todo el frente,como dos colosos custodiando la entrada a Rodas , escuchando el sonido de la corneta del heladero que pasaba con su carrito, al paso cansino de su caballo petiso ,convirtiendo la siesta en un festival de colores y deseos , a veces interrumpido por el grito de mi vieja: - Que no los vea en el sol eh !! - La hora de la siesta me resultaba muy agradable en tanto no me mandaran a dormir porque en esos momentos disfrutaba a veces de mi soledad ,una soledad inexplicablemente amistosa que en cierta forma sentía que me alimentaba el espiritu y empezaba a ser cómplice de mis travesuras silenciosas.

En el fondo de nuestra casa había lugar para todo,para correr,andar en bici y espiar a los vecinos con nuestra curiosidad voráz. De un lado Vivía un señor mayor que lo conocíamos por Don Ernesto y lo que mas curiosidad me daba era la forma de combatir las hormigas que colonizaban el fondo de su casa donde tenía una pequeña quinta de hortalizas que defendía a capa y espada,había logrado que su antiguo aparato rociador de insecticida mutara en una rara y útil herramienta con la cual insertándole una pequeña manguerita esta llegara bastante profunda al hormiguero expeliendo el mortal veneno al corazón de la colonia,(Aunque siempre terminaban ganando las hormigas ) y del otro lado vivia...esa niña,se llamaba Sandra,yo era amigo del hermano pero sin romper ningún código una tarde de verano cuando se empezaba a ver el vuelo alocado de las primeras luciérnagas anunciando la muerte del día, le robé el primer beso de mi vida,fué a través del alambrado y fué Mágico,había experimentado un sentimiento nuevo,una emoción díafana que a lo largo de los años y con muchos caminos recorridos no pude ni quise olvidar.

La bomba que usábamos para extraer el agua era manual y bien de la época,donde no con poco esfuerzo debido a mi corta estatura lograba accionarla hasta que por fin mi recompensa fluía en forma de el élixir mas puro y cristalino q pude haber bebido alguna vez, a un costado se lucía un enrejado de maderas en forma de triangulos pequeños y desparejos(Pequeños por el tamaño y desparejos en cuanto a su ubicación ) que cubierto por otra trepadora , al anochecer abría las flores mas hermosas y blancas que haya visto,bebían gota tras gota el rocio de una madrugada donde los ruidos mas ensordecedores los provocaba el silencio y al amanecer se cerraban como escapándole a la vida diurna y acelerada de la gente adulta o se rendía ante nuestra energía inagotable q solo nos dá la niñez.

La soga, donde mi vieja tendía la ropa que lavaba fregándola una y otra vez sobre la desgastada tabla por su loco frenesí de madre,era tan larga que pasaba todo el ancho del terreno,con un palo seco de árbol con la punta horquetada que nada tenía de artesanal, la estiraba hacia la altura para que el viento y el sol hagan la parte que les correspondía,ese era el punto de referencia q me había propuesto yo para aseverarme a mi mismo que había hallado el centro del universo que representaba mi casa y como tal en las navidades q allí pasé llevaba una silla al punto "central",me paraba sobre ella y mirando los estivales cielos nocturnos y estrellados de diciembre le confesaba a Papá Noel mis deseos, lo mismo que a los Reyes Magos pocos días mas tarde...yo creo que nunca me escuchaban porque casi siempre me traían el regalo equivocado,pero no me importaba..era feliz... cuantos recuerdos..que no daría por volver...
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Del Taringa! original
m@maicard4/29/2012+1-0
Gracias, fue un placer leerte, clara y atractiva estructura con un mensaje impecable.
A@AugustusMaximus4/29/2012+1-0


Te entiendo porque a mi me pasa lo mismo... Felicita a tu viejo capo! Reco y +10!
a@alredope4/28/2012+1-0
Muy lindo.
D@DarkSr14/28/2012+0-0

Gracias por los puntos, lo escribió mi papá.
T@The_Last_Templar4/28/2012+1-0
a veces siento esa misma nostalgia y me invaden recuerdos de cuando era pibe, daría lo que no tengo para tener a mi lado a aquellos que ya no lo están fisicamente, muy bueno! +10
p@pibee_clonado4/28/2012+1-0
gracias x hacerme mierda este viernes a la noche
0@007bernal4/28/2012+1-0

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