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Bugatti ha firmado oficialmente la declaración de guerra a los tupés de todo el mundo. La legendaria firma de Molsheim ha llevado un paso más allá su gama deportiva con el anuncio del Veyron 16.4 Grand Sport Vitesse, la luengamente esperada versión descapotable del Veyron Super Sport en su configuración coupé, que en 2010 se hizo acreedor del récord de velocidad para un automóvil de producción al alcanzar los 431 km/h.
Como su hermano de techo cerrado, este nuevo deportivo de carrocería abierta hace uso del mayestático motor 8,0 L W16 que elevó al Veyron al Olimpo de los superdeportivos, pero potenciado a la especificación Super Sport para rendir 1.200 CV y 1.500 Nm gracias al uso de nuevos turbos e intercoolers. Del mismo modo, Bugatti ha reforzado concienzudamente el chasis para que la pérdida del techo no repercuta en una conducción menos placentera o precisa; porque un Veyron no sólo ha de asustar al desprevenido acompañante de su conductor, sino también conducirse con la pompa y el confort de la más lujosa berlina.
Wolfgang Durheimer dijo en su día que era imposible elevar hasta tal punto la potencia del Grand Sport, pero o en la casa de don Ettore no se respetan las leyes de la física, o el jefe de Bugatti nos estaba tomando el pelo.
Bugatti, por ahora, no ha querido proporcionar nuevos detalles de su nueva obra maestra (aunque podemos dar por hecho que como el Super Sport será una edición limitada pensada para agotar la producción del Veyron), así que probablemente deberemos esperar a su debut en el Salón de Ginebra para conocer al Vitesse en mayor profundidad. Allí estaremos.
Bugatti ha firmado oficialmente la declaración de guerra a los tupés de todo el mundo. La legendaria firma de Molsheim ha llevado un paso más allá su gama deportiva con el anuncio del Veyron 16.4 Grand Sport Vitesse, la luengamente esperada versión descapotable del Veyron Super Sport en su configuración coupé, que en 2010 se hizo acreedor del récord de velocidad para un automóvil de producción al alcanzar los 431 km/h.
Como su hermano de techo cerrado, este nuevo deportivo de carrocería abierta hace uso del mayestático motor 8,0 L W16 que elevó al Veyron al Olimpo de los superdeportivos, pero potenciado a la especificación Super Sport para rendir 1.200 CV y 1.500 Nm gracias al uso de nuevos turbos e intercoolers. Del mismo modo, Bugatti ha reforzado concienzudamente el chasis para que la pérdida del techo no repercuta en una conducción menos placentera o precisa; porque un Veyron no sólo ha de asustar al desprevenido acompañante de su conductor, sino también conducirse con la pompa y el confort de la más lujosa berlina.
Wolfgang Durheimer dijo en su día que era imposible elevar hasta tal punto la potencia del Grand Sport, pero o en la casa de don Ettore no se respetan las leyes de la física, o el jefe de Bugatti nos estaba tomando el pelo.
Bugatti, por ahora, no ha querido proporcionar nuevos detalles de su nueva obra maestra (aunque podemos dar por hecho que como el Super Sport será una edición limitada pensada para agotar la producción del Veyron), así que probablemente deberemos esperar a su debut en el Salón de Ginebra para conocer al Vitesse en mayor profundidad. Allí estaremos.