Las neuronas del cerebro: Los chips orgánicos más perfectos de la creación

Nuestro cerebro es la más insólita de las computadoras, ya que sus maravillas son tantas, al grado de que el ser humano jamás podría construir una máquina que siquiera se le iguale.
Pero nuestro asombroso cerebro no podría hacer nada sin la valiosa ayuda de las neuronas. Gracias a ellas es posible llevar a cabo cosas tan enigmáticas como reconocernos a nosotros mismos y a los demás, pensar, razonar, expresar pensamientos, emociones y conductas.
Además de reaccionar ante el dolor, el calor, el frío, las imágenes, los sonidos, los olores... en fin. Todo esta información les llega a través de los órganos de los sentidos y la procesan con una perfección admirable.
Por decirlo en palabras muy sencillas, las neuronas constituyen millones y millones de “cablecitos”, todos conectados entre sí, que forman una maraña increíble. Están en el cerebro y cuando nacemos tenemos cerca de diez billones de neuronas o células nerviosas. Estas son las únicas de todo el cuerpo que no tienen la capacidad de reproducirse, por lo que cada neurona muerta es una neurona perdida.

Conforme la gente va creciendo, se mueren muchas neuronas y cuando se llega a una edad avanzada, la senilidad se manifiesta por el gran número de neuronas perdidas.
Mediante el trabajo en grupo, todas juntas las neuronas son capaces de procesar información y es por ello que podemos realizar acciones como caminar, ver, pensar, hablar, leer.
Cada acto que hacemos, hasta el más sencillo, como bostezar, es el resultado de millones de impulsos eléctricos que se mandan las neuronas unas a otras... ¡Y forman una complicadísima red que está siempre activa durante toda la existencia y sin descanso!
Y es que aunque estemos profundamente dormidos, las neuronas siguen y seguirán trabajando.